Matías Catrileo, tambor de volcán ausente

Andrés Bianque

Sobresaltado abre sus ojos escondidos el Volcán Llaima, presiente la muerte. Exhala un bramido ronco que azota ciertos oídos insensibles allá en el sur. Negen-winkul que vive dentro de la montaña envía un aviso vaticinio del homicidio que se viene en ciernes.

La muerte no toma vacaciones, mucho menos los represores.

Cuando despuntaba el alba, siendo tres de febrero del año 2008, como a eso de las seis de la mañana, alrededor de una veintena de activistas y simpatizantes de la causa Mapuche entraron en el Fundo Santa Margarita, propiedad del terra-teniente Jorge Luchsinger y se aprestaron a realizar una quema de pasto en señal de protesta en contra de la usurpación que el predio hace de tierras ancestrales.

En las inmediaciones existe un cuartel policial instalado exclusivamente para la protección del dueño del feudo señalado.

Herr Luchsinger expresó: Los carabineros están todo el tiempo aquí, es permanente la protección. No fue tan grave pero es el hecho. Ya llevamos seis años en esta cuestión y las autoridades deberían ponerse serias de una vez, pero avalan estos ilícitos.

A pesar del descontento y lo poco duro que es el Gobierno, en palabras de Luchsinger, se origina una batahola al interior del predio y carabineros, haciendo uso proporcional y medido de la fuerza comienza a ametrallar a los manifestantes.

Resultado de la acción, muere acribillado por la espalda el joven universitario Matías Catrileo, de alrededor de 23 años.

Rodeados y cercados, los jóvenes se las ingenian para romper el cerco y ocultarse con el cuerpo del joven pillán muerto.

Las organizaciones, las coordinadoras, los grupos de apoyo, los movimientos, los partidos políticos, las personas afines y simpatizantes con la causa Mapuche no sólo deberían condenar este nuevo asesinato perpetrado por el brazo armado del capital.

Condenar es fácil, condenar es lo más obvio y recurrente.

Debemos organizar autodefensa, grupos de apoyo, unidades de combate contra la represión que no cesa. Utilizar todas las formas de lucha en contra de un estado represor que se esconde detrás de un estado de derecho, que no es más que la suma de cohechos.

Los chilenos tenemos tradición de ser muy habladores, y muy cobardes también.

Los cobardes son los que se esconden debajo de las normas (Jean Paul Sastre)

A lo largo de la historia de Chile, las fuerzas armadas han acostumbrado a usar y abusar de gentes desarmadas. Sólo hace poco se cumplieron 100 años de la matanza efectuada por las fuerzas armadas. Como saludo por parte de Carabineros de Chile a ese Centenario, acribillan a un joven por la espalda.

Están tirando a matar. Están usando balas con intenciones de asesinar. Disparan por la espalda como ratas cobardes. O sea, nada nuevo.

¿Hasta cuando nos quedamos solamente llorando y lamentándonos?

Con todo el respeto que las huelgas de hambre me producen, es necesario pasar a acciones de mayor envergadura. Que ciertos sesudos analistas revolucionarios no sigan esperando el momento exacto, las condiciones subjetivas y objetivas favorables.

¿Cuántos muertos se necesita para que todos aquellos que blanden las banderas revolucionarias y de guerrilla, salgan de la modorra?

Los Muertos que vienen serán nuestra responsabilidad, si no hacemos más que discursear.

¿Cuánto falta para que esto sea una Dictadura?

¿Qué pasó después del asesinato de Aléx Lemún? ¿Cómo está de salud el mayor Marcos Treuer quien lo asesinó?

¿En qué quedamos después que la policía acribilló también al obrero maderero Rodrigo Cisternas?

Cierto es que las fuerzas armadas, dan capacha, tiro y maltrato. Pero gran responsabilidad de eso es de nosotros mismos que buscamos una y otra vez a la buena. Por la buena.

Y si esa fuera la manera, aún habiendo desacuerdos, está bien, continuar por esa senda. Pero no como rebaño, no con las manos peladas todo el tiempo.

A defenderse. Darles donde más les duele. Para que cuando venga la manada de hienas hambrientas recibirlos como se merecen.

Se la cobraron, la policía chilena se la cobró más temprano, (pero previsible) de lo que esperábamos. La ley del talión en gloria y majestad, a favor de su majestad el dinero.

Declaraciones penosas. El ministro Secretario de Gobierno, Francisco Vidal expresó: Una vez capturados serán procesados, como corresponde en un estado de derecho, después no me vengan con huelgas de hambre.

Es claro el desprecio absoluto que este miserable lechuguino siente por el pueblo Mapuche, es obvio que sus palabras no son más que las expresiones y sentimientos comunes en el gobierno y que él sólo expone representando al gran empresariado y La Concertación.

Utilizando el mismo racionamiento de Vidal, en el caso de que éste, alguna vez sea capturado y procesado por la justicia popular, que no venga con huelgas de hambre porque no tendrá tiempo para realizarla.

La defensa del Fundo estuvo a cargo una vez más de Fuerzas Especiales de Carabineros de Chile. Acción realizada por uno de sus cuerpos de elite, el Gope. Grupo de Operaciones Empresariales.

Las últimas informaciones indican que en Temuco, Vilcún y sus alrededores, estaría siendo patrullado y allanado por fuerzas tierra-aire en su infinito afán de preservar los cimientos establecidos incólumes e inamovibles en la región.

El valiente carabinero, que aún no ha sido identificado, siguiendo la vieja honorable costumbre marcial de la policía de Chile, disparó en la espalda al joven comunero.

De ser identificado, será declarado inocente por la justicia militar.

El cuerpo ha sido mantenido a resguardo por los comuneros debido al temor de la manipulación por parte de la policía chilena y que ésta pudiese realizar ciertas modificaciones en el cadáver para exculpar responsabilidades y de paso inculpar a aquellos que participaron en la toma del fundo.

El asunto es claro, a organizarse. La auto-defensa de masas es más necesaria que nunca.

El dolor por la muerte sin ninguna acción, no es más que ficción

Lo que nos quede de vida para el pueblo, lo que nos quede de muerte para sus explotadores.

¡Honor y Gloria a los Caídos!

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