La lucha antifascista en Madrid

Un militante

Ni la represión, ni la manipulación han hecho callar a los/as antifascistas. Continúan las acciones en homenaje a Carlos, la rabia y la necesidad de hacer justicia está en el pensamiento de cada revolucionario/a.

El avance del movimiento antifascista se plasma con mayor intensidad, las manifestaciones son cada vez más combativas, las acciones se desvinculan totalmente de la legalidad, favoreciendo el uso de la alegalidad e ilegalidad, la autodefensa violenta frente a los perros de la ley y la necesidad inmediata de acabar con el Estado, así como todo lo que representa (grupos fascistas, prisiones, paro...) de la única forma posible, la rebeldía y la acción directa organizada.

Ante la embestida antifascista, saltan las alarmas y la maquinaria del Estado moviliza a todo su ejército represivo para anular e infundir miedo al movimiento. Esta actitud se vió reflejada en la manifestación de Sol y el 24-N con un dispositivo de 200 antidisturbios preparados para arrasar.

Nada pudo parar la masiva movilización en recuerdo de Carlos y contra el fascismo, es más, la actitud chulesca y prepotente de los perros policíacos hizo aumentar la furia de los/as manifestantes provocando barricadas defensivas, ataques autodefensivos, destrozos en bancos... llegando a realizar el objetivo final que era colocar la placa en un portal, al lado del metro Legazpi.

Por otro lado, aparece un sector oportunista (fascista), el peor enemigo que puede existir, la social‘democracia’, convocando reuniones paralelas a las del movimiento antifascista unitario con la intención de apaga-fuegos, fines electoralistas y acaparadores de la lucha revolucionaria llevándola a su terreno, las instituciones.

Esta gente por llamarla de alguna manera, se reúne en la parroquia San Carlos Borromeo de Entrevías y entre los grupos que componen dicha asamblea se encuentran: Espacio Alternativo, Izquierda Unida, Jóvenes Izquierda Unida, Partido Comunista de España, Unión de Juventudes Comunistas de España... entre otros, sin desprestigiar a los colectivos que acuden sin ningún tipo de formación y con ganas de trabajar convirtiéndose en carne de cañón para estos profesionales de la política burguesa.

La pregunta es la siguiente: ¿Si ya existe una asamblea unitaria, por que convocan otra paralela? La respuesta es bien sencilla, como he explicado antes, la asamblea antifascista unitaria no responde a los intereses de la burguesía y ellos (EA, PCE, UJCE, IU, JIU...) son los fascistas dentro de la izquierda, es decir, marionetas del capital con una función concreta.

Es la hora de aislar, desenmascarar y atacar a la socialdemocracia, entre otras cosas son los culpables de que compañeros/as vayan a prisión, reciban vejaciones, torturas o se les aplique la Ley de Partidos y la Ley Antiterrorista.

No podemos permitir su entrada en ningún lugar, puesto que son políticos profesionales y muchas veces se ganan la simpatía de colectivos de base aludiendo a la unión antifascista.

Llevan mucho tiempo intentando apoderarse del movimiento antifascista revolucionario, sin logro alguno, salvo pequeñas ideas reformistas que penetran en las asambleas de cualquier organización y que poco a poco se están desprendiendo de ellas.

Esta lucha no es cuestión de una ideología u otra, sino del antifascismo consecuente en su suma total. Tanto anarquistas como comunistas e independentistas deben responder unidos a los ataques recibidos desde el sector PCE,IU,PSOE… Ellos sin embargo, intentaran dividir el movimiento entre violentos/as y no violentos/as, autoritarios/as y antiautoritarios/as, por tanto, la asamblea antifascista unitaria tiene que ser una piña que afronte de manera directa las difamaciones de la socialdemocracia reunida en la parroquia de San Carlos Borromeo.

Situándonos en la lucha contra el Estado, cabe destacar como dije anteriormente, el aumento de las acciones alegales e ilegales como único camino para ir provocando pequeñas rupturas en el sistema y concienciando a la sociedad en el uso de estos métodos para la defensa y el ataque proletario contra la clase explotadora.

El fascismo es un instrumento del capitalismo, por tanto, nuestro ataque debe ir dirigido hacia el Estado fascista español como principal culpable de la muerte y sufrimiento de tantos/as compañeros/as que han dado su vida por la revolución. De igual manera hay que hacer frente a los grupos de choque fascistas causando el mayor número de bajas entre sus filas.

Hemos de ser una amenaza constante para el Estado, nuestros muertos valen un precio demasiado alto y los culpables deben ser respondidos con la mayor contundencia posible. Hay que abarcar todo tipo de acciones desde las más simples (pintadas, pegatinas…) hasta las más complejas, pero siempre de forma organizada.

La paz llegará cuando venguemos la muerte de todos/as los/as antifascistas, no hagamos caso a los grupos pacifistas e institucionales, la lucha está en la calle y esa es nuestra zona de acción.

Es nuestro turno, hagamos que el Estado y los fascistas se preparen para lo que les viene encima porque la respuesta comienza ahora.

¡ A por ellos, sin remordimientos !

Una victoria popular antifascista

La victoria popular antifascista vivida el fin de semana en Madrid es síntoma del avance revolucionario que está tomando el movimiento.

Alrededor de 30 lecheras, es decir, 240 mercenarios de la UIP intentaron mediante el miedo y la represión acallar las voces de miles de personas. La fascista delegada del gobierno, Soledad Mestre, con el talante que caracteriza a su partido, ha dado la orden de aplastar cualquier concentración o manifestación antifascista.

La respuesta llevada a cabo por lxs antifascistas como las barricadas, el fuego en contenedores, los lanzamientos de botellas, el uso de tirachinas… son totalmente legítimas, aunque los medios burgueses se empeñen en criminalizarnos no podemos contemplar otra posibilidad para defendernos.

Al Estado hay que darle guerra, no podemos caer en los errores anteriores de contestar a una muerte con comunicados, necesitamos inducir a las organizaciones políticas y sociales al uso de la violencia revolucionaria.

Es el Estado quien legaliza a lxs fascistas e ilegaliza a lxs antifascistas. El sábado lo pudimos comprobar con el desprecio, la prepotencia, y la represión con la que nos trataban. Como bien decía un portavoz de estos perros, lxs antifascistas son los más peligrosos ya que tienen influencia en los barrios obreros y movilizan a mucha gente. Y al ver en los últimos tiempos el avance organizativo, necesitan sacar a la calle a sus marionetas, es decir, a los neonazis para infundir miedo en la sociedad.

Si a alguien no le quedaba aún suficientemente claro, España es un ESTADO FASCISTA, ya no hay ninguna excusa para participar en este sistema o teñirlo como una democracia parlamentaria reaccionaria. Otra prueba más, es la propuesta que va enviar el Partido Popular al Congreso para que ilegalicen a los grupos de extrema derecha (llevándose así los votos) y a los grupos de extrema izquierda.

Nosotrxs no tenemos que pedir al gobierno que ponga ningún parche (ilegalización de partidos fascistas), nuestra misión es la de acabar con ellxs mediante la acción directa organizada. Es la hora de la lucha de clases, no podemos desviar nuestros objetivos mediante reformas, tenemos que dar fuego y más fuego.

La llama no debe apagarse, tenemos que extenderla en cada barrio, ciudad…usando todas las formas de ataque, sino la muerte de Carlos habrá sido en vano. La experiencia nos muestra que necesitamos continuar la lucha sin parones, ese es el error fundamental, ya que la espiral de escalada a la respuesta cae de golpe.

Organicemos asambleas y colectivos en los barrios donde no existan y en los que ya hay pongamos en marcha las actividades alegales (pintadas, pancartas, carteles, pegatinas…) e ilegales, no puede bajar el ritmo.

¡ Alex, estamos contigo !
¡ Carlos, serás vengado !
¡ No hay tregua !

La estrategia represiva del Estado y el fenómeno neonazi

De nuevo, un joven ANTIFASCISTA ha sido asesinado a manos de un neonazi. ¿Cabe hablar, tal como hacen los llamados Mass-Media, de un hecho más o menos aislado, de una fatal casualidad? No cabe hablar en estos términos. Este asesinato viene a sumarse a una larga lista de otros que se han producido en el Estado Español en los últimos años, que han venido acompañados de innumerables agresiones y un acoso constante por parte de elementos fascistas contra la juventud más combativa, trabajadores inmigrantes, etc.

Por lo tanto, no se puede hablar de hechos aislados ni de una fatal casualidad. Y no solo eso. Además de estos crímenes no puede desentenderse el Estado, como si fuera algo que no va con él. Tiene una responsabilidad en los mismos, y, en el caso del asesinato de Legazpi, por partida doble.

En primer lugar, porque la Delegación del Gobierno autorizó una manifestación racista que, a todas luces, era una provocación, por cuanto iba a discurrir por un barrio obrero e inmigrante como es el de Usera. El Antifascismo no podía sino responder a esta provocación  y boicotear la manifestación. Y es en este contexto donde se produce el asesinato del joven Antifascista.

El Estado, en segundo lugar, es también responsable por otro motivo, relacionado con su estrategia represiva contra el movimiento Revolucionario y Antifascista.

Cuando se produce cualquier crimen, a la hora de encontrar culpables, lo primero que hay que preguntarse es a quién beneficia el mismo. ¿A quién benefician éste y los otros crímenes que tan impunemente cometen estos descerebrados fascistas? Algunos pensamos que a quien beneficia es al Estado y a su estrategia represiva de neutralizar y atemorizar al movimiento Revolucionario y Antifascista y, especialmente, a la juventud, que es el sector más pujante y el futuro de ese movimiento. El terrorismo neonazi y neofascista es una prolongación, una parte integrante de la estrategia represiva del Estado. Siempre lo ha sido. Recordemos la llamada Transición Democrática o los años 80. ¿De dónde se nutrían los grupos parapoliciales o paraestatales  como el GAL, la Triple A, el Batallón Vasco Español o los guerrilleros de Cristo Rey? De Valientes como el que el otro día asesinó a un Antifascista de 16 años, Valiente que, por cierto, era de profesión militar, es decir, un servidor del Estado, lo que tampoco es una casualidad: Ejército, policía, guardia civil, empresas de seguridad son cuerpos fascistas, no sólo por la función represiva que cumplen, sino también por la ideología que profesan sus miembros. Éstas son las consecuencias de una Transición Democrática que no fue tal, que fue un cambio de fachada con el que el franquismo se perpetuó bajo nuevas formas pero con la misma esencia represora y terrorista, de ahí que los cuerpos militares y policiales no puedan ser otra cosa que lo que son.

La afirmación de que el Terrorismo neonazi o neofascista está instrumentalizado y potenciado por el Estado no puede ser considerada como gratuita o infundada teniendo en cuenta otro dato: la escasa o casi inexistente represión que sufre este terrorismo. Todo lo contrario que los movimientos consecuentemente progresistas y de izquierda del Estado español, a los que se reprime con la mayor saña: son asfixiantemente acosados por la policía, muchos de sus militantes son detenidos, torturados, encarcelados, y condenados a larguísimas condenas de prisión; sus organizaciones políticas ilegalizadas (PCE(r), Batasuna, etc.), sus manifestaciones prohibidas o reprimidas durísimamente cuando llegan a hacerse... Para muestra un botón: A un militante del PCE(r), sin haber tocado un arma, sin poder ser implicado en ningún acto de carácter violento, le caen, como mínimo, por su sola militancia política, 6 años de cárcel; a un nazi al que se le encuentran pistolas y armas de todo tipo, como ya ha ocurrido, difícilmente le meterán en la cárcel, ni siquiera de manera preventiva. Si a un militante antifascista le encuentran un arma, le caerán un mínimo de 12 ó 14 años y, en caso de que haya tomado parte en acciones armadas, le pueden condenar a 20, 30 ó hasta 40 años, como ocurre con los militantes de GRAPO o ETA.

Los datos hablan por si mismos, y lo que dicen es que el Estado se muestra muy comprensivo con el terrorismo neonazi o neofascista.

Teniendo en cuenta todo esto, ¿cómo enfrentar, por tanto, este terrorismo? Desde luego, hay que evitar caer en la estéril Guerra de bandas, la cual resulta muy beneficiosa para el Estado, por cuanto éste queda al margen de la misma. Hay que mirar más arriba. La lucha principal no es contra los perros fascistas, sino, por decirlo así, contra el dueño de la perrera, el que los alimenta y azuza; es decir, el Estado. Esto no excluye, evidentemente, que haya que hacer frente también, incluso física y violentamente, a los neonazis o neofascistas; de hecho, este enfrentamiento físico y violento, como ocurre en algunas zonas de Madrid (Alcobendas, Alcalá de Henares...), se torna inevitable, en la medida en que la presencia de estos criminales es muy importante. Pero esta defensa debe ser inteligente, meditada, organizada y planificada; en ningún caso, irreflexiva o arriesgando las propias fuerzas más allá de lo estrictamente necesario.

La función, el objetivo fundamental del movimiento revolucionario y antifascista no es la Guerra de bandas. Buscamos la transformación política, económica y social del sistema bajo el que vivimos. No debemos olvidar esto. La lucha contra los nazis no es propiamente un objetivo, sino una imposición, una contingencia que se nos presenta en el proceso de transformación revolucionaria de la sociedad, pero no debe distraernos o absorbernos más de lo conveniente, lo que, como decimos más arriba, sólo beneficia al Estado. Nuestro enemigo principal es precisamente el Estado, la Monarquía Fascista, el Sistema Capitalista que nos explota y nos niega todo futuro. Combatir a este enemigo es lo prioritario. En la medida en que avancemos en este combate, en la medida en que como Revolucionarios y Antifascistas nos organicemos más y mejor, incorporemos a cada vez más sectores populares a la lucha, a la rebelión; en la medida en que nos constituyamos en fuerza política efectiva y eficaz y tengamos cada vez más claros nuestros objetivos y los medios con los que alcanzarlos, iremos socavando las bases del fascismo (del institucional y del que no lo es pero está a su servicio) y poniéndonos en disposición de echar abajo el podrido sistema bajo el que vivimos.

¡¡ Contra el Fascismo en todas sus formas, organización y lucha REVOLUCIONARIA!!

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