La tormenta perfecta

Un diario económico titulaba hace muy pocos días: Escenas de pánico en Wall Street: los índices se hunden a última hora. Se esperaba una sesión alcista pero los índices tuvieron un cierre catastrófico. Lo ocurrido en la bolsa de Nueva York –continuaba el diario- superó las previsiones más pesimistas.

La tormenta ya está aquí; todos los indicadores así lo anuncian y, sin embargo, son muchos los que siguen tumbados en la playa encima de sus hamacas, cuando hace ya rato que se ha ido el sol. No entendemos por qué miran hacia otro lado. ¿Para mantenernos entretenidos? No hay ningún indicio que permita sonreir. El dólar está bajo mínimos con respecto a todas las demás divisas; el petróleo bate registros cada día, con precios de 100 dólares por barril que se espera que lleguen a los 150 dólares; en enero de 2008 la economía de Estados Unidos inicia su recesión; KB Home, la quinta mayor constructora de Estados Unidos, anuncia pérdidas de 772,7 millones de dólares en su último ejercicio...

Pero no tenemos que esperar a que el tsunami atraviese el Atlántico. Con motivo de la crisis financiera nosotros titulamos un artículo Al paro medio millón de trabajadores de la construcción y los monopolistas corrigen nuestro error: será el doble, un millón de trabajadores, los que irán al paro. Eso supondrá un incremento del 50 por ciento en las cifras oficiales de desempleo.

El 12 de diciembre observamos otro insólito espectáculo: se reunieron la Reserva Federal, el Banco Central Europeo, el Banco de Inglaterra, el Banco de Canadá y el Banco de Suiza para concertar un plan conjunto de lucha contra la crisis financiera. El dinero que han tenido que desembolsar hasta la fecha para tapar los agujeros es impresionante: la Reserva Federal ha inyectado más de 750.000 millones de dólares -unos 515.000 millones de euros- y el BCE, más de un billón de euros.

A partir de esos –y otros- datos comprobados, las corrillos monopolistas son un hervidero de rumores a cada cual peor. Se habla de la bancarrota de Countrywide Financial, el mayor banco hipotecario de Estados Unidos, cuyas acciones cayeron un 30 por ciento, es decir, que perdieron casi la tercera parte de su valor. La palabra pánico ya no basta. Todo huele a desbandada. Se esperan caídas en la bolsa del 60 por ciento a comienzos de este año. Asustados, para capear el temporal los capitalistas compran oro a precios de 850 dólares la onza, los mayores desde 1980. Ése es el precio del pánico.

El petróleo a 150 dólares el barril

Los precios del petróleo ya están un 71 por ciento más altos que hace un año, pero Nobuo Tanaka, director de la Agencia Internacional de Energía dijo el 3 de enero en París en el curso de una una entrevista a la agencia de noticias Bloomberg que los precios podrían subir hasta los 150 dólares el barril. Súbitamente, la era de niveles de precios más bajos podría estar terminada y ahora estamos en la era de muy altos precios de la energía, dijo Tanaka.

No obstante, Tanaka incurrió en el tópico de decir que la escalada de precios se debe a la creciente demanda de India y China, así como a la reanudación de la guerra en Nigeria, el mayor productor de crudo del África, que ha resucitado el fantasma de las interrupciones de suministros. Pero la OPEP, que suministra el 40 por ciento del petróleo del mundo, ha negado que la subida sea resultado de factores de oferta y demanda.

En la línea que nosotros venimos sosteniendo (véase nuestro artículo Imperialismo y petróleo), los funcionarios de la OPEP, entre ellos el ministro de Petróleo catarí, Abdullah al Attiyah, han reconocido que los productores no pueden bajar el precio del crudo porque está impulsado por especuladores y no por el mercado.

En su informe sobre Perspectivas Energéticas Mundiales del 7 de noviembre la AIE ya advirtió que en un entorno de alto crecimiento, los precios del crudo subirán a 150 dólares el barril para el año 2030 en términos nominales, y 87 dólares el barril en dólares de 2006 ajustados a la inflación.

China también está contaminada

En agosto de 2007 los dos principales bancos de China, Industrial and Commercial Bank of China y Bank of China declararon tener 8.000 millones de euros expuestos a la crisis por inversiones especulativas en el sector hipotecario de alto riesgo.

El Bank of China reconoció poseer 9.650 millones de dólares -unos 7.097 millones de euros- en títulos garantizados por créditos de este tipo pero aseguró que, por el momento, esas inversiones no habían sufrido ningún percance a la hora de rendir intereses. El banco emitió un comunicado en la bolsa de Hong Kong en el que precisó que calcula sus pérdidas por la crisis del orden de 1.150 millones de dólares. Las acciones de la entidad reaccionaron con una pérdida del 5,4 por ciento.

Por su parte, el primer banco del país, Industrial and Commercial Bank of China, con un valor superior a los 280.000 millones de dólares, explicó que sus inversiones en el sector de alto riesgo ascendían a 1.230 millones de dólares -unos 904 millones de euros-, es decir 4,32 por ciento del total de inversiones en divisas del banco. El presidente del Banco, Yang Kaisheng, dijo que tampoco estaba preocupado por los problemas relacionados con los créditos de riesgo, ya que sus inversiones respaldadas por hipotecas en Estados Unidos representaban un pequeño porcentaje de sus activos.

Los dos monopolios financieros chinos dieron a conocer el alcance de su exposición a la actual crisis crediticia junto con sus resultados provisionales. En ambos casos reportaron ganancias mejores de lo esperado, debido a la elevada demanda por servicios financieros en una economía, como la china, que crece por encima del 10 por ciento.

Northern Rock no es un grupo de ‘heavy metal’

Las tribulaciones del banco Northern Rock, el octavo en tamaño de Gran Bretaña, casi en situación de quiebra, son emblemáticas de todo este asunto: han provocado reacciones de pánico entre sus clientes, un fenómeno desconocido desde la crisis de 1929.

A mediados de setiembre de 2007 las acciones del banco cayeron un 75 por ciento en la bolsa y arrastraron en su caída a otros monopolios vinculados al sector inmobiliario e hipotecario, colocando a Gran Bretaña ante su peor crisis financiera en muchos años.

Contagiados por el pánico, en las 67 sucursales del Northern Rock los clientes aguardaron largas colas para llevarse a casa sus ahorros para meterlos debajo del colchón. Sacaron 2.000 millones de libras (2.900 millones de euros), cerca de un 8 por ciento de los 24.000 millones que tenía el banco en depósitos.

El Banco de Inglaterra tuvo que prestarle dinero a un interés superior al 7 por ciento, frente al 5,75 por ciento que cuesta el dinero en Gran Bretaña. Es algo que no se había visto en los últimos cien años. Era el primer monopolio financiero británico en verse obligado a acudir a la reserva de emergencia del Banco de Inglaterra a causa de la crisis.

En diciembre el gobierno estudiaba la nacionalización del banco, que debía cerca de 41.700 millones de euros al Estado, aunque prefería buscar un comprador privado. Pero, ¿por qué comprar un banco que está en quiebra? ¿No es absurdo?

Todo lo contrario. En plena crisis Barclays aumentó su participación en Northern Rock hasta el 5 por ciento y varios buitres, incluido Ruiz Mateos, acudieron al olor de la carroña. Quieren apoderarse de los despojos.

A perro flaco todo son pulgas

Un informe del banco estadounidense de inversiones Merrill Lynch afirma que la recesión de la economía de Estados Unidos ya no es un pronóstico, sino una realidad, especialmente tras los datos del último informe de empleo del país publicado a comienzos de enero de 2008.

El Departamento de Empleo de Estados Unidos indicó que la tasa de paro experimentó en diciembre un brusco incremento hasta el 5 por ciento, su nivel más elevado en dos años y tres décimas por encima de la referencia de noviembre.

La Oficina Nacional de Investigación Económica es la encargada de oficializar la recesión, aunque podría llevar casi dos años antes de que nos informen de ello, según Merrill Lynch.

El documento elaborado por el banco americano sostiene que los indicadores de la economía de Estados Unidos tocaron techo entre noviembre y diciembre de 2007, lo que sugiere con firmeza que enero de 2008 es el primer mes de la recesión.

En este contexto, Merrill Lynch subraya que esta posibilidad ya no puede ser considerada un pronóstico de ahora en adelante, sino que se trata de una realidad.

Por su parte, el secretario del Tesoro del gobierno Bush, Henry Paulson, reconoció que se enfrentan a fuertes vientos en contra. Paulson desveló que Bush está preparando una batería de medidas con las que hacer frente a la recesión. Aunque no quiso entrar en detalle sobre estas iniciativas, adelantó que se están planteando ampliar el plan de ayudas a los ciudadanos con dificultades para pagar sus hipotecas.

Por otro lado, el informe de Merrill Lynch apunta que el conjunto de los diez sectores que componen el índice bursátil S&P están en recesión y no hay ningún lugar para esconderse. Los sectores con un peor comportamiento durante la crisis serán el financiero y el de consumo discrecional. Además, advierte de las posibles secuelas de que se produzcan nuevas burbujas de créditos y de activos.

Leer también:

Nuevas medidas para superar la crisis financiera
Imperialismo y petróleo
La bancarrota económica del gran imperio
La interminable crisis del dólar
Veinte céntimos

inicio programa documentos galería