Europa supera los 14 millones de parados

La crisis económica se adueña de Europa, que se ha encontrado con Japón y Estados Unidos también enfangados en la crisis.

La tasa de desempleo en los países de la Unión Europea ascendía en 2003 al 9'1 por ciento, frente al 8'8 por ciento registrado el año anterior y es particularmente alta en España, que es el quinto país con más desocupados de toda la Unión Europea.

Europa industrial es un continente en ruinas. El Informe de Empleo en Europa en 2004, publicado por la Comisión Europea, reconoce que durante el año anterior el crecimiento del empleo fue nulo y cree que no cumplirá con las previsiones para 2005 de lograr una tasa de empleo del 67 por ciento.

La perspectiva de las mayores empresas industriales del continente raramente ha sido tan sombría. Los gerentes y accionistas de las empresas más representativas de cada país cayeron en el pánico ante la perspectiva de quiebras y retrocesos sin precedentes que enfrentan sectores enteros, desde la fabricación de automotores, la industria del acero, la mecánica, la construcción, la química, la aeronáutica y espacial, la de fabricación de ordenadores y teléfonos móviles.

En los últimos años, las grandes empresas industriales europeas acumularon montañas de deudas para financiar su expansión. Pero, a la hora de pagarlas, encuentran que los mercados están en retroceso y sus clientes desaparecieron. La combinación de deudas enormes y una capacidad ociosa creciente derrumbó los beneficios industriales: el rojo es el color predominante en todos los balances.

Los grupos monopolistas franceses sufrieron pérdidas históricas en 2002 que se suman a las del año anterior. En dos años, las pérdidas sufridas por los treinta mayores grupos franceses alcanza la suma récord de 80.000 millones de euros, lo que anula muchos años de beneficios acumulados.

La situación financiera de las empresas se ve agravada por la crisis de los fondos de pensiones que cubren a sus trabajadores y que se han hundido como consecuencia de las caídas bursátiles: en 2003 Thyssen-Krupp, el mayor grupo siderúrgico alemán, fue degradado por las agencias de calificación al nivel de basura como consecuencia del desfinanciamiento de su fondo de pensión. En toda Europa, el agujero financiero de estos fondos alcanza los 450.000 millones de dólares.

Los grandes grupos monopolistas están tan desesperados que salieron a vender masivamente sus activos menos rentables... para encontrar que no tenían compradores. Ahogados financieramente, vendieron los mejores.

Fiat vendió Fiat-Avio y la aseguradora Toro, sus divisiones más rentables, para salvar a la deficitaria Fiat Auto; Invensys, el último de una larga fila de grupos industriales británicos al borde de la quiebra, después de haber malvendido algunos activos secundarios, vendió sus mejores activos para pagar sus deudas bancarias. Alstom, fabricante de barcos y ferrocarriles, al que se califica como la joya de la corona industrial de Francia, tuvo que vender sus dos divisiones más rentables. Las grandes empresas se quedan con los peores negocios, lo que explica que la noticia de la venta de los activos más rentables de la Alstom fuera saludada por la Bolsa de París con una caída del 50 por ciento del valor de sus acciones el 13 de marzo de 2003. Alstom perdió en los últimos dos años el 90 por ciento de su valor bursátil, un derrumbe en una escala que hasta ahora sólo se había visto en el siniestrado sector de las telefónicas.

Los índices de paro comienzan a dispararse y numerosos monopolios han acometido dramáticos recortes de plantilla, al tiempo que se multiplican las quiebras de empresas, los cierres, los reajustes de plantilla, las deslocalizaciones y las prejubilaciones.

Por primera vez desde 1997, en 2002 creció en la Unión Europea el número de parados y, en mayo de 2003, alcanzó la cifra de 14'3 millones de obreros desobreros. El porcentaje de parados pasó del 8'3 por ciento en 2001 al 8'8 por ciento porque el ritmo de creación de nuevos puestos de trabajo está experimentando un claro deterioro. Mientras, en la misma fecha, la tasa de desempleo en Estados Unidos era del 6'2 por ciento y en Japón del 5'4 por ciento.

Por géneros, según cifras de 2002, el paro masculino en el conjunto de la Unión Europea creció del 6'9 por ciento al 7'3 por ciento, y el de las mujeres aumentó del 8'6 por ciento al 9 por ciento.

Por edades, un 17 por ciento de los menores de 25 años estaban sin trabajo en la zona euro en 2002, frente al 16'2 por ciento un año antes.

En 1999, la tasa de creación de empleo en la Unión Europea fue del 1'9 por ciento y se mantuvo sólo dos décimas por debajo en 2000. En 2001 bajó al 1'2 por ciento y en 2002 se limitó a sólo un 0'2 por ciento.

Los Gobiernos europeos se preparan para afrontar la dura realidad de que, mientras en 2000 se creaban 2'4 millones de puestos de trabajo netos en la zona euro, en el periodo 2001-2003 sólo se crearán 3'3 millones de empleos.

Entretanto, la Comisión Europea ha advertido que la situación prevista puede incluso empeorar. Durante la cumbre de marzo de 2000 en Lisboa, los Quince prometieron que lograrían el pleno empleo en 2010. Este supuesto éxito se alcanzará cuando trabajen el 70 por ciento de todas las personas en edad laboral, el 60 por ciento de las mujeres y el 50 por ciento de los mayores de 55 años, porcentajes que en 2002 se situaron, respectivamente, en el 63 por ciento, 54 por ciento y 37 por ciento. Pero la tasa de empleo en la Unión Europea no llega al 64 por ciento y si se compara con el nivel de mediados de la década de los noventa, en siete años ha crecido cuatro puntos. Será imposible alcanzar el 67 por ciento de tasa de empleo prometido ni crear los 17 millones de nuevos empleos necesarios para llegar al objetivo del 70 por ciento en 2010, el tan vociferado pleno empleo.

Al paro medio millón de trabajadores de la construcción

En España la crisis hipotecaria puede suponer para medio millón de obreros del sector de la construcción, la pérdida de su puesto de trabajo. Son los cálculos que prevén las 13 grandes inmobiliarias españolas para los dos próximos años. Pedro Pérez, secretario general del G-14, la asociación que aglutina a las 13 inmobiliarias más grandes del país, asegura que el volumen de ventas ya ha descendido más del 30 por ciento y que algunas empresas han registrado caídas del 50 por ciento.

Durante un encuentro organizado por la Asociación de Periodistas de Información Económica, Pedro Pérez reconoció que la construcción de viviendas ha descendido un 40 por ciento respecto a las que iniciaron en el mismo periodo del año pasado.

Por otro lado, según el estudio La coyuntura del sector y las perspectivas para 2008 de la consultora Aguirre Newman, la venta de viviendas caerá un 70 por ciento en 2007 con respecto al año anterior, debido al exceso de oferta y a un estancamiento de la demanda propiciado por el endurecimiento de los créditos bancarios.

Asimismo, el precio de los pisos en las capitales de provincia españolas cederá entre un 5 por ciento y un 10 por ciento a lo largo de 2008. No obstante, estas bajadas se comprensarán con un endurecimiento de las condiciones para acceder a los créditos por la crisis financiera internacional.

Aguirre Newman estima que hay alrededor de 700.000 viviendas adquiridas por especuladores durante el auge inmobiliario que podrían ir apareciendo en el mercado.

Unilever despedirá a 20.000 trabajadores

Unilever despedirá a 20.000 trabajadores en cuatro años, el 11 por ciento de su plantilla. La multinacional anglo-holandesa, número dos mundial de las distribuidoras de consumo en masa, cerrará o reducirá la capacidad de unos 50 ó 60 centros de almacenaje en todo el mundo, aproximadamente un 20 por ciento de las que posee.

Desde 2000, en sólo siete años, el monopolio anglo-holandés ha eliminado 53.000 puestos de trabajo y cerrado 130 fábricas.

El cierre afectará principalmente a Europa, donde trabajan 44.000 de los 180.000 obreros del monopolio holandés. La mitad de los despedidos lo serán en centros de trabajo del continente. Por tanto, la multinacional holandesa despedirá a la cuarta parte de sus trabajadores en Europa.

Pendiente el plan de concretar con los sindicatos el 24 de setiembre, es muy posible, sin embargo, que cierren entre 20 y 25 centros de trabajo sólo en Europa.

La liquidación de las marcas del monopolio forma parte de la misma estrategia comercial de crisis. Desde 2000 ha pasado de distribuir 1.600 a sólo 400 marcas. Parece ser que dentro del plan actual también está la cesión de la marca de quesos Boursin. Otras marcas conocidas del monopolio son Skip, Cornetto, Alsa, Eléphant y Amora-Maille. Es muy probable que en la reestructuración del monopolio se liquiden las marcas menos rentables para concentrarse en otras, como la alimentación dietética, las bebidas Knorr Vie o el yogur Frusi. En Estados Unidos desaparecerán las marcas Dove, Lipton, Magnum y Cif, consideradas también como poco rentables.

El objetivo es llegar a un margen beneficio del 15 por ciento en 2010. La medida no ha espantado a las bolsas, sino todo lo contrario: en Amsterdam las acciones de Unilever subieron un 3’3 por ciento después del anuncio.

La economía holandesa padece la peor crisis de los últimos 20 años. Entró en recesión en el segundo trimestre de 2003 con una caída del Producto Interior Bruto del 0'5 por ciento, respecto al primero.

Este fuerte retroceso no había sido registrado desde los años de crisis económica de 1982 y 1983. Holanda ya había registrado una contracción del 0'2 por ciento de su economía en el cuarto trimestre de 2002 y del 0'1 por ciento en el primero de 2003.

Trabajar más y ganar menos

Los obreros europeos tendrán que trabajar más horas por día y ganar menos. La Comisión Europea propuso el 22 de setiembre de 2004 una revisión de la directiva sobre tiempo de trabajo, que cuenta ya con diez años de vida, para flexibilizar la jornada laboral máxima de 48 horas. La jornada semanal se podrá negociar en empresas o sectores que rebasen el máximo actual de 48 horas semanales. La media se calculará sobre periodos de doce meses, frente a los cuatro de ahora.

La medida fue anunciada por el comisario de Empleo y Asuntos Sociales, Stavros Dimas, e incorpora dos novedades fundamentales a las disposiciones actuales, que imponen una jornada semanal máxima de 48 horas: la posibilidad de no aplicar este límite en casos concretos que resulten de un proceso de negociación, y que podrían afectar lo mismo a una empresa que a todo un sector; y que el tiempo durante el cual un empleado no ejerza sus funciones en el lugar de trabajo -los tiempos de guardia- no sea computado como horas cumplidas.

El Ejecutivo comunitario pretende, además, extender de cuatro a doce meses el periodo de tiempo para el cálculo de la jornada de 48 horas -lo cual provocará un alargamiento del tiempo de trabajo, al computarse periodos de tiempo de inactividad- y se plantea la posibilidad de retrasar la concesión de un tiempo de descanso compensatorio.

Con esa iniciativa la tendencia en la Unión Europea será el alargamiento generalizado de la jornada laboral y su aproximación a las normas vigentes en el Reino Unido, que son muy superiores a los del continente.

Un estudio de la evolución del tiempo de trabajo entre 2001 y 2002 realizado por el Observatorio de Relaciones Industriales situó la jornada media europea de trabajo en las 38'2 horas semanales, pero se elevaba a 38'5 si se toma el conjunto de nuevos países miembros.

La media en España es de 38'5 horas, pero es uno de los países europeos donde más horas extraordinarias se hacen.

La jornada laboral en 2002 apenas se ha reducido en relación a las precedentes, salvo en el caso de Francia, donde se ha pasado de 36'1 a 35'7 horas de media de jornada laboral.

El estudio del Observatorio europeo de Relaciones Industriales también hace referencia a las horas extraordinarias de trabajo que se realizan en el conjunto de la Unión Europea. En este caso, los datos afirman que los trabajadores realizan una jornada habitual a tiempo completo de 40'1 horas semanales, es decir 2 horas por trabajador y semana de media más que se trabajan. Destacan en este caso los trabajadores de Gran Bretaña con 43'5 horas semanales de media de tiempo de trabajo, las 42 horas de los eslovacos o las 40'6 horas de media que se realizan en el España. En Francia es donde menos prolongaciones de jornada se realizan hasta las 38'3 horas semanales.

Por otro lado, el trabajo a tiempo parcial emplea una media de 21 horas semanales en la Unión Europea, pero va desde las 23'6 de Italia a las 18 de Alemania, mientras que el España es de 18'2 horas.

Se trata, pues, de alargar la jornada laboral, reducir salarios y beneficios sociales. El presidente de PIMEC (asociación patronal de pequeñas y medianas empresas de Cataluña), Josep González, es uno de los defensores de estas medidas a las que ve como única vía para competir en el mercado internacional.

En una reunión a mediados de julio en Barcelona, el director de la patronal catalana Fomento del Trabajo Nacional, Joaquín Trigo, puso de ejemplo el acuerdo alcanzado entre la empresa de electrónica Siemens y los sindicatos de Alemania. Los 2.000 trabajadores de plantilla tuvieron que aceptar ampliar la semana laboral de 35 a 40 horas sin aumentar los salarios en dos fábricas de teléfonos celulares. Mediante ese acuerdo, el costo por hora trabajada puede llegar a reducirse casi 29 por ciento, sumando el efecto del aumento del tiempo de trabajo y la rebaja de salarios, dijo.

Trigo es además uno de los directores de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (Faes), que preside José María Aznar (1996-2004).

Francia encabezó años atrás la reforma del mercado del trabajo cuando los sindicatos, las empresas y el gobierno se pusieron de acuerdo para reducir la jornada laboral a 35 horas semanales. Al plantearse ahora una revisión de esa medida, el ministro de Economía francés Nicolas Sarkozy entiende que la reforma debería permitir a las empresas fijar la jornada de trabajo, y no debería penalizarse con impuestos las horas extraordinarias, para animar a quienes deseen trabajar más tiempo.

En Austria también se abrieron negociaciones para prolongar la jornada laboral, pero manteniendo las actuales retribuciones.

Alitalia despide a 2.500 trabajadores y congela los salarios

La principal aerolínea de Italia, Alitalia, suprimió 2.500 puestos de trabajo de los 3.500 inicialmente previstos y mantendrá la congelación de los salarios de los trabajadores hasta 2006.

El plan, apoyado por los sindicatos amarillos, establece además un incremento de las horas de vuelo -desde las 500 horas actuales hasta un total de 900, la disminución del número de pilotos por avión y un mayor peso de la porción variable del salario sujeta a la productividad.

La aerolínea es propiedad estatal en un 62 por ciento y el gobierno de Berlusconi amenazó abiertamente con la liquidación de la empresa si los trabajadores no aceptaban el plan.

La economía italiana entró en recesión en el segundo trimestre de 2003 después de descender el Producto Interior Bruto un 0'1 por ciento respecto al periodo anterior, lo que supone el segundo trimestre consecutivo de caída.

Es la primera vez desde 1992 que el Producto Interior Bruto italiano experimenta dos trimestres consecutivos de descensos, ya que en el primer trimestre disminuyó un 0'1 por ciento en relación a los últimos tres meses de 2002.

Con el dato de junio, la producción industrial en Italia se ha reducido también un 1'7 por ciento en los seis primeros meses del año.

La crisis económica no ha hecho más que agravar la situación de las grandes empresas italianas. La ocupación en las grandes empresas del país ha caído un 3'2 por ciento desde agosto de 2000 a agosto de 2001. En total, 26.000 despidos, en la mayor parte de los casos acogidos a la cassa integrazione, que equivale al sistema español de la regulación de empleo temporal.

Una medida a la que recurre con frecuencia la empresa automovilística Fiat, el primer grupo privado italiano, que en octubre anunció una reducción de la producción de coches de 100.000 unidades. La situación es complicada, especialmente en el caso de dos colosos públicos que se encuentran en vísperas de privatización y reestructuración: los Ferrocarriles del Estado y Correos. Un caso particular, el de la compañía aérea de bandera, Alitalia, semiprivatizada e inmersa en una aguda crisis.

Blair retrasa la edad de jubilación de los funcionarios

Blair quiere reformar las pensiones y retrasar la edad de jubilación para los funcionarios públicos, que es actualmente de 60 años, a los 65, en un claro desafío a los sindicatos.

El gobierno se propone llevar adelante, contra viento y marea, sus planes para retrasar la edad de jubilación y considera inaceptables las exigencias de que el retraso de la edad de jubilación para los funcionarios no tenga carácter obligatorio.

El sindicato del sector público Unison ha dicho que está dispuesto a ir a la huelga en defensa del mantenimiento de la edad actual de jubilación.

Los planes gubernamentales estuvieron ya a punto de provocar un conflicto entre el Gobierno laborista y los sindicatos de la función pública, que representan a 1'5 millones de trabajadores, en vísperas de las pasadas elecciones generales de mayo de 2005, en las que Blair logró un histórico tercer mandato para su partido. Ahora ya no necesita del apoyo sindical para seguir en el gobierno.

La reforma propuesta por Blair permitiría al Estado un ahorro neto anual de más de 10.220 millones de euros en treinta años, lo que equivale a un 0'2 por ciento del Producto Interior Bruto.

En 2003 el número de parados registrados aumentó en el Reino Unido en 4.300, hasta los 951.100, un 3'2 por ciento de la población activa. Es el mayor incremento en tres años. El sector manufacturero perdió 128.000 en los primeros meses de 2001 y la sangría de empleo continúa debido a las bajas tasas de inversión de los últimos años. Los sectores que más sufren son el textil y confección (que perdió 28.000 empleos en 2002) y electrónica y equipamiento óptico (22.000).

El ministro de Economía, Gordon Brown, anunció en julio de 2004 que se eliminarán 104.000 puestos de trabajo en el sector público para dedicar el monto de los correspondientes salarios a gastos de sanidad, educación y defensa.

El sector aeronáutico británico también está golpeado por la crisis. British Airways suprimirá de entre 3.000 y 4.000 empleos entre 2004 y 2005. La aerolínea, que actualmente cuenta con un total de 45.000 obreros, ya suprimió unos 12.500 puestos de trabajo en 2001.

Entre las grandes empresas, la acería anglo-holandesa Corus perdió 10.000 empleos en el Reino Unido desde el verano de 2000, 6.000 de ellos en 2002. Rolls Royce, 5.000 (3.800 en el Reino Unido), y British Aerospace, 2.750 (1.250 en Gran Bretaña). Thomas Cook paga la crisis turística con 2.600 trabajadores (1.500 en el Reino Unido).

Italia entra en recesión

Italia tuvo la economía europea con un peor comportamiento en el arranque de 2005. En mayo su economía entró en recesión técnica al contraerse por segundo trimestre consecutivo. Su Producto Interior Bruto cayó un 0'5 por ciento entre enero y marzo respecto a los tres meses precedentes, en los que ya había sufrido un descenso del 0'4 por ciento. Ese resultado agrava los serios problemas que acechan al Gobierno de Silvio Berlusconi, que ayer sacó adelante un conjunto de medidas para favorecer la competitividad.

De esa forma, Italia vuelve a hundirse en una crisis similar a la que registró en la primera mitad de 2003, aunque los retrocesos que experimentó entonces su nivel de actividad -el 0'2 por ciento- fueron inferiores a los actuales.

El notable declive del sector exterior y de la producción industrial es el principal causante de la recesión. El crecimiento negativo experimentado por el PIB en el primer trimestre es el peor dato desde finales de 1998 y suscitó ayer un aluvión de críticas contra el Ejecutivo.

Suecia

Entre los países nórdicos, las empresas suecas han sido las que han realizado la mayor supresión de puestos de trabajo. En orden de importancia corresponde señalar al sector de telecomunicaciones como el más afectado por esta situación, seguido por la industria metalúrgica, fábricas y talleres y en un tercer lugar por las líneas aéreas.

Ericsson, el monopolio de mayor peso en el conjunto de las exportaciones suecas, ha sido la más afectada. Los 101.553 obreros que la multinacional tenía a finales de 2000 han quedado reducidos a unos 80.000 y no se descarta que puedan producirse nuevos despidos en 2002.

Las causas de la supresión de puestos de trabajo en las empresas capitalistas suecas más fuertes son variadas, aunque tienen su base en la disminución de ventas y, en el caso de Ericsson, por las enormes pérdidas acumuladas en la división de telefonía móvil. Pero también se han producido traslados de fábricas enteras a otros países que ofrecen condiciones más favorables, especialmente mano de obra más barata y menos impuestos.

La finlandesa Nokia, la gran competidora europea de Ericsson, ha capeado hasta ahora el temporal, ya que tuvo buenos resultados en 2002, pero ha debido reducir 1.000 empleos de los 58.708 que tenía en el año 2000.

En el sector industrial, el poderoso consorcio Asea Brown Boveri (ABB) anunció la supresión de 1.200 empleos, 700 de ellos en Suecia, del total de una plantilla de 160.818. Electrolux, el gran fabricante de electrodomésticos, que a mediados de 1997 anunció una reducción progresiva de 12.000 puestos de trabajo, ha cumplido esas metas y no se descarta que plantee nuevas reducciones. En 2002 la plantilla del mayor fabricante de electrodomésticos de Europa era de 87.128 trabajadores.

En el sector del transporte aéreo, la compañía SAS, de propiedad mayoritaria conjunta de Suecia, Dinamarca y Noruega, acaba de anunciar, tras la publicación de los resultados del último trimestre, una reducción de 3.000 obreros, sobre un total de 30.939.

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