Declaración para la apelación de nuestro Secretario General

Fleury-Merogis, enero de 2004

  Desde el inicio de este proceso hemos insistido en manifestar nuestra protesta por el atropello que supuso nuestro encarcelamiento (por cuanto se limitaban extraordinariamente las posibilidades de defensa), y, de manera particular, por el abuso que se ha cometido con esa amalgama entre el PCE(r) y los GRAPO que aparece en el sumario. Nosotros no tenemos ninguna duda de que esa amalgama, así como todo el montaje policiaco-judicial que ha sido erigido sobre ella, obedece a un esquema político, que consiste en implicar al PCE(r) en actividades armadas con el objeto de justificar su ilegalización junto a otros partidos políticos, asociaciones y movimientos sociales.

En realidad, esto ya se había producido (mucho antes de que se celebrara la vista del juicio) en base a la aplicación, con carácter retroactivo de la nueva ley fascista de partidos aprobada por los aznaristas.

Este hecho, así como otras muchas circunstancias políticas, las declaraciones de los testigos y los documentos presentados por nuestros abogados, no han sido considerados ni por el juez instructor Sr. Bruguière, ni por el tribunal que dictó sentencia condenatoria contra nosotros el pasado mes de julio. Lo que probablemente, no hubiera hecho un juez y tribunal imparcial que no estuvieran condicionados por las decisiones del gobierno de turno y no abrigasen propósitos políticos ultrarreaccionarios deliberados contra los comunistas.

  No obstante, si se lee con detenimiento el sumario, se podrá comprobar que en numerosas páginas, el PCE(r) y los GRAPO aparecen separados es decir, se utiliza la expresión PCE(r) y los GRAPO, reconociéndose así que son dos organizaciones distintas e independientes una de la otra.

Esta contradicción, surgida entre el esquema previamente establecido y la realidad que aparece reflejada, (aunque muy parcialmente) en el sumario, intenta resolverla más tarde el juez Baltasar Garzón en el informe dirigido a las autoridades judiciales competentes de Francia (sumario ordinario 36/02 del Juzgado Central de Instrucción n° 5 de la Audiencia Nacional, 10-1-2003)... Asegura Garzón en ese informe, haber descubierto la existencia de una organización hasta ahora completamente desconocida: la organización terrorista PCE(r)-GRAPO.

También dice Garzón en su informe que es fácilmente demostrable que la unión es total entre ambas organizaciones. No explica por qué siendo tan fácil de demostrar esa unión, sus colegas de la Audiencia Nacional, durante casi treinta años, no han coseguido demostrarla.

Claro que no todos ellos pueden aspirar al estrellato. Las garzonadas se han hecho célebres en España, entre otros motivos, por la habilidad de este juez para demostrar lo que no existe. Pero ya vemos que está haciendo fortuna también en Francia.

En realidad, esa facilidad que Garzón asegura haber hallado en nuestros textos se debe a que, como él mismo reconoce, no ha encontrado en otra parte nada en lo que poder entrar para demostrar nuestra participación en un hecho en concreto.

De ahí que se haya dedicado a manipular y falsificar los documentos y las publicaciones del PCE(r). Y esto, verdaderamente, resulta bastante fácil.

Ha de quedar bien sentado que aquí no se trata de la interpretación que cualquier persona pudiera haber hecho de esos textos (cuya lectura y correcta interpretación, en última instancia, sólo nos corresponde hacer a nosotros), sino de descaradas retorsiones, mutilaciones y burdas falsificaciones.

Basta con ver los estatutos que ha fabricado el superjuez Garzón, y cotejarlos con los auténticos estatutos del PCE(r), para darse cuenta de la gran estafa que está cometiendo con esa organización terrorista única de su invención que está vendiendo.

Que esto es así parecen haberse dado cuenta sus colegas franceses, quienes, para salir del mal paso, aseguran, por su parte, que la ley no exige más que una relación; de tal modo que no existe ninguna necesidad de establecer la unidad del PCE(r) y los GRAPO para poder condenar a las penas correspondientes.

¿Cuál es la pena que corresponde a una relación -pongamos- de amistad? Aquí, en Francia, ya nos han condenado a diez años de prisión; lo que sumado a los cuarenta años que nos impondrán en España por el mismo delito, habrán de ser cincuenta años.

Naturalmente, entre el PCE(r) y los GRAPO existe más que una simple amistad: tenemos algunos objetivos políticos comunes, enemigos fascistas también comunes... y mártires comunes. Pues no hemos nacido en distintos planetas ni en épocas diferentes. O por decirlo con otras palabras, formamos parte, junto a otras organizaciones y colectivos, de una misma historia y de un mismo movimiento de resistencia antifascista.

De manera que, si continúan aplicando esa ley que penaliza la relación, van a tener que condenar a familias enteras; desde los abuelos hasta los nietos y las nietas, sin excluir a las nueras. ¿Cómo tratar de impedir que los miembros de una misma familia militen en distintas organizaciones democráticas y revolucionarias? ¿Cómo impedir que se presten ayuda o que se relacionen? Evidentemente, aplicándoles leyes fascistas.

  Es importante observar, señala Garzón en el informe ya citado (pág. 4) Que la actuación policial en Francia [...] conocía de la elaboración del documento de las últimas acciones de los GRAPO, su fecha de publicación y esperó su salida a la luz pública en prensa para reforzar los elementos de prueba.

Cabe preguntar: ¿Tan débiles eran esos elementos de prueba, que necesitaron esperar a que fuera publicado en la prensa un comunicado de los GRAPO, para reforzarlos? ¿No es más lógico suponer que no tenían ninguna prueba contra el PCE(r) y por este motivo decidieron esperar a que dicho comunicado llegara a nuestras manos para poder acusarnos de haberlo redactado?

Los hechos relatados por el juez Garzón en su informe, ponen claramente de manifiesto ese fallido intento de implicar al PCE(r) en las actuaciones armadas de los GRAPO en base al comunicado que había sido ya publicado por la prensa, y que nosotros recibimos al mismo tiempo que todo el mundo.

Pero citemos nuevamente el informe de Garzón: El día 1-11-2000, José Luis Elipe López [...] arroja una bolsa de basura en la que va un borrador del último comunicado reivindicativo de los GRAPO. Este comunicado [...] mostrará su fecha de salida a la luz pública, siendo ésta el 8-11-2000, dato que fue exacto [...] Días después, el 9-11-2000 tras la detención de Arenas e Isabel Llaquet, se efectúa registro en el domicilio de ambos [...] siendo hallado en el mismo un boceto del referido comunicado.

¿Cómo se explica que ese mismo comunicado, fuera hallado por la policía dos veces, en distintas fechas y en diferentes lugares: la primera vez, antes de ser publicado, en forma de borrador, y la segunda, después de su publicación, en forma de boceto; ¡y no encontraran un comunicado tal como fue publicado!?

Parece obra de brujería o de encantamiento.

Desde luego, yo no sabría precisar la diferencia entre un borrador y un boceto. Ahora bien, de lo que no tengo ninguna duda, es que el documento hallado por la policía en mi domicilio el día 9 de noviembre, no era ningún boceto, sino el comunicado con fecha de 8 de noviembre que, ciertamente, ya había salido a la luz pública en la prensa y en otros medios.

¿Se puede llamar boceto o borrador -sin forzar hasta extremos ridículos el más elemental sentido común- a un documento fechado y con el sello (el emblema) que los GRAPO suelen poner a sus comunicados?

  En fin, de los otros papeles hallados por la policía en nuestro domicilio, tan sólo diré que se trata, precisamente, de eso... de papeles, documentación diversa que Isabel y yo utilizábamos en nuestro trabajo de publicistas y con los que, ciertamente, con un poco de imaginación y sin ningún escrúpulo, resulta relativamente fácil realizar montajes y falsificaciones como los que ha presentado el juez Garzón.

Aunque, a decir verdad, en ese arte, el señor Bruguière no le va a la zaga. Escribe éste otro superjuez en la página 221, refiriéndose a unas declaraciones mías: Manuel Pérez Martínez reconoció que el Partido dirigía o aspiraba a dirigir todas las formas de lucha del movimiento popular. Indicó 'que el Programa de su Partido fijaba la cuestión de la estrategia militar; ésta era una tarea que le correspondía dentro del movimiento popular y esto se revelaba, según él, en contradicción con su participación directa en la lucha armada' (sic).

Claro que el PCE(r) aspira a dirigir todas las formas de lucha del movimiento popular, de lo contrario, no sería un partido comunista. Entre esas formas aparece, llegado un momento del desarrollo de la lucha de clases, la lucha armada de resistencia contra el fascismo y el imperialismo. El Partido tiene la misión de analizar todas esas formas de lucha y elaborar la estrategia que se desprende de ellas y de los demás fenómenos y conflictos sociales, para solucionarlos en un sentido favorable a la clase explotada y oprimida. Pero ¿qué sentido puede tener hablar de una contradicción entre esa tarea, que es esencialemente de tipo ideológica y la supuesta participación directa en la lucha armada?

Es evidente que aquí, como en tantos otros lugares del sumario, Bruguière ha trastocado el orden, la forma y el contenido mismo de las palabras.

Precisamente, en la realidad, tal como ha quedado demostrado a lo largo de muchos años, sucede lo contrario de lo que me ha hecho decir el señor Bruguière: el Partido elabora la estrategia de la revolución, pero no participa directamente en la lucha armada. Y en esto no existe contradicción alguna.

Es lo que repetí, enfáticamente, al Sr. Bruguière y lo que, por demás, se puede deducir de una forma lógica de todos nuestro documentos programáticos, de nuestras publicaciones y declaraciones.

No somos responsables de que Bruguière lo haya retorcido todo y malinterpretado intencionadamente; que no comprenda, o no le interese comprender, el concepto de estrategia, así como las ideas y principios marxistas-leninistas.

Tampoco se nos puede atribuir como intentan los fascistas, la existencia de las clases y sus luchas, la explotación, la opresión y otros muchos males y lacras que genera el capitalismo.

De lo que sí se nos puede acusar -y no veríamos ningún inconveniente en reconocerlo y asumirlo- es que en la lucha de clases necesaria e inevitablemente, nosotros estamos y estaremos siempre de parte de los explotados y oprimidos y en contra de los explotadores y opresores.

  En fin, como hemos señalado al comienzo, todo esto parece un absurdo, pero no parecerá tal si lo enfocamos desde un punto de vista político:

  la lucha de resistencia contra el franquismo encabezada y dirigida por el PCE(r) (años 60-70).

  la denuncia del enmascaramiento del mismo régimen bajo la monarquía parlamentaria juancarlista.

  la sentencias judiciales dictadas en 1979 contra la dirección del PCE(r) y en años posteriores contra militantes de base del Partido.

  el fracaso del terrorismo de Estado y la vuelta del régimen a sus orígenes.

  la reciente aprobación de la ley fascista de partidos.

  la colaboración (colaboracionismo) francesa promovida por los aznaristas y los fondos reservados.

Esta colaboración ha sido una de las condiciones más importantes para iniciar este montaje policiaco-judicial y para que luego pudiera seguir adelante. Para ello tenían que impedir también que pudiéramos defendernos. Con este fin nos aislaron en la cárcel durante dos años, confiscaron los modestos fondos económicos del Partido asó como nuestro archivo y disquettes; mientras que en España y Francia proseguían las detenciones de militantes, amigos y simpatizantes y se amenazaba y aterrorizaba a nuestros abogados y a sus familiares.

Pues bien, después de habernos tenido más de tres años en prisión y de conceder nuestras extradiciones a los torturadores españoles ¿habrá de reconocer este tribunal el atropello cometido contra el movimiento obrero y popular, democrático, republicano y comunista de España? ¿Condenará a los fascistas españoles y a sus colaboradores franceses como a los únicos y verdaderos culpables de los ocurrido y de lo que continúa ocurriendo en España?

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