Absueltos nuestros dos dirigentes

El 13 de diciembre la Audiencia Nacional ha dictado sentencia absolutoria en el juicio celebrado unos días antes en el cual el fiscal acusaba al Secretario General de nuestro Partido, Manuel Pérez Martínez así como a Isabel Llaquet Baldellou de secuestro. El montaje policial se ha venido abajo por enésima vez y han tenido que poner en libertad inmediatamente a Isabel Llaquet, que salió de la cárcel de Soto del Real (Madrid) esa misma noche.

Mientras tanto, Manuel Pérez Martínez continúa preso ya que contra él se han abierto numerosos sumarios, todos ellos con la misma falta de fundamento que éste por el que ha sido absuelto.

El 3 de diciembre empezó en la Audiencia Nacional el primero de los juicios contra ambos dirigentes comunistas, que fueron detenidos en París en 2000, juzgados y condenados allá por el delito de asociación de malhechores y, posteriormente extraditados a España, en donde se les pretendía condenar de por vida. Cuando le detuvieron la policía reconocía que no tenían ninguna causa abierta contra Manuel Pérez Martínez, y luego aparecieron sumarios de todos los colores (leer el artículo Sin datos para implicar al camarada Arenas en acciones armadas).

Como ocurrió en Francia, no había más pruebas que las afirmaciones de la Guardia Civil, según las cuales nuestro Partido dirige a los GRAPO y, en consecuencia, todas las acciones de estos últimos son imputables a nuestros dirigentes. Cuando los jueces le han preguntado a Manuel Pérez acerca de este extremo, él ha afirmado que no sólo está de acuerdo con las acciones guerrilleras de los GRAPO sino con todas las acciones armadas antifascistas que ha habido en España desde 1939, cualesquiera que las hubiera cometido, y que si lo tiene que reconocer así que no tiene ningún inconveniente en firmar lo que sea.

Ya lo hemos explicado en multitud de ocasiones y no tenemos ningún inconveniente en repetirlo cuantas veces sea necesario, porque para nosotros, los comunistas, es una cuestión de principios y así lo recogemos en nuestro Manifiesto-Programa: hemos apoyado, apoyamos y apoyaremos a los GRAPO como a todas las demás organizaciones antifascistas y sólo lamentamos no podemos hacerlo de una manera más directa, porque todos los esfuerzos del fascismo se concentran en impedírnoslo. Nos gustaría poder estar a pie de calle, participando en las reuniones de los obreros, los jóvenes, los estudiantes y de los barrios. Nos gustaría poder exponer nuestro punto de vista y colaborar con todas ellas en la medida de nuestras posibilidades. En eso consiste nuestra tarea revolucionaria: en hacer comprender a las masas populares que la solución a sus problemas está en la conquista de la República Popular, la autodeterminación, la amnistía y las libertades políticas y sindicales plenas. Por eso lo que pretende impedir el fascismo es que lo logremos, lo que pretende es aislarnos de los obreros y del pueblo trabajador.

Lo llevan poniendo en práctica desde hace 30 años, de manera que estamos asistiendo a un acontecimiento único en la historia de todo el movimiento comunista internacional: no hay ninguna organización comunista como la nuestra cuyos militantes lleven ya más de 25 años de persecución y encarcelamiento. Ya hemos batido los peores registros del histórico PCE en la posguerra, ninguno de cuyos militantes alcanzó tan largos periodos de condena. La conclusión. Por tanto, es muy evidente: esta farsa de democracia es aún peor que el viejo franquismo de los peores tiempos. Este detalle no puede poasar desapercibido.

Pero también tenemos que repetir lo que hemos dicho en muchas ocasiones: si los fascistas, del PSOE o del PP, creen que de esa manera, mediante represión y cárceles, van a lograr que agachemos la cabeza están equivocados. Ya hemos dicho cuál es nuestra disposición al respecto y todos han podido comprobar cuál ha sido y es la respuesta del gobierno: las detenciones, las prohibiciones, los juicios, las condenas, los palos y las cárceles. Si se imaginan que así van a solucionar sus problemas muy pronto se darán cuenta de su error; ni siquiera van a ser capaces de ganar un poco más de tiempo.

Algunos también deberían tener en cuenta que esta ofensiva represiva no es ninguna causualidad. Este mismo año nos han dado por desarticulados por enésima vez, pero sólo en sus declaraciones oficiales a los medios de comunicación. La práctica demuestra que no paran en su manía persecutoria. Si ya nos tiene desarticulados, ¿por qué siguen con las farsas judiciales? ¿Por qué nos siguen manteniendo en los peores módulos de castigo? ¿Por qué nos siguen teniendo incomunicados? ¿Por qué no liberan a los camaradas que ya tienen su condena cumplida y a los enfermos? Todas estas preguntas se resumen en una sola: si ya estamos desarticulados, ¿por qué nos siguen teniendo miedo? ¿Por qué no nos dejan ni respirar?

No van a lograr ninguno de sus propósitos, no solamente con nuestro Partido sino –lo que es más importante- con el movimiento de resistencia antifascista, como el reciente crímen de Madrid pone de manifiesto. Que legalicen las manifestaciones neonazis y prohiban las antifascistas ha sido toda una declaración de prtincipìos por parte del gobierno de Zapatero. Que imaginen que van a paralizar de pánico a las organizaciones y colectivos mediante asesinatos, presiones y chantajes, ha sido otro de sus errores de cálculo y ya no sólo en Madrid sino en toda España los estallidos de rabia han sido más radicales y más masivas que nunca. Ahora ya tienen la kale borroka y los cajeros automáticos ardiendo en su misma capital: si son capaces deberían tomar nota de lo que les espera, porque la batalla no ha hecho más que empezar.

Nuestro Partido es hoy más optimista que nunca porque mientras los fascistas y su Estado naufragan en medio de la crisis, el movimiento de resistencia antifascista ha dado pruebas de una extraordinaria vitalidad. Nuestra confianza en ese movimiento ha sido y es total y absoluta porque eso marca cuál va ser el desarrollo futuro de los acontecimientos: el naufragio económico y político y económico del capitalismo, la profundización irreversible de la crisis, por un lado, y por el otro, un nuevo auge de la lucha de las masas populares en todos los terrenos.

Ante esta situación hacemos un llamamiento a todos para redoblar la lucha por la amnistía de todos los presos políticos. La liberación de los represaliados políticos debe ser una consigna que esté en primera línea de las reivindicaciones de las organizaciones antifascistas. Por eso nuestro llamamiento es para que esa lucha, que forma parte integrante de la lucha por las libertades políticas, sea asumida por todos los antifascistas, para que se incorporen a las organizaciones de solidaridad ya existen o creen otras nuevas.

Hay que tener en cuenta que si hasta hace bien poco en la Audiencia Nacional sólo éramos juzgados nosotros, unos pocos terroristas, ahora ya están en el banquillo de los perseguidos los dibujantes de El Jueves, los que queman los retratos del reyezuelo, los que le injurian... La nómina de los acusados va engordando y si no les paramos los pies, pronto ilegalizarán todo tipo de organizaciones y colectivos, incluidos en la nómina de los famosos entornos del terrorismo, que son de goma: cabe de todo.

Ya lo ha propuesto los falangistas del PP: ilegalizar a los colectivos de eso que llaman extrema izquierda. Ya han llevado a algunos sindicalistas a la cárcel. Ya han sentado en el banquillo de los tribunales a los que luchan por el derecho a la vivienda. Frenar esta ofensiva represiva debe estar la agenda de todos los grupos y colectivos populares.

¡¡¡ Por la amnistía total !!!
¡¡¡ Viva la República Popular !!!

Cómo se manipula una noticia

El País de 5 de diciembre, por medio de su cronista judicial José Yoldi, expone la noticia del juicio contra Isabel Llaquet y Manuel Pérez de una forma que se podría incluir dentro de la antología de los disparates. Cualquier parecido con lo que sucedió en la Audiencia Nacional es pura coincidencia.

El propio título lo dice todo: La esposa de Publio Cordón se encara con el abogado de los grapos. Pero resulta que el abogado de los grapos lo era de dos militantes del PCE(r). Por tanto, ya desde el principio las cosas pintan muy mal para la intoxicación mediática. Pero es que, además, la forma de referirse a los GRAPO como los grapos, en minúsculas, forma parte del manual de desinformación y guerra sicológica del Ministerio del Interior. Y eso ya no es cosa del cronista, como cualquier periodista sabe, sino de la misma redacción del periódico.

Como bien dice la noticia, la mujer del financiero secuestrado declaraba en su condición de testigo, es decir, aparentemente imparcial, aunque en realidad era parte (acusadora), como así lo reconoció ella misma. Por tanto, testigo sí y parte también, es decir, que era parcial, como los demás familiares.

Efectivamente también es cierto que, entre otros insultos, impropios de alguien imparcial y mínimamente sereno, dijo que los miembros de los GRAPO eran unos mentirosos cuando afirmaban que habían liberado al financiero secuestrado. Pero cuando le preguntaron para que dijera en qué se basaba para saber que no lo habían liberado, no pudo dar ninguna prueba, como es lógico porque lo único que se sabe es que no ha aparecido, y nada más.

Hay un proverbio que dice que quien afirma algo tiene que probarlo, y no al revés. Y en un juicio, quien tiene que probar no es quien se defiende sino quien acusa. Pero eso sólo existe en los países democráticos; aquí los tribunales fascistas y los periodistas de la misma calaña dicen lo contrario: los acusados tienen que demostrar que son inocentes.

Además suceden otras dos cosas que hay que tener en cuenta:

a) en su momento la sentencia anterior que existe sobre este asunto no dice que el secuestrado no fuera liberado sino simplemente que no ha aparecido, como se leyó literalmente en el juicio por uno de los abogados defensores

b) como también dijo la defensa, aludiendo al artículo 166 del Código Penal, lo que sanciona la ley no es que no se libere al secuestrado sino que el secuestrador no informe sobre su paradero; por tanto, la liberación o no es totalmente irrelevante a efectos judiciales, como quedó meridianamente claro.

Así que el abogado pasó olímpicamente de ese asunto, que nada tiene que ver. Conocer esa circunstancia podrá tener un interés político o social para saber quién miente y quién ha dicho la verdad, pero nada más. El tiempo –una vez más- pondrá a cada uno en su lugar. Lo que no puede un testigo es afirmar sobre lo que no sabe y sustituir su ignorancia con especulaciones tales como seguramente, es posible, parece lógico, etc.

Hay otro detalle importante a la hora de determinar quién miente y quién dice la verdad. Resulta que, para ocultar a una persona, la familia del financiero afirma que fue una de sus hijas quien acudió a pagar el rescate a los militantes de los GRAPO, que ellos consideran como gente maligna y perversa. Por el contrario, éstos dicen que fueron dos hombres y que en ese momento no había ninguna mujer. Lo que, como quedó claro -en la medida en que el tribunal dejó hablar al abogado- es que la hija del financiero estaba embarazada en aquel momento y que, en esas condiciones, no era verosímil que acudiera a una cita después de viajar en coche desde Madrid hasta París para verse con gente armada y con muy malas pulgas. Evidentemente alguien está mintiendo. Por eso la sentencia anterior sobre el caso habla de que quien pagó el rescate fueron familiares pero no dice si fueron hombres o mujeres. Así evitó dejarles en evidencia. En consecuencia, las insinuaciones sobre esta falsificación no provenían del abogado, como dice El País, sino del propio tribunal. Casi nada.

El único que leyó aquella sentencia anterior sobre el asunto fue el abogado defensor porque en la misma también quedó clara otra cuestión decisiva: que el secuestro del financiero fue realizado por los GRAPO y en ella no se menciona para nada al PCE(r). Como dijo el abogado: no solamente no hay nada en los 12 gruesos tomos del sumario sino que no hay absolutamente nada (y repitió la palabra absolutamente dos veces).

Aparte de las mentiras, la intoxicación de El País se complementa con las ocultaciones, especialmente, la larga explicación de lo que el abogado defensor calificó como trampas del procedimiento, que fue desgranando una por una. Hasta tal punto fue aplastante y contundente su intrervención que así lo reconocieron luego unánimemente los asistentes, entre ellos uno de los propios policías que asistieron al juicio.

El juicio tuvo también un parte claramente política. Quedó claro que se estaba aplicando retroactivamente la ilegalización del PCE(r), que era del año 2003, a unos detenidos tres años antes. Quedó claro que no era la primera vez que a Manuel Pérez le acusaban de acciones armadas; que ya en 1977 le acusaron de un asesinato y luego el montaje se derrumbó y sólo le pudieron condenar por asociación ilícita, como en el franquismo, cumpliendo siete años de presidio. También quedó claro que las penas van subiendo: que en 1970 le condenaron a un año, en 1977 a siete y ahora ya le piden 27. Así es la democracia: mucho peor que antes. Finalmente, también se aclaró cómo y cuándo se produjo el cambio en el estatuto jurídico del PCE(r), pasando de lo a-legal a lo i-legal, la venganza del Estado por el fracaso de las conversaciones que concluyen en la ley de partidos del gobierno de Aznar.

La cosa quedó tan sumamente clara que la Audiencia Nacional tendrá que hacer encaje de bolillos para poderles condenar. Esa fue la impresión general que todos sacamos de este juicio. Por eso, para falsificar la notricia tuvieron antes que cerrar este sitio. Así sólo informan ellos.

Más información:

Declaración de Manuel Pérez para la apelación en el juicio de París
Actas del juicio de extradición en París de Manuel Pérez
De dentro a fuera
¿En el banquillo de los acusados o en la tribuna de la acusación?
Manuel Pérez Martínez: datos biográficos

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