Los niños secuestrados en Chad iban a ser utilizados como cobayas

Según el periodista francés Thierry Meyssan, director de Red Voltaire, el objetivo final del intento de secuestro de más de 100 niños en Chad era su utilización para experimentar programas sanitarios para su posterior explotación comercial.

La mafia humanitaria El Arca de Zoé fue creada por Paris Biotech Santé, un organismo semipúblico que, a su vez, fue fundado de forma conjunta por la Universidad París-V Descartes, el Inserm (Instituto Nacional de Salud e Investigación Médica), la Escuela Central de París y la Essec (Escuela Superior de Ciencias Económicas y Comerciales). Su objetivo es prestar apoyo a proyectos de creación de empresas de medicamentos, dispositivos médicos y servicios a enfermos.

Uno de los miembros del Comité de Evaluación de Paris Biotech Santé sobre el programa Arca de Zoé es el hermano pequeño del Presidente de la República francesa, el doctor François Sarkozy, médico pediatra.

En 2006 el principal cliente de François Sarkozy en AEC Partners es el consorcio francés de la industria farmacéutica (LEEM), que también tiene como empleada a Stephanie Lefebvre, de Paris Biotech Santé y del Arca de Zoé.

Desde 2005 François Sarkozy también es miembro del Consejo de Supervisión de BioAlliance Pharma que ha finalizado sus experimentos para el lanzamiento de medicamentos contra enfermedades oportunistas del cáncer y del VIH, Loramyc, Lauriad y Transdrug.

Un secuestro masivo

El vuelo a Chad era el primero de un proyecto criminal más amplio que consistía en secuestrar no sólo a 100 sino a 10.000 niños, lo cual se sabía desde hacía mucho tiempo porque los propios criminales así lo habían anunciado públicamente (sin que nadie hiciera nada por impedirlo). Ha sido un acto criminal y repulsivo como pocos, que ha generado una ola de manifestaciones de protesta en Chad y un profundo malestar en África: Los franceses han intentado robarnos nuestros niños, afirma llena de rabia una asistenta social chadiana a un periódico africano: El gobierno francés lo sabía, los militares franceses lo sabían, todos ellos son cómplices, recalca la asistenta social.

La secretaria para asuntos humanitarios del Presidente francés, Rama Yade, dice que el gobierno francés ya había advertido hace meses a la mafia humanitaria sobre el riesgo que corría de infringir la ley, al tiempo que ordenó a la policía iniciar una investigación sobre las actividades de la ONG. Pues es eso exactamente: la mafia corría un riesgo en Chad, pero en Francia no tenía nada que temer. Como es bien sabido, Francia es tierra de asilo y refugio... de los delincuentes.

El crimen demuestra la profunda degeneración y corrupción moral y espiritual de los países europeos más avanzados, esos que alardean de defensa de los derechos humanos. Es perverso en sí mismo y, casi sobra decirlo, la presentación del mismo en los medios de comunicación europeos, ha sido la de siempre: los buenos son los malos y los malos son los héroes. Pero a esto último ya casi estamos acostumbrados. La burguesía ha olvidado sus propias leyes de protección de la infancia, con cuya aprobación se les llena la boca. Aprueban leyes para olvidarse inmediatamente de ellas. El secuestro de un menor es un delito muy grave. No hace falta recordar el caso de Madelaine Mcann en Portugal, sobre el que la prensa lleva especulando desde hace meses. Pero el secuestro de 103 niños es, aunque las criaturas sean negras, por lo menos 100 veces más grave. Si además se los pretendía llevar a otro país, se trata de un crimen internacional de tráfico de menores, una reedición contemporánea del comercio de esclavos. Todos los países del mundo tienen la obligación de perseguir y condenar a quienes cometan estas atrocidades.

Que el crimen se pretendiera amparar en supuestas intenciones filantrópicas (naturalmente gratuitas) forma parte de la naturaleza repulsiva de este secuestro en masa. Los malpensados no han leído bien: la ONG secuestradora no se llama las arcas de Zoé sino el arca de Zoé. Sin duda no había ánimo de lucro en el transporte pero tampoco nos explican de dónde pensaban sacar el dinero para financiar el vuelo transcontinental y demás actividades humanitarias en África. De momento la carne fresca de niño negro se cotiza en los mercados europeos a un mínimo de 10.000 euros la pieza, lo que haría un total de un millón de euros por todo el cargamento. Una pena que los mafiosos no tuvieran ánimo de lucro, porque posibilidades sí las había...

Es más de lo mismo, de eso que venimos denunciado desde el principio: que las ONG son uno de los brazos del imperialismo y que no dudan en cometer los peores atropellos. Pero la prensa quiere hacernos creer que sujetos sin escrúpulos son personas movidas por las mejores y más honestas intenciones; quizá sólo se equivoquen; quizá sólo hayan cometido pequeñas irregularidades, pero la idea era buena. El camino al infierno está repleto de buenas intenciones.

La prensa nos ha insistido en que Chad es un país que no respeta los derechos humanos. A la recíproca nos quieren decir: por el contrario, Francia es un país que sí respeta los derechos humanos; es nada menos que la cuna originaria de esos derechos. Por tanto, la culpa la tiene Chad; ese país es responsable y no víctima del crimen. Los franceses no pueden erigirse en responsables de una atrocidad tan grande como la que planeaban, sin duda con la complicidad del gobierno francés, con importantes intereses imperialistas en Chad desde hace muchas décadas. Pero la pregunta subyace en todo este asunto: ¿cuál es realmente el país que no respeta los derechos humanos? ¿Cuál es realmente el país que trata de que se respeten los derechos de los niños, de que no se trafique con ellos y cuál es el país que ha dejado que en su territorio se planifique y organice un delito colectivo contra niños indefensos?

La intención humanitaria no era otra que la de arrebatar a unos niños –de edades comprendidas entre 1 y 10 años- a sus padres, a sus familiares, a su país, para llevarlos a París y traficar con ellos, con su salud y su bienestar.

En función de podridos intereses, en ocasiones como ésta, la prensa disculpa o disminuye la gravedad del delito. Siempre que la intoxicación pretende esa rebaja en la consideración moral del delito, lo que hacen es dejar el micrófono a los criminales; si lo que pretenden es el linchamiento, lo que hacen es poner el micrófono a las víctimas. El 7 de noviembre el Diario de Noticias de Pamplona entrevistaba a una miembro de la ONG secuestradora, Maite Urmeneta, quien se mostraba orgullosa del crimen de sus compinches y dispuesta a repetirlo: Volvería a hacer lo mismo. Esta mujer es muy peligrosa. El periódico también lo es porque hace apología de un crimen abyecto. A eso le llaman imparcialidad. A lo máximo nos presentan un crimen internacional en masa como pequeñas irregularidades que no tienen tampoco demasiada importancia, porque el objetivo era noble. Ya sabemos todo eso del fin y los medios de la hipócrita ideología burguesa, donde todos los fines se presentan como buenos: el problema son siempre los medios.

Imaginemos que las cosas hubieran sucedido al revés: que un avión procedente del Chad con su piloto negro, sus azafatas negras y su ONG negra, llega a Barajas, se trasladan a un parque de Chamberí (Madrid) y se llevan a todos los niños que hay jugando por allí después de salir del colegio. Ahora veríamos por las calles a los indignados ciudadanos exigiendo el linchamiento de esos negros secuestradores; se crearía una asociación de víctimas de los negros; la Audiencia Nacional se habría puesto en marcha; ya habría más de un apaleamiento de negros en sitios como Lavapiés (Madrid); se pediría la expulsión de todos los negros (con papeles o sin ellos)... Una merieneda de negros.

La inmigración ilegal sólo es delito según y cómo. Tengamos en cuenta que el problema no es sólo sacar a más de 100 niños de Chad. El problema también es introducirlos en Francia (y en los demás países de destino). Hoy es complicadísimo pasar una aduana con un cortauñas; hoy te miran el pasaporte con lupa, sobre todo si tienes la piel de color negro. Cualquiera que haya intentado trasladar a un niño en avión sabe los trámites burocráticos que hay que cumplimentar, tanto en origen como en destino. No obstante, la ONG mafiosa fleta un avión para hacer el traslado, lo cual es impensable sin importantes complicidades -al menos en Francia- que hubieran supuesto tanto admitir el ingreso de los 100 niños como su posterior documentación, para lo cual hubieran debido legalizar el secuestro: adopciones familiares, asilo político, etc.

Pero no se trataba de regularizar nada sino de mantener todo de manera ilegal. Al fin y al cabo históricamente el comercio de negros ha sido una de las fuentes más importantes de acumulación de capital: con unos u otros fines mercantiles se siguen comprando a bajo precio en algún mercado secreto de África por traficantes sin escrúpulos vestidos con bata blanca de alguna ONG dedicada a la medicina altruista.

Tratamos en encontrar una diferencia entre este secuestro masivo de niños y los que practicaron los golpistas argentinos y chilenos durante sus dictaduras respectivas con los hijos de los desaparecidos políticos, y no las encontramos, lo cual a nosotros nos conduce a preguntar lo siguiente: en lo que a secuestros de niños respecta: ¿cuál es la diferencia entre la Francia de Sarkozy, la Argentina de Videla y el Chile de Pinochet? Sobre todo hay una analogía muy importante, que debemos destacar: en Europa muchos piensan igual que los golpistas argentinos y chilenos cuando dicen que los niños están mejor en Europa que en África. Allá no pueden disfrutar de Play-Station ni televisión de plasma.

El despliegue de medios de que hacen gala las ONG a cada paso resulta impresionante. No lo decimos sólo por su capacidad para fletar un vuelo transcontinental (gratuito y desinteresado) sino porque son capaces de cometer un delito internacional a cara descubierta, en medio de una gran campaña de imagen, delante de las cámaras de la televisión y de los micrófonos de la radio. Había todo un derroche mediático en torno a este asunto, que era seguido desde hacía meses por los medios de comunicación, con tres periodistas que viajaban en el avión. Sucede como con los robos: si alguien roba 1.000 euros es un delincuente, pero si roba 1.000 millones, entonces eso es algo distinto, un negocio. Con el secuestro pasa lo mismo: si lo haces delante de la televisión ya no es un crimen internacional sino un show, algo divertido (además de humanitario).

El colmo de toda esta campaña es que llevaba ya meses anunciándose públicamente como Operación Darfur, no sólo en internet, sino por medio de conferencias. Se había reconocido que era ilegal (no tanto como un delito pero al menos sí ilegal). Según Maite Urmeneta, miembro del Arca de Zoé, nuestro objetivo era llamar la atención sobre la situación de Darfur y sacar a unos niños para asegurarles aquí un futuro. Nadie se lleva un euro de todo esto.

Aquí sólo hay unas pocas –y además pequeñas- mentiras. Hay que darles a esos niños un futuro mejor: una Play-Station y una tele de plasma. Que los niños quieran regresar a sus casas con su padres no parece importarles a esos filántropos de pega.

Los imperialistas siempre actúan con chulería y prepotencia, como si los africanos fueran escoria. El Arca de Zoé engañó a los chadianos. Hizo creer que iba a construir un centro médico para niños en aquel país. El diario Le Parisien reprodujo una serie de documentos con el membrete de Children Rescue (Rescate de Niños), el nombre tras el que El Arca de Zoé operaba en Chad. En ellos fijaba los objetivos de la supuesta Operación Darfur 2007: la instalación del citado centro de acogida por un periodo de dos años.

Por otro lado, la acusación contra la mafia secuestradora, además de secuestro, incluye también el delito de fraude. Había negocio por medio. La ONG mafiosa de Urmeneta ya había localizado alrededor de 300 familias francesas y belgas dispuestas a pagar entre 2.800 y 6.000 euros por cada pieza (muy baratas). Las familias dispuestas a acoger a los niños habían pagado por anticipado los gastos logísticos y confiaban en poder adoptarlos. Estas familias esperaban la llegada del cargamento en el aeropuerto de Reims y, tras el fracaso del crimen, se manifestaron frente a la Embajada de Chad en París. La culpa siempre es de Chad.

El diario L'Indépendant de Perpiñán publicó una entrevista con una pareja del sur de Francia que había demandado a la ONG por estafa de forma anónima ya que temen las represalias del Colectivo de las Familias por los Huérfanos de Darfur (Cofod, en sus siglas en francés). La pareja denuncia el mecanismo sectario de la organización y la manipulación a la que fueron sometidas las familias que se inscribieron en la operación para albergar a los niños que debían llegar a Francia. El cheque se mandaba por correo; los mensajes que recibían por internet eran crípticos; ninguna noticia debía salir del círculo de los implicados para no estropear la operación.

El matrimonio había pagado 2.400 euros a la ONG para acoger a uno de los niños y fue avisada en el último momento de su eliminación de la lista de familias de acogida. La denuncia de la pareja ha sido transmitida por la fiscalía de Perpiñán a la de París, donde se instruye un sumario contra la ONG.

Más mentiras: Darfur no está en Chad sino en Sudán y los niños no eran sudaneses sino chadianos. La operación Sudán se convierte en la operación Chad; los niños secuestrados tampoco eran huérfanos. Mi madre murió, y mi padre se encontraba en el campo. Yo estaba con mi hermana menor. Unos blancos nos ofrecieron chucherías por acompañarlos, declaró Miriam, la mayor del grupo con solo diez años y natural de Tiné, localidad fronteriza del noreste de Chad. Según un miembro de UNICEF que trabaja sobre el terreno, muchos de los niños secuestrados lloraban por las noches pidiendo ver a sus padres, que viven en poblados de Chad. Arduo trabajo les esperaba a las azafatas durante el vuelo para que los niños dejaran de llorar y se olvidaran de sus padres para siempre. Quizá para el viaje de vuelta ya llevaban preparadas de antemano gominolas, gusanitos, patatas fritas, coca-cola, conguitos de chocolate, regaliz y, sobre todo, la Play-Station (las nancys y las barbies para las niñas). Todo con la noble intención de que se entretuvieran y les dejaran en paz.

El asunto no tiene desperdicio y pone al descubierto la profunda inmoralidad y corrupción de las sociedades burguesas europeas. Si suponemos que el objetivo del negocio era la adopción, no entendemos una sociedad que no es capaz de regenerar su ciclo vital, que envejece lastimosamente, una sociedad donde las parejas no tienen hijos biológicos y, al mismo tiempo, los traen a la fuerza de países exóticos y maltratados. Países como España pierden población y, sin embargo, se disparan los intentos de adoptar niños a cambio de dinero. Algo funciona muy mal en este asqueroso mundo imperialista que pervierte hasta tal punto la conciencia de estas sociedades moribundas en las que vivimos y que pretenden dar lecciones de no sabe muy bien qué ni a quién.

Por ejemplo: aunque se le ha presentado como bombero voluntario, resulta que el jefe de la mafia El Arca de Zoé, Eric Breteau, qué novedad, es un agente comercial (punto primero) y, además, es presidente de la Federación Francesa de 4x4, de coches todo-terreno (punto segundo), un yupi de conciencia atrofiada.

Desde Madrid Zapatero pide para los cómplices españoles del secuestro respeto para su presunción de inocencia. Pero en una entrevista publicada por Le Parisien, el ministro del Interior de Chad, Ahmat Mahamat Bachir, califica de bandidos a los dos pilotos españoles detenidos y les reprocha haber estado al corriente de las intenciones de la mafia. Dice que sabían dónde iban y a quiénes se tenían que llevar y que no dudaron en falsificar documentos, una acusación referida al cambio de la matrícula del avión Boeing. Sobre el piloto belga Jacques Wilmart, dice que ya había transportado a grupos de niños para la ONG en vuelos interiores, asegurando que hay documentos contra él que prueban que trabajaba con la gente de Children Rescue. El ministro señala que reclamarán a todos los cómplices de la operación abortada y que se encuentren en el extranjero: Interpol está para eso. Además, avanzó que se van a reforzar los controles sobre las ONG que operan en el país y se les pedirá un informe mensual detallado de su actividad. A ver si es verdad.

Pero, como es fácil comprender, todo eso no es más que el chocolate del loro. Uno de los documentos revelados por Le Parisien indica que el transporte de los niños en el interior del país se pensó hacer mediante vuelos Transall del ejército expedicionario francés. Parece ser que a última hora tuvieron que cambiar de planes. Pero en toda la gestación del proyecto está implicado el imperialismo francés, directa e inmediatamente por medio de sus tropas.

El viaje de Sarkozy -el Presidente de la República- a Chad estuvo precedido por gestiones previas por parte de Gadafi, que volvió a jugar un papel estelar en el escenario internacional tres meses después del desenlace de las enfermeras búlgaras en el que la entonces esposa del presidente francés, Cécilia Sarkozy, también tuvo su rol. También en el caso de las enfermeras búlgaras había niños por medio, a los que las enfermeras búlgaras habían inoculado deliberadamente el virus del SIDA. Todo lo que llega de las democracias avanzadas europeas es muy humanista: 438 niños fueron infectados en un hospital de Bengasi, de los que 56 fallecieron.

Desde 1983 Gadafi ha participado en varias guerras en Chad y, en su momento, Francia detuvo el avance de las tropas libias, dejando decenas de miles de muertos y una inestabilidad crónica en el país. A partir de entonces se han sucedido rebeliones y contrarebeliones, alianzas y enfrentamientos de Francia con Libia en función del gobierno que hubiera en Yamena y del estado de las relaciones entre Gadafi y Estados Unidos donde, por medio, siempre está Gran Bretaña y el viejo asunto Lockheed.

Justamente el 29 de octubre el gobierno de Chad y los dirigentes de los cuatro principales grupos insurgentes, Mahamat Nouri (UFDD), Timane Erdiimi (RFC), Hassane El Djinedi (DNT) y Abdelwahid Aboud (UFDD-F), habían firmado un acuerdo de paz en la capital libia, Trípoli. El acuerdo se firmó en presencia de los presidentes Idriss Derby, de Chad, y Omar El Bashir, del vecino Sudán. Los rebeldes habían trabado con anterioridad intensos combates con las fuerzas del gobierno en un intento de expulsar al gobierno del poder. Al menos 150.000 chadíes habían sido desplazados por el conflicto en los últimos 18 meses.

Lo de siempre: la rivalidad entre grandes potencias imperialistas expresada como rivalidad entre pequeños países vecinos. El caso es que París no aleja mucho sus tropas mercenarias de Chad y la Unión Europea preconiza un despliegue de tropas de paz en aquel país, una región sometida a los ataques de los rebeldes en la frontera chado-sudanesa, al que hay que sumar la guerra de Darfur, donde los imperialistas han creado un problema de derechos humanos que no existía porque allí está China sacando petróleo.

Si el arca de Noé se construyó para rescatar a las criaturas de las aguas, la de Zoé quizá lo haya sido para rescatarlas del petróleo. Sólo queda saber quién nos rescatará a todos los demás de las ONG y del imperialismo.

Cada año se venden un millón de niños en el mundo

En un informe titulado El fin de la explotación infantil: parar el tráfico, la UNICEF afirma que en torno a 1'2 millones de niños son vendidos cada año por un valor de 10.000 millones de dólares.

El informe de UNICEF dice que Europa es el mayor mercado donde se comercia con niños, siendo África occidental y Europa del este los principales suministradores, y que existe un floreciente negocio en estas regiones y también a lo largo de Asia.

El tráfico de niños saltó a la primera plana en Reino Unido después de que la policía detuviera a 21 personas en conexión con un asesinato ritual de un niño nigeriano a quien se le había desmembrado y decapitado y cuyo torso fue encontrado flotando en el Támesis. Se cree que el niño, al que la policía llamó Adam al no poder identificarlo, había sido introducido ilegalmente en Reino Unido.

El comercio de niños es un auténtico problema mundial que afecta a todos los países, asegura el informe de UNICEF, según cuyos datos, 500.000 mujeres y niñas son vendidas cada año en todo el mundo, la mayoría procedentes de las antiguas repúblicas soviéticas.

Además, el informe sostiene que unos 200.000 niños son vendidos cada año en África occidental. El sur de Asia también tiene un tercio del comercio doméstico e internacional de mujeres y niños. Se destaca que se ha producido un aumento del 20 por ciento de niñas prostitutas en Tailandia y un 15 por ciento de las niñas vendidas procedentes del sur de Vietnam tenían menos de 15 años. En China 250.000 mujeres y niñas fueron víctimas del comercio ilegal.

El comercio no se limita sólo al género femenino. Miles de niños de hasta cinco años de edad fueron vendidos desde Bangladesh, India y Pakistán a Emiratos Árabes Unidos cada año para trabajar como jinetes de camellos.

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