De dentro a fuera

Manuel Pérez Martínez (Arenas)

Índice:

— Prólogo
— La primera carta
— Un hombre de buena voluntad
— Yo me acuso
— Siete consejos para redactores principiantes
— Situar alta la bandera
— Sobre el dogmatismo y los cultos
— Que continue con nosotros
— Olvidásteis lo principal
— Policías, jueces y matuteros
— Un poco de seriedad
Decantado y bien atado
— Moros, indios y el septimo de caballería
— Crítica y autocrítica
— Respuesta desde lejos
— ¿«Otro mundo es posible»?
— De un principista a un desprincipiado
— Somos comunistas
— La trama al descubierto
— ¡Aupa a todos y todas!
— Apuntes para la defensa en el juicio de apelación

Prólogo

El propósito de la presente edición, no es otro que mostrar una selección de los escritos enviados desde la cárcel, a lo largo de los últimos 3 años, por Manuel Pérez Martínez (Arenas).

Desde esa trinchera tan peculiar de la lucha de clases, que es la cárcel, Manuel ha disparado numerosos obuses de diversos calibres cuyos impactos se han hecho notar en algunos casos; en otros, los impactos están aún por producirse en su objetivo, dado que se trata de unos artefactos de efectos retardados.

Aquí tan sólo podemos mostrar unas cuantas copias de esos obuses, en particular de los que apuntan contra la farsa judicial a la que ha sido sometido Manuel junto a su compañera Isabel y demás camaradas del Partido.

Publicados anteriormente en distintos periódicos, revistas, boletines, sueltos, etc. (unos con el nombre de pila de su autor, y otros con diferentes nombres supuestos o seudónimos), estos escritos de denuncia política, de carácter polémico y literarios, tienen el valor añadido, y una vez agrupados, de mostrarnos al dirigente comunista en su popia salsa y sin más limitaciones que los que le han impuesto en la prisión donde se halla.

enero de 2004

La primera carta

Queridos camaradas:

Hoy he recibido la primera carta, me la ha enviado María José Baños desde A Coruña, junto a un comunicado de la Organización del Partido de Galicia que denuncia nuestra detención y una página fotocopiada de El Mundo, el diario del sindicato del crimen. Inmediatamente he pedido prestado papel y boli, pues carezco de dinero para comprarlos en el economato (los cien francos que me ha prestado mi abogada francesa me los gasté, sin darme cuenta, en tabaco), y me he puesto a escribir esta carta. No sé cuando podré entregarla. Me han aislado, y desde que estuvieron aquí los abogados Paca y Olarieta, al día siguiente de mi ingreso, no he vuelto a hablar con nadie. Ya sabéis que mi francés es más que lamentable y como el castellano tampoco tengo la posibilidad de hablarlo, lo más problable es que, si se prolonga mucho esta situación, me quedaré mudo.

Sobre mi detención y la de Isabel ¿qué os puedo contar que no sepáis? Buscaban armas y explosivos (un arsenal) en nuestro domicilio, pero sólo encontraron libros, papeles, un ordenador y máquinas de escribir. También han requisado una pequeña suma de dinero procedente de las cuotas y otras ayudas de los militantes y simpatizantes del Partido.

Las 72 horas que he permanecido en dependencias policiales han sido muy duras para mí... No interpretéis esto que acabo de decir como una denuncia. La verdad es que la policía judicial francesa no me ha maltratado ni de palabra ni de obra (¡en algo se tenía que notar la diferencia!, ¿no os parece?). Lo que más me preocupaba y me sigue preocupando es la situación que se nos ha creado, pero en fin... ¿cuál ha sido la causa que ha motivado esta nueva redada? Pienso que, el hecho de que hayan seguido a Toni desde Madrid hasta su casa, aquí en París, y que fuera él quien nos los pegara, no lo explica todo, ni siquiera considero que eso sea lo más importante. Lo verdaderamente determinante a todos los efectos ha sido el tiempo que hemos perdido con los papones y con otros problemillas que hemos tenido últimamente, de manera que, cuando al fin nos habíamos desprendido de ese pesado fardo que llevábamos encima y comenzábamos a poner orden en el trabajo, era ya demasiado tarde. Se puede asegurar que esta vez nos han ganado la partida por la mano. Una verdadera pena, pero así son las cosas también en este juego. Parece que sólo aprendemos dándonos batacazos contra el duro suelo de los calabozos.

De todo esto yo soy el principal responsable por no haber sabido convencer a los camaradas de la necesidad de actuar con más celeridad y mucha más energía. Claro ¡somos tan buenas personas, nos amamos tanto, que el final vienen los otros y nos dan por ahí a todos! Es muy revelador a este respecto que, aun en las últimas reuniones de la Comisión Política que hemos tenido, Toni no terminara de creerse lo que podía ocurrir y ya estaba ocurriendo con la organización del interior. No es de extrañar, pues, que haya sido este mismo colega el que nos ha traído a la pasma pegada en su culo.

Ahora no cabe duda que las cosas se nos han puesto muy duras, sobre todo desde el punto de vista de la organización, pero no tan crudas como las hemos tenido otras veces. Lo más urgente en estos momentos es recomponer la Dirección del Partido. Para ello contamos con militantes suficientemente preparados y con experiencia que pueden coger firmemente las cosas en sus manos. Además, tenemos abiertas unas cuantas canteras de lo más prometedoras. Los viejos pueden ayudar mucho en ese trabajo. En eso estábamos. Ahora se trata de acelerar audazmente ese proceso. Por lo demás, pienso que lo ocurrido va a suponer un revulsivo para mucha gente, pues confirma cabalmente la denuncia que hemos hecho sobre los derroteros políticos que ha tomado el régimen: efectivamente, ¡éste vuelve a sus orígenes! En realidad, no le queda ya ninguna otra salida.

Con relación al interrogatorio, no es prudente entrar en detalles. Ya he dicho que la policía francesa no nos ha maltratado. Nuestra única queja fue que no pudimos pegar ojo en todo ese tiempo, pues resulta que tras la sesión de cada día éramos conducidos a distintas comisarías a pasar la noche y eso, en París, es una verdadera locura... Me sentía como un zombi cada vez que me llevaban a interrogar. Pero, bueno, creo que todo fue bien. Los camaradas, desde luego, se han comportado como debían. En lo que respecta a mi sumario, no digo que recoja toda la verdad porque, ciertamente, aún queda mucha tela que cortar, pero sí contiene buena parte de ella, particularmente a lo que se refiere a las relaciones del Partido con los GRAPO. Esperemos que, cuando se celebre el juicio, me dejen aclarar lo que falta.

Otra cosa muy distinta es lo que el juez instructor, un tal Bruguière (versión francesa del juez Garzón español), ha querido atribuirme para tratar de justificar mi detención y encarcelamiento (al igual que el de Isabel y el de los demás camaradas). Ya desde el primer momento de mi comparecencia ante este juez se pusieron de manifiesto tanto sus formas como su talante, digamos, democrático. Intentaré resumir cuanto ahí se dijo:

Entré en el despacho del juez junto a mis tres abogados (dos españoles y una ciudadana francesa); en él se encontraban ya la traductora y la secretaria del juez. Al poco llegó el fiscal y se situó detrás de nosotros y, por último, como manda el reglamento, hizo su entrada triunfal el señor Bruguière. Y digo triunfal no sólo por el modo en que lo hizo (marcando el paso, pisando fuerte), sino, sobre todo, por el tipo de pregunta que me hizo nada más entrar:

- ¿No me reconoce? (Podéis imaginar mi sorpresa y la de todos los demás ante este golpe de efecto).

- Pues no, señor, -le respondí- no le reconozco.

- Yo a usted, sí; estuve presente en su detención...¿Cómo no me va a reconocer? - Volvió a preguntarme.

- Hombre -le dije- en aquellas circunstancias, como podrá comprender... Fue todo tan rápido, tan sorpresivo para mí... Yo suponía que Francia era un país democrático...

- Francia -me interrumpió el juez- no acoge terroristas.

- Eso tendrá que ser probado -le respondí.

- Por ese motivo le hemos detenido.

- La policía me comunicó que se trataba tan sólo de una encuesta, pero usted ya me ha sentenciado... ¿Dónde está la presunción de inocencia a la que creo tengo derecho?

- España es un Estado democrático -dijo el juez por toda respuesta.

- El mismo Estado que fue creado por los militares fascistas que se sublevaron contra la República Popular -le respondí.

- Pero ahora tiene una monarquía constitucional -volvió a insistir el juez.

- Sí, la que nos impuso Franco a los españolitos antes de morir.

El despacho se estaba caldeando. Habíamos convenido con los abogados que no haríamos declaraciones antes de que ellos pudieran estudiar los sumarios. Así que nos esforzamos a más no poder por enfriar un poco el ambiente. Después de ese intercambio de impresiones entre el juez y un servidor, me tomaron los datos personales e intervino el fiscal. De lo que éste dijo poco os puedo comentar, pues el pobre hombre se limitó a leer el papelito que llevaba escrito (copia, seguramente, del informe que le habría enviado la policía española) y no dijo ni una sola palabra más. Eso sí, con lo que largó ya era suficiente... No me atribuyó la paternidad de la bomba atómica por un descuido. Seguidamente le tocó el turno a mi abogada francesa, que lo empleó tan solo para pedir que me pusieran en libertad inmediatamente, ya que, dijo: Este hombre es un pensador y el pensamiento, señor juez, no puede ser encarcelado... En fin, una formalidad, pues de sobra sabe esta abogada que el juez Bruguière es capaz de meter en la cárcel hasta al mismísimo Espíritu Santo. No voy a comentar el discurso final que pronunció este señor, sólo decir que ni el juez español más facha se hubiera atrevido a decir las barbaridades que se le ocurrieron al juez Bruguière. Esto es, sin duda, lo que buscan los Aznares, Orejas y demás calaña: un juez ultrarreaccionario de un país democrático, que nos acusa en nombre de una democracia que en España jamás ha existido. Se nos quiere procesar, además, en Francia por unos delitos cometidos en España.

Bien, cuando hubo terminado el juez su terrible discurso, pedí la palabra:

- Me ha dejado usted perplejo, señor juez. Todo lo que acaba de decir demuestra que ni tan siquiera se ha tomado la molestia de ojear el sumario. Es evidente que sus acusaciones no están basadas en la encuesta policial, sino que son el resultado de un prejuicio establecido de acuerdo con la versión política de las autoridades españolas... Al oírle hablar, señor Bruguière, me he sentido trasladado a un periodo triste y vergonzoso de la historia reciente de Francia: a la época del régimen de Vichy. ¿Es que ha resucitado el mariscal Petain?

Podéis imaginar, queridos hermanos y hermanas, la tensión que se había generado allí dentro. Casi no se podía respirar. El rostro del juez habíase demudado. Yo pensé que le podía dar un infarto. Tuve que plegar velas y pedir disculpas a mis abogados por el incumplimiento, por mi parte, del acuerdo al que habíamos llegado. Alegué, no obstante, en mi descargo, que nada de lo que había dicho fue premeditado, sino la expresión espontánea de mi corazón apasionado... Inmediatamente aceptaron todos mis explicaciones. Al señor Bruguière se le puso mejor cara, incluso en un arrebato de generosidad que le honra me alentó a continuar siendo tan apasionado... ¿Qué más podía yo desear? Ante la consternación de mis abogados (en aquel preciso momento, Emmanuelle, mi abogada francesa, llamó indignada al orden al juez, conminándole a que cesara en su provocación) pedí de nuevo la palabra para hacer una petita declaración. Estas fueron mis últimas palabras:

- Me considero un representante de la Democracia Española masacrada, perseguida, humillada... Soy comunista y republicano, como aquellos tantos otros que combatieron en España al fascismo y que después contribuyeron con su sangre, e incluso con sus vidas, a la liberación de la Francia ocupada... Me he refugiado en este país porque en el mío no hay justicia ni hay libertad, porque continúa dominando en él un régimen fascista, tiránico... Nuestra lucha de hoy contra este régimen es la continuación de aquella otra que libraron los obreros, los campesinos y todos los pueblos de España contra los sublevados fascistas, y esta lucha no va a cesar con mi encarcelamiento y el de mis camaradas; al contrario, tengo el profundo convencimiento de que se va a incrementar en todas sus formas porque se trata de una lucha legítima y justa... No pude proseguir. El gendarme que tenía pegado a mis espaldas comenzó a darme golpecitos con las esposas en la nuca.

Desde el Palacio de justicia nos trasladaron a las cárceles. Y aquí me encuentro solo en una celda en régimen especial de vigilancia y aislamiento.

La prisión de Fresnes es famosa por la frialdad de sus muros. Pero esta misma tarde he comenzado a sentir cierto calorcito... Unos compañeros, presos comunes, a los que ni siquiera he podido ver, me han hecho llegar un infiernillo para calentar la sopa, jabón, tabaco y otras chucherías... la Francia más profunda, que me saluda. ¡Buenos chicos!

Un abrazo fraternal para todos

Resistencia núm. 53, febrero de 2001

Un hombre de buena voluntad

Alguien ha escrito que, después de los periodistas, los abogados son los profesionales más repulsivos que pisan este planeta... y no, oigan bien lo que les digo; al menos el abogado de nacionalidad francesa que me asiste no es tan repulsivo, debo reconocerlo.

Desde que lo designé, a los pocos días de que me encerraran y aislaran en esta prisión, este profesional de la abogacía ha venido a entrevistarse conmigo varias veces seguidas (ya que mis abogados españoles no pueden trasladarse con tanta frecuencia a París) y se ocupa de mí como si él fuera un miembro de mi propia familia, no exagero.

Como resulta que en mi primera comparecencia ante el juez mi abogada francesa (pues también me asiste una abogada de aquí) no podía entenderse conmigo debido a mi desconocimiento del francés, ella me propuso que se hiciera cargo de mi defensa jurídica un colega suyo que habla castellano. Naturalmente, yo acepté su propuesta. También acordamos entonces que en aquella primera comparecencia ante el juez yo no haría ninguna declaración en relación con el sumario en espera de que ella (mis abogados) pudieran estudiarlo. Después ya tendríamos tiempo de tratar de ello y de todo lo relacionado con mi procesamiento y el de mis camaradas.

Pues bien, es a esto, precisamente, a lo que dedicamos la mayor parte del tiempo el abogado francés (del que estoy hablando) y yo cada vez que viene a visitarme. El hombre se desvive por mantenerme bien informado y, como ya he indicado, ha venido ya varias veces a exponerme sus puntos de vista sobre el sumario y a recabar al mismo tiempo mi propia opinión acerca de algunos pormenores sobre el mismo a fin de que podamos hacer una defensa conjunta -son sus propias palabras- en los próximos interrogatorios a los que voy a ser sometido por el juez Bruguière. Yo le he expresado más de una vez mi agradecimiento por su dedicación, pero él siempre me ha respondido que no hace otra cosa más que cumplir con su obligación.

Por lo que he podido notar, el hombre está muy preocupado, pues al parecer este señor juez utiliza todo tipo de recursos (legales, por supuesto) para tratar de confundir a los acusados e inducirles a decir lo que a él (al juez) le interesa que digan para probar de esa manera tan magistral sus falsas acusaciones y sus prejuicios políticos ultrarreaccionarios. Yo trato de tranquilizarle diciéndole que los jueces españoles, que no son ni más tontos ni más demócratas que este juez, ya han intentado muchas veces conducirnos por ese mismo camino (no sé si se puede llamar prevaricador) y que nunca lo han conseguido a pesar del empleo suplementario de la tortura. Pero este abogado mío no está tranquilo. Tú no sabes lo hipócritas y retorcidos que son los jueces franceses, me responde mirando al techo del cuartito donde nos entrevistamos cada vez que viene.

Sí, no me cabe duda de que me ha tocado en suerte un profesional de la abogacía que se toma en serio su trabajo, que tiene clara conciencia de nuestra indefensión frente a los numerosos recursos y trampas del procedimiento judicial burgués y hace todo lo que puede para ayudarnos. Además es una buena persona.

Está convencido de mi inocencia y la de mis camaradas. En lo que a mí respecta yo le he insistido más de una vez que sólo soy inocente de las acusaciones que me hace la policía española y, por intermedio, este juez tan mañoso que se ha encargado de nuestro caso, pero que, en todo lo demás, soy culpable; es decir, soy culpable de haber combatido desde hace ya casi cuarenta años al sistema capitalista que nos esclaviza y, de manera particular, al régimen fascista español que le sirve de escudo en España. Esto lo atestigua el hecho fácilmente verificable, de haber sido sentenciado y haber permanecido ya dos veces (esta es la tercera) en la cárcel por la misma causa: la primera vez durante la época de la dictadura de Franco y la segunda en plena era democrática del mismo régimen que aquel generalísimo creó con sus ejércitos imperiales... ¿Dónde está mi inocencia?, le pregunto. Pero mi abogado insiste y no encuentro la manera de convencerle. Asegura que soy víctima de un atropello legal y como resulta que, además, me han aislado completamente en una celda donde no puedo oír ni hablar con nadie, ni me permiten recibir la visita de mis familiares, ni periódicos... y como también resulta que no me han entregado los paquetes con ropa y alimentos que sé que me ha enviado la organización francesa de solidaridad, añadiendo de esta manera las autoridades de este país más atropellos al que cometieron con mi detención y la de mis camaradas de Partido, este buen hombre, que es mi abogado, se desespera y se siente, él también, ultrajado en sus sentimientos democráticos y patrióticos.

Por todos estos motivos intenta remediar en lo que puede esta situación que padezco, al mismo tiempo que trata de romper mi aislamiento ya que, como él mismo señala, es la única persona que ahora puede hacerlo aunque de una manera, como se puede comprender, harto limitada. No hace falta decir que yo se lo agradezco y que hasta le estoy cogiendo cariño a pesar de mi animadversión natural, casi instintiva, hacia este tipo de profesionales.

No puedo negar (me tengo que rendir ante la evidencia) que se toma en serio su trabajo, tal como ya he señalado, y ello incluso rebasa en su comportamiento conmigo el límite de lo que podría ser considerado como el cumplimiento estricto de su deber profesional. Claro que habrá de ser retribuido por su trabajo, pues de algo tiene que vivir. No obstante, él insiste en que no me preocupe por eso, ya que él tendrá oportunidad de resarcirse sacando los cuartos a los ricos, que son los que los tienen, y que además se aprovechan de sus servicios.

Hasta me ha pasado un diccionario y varios libros escritos en castellano (que como ya he dicho, yo no entiendo el francés), también me ha regalado unos pantalones suyos para que pueda lavar los únicos que tenía, evitando así tener que permanecer en el camastro mientras se secaban cuando me veía obligado a lavarlos, con el consiguiente espectáculo que eso ofrece a los carceleros que me vigilan de día y de noche. Fíjate, colega, el terrorista ése, todo el santo día metido en la cama... a saber qué siniestros planes estará empollando.

Es tan buena persona mi abogado francés, que el otro día casi le tengo que echar pues era la hora de la cena y él no daba señales de querer marcharse. ¡Pero si no tienes con quién hablar en la celda!, me dijo muy enfadado. Total -añadió-, mi mujer es una pesada y ya no la aguanto. Podrías enviármela de vez en cuando, le sugerí yo, así podrías descansar de ella. A mí no me importaría soportarla un ratito... Pues, no creas, lo estoy pensando. De esta manera yo me quedaría tranquilo en casa durante unas horas y tú podrías aprovechar su lengua francesa.

Así es mi abogado francés. No se puede negar que se trata de un hombre de buena voluntad.


(Este texto no lo he escrito para que sea guardado en un cajón. Pues resulta que, gracias a las argucias y diversos trucos legales que está poniendo en práctica el juez Bruguière, aún no he tenido la oportunidad de entrevistarme ni una sola vez, desde que estoy encarcelado, con ese profesional, demócrata ejemplar y buenísima persona que he dibujado) (He enviado ya tres cartas designando a este abogado al señor juez de marras, pero éste niega con toda su cara dura haberlas recibido) (Mi abogado ha protestado porque él sí ha recibido la notificación correspondiente que yo le he enviado) (Es más, él mismo ha redactado en francés la designación, ya que otra anterior que yo había escrito de mi puño y letra, y que el parecer sí fue recibida por el señor juez, no servía porque debía haber sido escrita en francés) (La cuestión es que, como continúo aislado, no tengo ninguna posibilidad de recurrir ni de tratar con mi abogado acerca del sumario)

(Añádase a todo esto que en los próximos días habré de ser interrogado por el mismo juez, tal y como manda la ley) (Desde luego yo no sé si lo que está haciendo este señor es legal o no lo es) (Lo que sí sé es que está saboteando con sus mañas mi derecho a poder defenderme de sus falsas acusaciones) (O sea, que se está comportando como un auténtico... antiterrorista).

Cierro paréntesis

Estas irregularidades o defectos de forma hay que denunciarlas públicamente, e incluso llevarlas al juzgado de guardia, ya que no se trata tan sólo de nuestros derechos, sino ante todo de los derechos conquistados al precio de riadas de sangre por el pueblo francés.

Antorcha núm. 11, junio de 2001

Yo me acuso

En esta carta no me voy a detener en los aspectos jurídicos (que no comparto ni son de mi competencia) sino del proceso que se ha iniciado, aquí en Francia, en contra de mi Partido como prolongación del que existe en España desde hace ya 25 años. Y subrayo la palabra Partido porque es, precisamente, de lo que se trata: de criminalizar a una organización política proletaria revolucionaria. Esto es algo que ya ha quedado demostrado en la instrucción del sumario de la policía.

Por este mismo motivo quiero que quede bien sentado desde un principio que, como lo he declarado ante la policía y he ratificado ante el juez Bruguière, me siento culpable del delito de ser comunista desde los 14 años y de haber combatido desde entonces, junto a mis camaradas, el orden injusto de la burguesía. Quiero que conste igualmente que no tengo ni la más remota intención de renunciar a mi condición de militante comunista y, menos aún, como se podrá comprender, de arrepentirme de haber combatido consecuentemente durante 40 años a un régimen tan tiránico como el que continúa dominando en España y que, consiguientemente, mientras me queden fuerzas y en la medida que me lo permitan las circunstancias en las que me encuentre, voy a continuar esa lucha contra los más feroces enemigos de mi clase y de la humanidad entera.

No ha de quedar ni sombra de duda, ninguna ambigüedad de esa culpabilidad que he contraído y de la que me siento muy orgulloso.

Creo necesario referirme a algunos pormenores políticos de este proceso que se está llevando a cabo contra mi partido, el PCE(r), y que son -al menos yo así lo considero- muy importantes.

Ante todo quiero resaltar que se trata de un proceso político, gestado e iniciado por decisión política y en el que el Estado español ha tenido desde el comienzo la iniciativa. Este es un hecho que debe ser tenido muy en cuenta.

Es preciso denunciar las presiones políticas y económicas que desde hace ya muchos años viene ejerciendo el Estado español sobre las autoridades francesas al objeto de que éstas se pringuen (se impliquen directamente) en la llamada lucha antiterrorista o guerra sucia que lleva a cabo el Estado español para aplastar e impedir, mediante el empleo sistemático de la violencia y el terrorismo de Estado, toda forma de protesta y de reivindicación política y social democrática de los trabajadores en España.

Repárese en el hecho, bien conocido, de que el Estado español ha enviado en diversas ocasiones a Francia a sus escuadrones de la muerte para que cometan todo tipo de fechorías y actos criminales (asesinatos, secuestros, extorsiones) contra los refugiados vascos y en los que han sido gravemente afectados numerosos ciudadanos franceses. Igualmente, en 1979, dos militantes de mi Partido (Francisco Javier Martín Eizaguirre y Aurelio Fernández Cario) fueron asesinados en París por sicarios a sueldo enviados por la policía política española.

Es evidente que todas esas actuaciones criminales, verdaderamente terroristas, cometidas por mandato de un Estado de la comunidad internacional, tenían como principal propósito forzar la colaboración francesa en la represión del movimiento nacionalista vasco, así como del movimiento obrero y popular en España.

La creación, financiación y dirección de los GAL por el Estado español, iniciada a comienzos de los años 80 (durante el gobierno socialista de Felipe González) perseguía el mismo objetivo de implicar directamente al Estado francés en la guerra sucia. Esto ha sido reconocido incluso por jueces españoles, nada sospechosos de simpatizar con el movimiento popular. Y lo demuestra también el hecho de que esa organización (los GAL) de la trama terrorista que compone el Estado español, fuera formalmente disuelta en el momento en que se hizo innecesaria tras haber sido asegurada la colaboración francesa para la lucha contra el terrorismo.

Es claro que a partir de aquel momento ya no necesitaban a los GAL, dado que el Estado francés habría de prestarles una colaboración mucho más efectiva (y por supuesto legal) que la que les habían proporcionado los mercenarios y hampones anteriormente contratados para ese mismo fin.

Esta es una realidad que no es posible ocultar, por más que se empeñen en hacerlo: el Estado español continúa siendo un Estado fascista y emplea los mismos métodos que antes en la represión del movimiento democrático, y eso a pesar de la reforma política o los retoques cosméticos que se ha dado a sí mismo. Esta realidad se está poniendo de manifiesto todos los días en España. Bastaría con tenerla en cuenta (como los hechos que más arriba he mencionado) para tirar por tierra todas las patrañas policiales y falsas acusaciones que están utilizando contra mi Partido y poder descubrir la naturaleza esencialmente política de semejante montaje judicial.

Pero, por si aún quedara alguna duda al respecto, quiero recordar a los desmemoriados que España (sus pueblos y su clase obrera) fue el único país de Europa que resistió al fascismo en una cruenta guerra que duró cerca de tres años; quiero recordar también que después de que finalizara la guerra con el triunfo de los ejércitos mercenarios de Franco, los victoriosos fascistas fusilaron, tras torturarlos, a más de doscientos mil republicanos, la mayor parte de ellos obreros y campesinos. Esta es una cifra oficial, en la que no entran los desaparecidos y otras numerosísimas víctimas del terror fascista que murieron en las cárceles, en los campos de trabajo forzados y en el exilio, abandonados por todos los llamados demócratas.

Por lo demás, no creo que haga falta demostrar que el Estado fascista español ha sido el único en todo el mundo que se ha mantenido intocable, en su forma terrorista abierta, durante más de 40 años, sin que los actuales dueños del poder y de la mayor parte de la riquezas del país (amasadas con la sangre del pueblo) hayan tenido la poca vergüenza de condenarlo, aunque sólo fuera por una cuestión de forma, en nombre de esa democracia y del nuevo Estado de derecho que dicen estar defendiendo. Es natural que procedan de esta manera ya que, como legítimos herederos de Franco, temen y hay motivos sobrados para temerlo, que ello podría dar paso a un proceso por los crímenes cometidos contra la humanidad en España; a un proceso en el que también entrarían ellos como acusados.

Esta realidad y otras muchas cosas más (como la falta de derechos que aún padecen los trabajadores, la opresión de las nacionalidades, la práctica sistemática de la tortura y la existencia de centenares de presos políticos en las cárceles), es lo que está condicionando la vida política y social del país y exacerba hasta el extremo la lucha de clases, dando lugar a un Movimiento de Resistencia Antifascista cada vez más extenso y mejor organizado.

Pues bien, es este nuevo Movimiento de Resistencia el que están tratando de aplastar por todos los medios, incluido el terrorismo de Estado, buscando la colaboración de Francia y de otros países llamados democráticos.

Lógicamente, esa colaboración que les está prestando la gran burguesía francesa a los oligarcas y fascistas españoles ¡no es gratuita!, pues hay muchos intereses económicos, comerciales y geoestratégicos en juego encubiertos bajo la marca de la Union Europea. No obstante, nosotros sabemos muy bien que la oligarquía española, aparte de las ventajas y beneficios que está obteniendo de la intensificación de sus relaciones con Europa, no está realmente interesada en el proyecto europeo. Su interés fundamental está puesto en la reconquista o recolonización de latinoamérica, donde ya tiene invertido la mayor parte de su capital excedente. Claro que para conseguir ese lugarcito al sol del nuevo imperialismo, el Estado español tiene que contar con el permiso de su valedor: el gendarme yanqui, que además domina de forma casi absoluta en aquella zona. De ahí el sometimiento del gobierno Aznar a los dictados políticos y militares de los EE.UU.; de ahí también que esté actuando, conjuntamente con el gobierno de Inglaterra, como el caballo de Troya de los yanquis en el seno de la Unión Europea y que no desaproveche ninguna oportunidad de sabotear las iniciativas de sus socios alemanes y franceses encaminadas a crear una gran potencia imperialista europea capaz de competir con los EE.UU. y disputarles en dominio mundial.

Es claro a todas luces que la burguesía monopolista francesa ha hecho muy mal sus cálculos en relación con los oligarcas y fascista españoles, y desde luego se equivocan completamente si cree que colaborando con ellos en la lucha antiterrorista va a conseguir atraerlos a su propio campo o alianza. Esa es una política que está condenada de antemano al fracaso.


Mas ¿de qué delitos nos acusan?

Han lanzado contra nosotros, los militantes del PCE(r) detenidos y encarcelados en Francia, la acusación de formar parte de una asociación de malhechores implicada en actos de terrorismo por el solo hecho de que prestamos apoyo político y moral a la lucha armada de resistencia antifascista que se desarrolla en España desde los años 40. Les ha faltado poco para acusarnos de haber inventado la lucha de clases en todas sus formas.

Pero en realidad, tal como he apuntado al comienzo de esta carta, tanto en los interrogatorios policiales como en los judiciales a que he sido sometido, tan sólo han salido a relucir nuestras ideas políticas revolucionarias y la historia de lucha de nuestro Partido. Han salido a relucir igualmente las largas condenas que nos han impuesto, y que yo mismo he cumplido en España, por cometer esos mismos delitos; así como las torturas, las vejaciones de todo tipo, las continuas persecuciones policiales y los numerosos asesinatos de militantes que hemos padecido por la misma causa a lo largo de más de 25 años.

¿Dónde están las pruebas de las acusaciones, de los delitos de terrorismo que nos atribuyen? Nuestro apoyo político y moral a la heroica resistencia armada antifascista en España no sólo no es un delito: es un deber para todo verdadero demócrata y revolucionario ya que se trata de una lucha justa y legítima, un derecho consagrado por toda constitución verdaderamente democrática: el derecho que asiste a cualquier pueblo de la tierra a levantarse en armas contra la tiranía. Nosotros, los comunistas de España, jamás renunciaremos a ese derecho.

Pero es que, además, se da la curiosa circunstancia de que ni los jueces españoles se atreven a lanzar aquella acusación contra el PCE(r), después de haber sido demostrado cientos de veces lo infundado de la misma. En ello ha influido también, sin duda, la creciente influencia de nuestro Partido entre las masas obreras y otros sectores de trabajadores que conocen bien las actividades llevadas a cabo por nuestro Partido en defensa de sus derechos en sus más de 25 años de existencia.

Una asociación de malhechores que publica regularmente un periódico (Resistencia) y una revista teórica (Antorcha), así como numerosos libros y folletos; una asociación de malhechores por la que han dado su vida numerosos mártires de la causa obrera y popular, y que tiene actualmente en las cárceles a decenas de sus militantes (sometidos a la constante tortura del aislamiento en largos periodos que sobrepasan en algunos casos los 20 años), por el delito de ser fieles a su clase y a sus ideales comunistas y no querer aceptar los indignos ofrecimientos de reinserción que pretende imponerles el Estado; una asociación de malhechores que es hoy reconocida por el proletariado revolucionario de muchos países por su consecuencia política revolucionaria y su internacionalismo proletario...

Tales son algunos datos de la realidad y los cargos que nos imputan y por los cuales vamos a ser juzgados y condenados.

Prisión de Fresnes, 20 de enero de 2001

Siete consejos para redactores principiantes

Observaciones previas

El redactor no nace, el redactor se hace ganándose los garbanzos con el sudor de sus manos. Subrayo manos porque -primera observación- el pensamiento no suda. Las gotitas que perlan su frente proceden del estómago. Hay sudores fríos, pero esos no vienen al caso. O sea, kolega -segunda observación-, ¡hay que currar, hincar los codos y dejarse de hostias! Los pensamientos elevados se los dejas a los filósofos y a otros farsantes. Tú eres un currito que ahora empiezas y lo primero que tienes que hacer -tercera observación- es aprender a sacar punta al bolígrafo. Por consiguiente -cuarta y última observación- has de seguir mis sabios consejos y no subirte a la parra.

Primer consejo

No hables nunca de aquello que no conoces. Antes de ponerte a escribir sobre un asunto o un problema, infórmate bien de él, consulta la opinión de la gente, coméntalo con los compañeros, busca el material necesario y procura dominarlo. Para ello tendrás que hacer una selección, quedándote con el grano y desechando la broza.

Segundo consejo

Un esquema o un esbozo puede resultar necesario, pero no te aferres a él. Ten en cuenta que más importante que el esquema es un planteamiento o enfoque del asunto a tratar. Si adoptas una posición y un punto de vista correcto, te resultará más fácil descubrir la naturaleza de un problema y sus aspectos o contradicciones más importantes y podrás, por tanto, resolverlo con un poco de esfuerzo e incluso penetrar en sus detalles.

Tercer consejo

No te extiendas innecesariamente, no infles el perro ni des a comer a los demás tus comecocos. Cada tema, artículo, comentario, etc., tiene su extensión y su propio tratamiento. Los textos largos y farragosos no los lee nadie.

Cuarto consejo

Busca la forma de incitar el interés del lector desde las primeras líneas y luego no le sueltes, procurando fijar su atención en lo más importante. No le marees con historias o referencias que no vengan a cuento. No escribas textos planos ni con un lenguaje alambicado. Que no se diga que eres un plasta.

Quinto consejo

Evita los análisis sobre la situación política. Un hecho concreto, una denuncia bien tratada ofrece la posibilidad de mostrar la situación mucho mejor que mil vagas generalidades. Pero sobre todo, no introduzcas en el análisis ideas, elementos o situaciones ajenos a su objeto, con los que sólo conseguirás confundir al lector, desviar su atención de lo que verdaderamente importa.

Sexto consejo

Aprende con modestia, koleguilla, pregunta lo que no sepas, presta atención a lo que dicen los demás, cambia de opinión cuando compruebes que estás equivocado, defiende siempre lo que es justo y critica lo erróneo.

Séptimo consejo

Ayuda al compañero, pero procura no crear dependencias. Enséñale a pescar, no le des peces. Muéstrate intransigente con los que atacan o deforman el marxismo-leninismo y no les des tregua.

Resistencia núm. 54, abril de 2001

Situar alta la bandera

Queridos camaradas:

Recibo regularmente traducidos al castellano, los textos que aparecen publicados en la revista Northstar Compass, y no me parece que haga falta que os comente el interés con que voy siguiendo las diversas iniciativas y los trabajos preparatorios que están siendo promovidos desde sus páginas para la celebración en Toronto (Canadá), el próximo mes de septiembre, del Congreso Mundial para la Amistad y la Solidaridad con el Pueblo Soviético.

Como es sabido, nuestro Partido participa activamente en la realización de este gran proyecto internacionalista (junto a otros partidos hermanos, asociaciones, grupos, órganos de prensa antiimperialista, etc., de numerosos países) y continuaremos haciendo los máximos esfuerzos a fin de que sean cumplidas y superadas, hasta donde sea posible, las tareas y metas que han sido fijadas.

Es preciso decir, que con este congreso no se plantea repetir experiencias ya superadas por el movimiento comunista internacional. Su función y los cometidos que se han propuesto son más modestos o limitados. Este es, sin lugar a dudas, uno de los mayores aciertos de sus inspiradores y organizadores. Otro acierto a destacar es el carácter abierto y amplio (de frente) que ha adoptado desde un principio y que debe continuar teniendo el movimiento para la amistad y la solidaridad con el pueblo soviético (que, con toda seguridad, habrá de recibir un fuerte impulso tras la celebración del Congreso Mundial), sin embargo, no por este motivo podemos dejar de resaltar su importancia, así como la enorme repercusión que está teniendo entre los obreros avanzados y los comunistas de todo el mundo, por lo que no me parece exagerado afirmar que puede constituir una buena plataforma para dar otros importantes pasos en la reorganización del movimiento obrero y comunista internacional.

No es por casualidad que este primer paso que nos disponemos a dar juntos esté orientado a fomentar la amistad y la solidaridad con el pueblo y los comunistas soviéticos, por todo lo que éstos han representado y aún habrán de representar en el futuro más o menos inmediato; como tampoco lo es para nosotros, los comunistas de España, el hecho de que nuestro Partido, el PCE(r), haya ocupado el lugar que le corresponde en el combate internacional por la causa del socialismo y el comunismo; un lugar que, como es bien sabido, había sido usurpado durante mucho tiempo por la canalla carrillista.

No vamos a negar que en éste, como en otros muchos aspectos de nuestra actividad revolucionaria, somos muy ambiciosos y algo utópicos al pretender conseguir más de lo que probablemente se podrá lograr en el Congreso Mundial que habrá de celebrarse en Toronto... No tenemos inconveniente en reconocer que lo queremos todo; es decir, no nos conformamos con un poquito de solidaridad o de socialismo. Debemos situar, por tanto, nuestra bandera muy alta; proponernos objetivos irreales, mostrarnos firmes en lo que debemos ser firmes como una roca y arriesgar, camaradas, atrevernos a luchar con audacia y apasionamiento por todo aquello que consideramos justo, tal como lo exige, además, el momento histórico que estamos viviendo.

Pienso que este será el mejor aporte que podemos hacer al pueblo soviético y a su vanguardia comunista para ayudarles, desde nuestras modestas fuerzas, a salir del profundo abismo al que han sido conducidos por la traición revisionista, lo que supone al mismo tiempo -no lo dudemos- una considerable ayuda para nosotros mismos.

Sobre este particular tengo algunas objeciones que hacer a la Declaración de Ray Stevenson, realizada a propósito de las propuestas que ha presentado nuestro Partido para que fueran consideradas (ver NSC 9/3-octubre-2000).

Stevenson se muestra de acuerdo con que lo fundamental para darle la vuelta a la actual situación [...] en la lucha de clases es la obra y el liderazgo de los grandes maestros Marx, Engels, Lenin y Stalin, y deja bien sentado que sólo el marxismo-leninismo puede dotar a la clase obrera y a los pueblos de la plataforma y el programa que acerque la derrota de la dominación de las C.T.N. (transnacionales imperialistas) y finalmente su eventual destrucción. En nuestra opinión -prosigue Stevenson- ésta es una tarea fundamental planteada a todos y cada uno de los partidos comunistas del mundo. No obstante, una vez proclamado este acuerdo, reconociendo dos veces en el mismo texto que se trata de la tarea fundamental, inexplicablemente, Stevenson retrocede asustado ante los riesgos que ello comporta y nos pide a nosotros que hagamos lo mismo o bien que la dejemos de lado y nos dediquemos a otras tareas que no son tan fundamentales.

Lo que tiene que ser determinado -nos propone- y sobre lo que hay que buscar un acuerdo [...] es si (en el Congreso) va a ser o no materia de discusión e intercambio y sometido a debates ilimitados y aireados los problemas ideológicos multifacéticos que nosotros sabemos que existen. Estamos firmemente convencidos -concluye- de que mantener esa perspectiva es irrealista y, de hecho, potencialmente peligrosa para los propósitos que tenemos en común.

Bien, lamento tener que hacer el papel de aguafiestas, pero a mí me parece que ésta ha sido una de las cuestiones más importantes planteadas en las labores preparatorias, previas a la celebración del Congreso Mundial y que, por la misma razón, pienso que no dejará de estar presente en el curso de sus sesiones. De ahí que debamos prestarle la atención que merece, siquiera sea en sus aspectos más esenciales.

Desde luego, no me propongo polemizar, entre otros motivos, porque comprendo las buenas intenciones que anima la crítica que nos ha dirigido el camarada Stevenson... sólo es de lamentar que, como solía decir Lenin en casos semejantes, el camino del infierno está empedrado de ellas.

¿Es acertado afirmar, como lo hace Stevenson, que por el hecho de plantear -para que sea discutida en el Congreso Mundial para la Amistad y la Solidaridad con el Pueblo Soviético- la tarea fundamental (lo cual no es otra cosa, como él mismo ha reconocido, que la plataforma y el programa que asegura la derrota de la dominación imperialista) puede poner en peligro los propósitos que tenemos en común? Mas ¿cuáles son esos propósitos? Para decirlo francamente, yo no creo que puedan consistir en ayudar a mantener la actual confusión que sirve, precisamente, a los propósitos revisionistas, ya que de esa manera, apenas si hace falta decirlo, no estaríamos prestando el apoyo y la solidaridad que el pueblo y los comunistas soviéticos necesitan y están demandando de todos nosotros, sino que, obviamente, con toda la buena voluntad del mundo ¡inocentemente! estaríamos contribuyendo a que se perpetuara el régimen de esclavitud capitalista y de oprobio nacional que le ha sido impuesto con la activa colaboración de los revisionistas.

Por esta razón resulta conveniente que el Congreso Mundial emita un mensaje claro e inequívoco, en el sentido de que no vamos a prestar ningún tipo de ayuda a aquellos que han conducido a la situación actual y aún se empeñan en matenerla con trampas, manipulaciones y engaños.

Por lo demás, creo que no hace falta demostrar que en ningún momento hemos propuesto nada parecido a que sean debatidos en el Congreso los complicados y polifacéticos asuntos y problemas a los que se refiere Stevenson en su Declaración de respuesta a la proposición de nuestro Partido; no hemos pedido que se mantengan debates ilimitados ya que, ciertamente, una tal proposición -de existir- resultaría disparatada y completamente fuera de lugar.

Se trata tan sólo de hacer algunos planteamientos concretos y sencillos, de acuerdo con los fines y el carácter amplio y abierto que queremos que tenga el movimiento y que, a la luz de la experiencia, puedan ser entendidos y compartidos por la generalidad de los delegados.

¿Resulta tan complicado comprender esta proposición? ¡Pero si está en la línea de lo que ha sido apuntado anteriormente! Es decir, en la vía del cumplimiento de la tarea fundamental que hoy se nos plantea a todos y cada uno de los partidos comunistas del mundo y por tanto, no tiene carácter nacional, querido Ray, sino internacional.

Otra cuestión es que pueda ser aceptada y asumida por la canalla revisionista y otros agentes encubiertos del imperialismo y la reacción. Pero si lo que se teme realmente es que éstos armen jaleo y traten de sabotear las labores del Congreso, pienso que tal peligro no debería ser motivo de excesiva preocupación ya que, a buen seguro, no sólo no han de lograr su propósito contrarrevolucionario, sino que su fracaso y desenmascaramiento supondría el mejor resultado del Congreso así como la mejor y más eficaz ayuda que en estos momentos se le puede prestar al pueblo y a los comunistas soviéticos.

No existen, pues -al menos yo no los encuentro- motivos fundados para temer a ese peligro. Desde mi punto de vista, el verdadero riesgo está en el posible deslizamiento del Congreso hacia posiciones contemporizadoras y conciliadoras con el revisionismo, con el resultado de un vaciamiento del objeto para el que ha sido convocado.

En resumen, sentar sólidas bases (por modestas que éstas sean) a fin de hacer efectiva la amistad y solidaridad con el pueblo soviético, y no sacrificar este objetivo en aras de una falsa unidad con los que han demostrado ser sus más peligrosos enemigos, tal debe ser la principal preocupación que ha de guiar todos nuestros esfuerzos.

Fresnes, 13 de abril de 2001

Sobre el dogmatismo y los cultos

Acabar con el dogmatismo y los cultos, es el título de un artículo publicado en Regroupement Communiste, n° 65, 2° trimestre, 2001.

La propuesta, desde luego, nos parece muy loable, especialmente si, como es el caso, se trata de acabar con tales aberraciones en el seno del movimiento comunista. El dogmatismo y los cultos -apenas si hace falta decirlo- son ajenos al marxismo e incompatibles con la revolución socialista. Sin embargo, hemos de reconocer que no resulta fácil desprendernos de ellos ya que forman parte de la ideología clerical-burguesa y afecta hoy -como en otros tiempos- incluso a los que como Regroupement Communiste han hecho bandera de la lucha contra el dogmatismo y los cultos stalinistas.

Por este motivo, me voy a permitir matizar algunas ideas que aparecen expuestas en el mencionado artículo, que no han sido consideradas en la respuesta que ha dado al mismo nuestra Asociación Stalin en el n° 77 de Les Editions Démocrite correspondiente al mes de julio de 2001, bajo el título: Acabar con el antiestalinismo.

Comparto enteramente los argumentos y las denuncias presentadas en dicho artículo de respuesta a la arremetida antiestalinista de Regroupement; pues ciertamente para nosotros de lo que se trata, ante todo, es de acabar con el antiestalinismo que intenta sentar plaza dentro del nuevo movimiento revolucionario que está resurgiendo en todos los países. Es decir, se trata de poner al descubierto y denunciar los ataques que desde distintos ángulos o sensibilidades se llevan a cabo actualmente contra el marxismo-leninismo, contra el socialismo y contra el comunismo; pero muy particularmente por aquellos que aparecen camuflados tras consignas, aparentemente muy revolucionarias como esa de acabar con el dogmatismo y los cultos.

Como todos sabemos, ése ha sido durante muchos años el banderín de reclutamiento del revisionismo; o sea que no es tan nuevo, sino muy manido, por más que sus actuales patrocinadores se empeñen en presentarlo como de lo más original. ¿Quiere esto decir que nosotros estamos en contra de que se acabe con todo tipo de dogmas, cultos y mitos? En modo alguno. Al contrario, somos los más interesados en combatirlos, y es lo que continuamente estamos haciendo. El problema consiste en que nuestra noción del dogmatismo es muy diferente y hasta contrapuesta a la que sostienen por ejemplo, los trotskistas, ya que lo que para ellos -al igual que para los revisionistas- son dogmas para nosotros son principios.

Claro que para los trotskistas no existen los principios revolucionarios marxistas-leninistas; o si existen no dejan de ser pura ideología que no tienen nada que ver con el mundo objetivo, con las leyes de la historia, de la economía o de la lucha de clases. A lo sumo, están dispuestos a reconocer un método de análisis, pero nada más. El marxismo se reduce para ellos sólo a eso y a algunas citas sacadas para la ocasión y con el único fin de demostrar su tesis. De manera que los conocimientos que han sido aportados por ese método y por toda la práctica social, en lo que se fundamenta la teoría revolucionaria así como los principios (que para nosotros tienen categoría de leyes y axiomas científicos) deben ser rechazados. ¿Para qué serviría un método semejante, que nos obligaría a partir siempre de cero? ¿Tiene ese método algo que ver con el marxismo como resumen y síntesis de todo el conocimiento acumulado por la humanidad?

Uno de los ejemplos más ilustrativos que manejan los redactores de Regroupement Communiste aparecido en otro artículo publicado en su n° 67 (Acabar con las filosofías marxistas -estos van a acabar hasta con el nombre de Marx-) que tan sólo voy a comentar aquí de pasada, abunda en esa consideración antidogmática de manera nada diferente (en realidad es un calco) de lo que tantas veces hemos leído en autores ciertamente nada dogmáticos y francamente anticomunistas: que la dialéctica que Lenin había definido como una condición para conocer los procesos del universo (pobre Lenin, si levantara la cabeza y leyera lo que le están haciendo definir), Stalin y los filósofos marxistas hicieron una ley del universo... Evidentemente, estos antifilósofos confunden el universo con lo universal. Pero pasemos por alto de semejante minucia que estos universalizadores atribuyen a F. Engels. Es decir, a otro filósofo marxista que habría que haber arrojado hace tiempo a las llamas de la hoguera junto a todas sus obras. De modo que aquí tan sólo se salva el nombre de Marx, y por los pelos... Quiero decir por el método. Es el viejo truco de los profesores y catedráticos antidogmáticos, consistente en enfrentar al joven con el viejo Marx; al Marx antifilósofo de la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel y de los Manuscritos de 1844, al Marx filósofo del Manifiesto del Partido Comunista y de El Capital. Es como si se pretendiera enfrentar al Marx proudhoniano de La Ideología alemana, al Marx marxista de Miseria de la filosofía.

Pero lo más gracioso que nos relatan estos investigadores de Regroupement en el mismo artículo que estamos comentando, es lo que se refiere al asunto Lyssenko: como en la Edad Media (nos aleccionan que la Tierra no podía ser una esfera porque eso era contrario a los textos sagrados) la genética fue en la URSS expulsada de las universidades por 'teoría idealista y metafísica' no conforme a las leyes de la dialéctica.

Así se ha pronunciado siempre la propaganda universitaria de los Estados imperialistas. No digo universalista porque resultaría excesivo, aunque, si he de decir la verdad, creo que en este caso se trata simplemente de una cuestión de ignorancia. Estos señores investigadores si demuestran algo en esa parrafada que acabo de citar, es que no conocen en absoluto el asunto del que nos están hablando, o lo que viene a ser lo mismo: tan sólo han leído (y desde luego muy superficialmente) lo que sobre el mismo asunto Lyssenko han escrito otros antidogmáticos tan enemigos como ellos de los filósofos marxistas y de los textos sagrados.

La realidad, sin embargo, fue que en el año 1948 tuvo lugar en los círculos científicos y en las universidades de la URSS un amplio debate relacionado con la genética en el que se enfrentaron los partidarios de la teoría mendeliana-morganista (una teoría falsa, ciertamente idealista y metafísica que pretendía tirar por tierra la teoría científica de la evolución de las especies descubierta por Darwin) y los partidarios de esta última teoría y de la escuela genética mikurinista soviética. Lo más relevante de esta polémica ideológica y científica fue que se transformó casi inmediatamente, por la intervención de las autoridades académicas de los países imperialistas, en una verdadera batalla política y propagandista contra la URSS y contra el stalinismo. Recuérdese que en 1948 se había entrado de lleno en la llamada guerra fría, y los militaristas occidentales no dejaron escapar la ocasión para montar la escandalera con el asunto Lyssenko, que era el nombre del representante de los genetistas soviéticos.

Lógicamente, lo que toda la propaganda imperialista ha silenciado, es la evolución que desde aquella célebre polémica, ha seguido la genética en todo el mundo y sus resultados prácticos. ¿Y qué demuestran esos resultados? Demuestran lo que Lyssenko y los mikurinistas ya habían anticipado tanto en la teoría como en los experimentos realizados en granjas y laboratorios. Esto es algo que posteriormente han reconocido, aunque con la boca pequeña, sus adversarios mendeliano-morganistas.

No dispongo de materiales que me permitan ilustrar lo que acabo de apuntar. No obstante, me parece que con lo dicho basta para hacer comprender la naturaleza del problema teológico que nos enfrenta a los antidogmáticos que han decidido tirar por la borda la teoría revolucionaria en nombre de un aséptico e innominado método.

Se comprenderá que ante tales ofrecimientos, uno se siente inclinado a volver a los dogmas y que se aferre con tanta mayor fuerza a ellos si se considera, además, que hemos permanecido durante cinco largas décadas sometidos al continuo bombardeo de los dogmas de la propaganda antiestalinista.

Bien. Dejemos por unos momentos la matraca filosófica y retomemos el primer artículo de Regroupement, el que trata más expresamente de los cultos... ¿Qué decir de los cultos, comenzando por el culto de los revisionistas a Krustchev, hasta el más reciente culto de la burguesía mundial al peripatético Gorbachov? Pero tranquilos que no nos vamos a extender con ellos, como tampoco con el culto que los fieles al trotskismo profesan a su dios, un culto que no ha cesado en ningún momento desde que nació en los tiempos ya lejanos de María Castaña, hasta nuestros días. ¿No habíamos acordado que estábamos contra todos los dogmas, cultos y mitos?

Escriben estos idólatras al comienzo de su artículo: El culto a los jefes incuestionables de los partidos comunistas durante los años 30 y el dogmatismo que se desarrolló paralelamente a él, fueron una debilidad política. Vale. Yo ya he reconocido mi debilidad por los dogmas. En lo que respecta al culto a los jefes, también debo confesar que rindo culto a Marx, Engels, Lenin y un poquito menos -ésa es la pura verdad- a Stalin. ¿Hago bien o hago mal? No lo sé. Esos señores me han creado un cargo de conciencia. Porque yo siempre había creído que cada clase rinde algún tipo de culto a sus jefes (si éstos son auténticos jefes; es decir, si se han ganado a pulso su jefatura y realmente la representan) de lo contrario no podrían existir los jefes y las clases se verían imposibilitadas para poder crear sus propias organizaciones y partidos, a fin de luchar de manera eficaz por sus intereses frente a las demás clases. Esto también quiere decir que los jefes se exigen a sí mismos y son al mismo tiempo exigentes con sus subordinados y claro está que la clase obrera no puede escapar a esta regla o ley de la historia... Pura filosofía marxista.

Los jefes y dirigentes obreros revolucionarios como Marx, Engels, Lenin, Stalin, por más que les pese a la burguesía y a sus lacayos (que siempre procuran inculcarnos un culto supersticioso hacia sus propios jefes y el Estado) suelen ser respetados y amados por casi todos los explotados y oprimidos. Esta es una forma de reconocimiento a su labor -más que a su persona- a la vez que una exigencia de tipo moral para que se mantengan firmes en la defensa de la causa que representan. Y esto no hay manera (aún no se ha inventado ninguna) de evitarlo... Pura filosofía marxista.

Otra cuestión muy distinta es que los jefes probados y reconocidos del proletariado revolucionario (no hablamos de los lacayuelos reformistas o revisionistas) sean incuestionables, porque por aquí los caballeros de la tabla redonda que forman Regroupement nos están metiendo mucha más basurita de la que se puede tolerar. Se están refiriendo, obviamente, aunque no lo digan expresamente, a la famosa dictadura de los jefes sobre la masa partidaria de la que tanta demagogia barata han hecho los paniaguados de la burguesía en su empeño de presentar a los obreros conscientes y a otros muchos revolucionarios proletarios, poco menos que como una manada de borregos. Buscan de esta manera, enfrentar a la masa de militantes del partido con los dirigentes del mismo para imponer luego a esa misma masa, otros jefes menos dictadores y completamente dóciles a los dictados del capital. Esta ha sido siempre, como es bien sabido -por más que los de Regroupement simulen ignorarlo- uno de los principales objetivos de la propaganda imperialista dirigida contra los movimientos revolucionarios y, de forma particular, contra los auténticos partidos comunistas. De esto saben mucho los trostkistas. ¿No fueron ellos los que ofrecieron a los imperialistas nazis y demás reaccionarios la fórmula de la lucha contra la burocracia stalinista?

A tal fin tenían que pasar por alto la lucha necesaria que siempre ha existido dentro del movimiento contra el revisionismo, el oportunismo y contra ese sector burocrático soviético del que formó parte distinguida el mismo Trotski. Fue este sector el que tras fracasar en su intento de dar marcha atrás al proceso revolucionario, se opuso de manera violenta a la construcción del socialismo, utilizando el sabotaje y los asesinatos de los dirigentes del Partido en nombre de una hipotética revolución mundial futura. Este es uno de los dogmas sagrados del recetario trotskista: La revolución socialista simultánea en todos los países; por lo que si ésta comienza en el eslabón más débil de la cadena imperialista -y no puede ser de otra manera, dado el desarrollo desigual de los distintos países- de modo que su consolidación pueda servir de base para la extensión del socialismo a los otros -como así sucedió en la práctica- y contribuir al triunfo final del comunismo en el plano mundial, debía ser saboteada y sus dirigentes estigmatizados. Fue de esta manera como los trotskistas trataron de demostrar el acierto de su dogma más preciado y toda su estrategia contrarrevolucionaria.

¿Acaso no existieron esos burócratas saboteadores y otros contrarrevolucionarios? ¿Fueron éstos inventados por Stalin? Es cierto que el Estado soviético se vio obligado, ya desde sus comienzos, a crear una numerosa burocracia para poder defenderse y llevar a cabo la construcción económica del socialismo en condiciones muy difíciles de atraso y de cerco imperialista. Pero no es menos cierto que también existía la posibilidad de triunfar (incluso sobre la burocracia) si no fallaba la voluntad y aprovechando para ello, entre otros factores favorables, las contradicciones entre los mismos Estados imperialistas así como la solidaridad y apoyo del proletariado internacional. Contra esta línea general trazada por Lenin y aplicada con firmeza por Stalin y el Partido bolchevique, se levantaron los trotskistas y otros como ellos.

Y bien, ¿no debía la revolución defenderse y tomar medidas enérgicas? ¿No debía el proletariado revolucionario defender las posiciones conquistadas y ejercer su dictadura de clase sobre esos sectores contrarrevolucionarios, al mismo tiempo que contra la burguesía en general, cuyos intereses representaban? ¿Justifica acaso la traición revisionista -de la que, por cierto, nunca hablan- la crítica trotskista del stalinismo? ¿No supone esa traición y todo lo que ha sobrevenido posteriormente una continuación de la estrategia contrarrevolucionaria iniciada por los trotskistas?

Estos otros críticos del stalinismo que nos han salido, al parecer, carecen de ideología y por este motivo nos llaman a olvidar las viejas querellas ideológicas en nombre de un antidogmatismo impóluto, pero ya hemos comprobado que ellos no sólo no olvidan y abandonan sus dogmas y sus cultos sagrados, sino que no cesan de atacarnos y de mentir de la forma más descarada, presentando la historia, además, como conviene a sus fines mistificadores... Que dejemos de personalizar, nos piden enfáticamente cuando, en realidad, son ellos los únicos que están personalizando todo, intentando, una vez más, llevar de esa manera el agua a su molino.

Para toda esta gente, la historia de la lucha de clases ha de ser interpretada en clave personal: Stalin fue el causante de todos los errores y males que aún hoy padece el movimiento revolucionario y comunista en todos los países. Porque si algo tienen muy claro estos señores tan antidogmáticos y antipersonalistas, es que su dios Trotski no cometió nunca ningún error ni podía equivocarse. O sea, que sólo Stalin... El Partido y las masas obreras no cuentan para nada en la historia fantástica que nos han narrado, a no ser en el papel de víctimas del stalinismo. Tampoco aparecen en esa historia los abundantes textos que refutan todas y cada una de las ideíllas y falsas propuestas socialistas de los oponentes (lo que, por demás, puede resultar comprensible, dada la aversión de Regroupement a las ideologías) ni los congresos y resoluciones del Partido. Todo esto y muchas cosas más desaparecen del estrecho horizonte de estos antidogmáticos tan objetivos, de manera que no es de extrañar que el problema quede reducido para ellos a una mera cuestión de culto a los jefes incuestionables.

Claro que, de igual manera que sucede ahora con nosotros (pobres esclavos pertenecientes a la masa, sin voluntad y cegados por el culto a los jefes) tampoco antes lograron los trotskistas y sus amiguetes convencer con semejantes argumentos no ideológicos a la totalidad de los militantes comunistas. ¿Por qué? ¿Cuáles fueron los motivos de ese sonado fracaso? Quizás fuera debido al dogmatismo imperante, como los trotskistas aseguran y no se cansan de repetir; ese dogmatismo que a decir de Regroupement, se desarrolló paralelamente al culto a los jefes. Lo que resulta asombroso, algo nunca visto antes ni posteriormente ya que para poder establecer el culto a los jefes incuestionables, hace falta, por los menos, haber convencido antes -y no paralelamente- en base al dogmatismo más dogmático y esterilizante.

Llegados a este extremo ¿por qué no hablar de la imposición de su régimen de terror dentro del propio Partido? Desde luego, esto resultaría mucho más lógico. Pero tiene un inconveniente: y es que no cuadraría muy bien con la debilidad política de la que dicho régimen de terror sería la consecuencia. Es decir, no es posible imponer el terror en ninguna parte (no hablemos dentro de un Partido comunista) desde la debilidad. Para eso se requiere algún grado de fortaleza que rebase, con mucho, a la de una sola persona o de un grupo de ellas. De manera que no nos queda más remedio que concluir, como lo hace el artículo de Regroupement que estoy comentando (no hemos salido de su primer párrafo) que esta autoridad suprema se apoyaba sobre una doctrina llamada 'marxismo leninismo' que fue transformada en un dogma adaptable según las necesidades (La negrita es nuestra).

¡Acabáramos! Todo el mal reside en esa doctrina llamada marxismo leninismo que, aunque por pura fórmula (¿o se trata del famoso método de análisis?) ellos la califican de dogma (después de que fuera transformada, naturalmente) enseguida tienen que reconocer que no es nada dogmática ya que en la práctica, es adaptable según las necesidades de la revolución proletaria.

En fin, todo el artículo de Regroupement está plagado de flagrantes contradicciones como esa que acabamos de ver así como de abundantes alusiones demagógicas y de lugares comunes extraídos de la propaganda más reaccionaria dirigida contra Stalin, el socialismo y el Partido Comunista. Lo que no resulta del todo mal si tenemos en cuenta sus sinceras proposiciones para que liberemos nuestras limitadas mentes del gran dogma marxista-leninista y nos esforcemos en ser unos investigadores tan revolucionarios, creativos y originales como lo son ellos.

Por supuesto que no nos vamos a detener en examinar toda esa pacotilla que nos ofrecen a tan bajo precio. Entre otras razones porque ya ha sido puesta en el lugar que le corresponde por el artículo de respuesta de nuestra Asociación Stalin (Acabar con el antistalinismo) al que ya me he referido al principio. Como señala ese artículo, la cuestión para nosotros está planteada en los siguientes términos:

Para reconquistar las posiciones ideológicas y políticas del bolchevismo, es necesario defender a Stalin, apropiándonos de su obra tras decenas de años de antiestalinismo, contra el verdadero terrorismo intelectual que asimila socialismo y nazismo, Hitler y Stalin.

Se trata, en resumen, de la lucha y el trabajo incansable para la recuperación y la defensa consecuente del mejor legado de nuestra historia revolucionaria, frente a los que intentan desacreditarlo y destruirlo a fin de desarmarnos en todos los terrenos.

Démocrite núm. 82, enero de 2002

Que continúe con nosotros

Vaya palo lo de Sánchez Casas... ¡Y yo bromeaba con su nuevo corazón! Estaba convencido de que ya lo habían operado y me quedé petrificado al saber la noticia de su muerte.

Me había dejado llevar por el optimismo que expresaba en aquellas últimas caricaturas que hizo de su gran corazón ya agotado por las torturas y los sufrimientos (¡porque no ha muerto, le han asesinado los fascistas, como a tantos hermanos!) y, a pesar de todo, ha sido consecuente hasta el último aliento.

A mí, ya digo, me contagió en sus últimos momentos esa visión optimista y generosa de la vida con aquella lata de gasolina que portaba su nuevo corazón para lanzarla contra el Palacio de la Moncloa. Yo lo creí, no sabía que había caído en el intento... y por eso reía cuando él ya estaba muerto.

No debemos desearle descanso, kolegas: que continúe luchando, como era su deseo, junto a nosotros.

Resistencia núm. 54, abril de 2001

Olvidásteis lo principal

Del Resistencia n° 54 destaco el editorial, tanto por el contenido como por el continente. No puedo decir lo mismo del artículo de fondo y del que lo complementa (Burguesía y autodeterminación). Los planteamientos y las ideas que se manejan en esos dos artículos, así como la cartita Por el boikot, son confusos y no dan en la tecla en ningún momento. Es muy cierto lo que se dice acerca de la situación de la clase obrera y sobre lo que realmente estaba en juego en las elecciones en Euskal Herria, pero a mí me da la impresión de que os habéis liado la manta a la cabeza, sin considerar para nada la situación política, una situación que viene a confirmar todos nuestros análisis, no sólo en relación con la política de Estado (el retorno a las formas y métodos fascistas de poder), sino también respecto a la política de claudicación que siempre han seguido las llamadas burguesías nacionales. Es ahí donde se tendría que haber puesto todo el acento: en la represión del movimiento popular por parte del Estado fascista, así como la claudicación, cuando no la colaboración abierta, descarada, con los represores de parte de esas burguesías nacionalistas y su traición a los derechos nacionales. Esta denuncia es lo que da todo su sentido a la consigna de boicot.

Fue justo apoyar con el voto aquel conato de frente nacionalista democrático que se había formado a raíz de la tregua de ETA, por cuanto iba dirigido contra el Estado de las autonomías, pero una vez que dicho frente ha sido roto por la traición de la burguesía y ésta intenta volver de nuevo a la vía del estatuto, el Boicot Activo era la única posición consecuentemente democrática y revolucionaria. Otra cuestión es lo que continúa haciencia la izquierda nacionalista, pero es indudable que hoy está más enfrentada que nunca al problema de tener que replantearse su estrategia y el consiguiente orden de prioridades políticas: ¿Con el PNV o con el proletariado revolucionario de todo el Estado? ¿Por la independencia, que supuestamente les conduce al socialismo, o por el socialismo que garantiza la independencia?

Por lo demás, creo que no habéis entendido que el derecho de autodeterminación de las naciones oprimidas, o por mejor decir, nuestra defensa de ese derecho no depende del uso que quiera hacer de él la burguesía, y que si tuviéramos que condicionarlo a la lucha democrática más o menos consecuente de esa misma burguesía, tendríamos que haberlo suprimido hace tiempo de nuestro programa. ¿Es que habéis perdido de vista lo que puede suponer para el desarrollo del movimiento revolucionario en toda España, el que esas burguesías optaran por la separación del Estado español, aunque fuera para ofrecer su derecho a un mejor postor? ¿Pero cuándo no ha sido así? ¿Es posible la independencia de las pequeñas -y aún de las grandes- naciones respecto del capitalismo financiero internacional a menos que se alíen al proletariado internacional y emprendan el camino del socialismo? Pero de aquí no se deduce que no debamos apoyarlas en sus luchas por sus derechos democráticos. La cuestión que está planteada es que la burguesía no lucha por esos derechos y traiciona una y otra vez al movimiento nacional. Por este motivo la denunciamos, poniendo al mismo tiempo al descubierto los intereses de clase que les llevan a actuar de esa manera. En fin, no me extiendo más en este problema, pues creo que existen suficientes documentos del Partido que lo aclaran. Pero si no fueran suficientes, consultad los textos de Lenin.

En cualquier caso hay que evitar caer en la demagogia o en los arrebatos por las faenitas que nos hacen a diario los nacionalistas. Ya sabéis: Mente fría y corazón caliente.

Resistencia núm. 55, septiembre de 2001

Policías, jueces y matuteros

Hace siete meses que me encuentro en la cárcel y no se ha producido ningún cambio significativo, ni en mis condiciones de reclusión ni en el proceso de instrucción del sumario. La situación parece estancada, aunque no cabe duda que tanto el juez Bruguière como los policías y picoletos que le asisten, están trabajando de manera intensiva para apañar las pruebas de su acusación que, a pesar del tiempo transcurrido desde nuestra detención, no aparecen por ninguna parte.

En lo que sí he reparado es que el juez está empeñado en poner el título de dirigente histórico al pie de todos los papeles que ordena escribir a mi cargo. Yo no sé qué importancia puede tener, a efectos sumariales, este título honorífico que el señor juez me ha otorgado aunque, desde luego, desde el principio del proceso he asumido toda la responsabilidad política de nuestro movimiento. De lo que sí estoy seguro es que esto no lo hace Bruguière en reconocimiento de mi labor revolucionaria o para halagarme sino, en todo caso, para darse tono a sí mismo, mostrar un trofeo a sus colegas y dar un poco de brillo a su rango de gran cazador, al tiempo que trata de despellejarme vivo.

Naturalmente, este trabajo tan duro y meticuloso, además de esas compensaciones, digamos morales tiene el inconveniente de hacerme aparecer como un encarnizado enemigo de todo lo que este juez representa; lo que obra a favor de una mayor influencia del Partido entre los trabajadores. ¿Cómo ocultar nuestra verdadera identidad comunista y la historia de lucha antifascista de nuestro Partido? Claro que no es misión de los jueces buscar la manera de salir de tal contradicción. Para eso el Estado capitalista cuanta con los servicios especiales que le prestan, a buen precio, otros expertos.

En España, el gobierno siempre ha tratado de contrarrestar el efecto de la represión sobre la conciencia política de las masas, favorable al Partido, con una ponzoñosa campaña de intoxicación destinada a oscurecer nuestros orígenes y objetivos democrático- revolucionarios. Bueno, pues lo mismo está intentando hacer ahora, si bien con muchas menos posibilidades que en otro tiempo, ya que esta es una batalla que tenemos ganada y ellos lo saben. De ahí que los expertos estén buscando nuevas fórmulas para renovar su ya desgastado repertorio, de manera que poco a poco hemos ido tomando otras tonalidades menos oscuras o extrañas, hasta aparecer como unos iluminados marxistas leninistas puros y sin ninguna mancha... ¡y tampoco es eso, vamos, digo yo que alguna mácula tendremos!

Obviamente, lo de extraños y oscuros ya no cuela por ninguna parte. Después de tantísimos años repitiendo la misma cantinela, tenían necesidad de cambiar de disco, pero no parece que les satisfaga mucho esa otra cancioncilla, pues apenas si se oye. Y es por aquí por donde asoman los matuteros -que nunca faltan- a ofrecerles su mercadería barata, aunque yo no creo, si he de decir la verdad, que la campañita que están llevando a cabo éstos últimamente contra el Partido, no obstante su estilo policiaco, tenga una relación directa con lo que acabo de comentar, ya que las patrañas de esos elementos, su labor de zapa y las intrigas que han fraguado dentro del movimiento comenzaron antes de nuestra detención.

Lo que sí es cierto es que ellos han facilitado el zarpazo policial; tan cierto como que después, aprovechando nuestra detención y las dificultades momentáneas, han multiplicado sus provocaciones procurando causar el mayor daño posible al Partido y a la causa popular. Es lo que ha sucedido cada vez que hemos recibido un golpe de la reacción o nos hemos tenido que enfrentar a una situación particularmente difícil: siempre han aparecido canallitas, como estos de ahora, dispuestos a secundar con sus embustes y sus calumnias la saña de los represores.

Intentar reducir la intensidad del mensaje revolucionario y desacreditar al Partido entre las masas, a la vez que los torturadores se emplean a fondo con nosotros y los jueces nos envían a la cárcel, ha sido una constante en la prolongada lucha que nos enfrenta al Estado fascista español. Por este motivo no se puede considerar como una casualidad que esto mismo haya vuelta a suceder aunque, ya digo, no podamos establecer una relación directa entre la actuación de las fuerzas represivas y de su aparato mediático y esos infames que les complementan desde la izquierda.

Tampoco es una casualidad que éstos hayan tratado de aprovechar el tirón de la policía, y la confusión que este hecho había creado, para encaramarse en la burra y montar a toda prisa su plataforma contrarrevolucionaria y antipartido camuflando sus verdaderos propósitos con la bandera de la defensa de los presos políticos.

Claro que no resulta muy coherente salir en defensa de quienes han sido hechos prisioneros por defender ideas dogmáticas y revisionistas y que, además, mienten y calumnian a quienes tratan de ayudarlos.

¿Qué más hace falta para darse cuenta (si es que aún queda algún despistado) del inmundo pantano donde estos tipejos están metidos hasta las cejas desde hace tiempo?

Resistencia núm. 55, septiembre de 2001

Un poco de seriedad

Salud camaradas:

Quiero llamar vuestra atención sobre un hecho lamentable que acaba de suceder.

Se trata de la aparición, en Resistencia núm. 54, del artículo que lleva por título Trotskistas y saboteadores. A decir verdad, yo no hubiera publicado ese artículo en nuestro Órgano Central, ya que no me parece serio cuestionar, como ahí se hace alegremente, el combate por i soldi dello stipendio, pues las lentejas son las lentejas, kolegas, y además pintan bastos. Por este motivo propongo que, en el plazo de tiempo más breve posible, sea convocado un nuevo Congreso del Partido, a fin de que todos podamos debatir libremente sobre este importante problema estratégico.

Considero que la formación de esa Comisión Preparatoria del grupo parlamentario (o parlamentarista) para la constitución del (nuevo) Partido Comunista Italiano, supone una iniciativa valiosa y muy audaz, que deberíamos tener en cuenta los comunistas de España. Desde luego, yo no sé si habrán sacado la idea de algún manual de maoísmo o si es de su propia cosecha, pero lo que no podemos poner en duda, es que se trata de una insuperable superación de ese mismo maoísmo, que no deberíamos echar en saco roto.

No me explico cómo, después de tantos años dejándonos la piel en el asfalto y en los calabozos, no se nos ha ocurrido a nosotros. Nos habríamos ahorrado no pocos quebraderos de cabeza, centenares de años de cárcel (no cuento los camaradas asesinados) y con toda seguridad, hace tiempo que habríamos resuelto el gran problema de la acumulación de fuerzas, de tal manera que ahora nos encontraríamos en alguna playa de moda tomando soleados baños de masas.

Y es que ese empeño que nosotros ponemos en conseguir la unidad de los comunistas sobre la base de un programa revolucionario antes, incluso, de pensar en la posibilidad de poder organizar a las masas obreras para la lucha (no hablemos de la formación de un frente parlamentarista), ese planteamiento en el que venimos insistiendo machaconamente se ha vuelto trasnochado y completamente dogmático, aparte de que no da ni un duro.

Por eso, en estos tiempos postmodernos y globalizadores, lo más rentable es formar un grupo parlamentario dispuesto a batirse heróicamente por i soldi dello stipendio, aunque para ello, naturalmente, sea necesario colaborar en la represión de los antiguos colegas. ¡Mas qué importa eso! ¿No hemos comprobado ya que son todos unos principistas y unos dogmáticos?

Resistencia núm. 55, septiembre de 2001

Decantado y bien atado

El decantamiento del Estado fascista español a favor de la estrategia de dominación mundial del imperialismo yanqui, se acaba de producir.

Es claro a todas luces que la elección de España como pista de aterrizaje de Bush en su primera visita presidencial a Europa, no ha tenido más objeto que remarcar ese hecho, que ha sido, además, refrendado muy explícitamente por Aznar. De manera que España ha sido puesta por el gobierno del PP a la entera disposición de los EEUU, no sólo en la política de continuas agresiones que éstos llevan a cabo en todo el mundo, sino también en la disputa que los enfrenta a la UE por la hegemonía. No hace falta decir que este decantamiento supone un cambio radical en la política exterior española, cuyas consecuencias no tardarán en hacerse notar tanto en Europa como dentro de España.

No ha sido casualidad que el mandamás de la hiperpotencia se haya comprometido, a su vez, como contrapartida, a cooperar en la lucha contra el terrorismo. Y es que la alianza estratégica del Estado español con los EEUU es inseparable del mantenimiento a ultranza de las autonomías y el consiguiente retorno del régimen a sus orígenes fascistas. Este es el verdadero sentido del atado y bien atado que pronunciara Franco poco antes de su muerte como principal legado que dejaba a sus herederos políticos.

Pues bien, todo lo que he señalado deberá llevarnos a intensificar la denuncia, dado que supone una aceleración de los preparativos que habrán de conducir a la guerra derapiña imperialista de la que, esta vez, España no se va a mantener al margen.

Resistencia núm. 55, septiembre de 2001

Moros, indios y el 7° de caballería

¿Cómo va esa vidilla? ¿Se te ha pasado ya el susto? Pues a mí no. Cuando vi derrumbarse las famosas torres gemelas (lo del Pentágono fue más tarde y ya no pude verlo) me metí debajo de la cama y he salido ahora para ponerte estas letras... Que parece mentira. Llevábamos tanto tiempo anunciándolo, que no acabo de creerlo. Pero parece que lo de la gran matanza va en serio. Hoy hasta los niños de los colegios hablan como los expertos de la III Guerra Mundial, como si se tratara de un juego, y va a ser tan terrorífica, o más, que las dos anteriores.

Aquí ha venido a parar el nuevo orden mundial que nos prometían tras la caída del Muro... Sí, el final de la historia, el desarrollo sostenido, la nueva economía y todas esas maravillas que han estado vendiendo (incluido, naturalmente, el no va más del Estado democrático). Ahora como en las dos guerras mundiales anteriores, el problema es empezar, porque, terminar, ya se verá cómo termina. Para eso puede servir cualquier pretexto. Han puesto el punto de mira en el cabileño ése, al que quieren dar caza, pero podría haberle tocado la suerte a otro, pues hace ya algún tiempo (desde la guerrita del Golfo) que lo andaban buscando.

Ya ves, kolega, nada menos que una guerra mundial, que se dice muy pronto, por culpa de un moro que se oculta en unas montañas desérticas de no se sabe dónde; que tiene guasa el asuntillo; y que para más recochineo ha negado toda implicación por su parte en el bombardeo de yanquilandia, aunque ganas al sarraceno -porque todo hay que decirlo- no le faltan de meter candela a toda la cristiandad y al padre judío que la engendró. Y es de cajón: ¿de dónde demonios -o de qué infierno- pueden haber salido esos kamikaces tan modernos con todo su aparato operativo? ¿de una kábila? ¡Anda ya! Pero esto, ya te digo, no tiene la menor importancia. No lo ponen en los grandes titulares de prensa. Desde la primera hora decidieron quién tenía que pagar, el cómo y el cuándo. Lo demás no importa. Se trata de comenzar el zafarrancho en el lugar que consideran menos guarnecido y mejor situado estratégicamente: en las espaldas de China y a un paso de los grandes depósitos de petróleo de Asia central.

Tampoco importan demasiado las operaciones en Bolsa previas al bombardeo de las torres gemelas y el pentágono, de las que, al parecer, tampoco sabían nada los de la CIA, el FBI y los demás servicios de información. ¡Es que no se enteran de nada! Ni les va a interesar enterarse, una vez que han encendido la mecha y han puesto en marcha la máquina de guerra que es, al fin y al cabo, lo que importaba.

Ahora le toca el turno a la otra máquina complementaria, la que calienta los motores: la de la propaganda y la guerra psicológica global. ¡No veas la polvareda y el humo negro que están levantando con lo de la guerra santa y el enfrentamiento de civilizaciones!... Nunca guerra imperialista de rapiña, y menos aún guerra de resistencia de los pobres contra el terrorismo planetario de los ricos.

Si te digo, kolega... cuando oí por primera vez que iban a emprender una cruzada mundial contra el terrorismo, pensé en seguida: ¡Hombre, no está nada mal la idea, ya era hora que a alguien se le ocurriera! Algo les tocará a los galosos y demás escuadrones de la muerte... Pero qué va: el Aznarín que, como todo el mundo sabe, se encaramó a su poltrona presidencial utilizando como coartada la denuncia del terrorismo de Estado practicado con su complicidad por los felipistas, ha propuesto a sus compinches de los demás países democráticos renovar el contrato a los torturadores y carniceros. Y en esto, como en todo lo demás, parece encontrarse en perfecta sintonía con sus protectores yanquis. O sea, que se van a poner a la obra de rematar, junto a los ingleses y algún que otro Estado ultrademocrático (como el de los matarifes turcos), el trabajo sucio que comenzaron sus antepasados colonialista; sólo que esta vez con lanzas y escudos de misiles y batallitas extendidas a todo el planeta con la inclusión, naturalmente, de las metrópolis. Aquí es donde no quieren dejar vivo, para impedir que pueda contarlo, ni a un solo piel roja ¡duros tiempos nos esperan, Manitú!

Por lo visto, ya no les queda ninguna otra receta para intentar levantar de nuevo el chiringuito tecnológico-financiero-monetarista (esa nueva economía que nació muerta y que ha terminado por pudrir lo que quedaba aún coleando de la antigua) y van a ver si consiguen aniquilarnos a todos los indios y a los pocos búfalos que se han salvado de esa enfermedad industrial de las vacas locas, arrasando al mismo tiempo la hierba de las verdes praderas para suplantarla por otra más rentable de plástico; que como tú sabes, tiene la ventaja añadida de que no es atacada por los bichos, dura casi una eternidad y no se dobla con las rachas de viento. Pero de este proyecto ya te instruiré en mejor ocasión;

Ahora tampoco entro a considerar si van a poder conseguir imponer tanta modernización o civilización (que para el caso viene a ser lo mismo). Desde luego yo lo dudo, puesto que no va a ser poca la resistencia de las tribus que ya se están levantando en todas partes y de las que están por desenterrar el hacha de guerra (¡y la de cabelleras que van a rodar!), por no hablar de las dentelladas que se van a dar lo mismos civilizadores entre sí... que ahí reside todo el intríngulis del asunto postmodernizador que se traen todos los mundializadores entre manos... En fin, que aquí me tienes con el corazón encogido y sin encontrar dónde meterme; porque debajo de la cama -ya lo he comprobado- se está fatal...

Resistencia núm. 56, noviembre de 2001

Critica y autocrítica
Sobre el Informe Político del Comité Central de julio de 2001

Ahora vamos con el plato fuerte... con el Informe Político del CC... de julio-2001. Me parece que era necesario sentar una mínima base para reorientar el trabajo del Partido en el sentido que se apunta al comienzo de este Informe. No obstante, yo no veo muy claro que todos los asuntos relacionados con el internacionalismo proletario deban pasar a un primer plano de nuestra actividad. Esta propuesta entra en abierta contradicción con el planteamineto que llama a centrar la atención y la mayor parte de los esfuerzos en el desarrollo de la revolución dentro del propio país, como la mejor contribucción que podemos hacer al internacionalismo proletario. No puede ser de otra manera, a menos que nos expongamos a crear un tingladillo internacional sin ninguna base y que se caería a tierra al menor soplo de aire. Creo que no se ha reflexionado bastante sobre este importántisimo problema. Hubiera sido más correcto decir que, dada la situación, etc., a partir de ahora el Partido habrá de prestar más atención a las cuestiones relacionadas con el movimiento comunista internacional y el internacionalismo proletario.

Luego, de acuerdo con nuestro anális, se debería haber situado en el centro del interés el apoyo al resurgimiento de la URSS con nuestra contribución al Congreso Mundial que habrá de celebrarse próximamente en Toronto.

Hay que tener en cuenta que en Europa Occidental, como se apunta en el mismo Informe que estoy comentando, las cosas van mucho más lentas y que su posible aceleración va a depender, en no poca medida, de lo que suceda en Rusia. De ahí que, en cierto modo, el movimiento del proletariado revolucionario de los países imperialistas tiene que poner sus ojos en Rusia y volcar casi todos sus efuerzos exteriores en ayudar a los camaradas soviéticos. Esto no sólo no esta en contradicción con la tarea de reconstruir los partidos, sino que la facilita en todos los países.

Otro asunto importante que se aborda en el Informe es el que se refiere a las contradicciones y rivalidades ya abiertas que enfrentan a los imperialistas, especialmente a los EEUU y a la UE; sobre este apartado tampoco tengo mucho que decir, lo principal esta recogido. Tan sólo quiero señalar un matiz que me parece importante, por cuanto afecta muy directamente a España. Se trata del ejemplo que se menciona de Santa Bárbara, relacionandolo con la venta de armas... A mí me parece que ahí se ha ventilado algo mucho mas importante, que además da idea de hasta qué punto ha llegado ya el desarrollo de las contradicciones: se trata del control de los ejércitos y de los espacios geoestratégicos, tal como también se ha pueto de manifiesto con la compra de satélites, de los equipos de radares y de otros artilugios controlados por los EEUU, así como por el apoyo final del Aznarín al sistema antimisiles en contra de la posición de sus socios alemanes y franceses.

Por lo demás, la parte del Informe que trata sobre la repercusión que esta teniendo esta pelea en las burguesías periféricas (muy especialmente el proyecto federalista alemán) es de lo mas acertado. Mi conclusión es que debemos continuar prestando mucha atención a este contencioso. Pero para eso creo que es necesario abandonar de una puñetera vez el viejo enfoque sobre la integración de España en la UE, pues lo más probable es que Europa se parta en dos y que el Estado español quede de la parte de Europa capitaneada por los EEUU contra la otra Europa (la alemana y la francesa). Algo de esto ya se decía en el Informe al IV Congreso del Partido (o del último Pleno, no lo recuerdo muy bien) y vuelvo, a insistir en las tesis que entonces expuse y me reafirmo en ellas; es más, creo que el decantamiento del Estado español del lado de los EEUU ya se ha producido y que no va a tener marcha atrás. Tengo incluso la impresión de que, no obstante las protestas de Felipito Grillo y su camada, tanto del PSOE como el grupo de Polanco también se han decantado del mismo lado (en las Américas, con sus cientos de millones de castellanohablantes, tiene puestos los ojos esta banda de buitres), no otra cosa explica el giro liberal y la actitud de corderillos que han adoptado el Zapatero y toda su pandilla, lo que hace que la opción nacionalista cobre aún mayor importancia para los inetereses alemanes y franceses.

Bueno, no os voy a dar más la barrila con estas gaitas. La parte más importante del Informe es la que trata de los asuntos internos del Partido. Me ha llamado la atención la referencia a la reseña de la reunión del CC de Enero-2000, en cuanto a la necesidad de profundizar aún más en la campaña de rectificación; y en relación con esto, lo que se dice en el penúltimo párrafo del mismo folio: precisamente gracias a la campaña de retificación... era imposible que de nuevo, y teniendo tan reciente su caso, estas tendencias reformistas tomaran cuerpo y se constituyeran en corriente de pensamiento o en línea. Esto es así. Sin embargo, la tendencia estaba ahí bien presente, como lo prueba, entre otras cosas, la reseña antes mencionada; y ésta no se refería únicamente a los papones. De sobra sabían estos perros que tenían carnaza. Por todo esto podemos decir que, en realidad, con la campaña de rectificación nos anticipamos; o sea, asestamos un primer golpe a la tendencia cuando ésta aún no se había manifestado abiertamente. De esta manera la dejamos imposibilitada de desarrollarse y levantar cabeza dentro del Partido. No obstante continuaba dando coletazos; había, pues, que rematarla.

Bueno ya sabemos cómo se ha conseguido y el precio que hemos tenido que pagar. Lo que había que destacar de todo este proceso y su resultado final, es que ha sido una victoria de la línea proletaria frente al oportunismo que afecta no sólo al movimiento revolucionario en España, sino también al entorno, tal como se está poniendo de manifiesto. Por lo demás, no es casual que en esta importante batalla hayan coincidido los oprtunistas y las fuerzas policiales en sus arremetidas contra el Partido, y que, después de nuestras detenciones y encarcelamiento, la canalla haya intensificado sus actividades contrarrevolucionarias con sus rabiosos ataques contra el Partido y sus dirigentes encarcelados. Sin embargo, también esta vez les habíamos taponado todas las salidas, de tal manera que ya sólo queda patearlos como a las ratas.

En fin, tiempo habrá de analizar con detenimiento toda esta importantísima experiencia. Yo no conozco la Circular del CC de Marzo a la que se hacen contínuas referencias, especialmente, en el Informe de Mayo-2000 . Pero lo que expone y analiza este último documento lo suscribo al 100 por ciento. Es justo todo lo que dice, y el análisis que en él se hace no puede ser más certero. Por eso propongo que sea tenido muy en cuenta como avance del trabajo más acabado que en su día habrá que hacer sobre todos estos problemas a que nos hemos enfrentado, dado que seguramente no será ésta la última, y conviene tenerlos siempre presentes.


Quiero aprovechar la ocasión -ahora que estoy mejor informado y completamente relajado- para haceros saber que el Informe Político del CC (Julio-2001), que comenté en mi carta anterior me causó desazón. Aparte de su estructura, un tanto desajustada, aparecen en él algunos planteamientos bastante desenfocados que, de llevarse a cabo, podrían desviarnos de la ruta que llevamos y conducirnos a no sé dónde. Ya señalé un par o tres de esos desenfoques -los que me parecieron más significativos-, pero hay otros (como por ejemplo, la ligereza con la que se habla de la actual crisis económica que sacude desde sus cimientos a todo el mundo capitalista) en los que no me voy a detener porque veo que han sido corregidos en los Informes de Organización y Propaganda que me llegaron ayer. Lo curioso es que todos traen la misma fecha. No sé a qué se puede deber tal incoherencia. No obstante, lo que esta claro -yo al menos lo veo así- es que, si bien no en el espíritu, en la letra se dan de hostias los dos últimos con el primero.

La parte final de ese Informe Político, como indiqué en mi carta anterior, es la más atinada. Y desde luego todo el anexo (el Informe de Mayo-2001) es justo tanto en sus planteamientos, como en el análisis que hace y en sus conclusiones. Lo mismo digo de la Circular de la Comisión de Organización, Consolidar el Soli y reforzar y extender el SRI. En mi opinión, todos estos son documentos publicables -con los ajustes que haya que hacer- pero el Informe Político ya mencionado, no. Debería quedar como documento interno para el estudio -por supuesto crítico.

Resistencia núm. 56, noviembre de 2001

Respuestas desde lejos
(a las preguntas formuladas por un colectivo editorial alemán)

¿Cómo ves el papel que tiene España en lo económico y social? ¿Cuáles son las etapas de la revolución en España?

Yo entiendo que la primera de esas dos preguntas se refiere al grado de desarrollo económico y social alcanzado por España... Pues bien, éste se puede calificar de capitalismo plenamente desarrollado o en plena decadencia y en el que, por consiguiente, aparece una marcada polarización de clases entre la burguesía y el proletariado. En un país de estas características -y voy con la segunda pregunta- la revolución pendiente sólo puede ser socialista.

Ahora bien, nosotros consideramos que para establecer una táctica acertada de la revolución que nos aproxime a la toma del poder político, no basta con tener en cuenta el nivel de desarrollo de las fuerzas productivas (lo que proporciona la base material para el triunfo); es preciso también tener en cuenta otros importantes factores como, por ejemplo, el proceso que ha seguido el desarrollo o implantación del capitalismo y el régimen político resultante. Y es esto lo que hace que el problema de las etapas de la revolución en España resulte más complejo de lo que pueda parecer a simple vista.

Pero para resumir (una explicación más completa aparece en nuestro programa), puedo decir que, en nuestra concepción, no es posible llevar a cabo la revolución socialista en ningún país sin una previa acumulación de fuerzas revolucionarias y sin un periodo (o etapa) más o menos prolongado de educación política democrática de las masas.

¿Qué papel tiene la dependencia de España de EE.UU. y de Alemania?

Nosotros consideramos que el Estado español, conforme a su mediana entidad económica, financiera y militar, dispone de una relativa independencia; lo que le ha permitido hasta ahora defender con algún éxito los intereses de la oligarquía financiera dominante.

No obstante, con el cambio de la situación internacional que ha traído consigo la caída del muro y demás, el Estado español se ha visto obligado a tener que decantarse de parte de uno de los dos grandes bloques imperialistas que se están perfilando en el horizonte. Sin embargo, lo que más ha llamado la atención de este asunto, es que no se ha puesto de la parte que muchos esperaban y que, desde luego parecía más lógica (del lado de Alemania) sino que se han alineado con los EE.UU.; es decir, con los principales rivales de Alemania y del bloque europeo.

Y es que la oligarquía española no está realmente interesada en que siga adelante el proyecto euroimperialista hegemonizado por Alemania. Y eso por la sencilla razón de que con él -debido sobre todo a las grandes presiones y amenazas de los EE.UU.- tiene mucho que perder.

En realidad, el capitalismo español teme más por sus inversiones en Latinoamérica y por sus viejos planes de recolonización de aquellos países -dependientes de la voluntad de los EE.UU.- que los conflictos con sus socios de la U.E. También domina entre los gobernantes de Madrid el temor por los resultados disgregadores de la unidad de la patria que, con casi seguridad, va a traer el federalismo que preconiza Alemania para la conformación política del bloque hegemonizado por ella, y en el que el Estado español corre el riesgo de quedar reducido a la mínima expresión.

No es casual que el gobierno de Aznar haya situado el terrorismo en el centro de su actuación política pro europea, y que desde esta posición esté exportando su legislación especial, sus métodos y formas de dominación abiertamente fascistas a todo el continente. Claro que para ello se ha asegurado la alianza con Inglaterra y los fascistas italianos (cuyos intereses son más o menos coincidentes frente al eje franco-alemán) así como el respaldo logístico de los EE.UU. Lo que lleva aparejado, lógicamente, el sometimiento de España a la estrategia agresiva y de dominación mundial de la hiperpotencia.

¿Cómo hacer frente a la fascistización acelerada que está teniendo actualmente lugar en todos los países?

Bueno, yo pienso que este fenómeno es un claro síntoma de la crisis general y de la descomposición del sistema capitalista. Por tanto, no queda más salida que promover y organizar en todas partes la revolución socialista.

A tal fin, hay que comenzar por oponer resistencia de todas las maneras posibles -y aún imposibles- a los planes de las oligarquías financieras destinados a superar la crisis a costa de las masas y por medio de una nueva guerra imperialista de rapiña. Y claro está que la principal preocupación de todos los comunistas marxistas-leninistas y de los obreros con conciencia de clase no puede ser otra en estos momentos más que la de unir sus fuerzas y reconstruir el Partido allí donde no exista.

En estos dos terrenos, es decir, en el de la lucha de resistencia antifascista y en el de la reconstrucción del Partido -que en España fue destruido por la camarilla revisionista de Carrillo- nosotros hemos avanzado un buen trecho, aunque nos queda mucho por hacer y por aprender.

¿Cuáles son vuestras críticas más importantes al PCE bajo la dirección de José Díaz?

Nosotros consideramos que la política de frente popular antifascista impulsada por el Partido bajo la dirección de José Díaz y la Internacional Comunista, fue una política justa y que al Partido no le faltó durante aquel periodo (1936-1939) la firmeza necesaria y el arrojo para llavarla a la práctica. Esto es lo más importante y lo que debemos destacar. No obstante, también han de ser tenidos muy en cuenta los errores graves que cometió el Partido, a fin de extraer enseñanzas de ellos y poder evitarlos en el presente y en el futuro.

Dichos errores, bajo nuestro punto de vista, fueron de dos tipos: políticos y militares... (Naturalmente que siempre hay un fondo ideológico en todo error político importante). En el plano político, es sabido por la autocrítica que realizó la dirección del Partido tras finalizar la guerra, que se debilitó la vigilancia revolucionaria dentro del Frente Popular, con lo que se facilitó la labor de los capitulacionistas líderes socialdemócratas y anarquistas que conspiraban contra el Partido Comunista. Hasta el extremo de que estos elementos pudieron organizar y finalmente llevar a cabo el golpe de Estado casadista -que supuso una verdadera puñalada asestada por la espalda a la República y la entrega de decenas de miles de comunistas y otros combatientes republicanos a las tropas de Franco- sin que la dirección del Partido alertara a las masas.

En el plano militar, se puede decir que el Partido no mantuvo su independencia, lo que le impidió crear la guerrilla y aplicar una estrategia de Guerra Popular Prolongada que hubiera proporcionado, con toda seguridad, al pueblo la victoria tras la II Guerra Mundial o incluso antes de que esta finalizara.

¿Cuáles son las etapas decisivas de la degeneración revisionista del PCE?

Se dieron numerosos momentos importantes en ese proceso... Porque fue todo un proceso que tuvo su comienzo en el periodo de la guerra de resistencia contra el fascismo, en el que, como he señalado, se cometieron graves errores.

Santiago Carrillo y su banda, al principio, no hicieron más que servirse de esos errores para escalar puestos en el Partido y, una vez que se hicieron fuertes en la dirección convirtieron dichos errores en el fundamento de la línea política del Partido hasta llevarlo a la liquidación. Todo este proceso fue favorecido, en gran medida, por la dispersión de la dirección así como por las detenciones y asesinatos de numerosos cuadros verdaderamente comunistas, en la que tomaron parte muy activa los mismos carrillistas; lo que facilitó extraordinariamente sus intrigas y manejos.

Pero el momento más decisivo de todo este proceso de degeneración y destrucción en todos los órdenes de las ideas, las actividades políticas y el funcionamiento del PCE fue, sin duda, la celebración en 1956 del XX Congreso del PCUS, por cuanto que proporcionó una plataforma política e ideológica y un importantísimo respaldo a Carrillo y sus incondicionales. De esta manera pudieron éstos proclamar su política de Reconciliación Nacional y culminar su obra destructiva.

¿Qué posición tienes frente a la concepción de la Unión Soviética socialimperialista bajo la dirección de Brezhnev (con la invasión de tropas socialimperialistas en Checoslovaquia y más tarde en Afganistán)?

Nuestro Partido, el PCE(r), mantuvo durante un tiempo esa misma concepción sobre el socialimperialismo soviético (de manera que no nos es completamente desconocida), pero luego adoptamos una posición más matizada. En este cambio influyó mucho el hecho de que los revisionistas chinos, que usurparon el poder tras la muerte de Mao, propusieran la formación de un frente unido de lucha contra el socialimperialismo soviético que incluyeran incluso a los EE.UU.

Para nosotros seguía estando claro que, bajo la dirección de Brezhnev, la URSS continuaba la política de restauración del capitalismo y de traición al internacionalismo proletario iniciada por Kruschov. Pero esta política no podía ser calificada como socialimperialista.

Hay que tener en cuenta que el imperialismo, como demostró Lenin, no es una política (la más deseable, en un momento dado, por determinados círculos o partidos); ni siquiera la intervención militar en uno o varios países extranjeros puede ser calificada como tal política imperialista si no se dan las condiciones económicas, sociales e históricas para ello. Pues el imperialismo, en el sentido moderno, contemporáneo, es una noción o categoría histórica que designa a una etapa especial, particular (la última) del desarrollo del capitalismo: la etapa monopolista y financiera. De modo que sin esa estructura (o superestructura) no se puede hablar seriamente de imperialismo y menos aún de socialimperialismo.

Por lo demás, el socialimperialismo sí que se puede considerar como una política: la política de los jefes socialdemócratas y revisionistas de los países capitalistas, que hablan a los obreros de socialismo mientras que, en la práctica, apoyan al Estado de sus burguesías monoplistas y financieras en el saqueo de otros países y en la guerra imperialista.

En cuanto a la invasión de tropas socialimperialistas en Checoslovaquia a que se refiere la pregunta, yo pienso que sólo se puede explicar correctamente si se tiene en cuenta el resultado de la II Guerra Mundial, que, como es bien sabido, dividió el mundo en dos grandes bloques económicos, políticos y militares diferentes y enfrentados entre sí... Es lo que se dió en llamar, la Guerra Fría; de tal manera que sucesos como ese se produjeron antes en otros países.

Lo de Afganistán, bajo mi punto de vista, tuvo otro carácter, ya que en ese país se produjo una revolución democrático popular contra la que -como la experiencia ha demostrado- se lanzaron como lobos hambrientos todos los reaccionarios y los imperialistas del mundo. ¿Por qué no reconocer que, en esas condiciones, la intervención soviética en Afganistán tuvo un aspecto positivo, de forma parecida a lo sucedido en Angola, Cuba y Vietnam?

¿Cómo ves el desarrollo de la política de ETA?

Yo no veo, simplemente, ningún desarrollo de la política de ETA. Esta organización armada nacionalista de tipo revolucionario hace actualmente lo mismo que ha hecho siempre y con idéntica perspectiva política. En este sentido puede ser calificada como una organización inmovilista.

No hay que sorprenderse por ello, ya que el Estado imperialista español no es menos, sino mucho más inmovilista que ETA. Hasta se puede asegurar que los fachas españoles han vuelto atrás, a sus orígenes. Y eso no sólo en lo que respecta a su política centralista y opresora de los derechos de las nacionalidades, sino también en todos los demás terrenos de la vida económica, social, política y cultural... Verdaderamente, la segunda transición que anunciara el caudillín Aznar en su programa electorero, ha resultado ser una contrarreforma en toda línea del frente.

No hace falta decir que esta ofensiva fascista (que ha sido facilitada y en la que colaboran activamente los socialfascistas del PSOE) no podrá ser detenida ni contrarrestada con meras palabras o con un nacionalismo estrecho que recele y vuelva la espalda a la clase obrera; y menos aún, como es lógico, persiguiendo una alianza hoy día imposible, con la llamada burguesía nacional..., con esa misma burguesía que explota a más no poder a los trabajadores y participa directamente en la represión del movimiento popular.

Esta es la causa principal de ese inmovilismo al que me he referido en la política de ETA y del conjunto del MLNV, por no hablar de sus retrocesos electorales, etc. Lo que pone de manifiesto que, en realidad, ellos no están por la independencia y el socialismo, como pregonan en sus panfletos, sino por una autodeterminación condicionada por el capitalismo; aunque, eso sí, algo más modificada, más radical o escorada hacia la izquierda, pero en esencia la misma que persigue el Partido Nacionalista Vasco (PNV): es decir, una autodeterminación que impide, de hecho, acceder a la verdadera independencia. Y es que ésta, actualmente, sólo puede hacerse realidad con el socialismo.

No obstante, nosotros siempre hemos apoyado y seguiremos apoyando al pueblo vasco y a los demás pueblos oprimidos por el Estado español en su lucha por la autodeterminación y la independencia. Claro que esto no quiere decir que apoyemos a las burguesías de esas naciones en su pretensión de perpetuar la explotación de sus obreros, con cuya vanguardia mantenemos, y procuraremos seguir manteniendo en el futuro, justas y combativas relaciones internacionalistas.

¿Cómo valoras el movimiento de las masas de los obreros, campesinos y estudiantes de España?

A mi me parece que no se puede hablar de un solo o mismo movimiento. Porque si bien es cierto que hay numerosos problemas y reivindicaciones comunes a todos -obreros, campesinos y estudiantes- y se enfrentan a un mismo enemigo -que es la gran burguesía monopolista y su Estado fascista- no lo hacen por los mismos intereses y objetivos de clase. Esto habrá que tenerlo siempre muy en cuenta, pero especialmente en momentos como los presentes, en que existe una gran confusión y aparecen por todas partes abundantes pescadores de ríos revueltos.

La realidad es que debido a esa confusión, a la división y al sectoralismo, el gobierno del PP, la patronal y la banca (¡no perdamos de vista a la iglesia católica!) están llevando a cabo el arrasamiento de lo que queda de las conquistas sociales, económicas y políticas arancadas por el movimiento obrero y popular en decenas de años de lucha. Esto se debe también -y en no poca medida- al hecho de que la clase obrera tampoco actúa unida y por claros objetivos de clase. Y eso pese a los enormes esfuerzos que viene haciendo nuestro Partido en ese sentido. Aunque también es cierto que la situación tiende a cambiar.

Ahora mismo se está produciendo un incremento notable del movimiento espontáneo de las grandes masas, así como una mayor radicalización de las luchas de numerosos sectores de trabajadores. La crisis económica, financiera y social que sacude hoy desde los cimientos al conjunto del sistema capitalista, está obrando a favor de una reactivación del movimiento obrero y popular en todos los países y en la elevación de la conciencia política. Pero esto se está produciendo en muchos casos bajo una orientación reformista y demagógica, cuando no abiertamente reaccionaria.

¿Cuáles son las etapas de desarrollo del PCE(r) y cuáles son sus documentos más importantes?

Hubo una primera etapa de siete años de duración que generalmente no la contabilizamos y que, sin embargo, fue decisiva por cuanto que, se puede decir, en ella se crearon las condiciones y se echaron las bases ideológicas, políticas y orgánicas para la reconstrucción del Partido. Me estoy refiriendo al periodo de la Organización Marxista Leninista de España (OMLE). Después de esta primera etapa, que culminó con el Congreso Reconstitutivo del Partido celebrado en junio de 1975 (antes había tenido lugar una Conferencia) entramos en otro periodo particularmente intenso de actividad política, a través de la cual se puso a prueba el Partido nada más nacer. Esta segunda etapa, en la que el PCE(r) jugó por primera vez un papel de verdadera vanguardia al denunciar prácticamente en solitario la maniobra reformista del régimen, concluyó con la detención del Comité Central del Partido, en octubre de 1977, cuando estábamos celebrando una reunión plenaria.

Después del encarcelamiento de la dirección se abrió una tercera larga etapa, que nosotros llamamos de la travesía del desierto, en la que tuvimos que enfrentar la represión más feroz, mientras los demás partidos y grupos comunistas se disolvían o eran asimilados por el régimen de la reforma.

Y, en fin, ahora, y desde hace algún tiempo, nos encontramos en una cuarta etapa, cuyo comienzo se puede situar en el IV Congreso del Partido celebrado en septiembre de 1998. Esta nueva etapa podemos calificarla como de consolidación orgánica del Partido, así como de reafirmación en su línea política de resistencia antifascista.

En cuanto a los documentos más importantes del PCE(r), destacan, además de su Programa y Estatutos, los siguientes artículos, folletos y recopilaciones (de éstos, tan sólo pongo el título general):

— Sobre la estrategia de la lucha armada revolucionaria
— Partido y movimiento
— En defensa del comunismo
— Aproximación a la Historia del Partido Comunista de España
— Sobre los cambios en la composición de la fuerza de trabajo
— La mujer en el camino de su emancipación
— La clase obrera ante la cuestión nacional
— Una crisis de Estado
— La superconfusión absoluta (sobre la crisis y el derrumbamiento del capitalismo)
— La desmundialización
— Línea de masas y teoría marxista del conocimiento
— ¿Es el maoísmo el marxismo-leninismo de nuestra época?
— Lo universal y lo particular
— El problema de la identidad
— La guerra imperialista
— Sobre la línea del movimiento comunista internacional
— Resoluciones presentadas al Congreso Mundial para la Amistad y Solidaridad con el Pueblo Soviético.

¿Puedes describir la represión contra el PCE(r) en Francia y en España, en particular el proceso contra los siete de París?

La represión política y más concretamente, la que ejerce el Estado capitalista contra los comunistas, se ha convertido en España en algo típico, legal y, por supuesto, muy democrático. Hay que tener en cuenta que la permanencia del franquismo (del terrorismo fascista abierto) durante más de cuarenta años, y el proceso que ha seguido la llamada transición a la democracia del mismo régimen bajo las leyes y tribunales de excepción, intentonas golpistas y guerras sucias, han marcado profundamente a la sociedad española. Por otra parte, hay que tener en cuenta también que la política de reconciliación nacional que preconizaron los canallas carrillistas no tenía otro fin, en realidad -aparte de procurarse un lugarcito al sol del régimen- que liquidar toda resistencia, a la vez que ofrecían a la oligarquía la coartada que estaba buscando para proseguir la represión del movimiento democrático y revolucionario, en nombre de la democracia.

Por todos estos motivos no es nada sorprendente el hecho de que el PCE(r) -al igual que otras organizaciones- haya sido siempre perseguido y reprimido de una manera feroz.

No voy a hacer aquí un recuento de las bajas que nos ha causado el enemigo, ni de las torturas padecidas, ni de las interminables condenas en celdas de aislamiento. Tampoco me detendré en comentar las campañas de intoxicación de la opinión pública que suelen acompañar la acción de los represores. Lo más destacable de todo esto es que, al comienzo, logran crear confusión y aterrorizan a numerosas personas... Claro que a largo plazo, si sabemos resistir y proseguimos la lucha, todo eso se vuelve contra ellos.

Pues bien, la cuestión es que ahora están tratando de extender esa misma política de terror abierto a toda Europa, donde, como es sabido, el Estado fascista español está actuando como la avanzadilla o fuerza de choque de la contrarrevolución.

Es ahí donde se debe situar nuestro procesamiento. Por lo demás, el que el Estado francés y su gobierno de la izquierda plural se hayan prestado a colaborar -al igual que todos los partidos socialfascistas- en esta farsa criminal, no debe extrañar tampoco lo más mínimo, ya que todos ellos están igualmente interesados en reprimir al movimiento obrero revolucionario y en crear un clima de terror favorable a sus planes euroimperialistas.

Así pues, éste es un proceso político montado contra el PCE(r), por más que lo quieran enmascarar, un proceso con el que los fascistas van a poner en práctica el llamado espacio policial y judicial europeo, cuyo fin no es otro que criminalizar al movimiento de resistencia.

Ni una sola de las acusaciones que hacen a nuestro Partido ha sido demostrada en los más de 16 meses que dura ya la instrucción (el sumario está vacío); mas poco importa eso, ya que la sentencia contra el PCE(r) y contra el conjunto del movimiento comunista y democrático de Europa estaba dictada antes, incluso, de nuestra detención

Fresnes, marzo de 2002

¿«Otro mundo es posible»?

Otro mundo es posible. La frasecita tiene miga. Cualquiera diría que sus inspiradores acaban de descubrir América.

Claro que hay quienes, como el filósofo Fukuyama, niegan tal posibilidad. Y no le falta razón, ya que, puestos en ese plan, hasta yo mismo, que no soy filósofo ni ná, estoy dispuesto a reconocer que la historia es una suerte de lotería. O sea, que te puede tocar (es posible) pero lo más probable es que el gordo se lo lleve otro. Y es que el azar y la necesidad no han de ser confundidos si queremos evitarnos más de un disgusto... ¿Me van entendiendo?

Pues sigo: ¿Otro mundo bajo el poder del capital financiero y terrorista internacional? ¿Otro mundo burgués, imperialista? No, gracias. Aunque vistan esa alternativa de seda, mona se queda.

No hay más que echar un vistazo a la nómina de celebridades que se han apuntado para apadrinar a la criatura y de plumillas de Le Monde Diplomatique y attaceros de la misma cuerda o seminario que manejan el cotarro. No enumero a los ministros sociatas del Gobierno de turno de la France (el mismo Gobierno que tiene secuestrados a los 7 de París)... ¡Que sí! ¡que yo no niego que sea posible «otro mundo»! ¡Más bien lo considero necesario y, por tanto, inevitable. Obviamente, no se trata de ese otro mundo posible, alternativo, que estan intentando vendernos estos otros globalizadores ultraimperialistas de la... izquierda (de la internacional civil ¡¡Pá cagarse, kolegas!!). Otro mundo posible eurocentrado, euromonetarizado, euroarmado hasta los dientes, europoliciaco y fascistoide.

Conmigo, desde luego, que no cuenten; pues aunque se pinten de colorines y se muestren muy alegres, son los mismos perros con distintos collares.

Resistencia núm. 58, abril de 2002

De un principista, a un desprincipiado

Como saben bien mis queridos lectores y lectoras, yo siempre he tenido mucho apego a los principios, considerando que eran sólidos y firmes como rocas, por lo que ni qué decir tiene que jamás se me había ocurrido hacer ni la más mínima concesión de ellos. Pero resulta que ahora, después de leer en Resistencia núm. 58 (véase Las tribulaciones de un practicista) las críticas y recomendaciones que el Llanero desprincipiado ha hecho a los principistas como yo, comprenderán que ya no me sienta seguro de nada.

...Me encuentro fatal, medio hundido en una crisis existencial de la que no sé cómo salir. Por eso quiero preguntarle al Desprincipiado: ¿No habré alimentado durante decenas de años a un parásito esquema abstrato? ¿No estaré necesitando una purga de caballo para expulsar de mí esas abominables fórmulas mágicas que impiden que me aplique al estudio de lo inmediato?...¡Uff !...

¿Por qué sera que a todos los desprincipiados o llaneros desnortados les da la risa floja cada vez que oyen mencionar los principios revolucionarios? ¿Por qué será que ponen tanto empeño en flexibilizar nuestro infantil pensamiento rígido? Otro día intentaré desentrañar esos dos misterios.

Ahora sólo quiero remarcar que nuestro maestro ha cogido el rábano por la parte más flexible o que mejor se presta a la desprincipiación, hasta convertirlo en goma de mascar, sin considerar para nada el hecho de que entre nosotros siempre hemos hablado de mantener la firmeza en los principios, que es, precisamente, lo que nos permite ser flexibles en todo lo demás. Bueno, pues es ésta rigidez dogmática lo que nos están proponiendo una vez mas (parece mentira) que abandonemos.

En fin... Que los principios no pueden ser rebajados al nivel de una consigna política, ni se puede hacer con ninguno de ellos un esquemita o una fórmula mágica, es muy cierto; pero de ahí a vaciarlos de su contenido esencialmente práctico (de guía para la acción) o pretender reducirlos a la categoría de una mera información, media un abismo.

El abismo que siempre ha separado a los comunistas revolucionarios de los practicistas y revisionistas, pues mientras los comunistas situamos en el primer plano de nuestra actividad los objetivos revolucionarios (que se deducen de una manera natural de los principios que defendemos), los practicistas y revisionistas dejan los objetivos siempre a un lado, en aras de conseguir resultados tangibles inmediatos... ¿Es que no lo han notado ?

Resistencia núm. 59, junio de 2002

Somos comunistas
(Declaración para el juicio)

Ante todo, queremos hacer constar que nosotros somos militantes comunistas y que no tenemos intereses personales ni de tipo particular que defender en este proceso.

Nos parece que esto ya quedó claro desde el comienzo, pero hemos de insistir de nuevo en ello, dados los reiterados intentos que se están haciendo para despojarnos de nuestra identidad ideológica y política, e incluso para suprimir el nombre de nuestro Partido, del PCE(r), con el fin de presentarnos como unos terroristas o malhechores.

Para eso, tienen que presentarme a mí como responsable de los GRAPO. De ahí que hayan insistido tanto en el nombre de Pedro, sacándolo a relucir como si se tratara de un secreto al fin revelado; cuando, en realidad, fue lo primero que reconocí en mi declaración ante la policía. ¿Por qué habría de ocultarlo?

Por lo demás, no sé cómo podría yo dirigir una organización militar con tan solo un carnet de identidad falsificado, que es todo lo que han encontrado en mi poder. ¿Acaso las armas, los explosivos, los abundantes informes y documentación que han encontrado en los domicilios de Fernando y Victoria tenían mis huellas? ¿Han descubierto alguna cita o reunión entre nosotros? ¿Algún plan de actuación?

También se ha insistido mucho en mi intransigencia o radicalismo. Y es cierto que soy intransigente frente a los fascistas y torturadores; que no reniego de mis ideas y principios revolucionarios ni me dejo sobornar. En cuanto a la intransigencia o radicalidad en la defensa de los derechos de los trabajadores, yo pienso que suele ser proporcional a la ferocidad de sus opresores.

La cuestión clara y determinante en este asunto, es que están intentando desde hace mucho tiempo hacernos claudicar para convertirnos en unos lacayos de la burguesía monopolista española. Y como no lo han conseguido, han montado este proceso.

Esta es la verdad; el gran hecho que la fiscalía está intentando ocultar con esa historia delirante de buenos y malos que nos ha relatado... un montaje con el que, sin embargo, no han podido evitar que se trasluzca su intencionalidad política.

Porque ¿qué esconde esa petición de condena máxima igual para todos? Evidentemente, no se están condenando unos hechos, unas acciones concretas, sino unas ideas y la pertenencia a un partido obrero revolucionario, al PCE(r), que es lo que el gobierno fascista de Aznar ha comenzado a hacer en España.

De modo que, a partir de ahora puedan condenar por terrorismo a todos los militantes del Partido y a todas aquellas personas (¡incluso familiares!) que mantengan algún tipo de relación con nosotros.

Todo el alegato de la acusación está basado en pruebas fabricadas, mentiras y notorias falsedades repetidas machaconamente hasta la náusea. Por eso no me voy a referir más que a lo que dice en relación con el Pleno del CC de octubre de 1977 en Benidorm:

El objetivo de aquella reunión, afirman, era ampliar la lucha armada a todo el territorio y fortalecer el brazo armado. También asegura la acusación que hasta aquel momento en que fuimos detenidos, se había mantenido unido al Partido su brazo armado y que fue a partir de aquellas detenciones cuando se decidió separarlo para preservar a los cuadros del Partido.

Pues bien, como ya se ha repetido aquí varias veces, después de ser detenidos en Benidorm fuimos procesados y juzgados. ¿Y qué dice la sentencia del tribunal? La señora procuradora no ha tenido en cuenta para nada dicha sentencia y creo que es fundamental para poder esclarecer la verdad.

Se dio la circunstancia de que en aquella reunión del CC donde fuimos arrestados fueron encontradas por la policía las actas grabadas en cinta magnetofónica de las sesiones del II Congreso del Partido que se había celebrado poco antes, así como informes y otros documentos sobre las actividades y verdaderos planes del Partido en las que no se hacía ni una mención a los objetivos armamentistas ni a las supuestas vinculaciones con los GRAPO de las que nos acusaba la policía.

Pero todo esto, como hemos señalado no tiene la menor importancia para la señora procuradora, como no la tienen otros muchos hechos y circunstancias que podríamos referir.

Nada de esto nos sorprende pues sabemos muy bien que la burguesía trata siempre de acabar con el Partido revolucionario de la clase obrera que pone continuamente al descubierto su vana pretensión de perpetuar el sistema de explotación capitalista y dirige la lucha por el socialismo y el comunismo.

En realidad, lo que persiguen los represores bajo el camuflaje del antiterrorismo no es otra cosa sino criminalizar e intentar impedir la lucha consecuente por nuestros legítimos intereses de clase, así como todo aquello que ponga en peligro los privilegios y la dictadura de los capitalistas y ricachones.

En lo que respecta al régimen que fue implantado en España tras la sublevación militar-fascista que estranguló a la República Popular, nunca ha reconocido al Partido de la clase obrera y lo ha reprimido de una manera bestial, al mismo tiempo que nos acusa a los comunistas de ser bandidos o unos terroristas.

Esta es, como todo el mundo sabe, una de las principales características del fascismo.

Pero hay más: toda persona que no haya perdido la memoria sabe igualmente que ese régimen criminal, no sólo se mantuvo durante 40 años con las viejas formas fascistas de poder, sino que ha permanecido hasta nuestros días mediante una fraudulenta reforma política que, dada su naturaleza, sólo podía afectar a la fachada del Estado fascista creado por Franco.

Como se expresa en nuestro programa:

En 1975, cuando desaparece Franco de la escena política y se entroniza la monarquía borbónica, siguiendo las previsiones sucesorias establecidas por el dictador, las viejas formas de dominación fascista ya venían siendo demolidas por la lucha de masas de los últimos años. Estaba claro que el régimen ya no podía mantenerse en pie conservando su carácter abiertamente fascista [...] Tenían, pues, que 'cambiar' algo las formas de dominación para poder conservar intactos sus privilegios y reforzar su poder político y económico.

No obstante, ese cambio debía tener en cuenta la nueva realidad creada por el movimiento democrático, de modo que no tuvieron más remedio que legalizar lo que ya había sido conquistado por los trabajadores con el fin de limitarlo y controlarlo.

Lo que ha resultado, finalmente, de aquella maniobra política continuista, se puede apreciar hoy con toda claridad: La contrarreforma aznarista, propiciada por el fracaso de la guerra sucia y la legislación especial, les ha devuelto al mismo punto de partida anterior al inicio de la reforma, sólo que en una situación de mayor aislamiento y de crisis generalizada.

Naturalmente, esa situación por la que atraviesa actualmente España no es ajena a la crisis internacional ni a las contradicciones que enfrentan a las grandes potencias imperialistas por un nuevo reparto del mundo, lo que ha obligado al régimen de la oligarquía española a decantarse del lado de los EE UU y mostrar su verdadero rostro.

Poco después de que nos encarcelaran, anunciamos que esto iba a suceder:

La oligarquía española -escribíamos- no está interesada en el proyecto europeo. Su interés fundamental está puesto en la 'reconquista' o recolonización de América latina... Claro que para conseguir ese lugarcito al sol del nuevo imperialismo, tiene que contar con el permiso de su valedor: el gendarme yanqui, que además domina de forma casi absoluta en aquella zona. De ahí el sometimiento de Aznar a los dictados políticos y militares de EE UU... y que no desaproveche ninguna oportunidad de sabotear las iniciativas de sus 'socios' alemanes y franceses...

Es claro a todas luces -concluíamos- que la burguesía monopolista francesa ha hecho muy mal sus cálculos en relación con los oligarcas y fascistas españoles si cree que colaborando con ellos en la lucha contra el movimiento popular va a conseguir atraerlos a su propio campo o alianza. Esa es una política que está condenada de antemano al fracaso.

Como queda apuntado, hoy está muy claro que, al igual que durante la anterior etapa, las políticas interior y exterior del régimen se encuentran actualmente tan fuertemente entrelazadas en su compromiso y supeditación a los intereses geoestratégicos de los EE UU, y están tan necesitadas de su protección, que no habrán de cambiar sino por la fuerza del movimiento de resistencia:
En cuanto a la represión política y más concretamente la que ejerce el Estado capitalista contra los comunistas -decíamos hace poco- se ha convertido en España en algo 'típico', legal y, por supuesto, muy 'democrático'. Hay que tener en cuenta que la permanencia del franquismo (del terrorismo fascista abierto) durante más de 40 años, y el proceso que ha seguido la llamada 'transición a la democracia' del mismo régimen bajo las leyes y tribunales de excepción, intentonas golpistas y guerras sucias, han marcado profundamente a la sociedad española [...] Por todos estos motivos no es nada sorprendente el hecho de que el PCE(r) -al igual que otras organizaciones- haya sido siempre perseguido y reprimido de una manera feroz.

No voy a hacer aquí un recuento de las 'bajas' que nos ha causado el enemigo ni de las torturas padecidas, ni de las interminables condenas en las celdas de aislamiento. Tampoco me detendré en comentar las campañas de intoxicación de la opinión pública que suelen acompañar la acción de los represores [...] la cuestión es que ahora están tratando de extender esa misma política de terror abierto a toda Europa, donde, como es sabido, el Estado fascista español está actuando como la avanzadilla o fuerza de choque de la contrarrevolución.

No pretendemos hacer un análisis de todo ese periodo de la historia reciente de nuestro país, sino únicamente esbozar un marco muy general de la realidad política española que ayude a situar lo que aquí se está enjuiciando.

Esto no sería tan necesario si en la instrucción del sumario no se hubiera hecho abstracción de esta realidad y si no se hubieran omitido al mismo tiempo numerosos datos relacionados con la actividad política del PCE(r); si no se hubieran manipulado otros y malinterpretado los textos del Partido y nuestras propias declaraciones, hasta el extremo de que muchas de ellas nos resultan irreconocibles.

Todo eso ha sucedido porque, desde el comienzo, el juez instructor (señor Bruguière) ha obrado según un guión previamente establecido sin ninguna prueba al que ha tratado de ajustar los hechos -cuando éstos no han sido, simplemente, fabricados- de tal manera que ello le permitiera establecer un vínculo orgánico entre el PCE(r) y los GRAPO que nunca ha existido.

Se comprenderá por qué el juez instructor ha procedido de ese modo y que haya necesitado más de dos años para realizar su montaje, si se considera que en España tanto la policía política como la guardia civil llevan casi 30 años intentando establecer el mismo vínculo sin resultado. Y eso el juez instructor lo sabía desde el primer momento.

Que no existe vínculo orgánico alguno entre el PCE(r) y los GRAPO ha sido reconocido en numerosos resoluciones y sentencias de tribunales españoles, algunas de las cuales se encuentran en el sumario por iniciativa de nuestros abogados.

Nosotros estamos convencidos de que el juez instructor se propuso invalidar las referidas sentencias aprovechando el hecho de que nos encontramos en Francia para procesarnos y acusarnos según las leyes de este país, de unos delitos que no hemos cometido ni en España.

Para eso han montado una serie de presuntas pruebas que si demuestran algo es su absoluta parcialidad o colaboracionismo con las autoridades fascistas españolas, así como el ensañamiento que ha utilizado contra nosotros.

Esas supuestas pruebas no sólo son montajes y mentiras groseras, extraídas de los resúmenes confeccionados por los amanuenses de la guardia civil española, sino que, además, la mayor parte de esas historietas se sitúan en los años en que el régimen fascista aún no había comenzado su reforma política y Franco continuaba al frente del Estado, ejerciendo sus funciones de verdugo.

Todo esto hace que nos resulte muy difícil sustraernos a la impresión de que nos están juzgando en Francia partiendo de unos supuestos hechos que no sucedieron ni en España y de una época que más les hubiera valido a sus informadores no haber mencionado.

Pero este feo asunto no termina ahí, pues como hemos adelantado, se da la extraña circunstancia de que la Dirección del PCE(r) ya fue juzgada y absuelta en España en 1979 por la misma falsa acusación que nos están haciendo aquí ahora. En el sumario está la sentencia de aquel juicio en que la Comisión Política del Comité Central del PCE(r) -y yo personalmente- fuimos absueltos de la acusación de terrorismo y condenados por asociación ilícita, es decir, por comunistas.

Porque en España, aún después de consumada la reforma política del régimen, tal como ya hemos apuntado, continuó siendo delito estar afiliado a un partido político que no fuera burgués. Y una prueba clara, entre otras muchas que podríamos referir, de que eso ha sido así y continúa siendo así, la tenemos en aquella sentencia de 1979 que nos condenó a permanecer cinco años en prisión por el delito de ser comunistas... ¡y gracias! Porque hoy nos habrían condenado a 40 años, que es lo que persiguen los aznaristas, por el mismo delito.

Sin embargo, es de destacar que ni aquella ni las demás sentencias que fueron pronunciadas posteriormente por los tribunales especiales españoles contra militantes del PCE(r), han dado lugar a que el Partido fuera declarado ilegal a pesar de que, como hemos visto, sus miembros hayamos sido continuamente perseguidos, detenidos, torturados, encarcelados (algunos varias veces) por nuestras ideas y la labor exclusivamente políticas.

De modo que, se puede asegurar, desde su creación en 1975, el PCE(r) nunca ha pedido ser inscrito en el registro de partidos políticos del ministerio del interior, sin que por este motivo, como queda dicho, haya sido ilegalizado.

Esta ha sido, desde luego, una anomalía que sólo se explica por el carácter fascista de la reforma política que hemos estado denunciando y combatiendo así como obviamente, por la política de resistencia de nuestro Partido.

Con todo esto se demuestra, una vez más, que en ningún momento de tan prolongado periodo han sido halladas pruebas de una implicación del PCE(r) o de su Dirección, en actividades armadas ni de vínculos orgánicos entre el PCE(r) y los GRAPO.

Esto ha venido siendo así a lo largo de casi 30 años, y no es creible que los policías y jueces antiterroristas españoles sean menos eficaces -ni menos famosos- que sus colegas franceses.

Pero, súbitamente, ahora resulta que de alegales, hemos pasado a ser declarados ilegales.

¿Qué ha sucedido? ¿Es que el PCE(r) ha modificado últimamente su programa y su línea política? ¿Acaso hemos adoptado otros métodos de lucha y otros principios de organización y funcionamiento?

No hemos cambiado nada esencial que nos obligara a actuar de una manera diferente a como lo hemos estado haciendo durante tres décadas. Y para comprobarlo basta con leer los documentos y resoluciones aprobados en el IV Congreso del Partido celebrado en 1998 y cotejarlos con los de los anteriores.

Este ha sido uno de los motivos que han llevado al Gobierno de Aznar a decidir la ilegalización del PCE(r), al haberse convencido los fascistas de que no somos legalizables y, por tanto, no van a poder domesticarnos como han domesticado a otros.

En relación con esta decisión del Gobierno español, están también las exigencias de la colaboración policial y judicial francesa, ya que resultaría más difícil de justificar continuar actuando en Francia contra un partido político que no hubiera sido ilegalizado en España.

Pero el principal motivo de esa medida y de los continuos zarpazos que hemos sufrido en los últimos meses junto con otros partidos, medios de expresión, organizaciones de solidaridad y movimientos sociales, ha sido el giro de 180 grados que ha dado el partido aznarista a la política general del Estado. Lo que, como ya hemos indicado, ha supuesto el retorno del régimen a sus negros orígenes.

Por el momento, el resultado de mayor calado o trascendencia, en lo que respecta a la política interior, ha sido la ley de partidos, presentada por el Gobierno en junio del pasado año, y toda la batería de nuevas normas penales y procesales que la han seguido.

Ha sido esa ley fascista de partidos políticos la que ha convertido de manera automática al PCE(r), según la solicitud de la fiscalía de la Audiencia Nacional dirigida al superjuez Garzón, en una asociación criminal integral.

De este modo han quedado al descubierto todos los hilos de esa trama tejida contra el PCE(r) con las peores artes de la provocación y la intriga, manipulando hasta las evidencias y saltando, incluso, por encima de las sentencias judiciales que hemos mencionado.

Hoy ya está muy claro para todo el mundo que, una vez fracasada la guerra sucia que distinguió a la década de la infamia del gobierno de Felipe González, Aznar y su banda decidieron pasar a la ofensiva para recuperar el terreno que habían perdido, legalizando el terrorismo de Estado.

Es cierto que los fascistas cada día logran aterrorizar a menos gente, por lo que lo único que pueden ya conseguir es aislarse todavía más y agravar la crisis política crónica que padecen. Una crisis a la que ha contribuido nuestro Partido y a la que va a continuar contribuyendo en la medida de sus fuerzas utilizando los mismos métodos políticos que ha empleado hasta ahora.

Esto ha de quedar bien sentado. Claro que la fiscal, basándose en el montaje y las retorsiones de nuestros textos que aparecen en el sumario, podrá decir lo que se le ocurra sobre este particular. Mas no creemos que haya quien se atreva a negar que somos los más capacitados para interpretar nuestros propios escritos.

Tampoco es lícito mutilarlos o extraer de ellos frases sueltas desprendidas de todo razonamiento lógico -como ha hecho el señor Presidente del Tribunal- para poder atribuirnos a partir de ahí concepciones y prácticas que no son nuestras.

Es lo que ha sucedido, por ejemplo, con la referencia, tantas veces repetida, al principio general según el cual el partido dirige al fusil.

En nuestro programa, este principio queda explicado como sigue: La guerra de guerrillas obedece a profundas causas económicas, políticas, sociales e históricas. Estas causas las analiza el Partido a la luz del marxismo-leninismo, extrayendo de su estudio las leyes generales de esta guerra popular, la estrategia y la táctica. Es decir, el Partido analiza las causas, parte de una realidad que existe independientemente de nuestra voluntad, y extrae de ese estudio las leyes de la guerra, la estrategia y la táctica.

En este planteamiento se puede ver muy claramente la afirmación de la independencia ideológica y política del Partido.

Nos parece bien que citen nuestros textos, lo que resulta inaceptable es retener tan solo aquello que a ustedes les interesa; así que, o lo toman tal como se dice y lo interpretamos nosotros o lo dejan todo, de lo contrario sólo cabe concluir que esas citas que han elegido no tienen otra intención que la tergiversación y la manipulación.

Lo que no podemos aceptar es que sea el fusil el que dirija al Partido, como tampoco podemos admitir que sean los militares quienes definan la realidad social y política, que es lo que ha venido sucediendo y aún hoy sucede en España.

En cualquier caso, no se puede confundir la defensa de un principio como el que establece que la actividad militar ha de estar supeditada a la actividad política, con la práctica de una organización guerrillera o un grupo militar determinado.

El PCE(r) no practica la lucha armada ni mantiene ningún vínculo orgánico con los GRAPO. Creemos que esto ha quedado suficientemente demostrado. Además, esas son cuestiones de principios para nosotros, que hemos explicado y defendido muchas veces frente a quienes pretenden convertir el partido proletario en una organización de tipo militar o en un apéndice de la misma.

Curiosamente, son esas ideas que hemos combatido de las que se nos está acusando en este proceso y por las que se nos quiere condenar.

Naturalmente, aquello no quiere decir que cerremos los ojos ante la realidad de la lucha armada de resistencia. Pero, como se comprenderá, esa es una forma de la lucha de clases que surge como consecuencia de la falta de libertades y del terror fascista; es decir, que no hemos inventado los comunistas pero a la que sí tenemos el deber de prestar apoyo político y moral e intentar dirigir, de la forma que hemos apuntado, ya que se trata de una lucha justa y legítima.

Tampoco hemos inventado nosotros el capitalismo, ni ninguno de los numerosos problemas y antagonismos económicos, sociales y políticos que genera. Como ya hemos dicho, el partido comunista tiene la misión de analizar y poner al descubierto las causas que originan todos esos problemas y conflictos, a fin de elaborar la estrategia revolucionaria que permita resolverlos. La estrategia se puede definir como el estudio de las leyes que rigen el fenómeno revolucionario en su conjunto. Y en esto consiste, esencialmente, la labor dirigente del partido, lo que incluye todas las formas de lucha (sindicales, políticas, ideológicas) a fin de unirlas en un solo torrente de lucha general por el socialismo y el comunismo.

Esto es, como se sabe, el abc del marxismo y no lo convertimos en un secreto. Ahora bien, si lo que se pretende de nosotros es que condenemos la violencia y el terrorismo, entonces tenemos que decirles: no se preocupen por eso, señores, porque es precisamente lo que siempre hemos hecho.

¿En qué consisten, si no, las denuncias que estamos haciendo del terrorismo del Estado fascista español?

En realidad, han sido esas condenas o denuncias y la labor general de educación y organización política de la clase obrera que viene realizando desde hace muchos años nuestro Partido, lo que ha motivado este proceso.

Lo que, desde luego, no van a conseguir por más que nos persigan y acosen y por más años de cárcel que decidan añadir a los que ya llevamos padecidos, es que reneguemos de nuestras ideas y principios revolucionarios, nos arrepintamos de haberles combatido y nos pongamos de su parte en la lucha de clases necesaria e inevitable.

No van a conseguir que agachemos la cabeza; eso pueden darlo por seguro.

Si en los más de 30 años que llevamos de actividad política no hemos sido sentenciados por terrorismo -y hasta el presente no hemos tenido ninguna causa abierta en Francia ni en España- ¿cómo se explica que ahora nos acusen, y tanto la guardia civil española como el juez de instrucción francés nos hayan condenado, sin juicio, a permanecer tres años en prisión?

Creemos haber demostrado a lo largo de todo este proceso que eso ha sido el resultado de la aplicación con carácter retroactivo de la ley fascista de partidos políticos a la que nos hemos referido. Una ley que se está imponiendo también en territorio del Estado francés y por la que, como estamos comprobando, algunos de sus funcionarios se sienten tan obligados como si hubiera sido elaborada y aprobada por la Asamblea Nacional francesa.

En fin, son tantas las irregularidades cometidas desde el comienzo en este proceso, que podemos encontrar otras explicaciones a ese comportamiento.

Tomemos el alegato que más frecuentemente hemos oído a lo largo de los dos últimos años de jueces y fiscales para los que la única preocupación ha consistido en mantenernos aislados en prisión... Porque esos denominados jueces de las libertades ni tan siquiera nos han permitido la libertad de hablar. No les ha interesado para nada lo que podríamos decir:

Tenían instrucciones y las han cumplido amparándose en unos criterios procedimentales restrictivos para nosotros y que, evidentemente, han lesionado nuestro derecho de defensa.

Esos funcionarios, tan serviles a la hora de defender los intereses antiterroristas, no han querido escucharnos y nos han obligado a guardar silencio durante los dos años que el otro colega se ha tomado para amañar el sumario, al tiempo que lanzaban insistentemente contra nosotros la peregrina acusación de que constituimos un peligro internacional... No han presentado nada que se parezca, ni de lejos, a una prueba; pero tienen muy claro que no sólo somos un peligro para la perpetuación del régimen fascista que domina en España, sino también para el capitalismo global o planetario.

A nosotros, desde luego, nos ilusiona saber que hemos ascendido al ranking mundial de las fuerzas del mal, pero, a decir verdad, no creemos que de esa manera se pretenda resaltar el carácter internacionalista del PCE(r).

Hay razones para suponer que se trata más bien de una torpe justificación de todo este montaje, con el que se intenta inaugurar el llamado espacio judicial y policial europeo, que de este modo muestra su decidida vocación antidemocrática y anticomunista.

Por lo demás, no hace falta demostrar la especial contribución del fundamentalismo fascista español a la creación y articulación de dicho espacio... una poderosa razón, sin duda, para abrir la veda con la caza, procesamiento -o más bien simulacro de procesamiento- y condena de los militantes de un partido comunista también español.

Para ello ha influido el gobierno aznarista con sus métodos de choque característicos y una presión constante que no se ha limitado al terreno policial y judicial. Recordemos que las actuaciones sangrientas perpetradas por los GAL en este país perseguían aquel mismo objetivo como medida complementaria de la colaboración francesa en la represión del Movimiento de Liberación Nacional Vasco.

Esas presiones del Gobierno español y las propuestas que las han acompañado -que atentan y recortan derechos y libertades fundamentales- probablemente no hubieran sido aceptadas por los otros gobiernos europeos -o por la mayor parte de ellos- si desde hace tiempo, y cada día de forma más acelerada, no se estuviera abriendo paso en su interior una fuerte tendencia a la fascistización, al chovinismo y al militarismo, que es la tendencia hoy día dominante en todos los países imperialistas.

Añádase a esa tendencia ultrarreaccionaria la existencia de un interés común de clase, compartido por la burguesía monopolista-financiera de esos países que, no obstante las contradicciones que las enfrentan por el reparto del botín, les conduce a actuar conjuntamente contra el movimiento obrero revolucionario y contra la lucha de liberación de los pueblos y naciones explotados, saqueados y oprimidos.

En el caso de Francia y España, como es bien sabido, esto se ha concretado en los últimos años en una estrecha colaboración policial y judicial para la represión de los patriotas vascos y los comunistas y republicanos de las otras nacionalidades del Estado español, pero que, sin embargo, también va encaminada a facilitar la implantación en Francia de leyes y procedimientos de tipo fascista.

Por eso se puede asegurar que la trama de este proceso no está dirigida únicamente contra el PCE(r). En realidad, tiene muchos más destinatarios, ya que su objetivo principal en estos momentos consiste en asegurar la retaguardia imperialista en la nueva guerra de rapiña que ya ha comenzado.

Es indudable que esta guerra injusta y agresiva, que los círculos militaristas y petroleros norteamericanos han denominado preventiva, exige también la represión preventiva y la conculcación de todo derecho en las metrópolis para intentar impedir la resistencia a la guerra, cuyas consecuencias habrán de caer sobre los trabajadores y sus familias. Y ya estamos comprobando que en este terreno, no obstante las críticas hipócritas a los EE UU, el Estado francés no se queda rezagado.

De aquí la urgente necesidad de que el movimiento obrero y popular de todos los países unan sus esfuerzos en el combate contra el enemigo común imperialista y contra la oleada negra del fascismo que nos amenaza de nuevo a todos.

¡Por la verdadera democracia, la libertad de los pueblos y el socialismo!
¡Todos los trabajadores unidos contra la guerra imperialista y contra el fascismo!
¡Viva el internacionalismo proletario!
¡Viva el comunismo!

junio de 2003

La trama al descubierto
Sobre la condena política al PCE(r)

¡Aúpa a todos, camaradas familiares y amigos!

Hemos esperado a comentar nuestras impresiones sobre el desarrollo del juicio hasta saber el veredicto del tribunal, pues aunque estábamos convencidos de cuál iba a ser la sentencia, necesitábamos conocer algunos detalles de la misma para poder pronunciarnos. Pues bien, esos detalles nos han sido revelados el pasado 23 de julio que fuimos conducidos de nuevo al tribunal.

Esa espera nos ha permitido conocer también algunas opiniones de camaradas y de otras personas relacionadas con el movimiento de solidaridad que han asistido a la vista. Lo primero que cabe decir es que existen entre todos nosotros (incluidos los abogados) una coincidencia en considerar que el juicio lo hemos ganado por goleada. De manera que se puede decir que todo el montaje de la acusación, basado en la trama tejida por el ministerio español del interior, ha quedado completamente al descubierto.

Sin embargo, el tribunal ha seguido al pie de la letra el dictado de la acusación condenándonos junto a Fernando, a la pena máxima de 10 años de prisión a Elipe, Isabel y a Manuel. Victoria ha sido condenada a 8 años, Toni a 6 y Rosario a 3.

Ha de quedar claro que para nosotros los años de condena no cuentan para nada y que este ha sido el truco del que se ha servido el tribunal para que no se notara mucho el atropello que supone meter en el mismo saco al PCE(r) y a los GRAPO. Porque de esto se trata y no de otra cosa.

Como es bien sabido, este fue el objetivo que los Bruguière, los Garzón y los picolos españoles se habían fijado desde el comienzo del proceso por orden de los gobiernos de Madrid y París; y en él han persistido con los procedimientos fascistas y mafiosos que en otras ocasiones hemos explicado.

Además, esa distribución de las penas, tan generosamente realizada por el tribunal, salta a la vista que no tiene más objeto que inducirnos a dar por buena o justa la sentencia (al menos en parte) con lo que quedaría anulada, de hecho, toda apelación a la misma... Un regalito de tres años de prisión (que pondría a Rosario inmediatamente en libertad) a cambio de que aceptemos la condena del Partido ¿acaso no supone un chantaje de truhanes?

Como se puede comprobar, ni tan siquiera en el momento de fijar las penas, los señores magistrados han prescindido de las artimañas de trileros en las que, por demás, se han mostrado tan habilidosos a todo lo largo del juicio.

Obviamente, no nos han condenado por unos hechos o acciones concretas, sino por nuestro programa comunista y por nuestra historia de lucha consecuente contra el fascismo y el capitalismo. De modo que los fascistas del gobierno español ya pueden frotarse las manos de contentos, pues esa condena les va a permitir camuflar su política terrorista, mantener en las cárceles a nuestros camaradas y, por supuesto, conseguir nuestras extradiciones o entrega a los torturadores españoles.

Estos estaban tan seguros de que habrían de lograr su propósito que ni siquiera han esperado la sentencia para presentar varias peticiones de extradición basadas en el mismo montaje que han preparado el juez Bruguière y la guarda civil... Peticiones de extradición que comenzaron a gestionarse coincidiendo con el viaje realizado en marzo de 2002 a España por el famoso superjuez. O sea, que hasta ese momento no teníamos abierta ninguna causa en España.

Todo esto ha sido demostrado por nuestra parte en el juicio. Claro que, como era de suponer, dado su carácter ultrarreaccionario, el tribunal ha interpretado a su manera y conforme a los intereses de la clase dominante, los abundantes argumentos y pruebas que hemos presentado, así como las contundentes declaraciones de los testigos que demuestran palpablemente la naturaleza fascista del régimen español, los numerosos crímenes, la práctica del terrorismo de Estado y la tortura, la conculcación de los derechos y libertades más elementales de los trabajadores, etc. En cuanto a la historia de lucha y resistencia de nuestro Partido ¿qué se puede decir? No cabe ninguna duda de que ha constituido para ese tribunal, al igual que para los fascistas españoles, la prueba más clara y concluyente de nuestra culpabilidad, así como la certeza absoluta de que habremos de proseguir la lucha contra todos ellos hasta el final. En realidad, ha sido esta constatación la que les ha llevado a condenarnos hace ya tiempo.

Ahora bien, lo que parecen ignorar esos lacayos togados de la burguesía imperialista francesa es que con tales sentencias abren los ojos a los trabajadores, les hacen tomar más rápidamente conciencia de sus verdaderos intereses y sobre la manera de conquistarlos, lo que, a la postre, fortalece nuestro movimiento revolucionario. Por esta razón intentamos aplaudir a los jueces en la sala, poco antes de que desaparecieran y nosostros fuéramos desalojados.

En fin, les ha resultado fácil hacer la amalgama entre los papeles del PCE(r) y las armas de los GRAPO. Pero para condenar al Partido hacían falta algunas pruebas o hechos concretos, y como éstos no han aparecido por ninguna parte -ni en el sumario amañado por el juez Bruguière, ni en la vista del juicio presidido por su colega el señor Kantor- a última hora han decidido prescindir hasta del cuerpo del delito que les ofrecían los militantes de los GRAPO. Es claro a todas luces que la actividad guerrillera de los GRAPO no les interesaba más que como comodín para implicar al Partido en ella. De lo contrario tendrían que haber diferenciado entre las actividades, el funcionamiento e incluso los objetivos de ambas organizaciones y, por tanto, no podrían haber condenado a los militantes del PCE(r).

De ahí también el que hayan puesto todo el acento en el prochinismo de Arenas, en su radicalismo e intrasigencia, en una palabra, en su negativa a dejarse sobornar y a traicionar a su clase y a la causa comunista y, por ello mismo, le hagan responsable de las acciones armadas de los GRAPO.

De esta forma tan indigna como escandalosa, las autoridades judiciales francesas han cumplido su parte en el contrato, haciendo el trabajo sucio que los jueces españoles no se han atrevido a realizar en los 30 años de existencia de nuestro Partido.

Como ya lo habíamos denunciado en la declaracion que publicamos antes del comienzo de esta farsa (y que no pudimos leer en el juicio ya que en el primer día nos fue arrebatada de las manos por los gendarmes), para nosotros era claro desde el comienzo lo que habían tramado los ministerios del interior de Francia y España para intentar aniquilar a nuestro Partido; es decir, estábamos convencidos de que todo ese montaje no tenía más finalidad que tratar de dar un ligero barniz judicial a la decisión política que los fascistas de Madrid y sus homólogos de París habían tomado. Por eso nos dispusimos a denunciarlos aceptando el juego de tal manera que les resultara difícil poder ocultar sus manejos y los intereses que representan y obligarles a tener que proceder, finalmente, a cara de perro. Y así ha sucedido.

Lo que, desde luego, nadie podía prever es que llegaran a actuar de forma tan brutal como lo han hecho: todos hemos sido testigos durante el juicio de la intervención descarada, junto al presidente del tribunal, de un agente de la embajada española enviado, sin lugar a dudas, para ese fin. Fue un hecho tan escandaloso, que uno de nuestros abogados franceses no pudo por menos que pronunciar una protesta.

Este incidente, contrariamente a lo que pudiera parecer, no estuvo relacionado únicamente con la irrupción en el juicio de la señora Muro (a la que, por cierto, le cantamos el Tururu para consolarla, antes de dejarla sola en la sala con los buitres que la acompañaban) sino que es indudable para nosotros que el desarrollo del juicio comenzó a preocupar muy seriamente a las autoridades españolas, por lo que éstas decidieron intervenir directamente para tratar de enderezarlo antes de que se les fuera de las manos.

Por lo demás, bien es verdad, como posteriormente se ha demostrado, que el señor presidente del tribunal es muy capaz y pudiera no haber necesitado las instrucciones de la embajada de España para llevar a buen término los debates que estaban teniendo lugar en la misma sala del juicio. Lo que resulta más dudoso es que hubieran alcanzado antes un acuerdo sobre la cantidad que le correspondía recibir a su señoría por tan encomiable labor. Recordemos que Jaime Mayor Oreja se vio obligado a justificar, cuando ocupaba la cartera de interior, el triplicado incremento de los fondos reservados de su departamento argumentando sobre los altos costes de los servicios de sus colaboradores franceses.

Y para terminar, pues no queremos extendernos más de la cuenta, os podemos decir que nuestros abogados ya han recurrido la sentencia. Esto no quiere decir que tengamos la más mínima confianza en la judicatura francesa (cuya falta de independencia y demás se ha puesto tan claramente de manifiesto en nuestro proceso) pueda contradecir las decisiones políticas del gobierno de turno, enfrentarse al grupo de intereses antiterrorista y esclarecer la verdad.

No obstante, por nuestra parte, seguiremos haciendo todo lo que podamos o nos permitan hacer, utilizando esos mínimos resquicios, para contribuir al combate y la denuncia.

Creemos que ha quedado suficientemente demostrado que este problema, como otros muchos que afectan a la vida de decenas de millones de trabajadores, no tiene una solución judicial sino política, es decir, no se resulve en los tribunales, sino en la calle y a través del desarrollo consecuente de la lucha de clases.

Un fuerte abrazo.
Salud y resistencia.

P.D. Las cartas que estamos recibiendo estos días comentando las incidencias del juicio, hacen continuas alusiones a la temperatura que presidió la sala durante las dos primeras sesiones. Naturalmente, no se refieren al calor sofocante que también estuvo presente, sino a ese otro calorcillo de la solidaridad combativa que nosotros percibimos desde el primer momento.

Sin embargo, lo que más destacan todos esos comentarios (y que nosotros, lógicamente, no pudimos percibir directamente) es la participación de los camaradas turcos y sus familiares en la organización efectiva y práctica de esa solidaridad, especialmente en lo que se refiere a la acogida, alojamiento, etc. de los camaradas, familiares y amigos llegados de España.

Un ejemplo emocionante de internacionalismo y de verdadera fraternidad proletaria que nosotros no olvidaremos jamás.

Es cierto, camaradas, la solidaridad es un arma cargada de futuro.

julio de 2003

¡Aupa a todos y todas!

El pasado 25 me llevaron de nuevo al Palais para que firmara el fallo favorable a mi extradición.

Como véis, este asuntillo va bastante rápido, pues conmigo ni tan siquiera se han tomado la molestia de hacer, como con otros camaradas, el paripé. Es claro que en este caso tenían necesidad de anticiparse al appel que hemos interpuesto por la sentencia anterior. Además, después de las declaraciones de Perben, ministro de la injusticia de la France, realizada tras la reunión con sus colegas españoles en Carcassone, ya no cabía hacer otra cosa.

Como es sabido, Perben se refirió expresamente a la entrega de mi modesta persona a los fachas españoles, como ejemplo de colaboración; lo que demuestra palpablemente que la decisión de extradictarme a España no la han tomado los jueces, sino los señores ministros y sus séquitos policiales.

Así lo denuncié en la audiencia del pasado 25, poco antes de despedir a mi abogada (pues ya nada le queda por hacer) y de volverme de espaldas a los fantoches del tribunal... C'est fini la farce!

Lo más curioso es que el procurador (fiscal), que tenía que presentar los cargos de la acusación y demás, insistió varias veces en que no existe prueba alguna de lo que me acusan las autoridades españolas, ni nada en qué basar la extradición... ¿Lo queréis más clarito?

Un abrazo

Manuel
Fleury, 30 de noviembre de 2003

Apuntes para la defensa en el juicio de apelación
(Que deberá convertirse desde el comienzo en acusación)

1) Desde el inicio de este proceso hemos insistido en manifestar nuestra protesta por el atropello que supuso nuestro encarcelamiento (por cuanto se limitaban extraordinariamente las posibilidades de defensa), y, de manera particular, por el abuso que se ha cometido con esa amalgama entre el PCE(r) y los GRAPO que aparece en el sumario.

Nosotros no tenemos ninguna duda de que esa amalgama, así como todo el montaje policiaco-judicial que ha sido erigido sobre ella, obedece a un esquema político, que consiste en implicar al PCE(r) en actividades armadas con el objeto de justificar su ilegalización junto a otros partidos políticos, asociaciones y movimientos sociales.

En realidad, esto ya se había producido (mucho antes de que se celebrara la vista del juicio) en base a la aplicación, con carácter retroactivo de la nueva ley fascista de partidos aprobada por los aznaristas.

Este hecho, así como otras muchas circunstancias políticas, las declaraciones de los testigos y los documentos presentados por nuestros abogados, no han sido considerados ni por el juez instructor Sr. Bruguière, ni por el tribunal que dictó sentencia condenatoria contra nosotros el pasado mes de julio. Lo que probablemente, no hubiera hecho un juez y tribunal imparcial que no estuvieran condicionados por las decisiones del gobierno de turno y no abrigasen propósitos políticos ultrarreaccionarios deliberados contra los comunistas.

2) No obstante, si se lee con detenimiento el sumario, se podrá comprobar que en numerosas páginas, el PCE(r) y los GRAPO aparecen separados es decir, se utiliza la expresión PCE(r) y los GRAPO, reconociéndose así que son dos organizaciones distintas e independientes una de la otra.

Esta contradicción, surgida entre el esquema previamente establecido y la realidad que aparece reflejada, (aunque muy parcialmente) en el sumario, intenta resolverla más tarde el juez Baltasar Garzón en el informe dirigido a las autoridades judiciales competentes de Francia (sumario ordinario 36/02 del Juzgado Central de Instrucción n° 5 de la Audiencia Nacional, 10-1-2003)... Asegura Garzón en ese informe, haber descubierto la existencia de una organización hasta ahora completamente desconocida: la organización terrorista PCE(r)-GRAPO.

También dice Garzón en su informe que es fácilmente demostrable que la unión es total entre ambas organizaciones. No explica por qué siendo tan fácil de demostrar esa unión, sus colegas de la Audiencia Nacional, durante casi treinta años, no han coseguido demostrarla.

Claro que no todos ellos pueden aspirar al estrellato. Las garzonadas se han hecho célebres en España, entre otros motivos, por la habilidad de este juez para demostrar lo que no existe. Pero ya vemos que está haciendo fortuna también en Francia.

En realidad, esa facilidad que Garzón asegura haber hallado en nuestros textos se debe a que, como él mismo reconoce, no ha encontrado en otra parte nada en lo que poder entrar para demostrar nuestra participación en un hecho en concreto.

De ahí que se haya dedicado a manipular y falsificar los documentos y las publicaciones del PCE(r). Y esto, verdaderamente, resulta bastante fácil.

Ha de quedar bien sentado que aquí no se trata de la interpretación que cualquier persona pudiera haber hecho de esos textos (cuya lectura y correcta interpretación, en última instancia, sólo nos corresponde hacer a nosotros), sino de descaradas retorsiones, mutilaciones y burdas falsificaciones.

Basta con ver los estatutos que ha fabricado el superjuez Garzón, y cotejarlos con los auténticos estatutos del PCE(r), para darse cuenta de la gran estafa que está cometiendo con esa organización terrorista única de su invención que está vendiendo.

Que esto es así parecen haberse dado cuenta sus colegas franceses, quienes, para salir del mal paso, aseguran, por su parte, que la ley no exige más que una relación; de tal modo que no existe ninguna necesidad de establecer la unidad del PCE(r) y los GRAPO para poder condenar a las penas correspondientes.

¿Cuál es la pena que corresponde a una relación -pongamos- de amistad? Aquí, en Francia, ya nos han condenado a diez años de prisión; lo que sumado a los cuarenta años que nos impondrán en España por el mismo delito, habrán de ser cincuenta años.

Naturalmente, entre el PCE(r) y los GRAPO existe más que una simple amistad: tenemos algunos objetivos políticos comunes, enemigos fascistas también comunes... y mártires comunes. Pues no hemos nacido en distintos planetas ni en épocas diferentes. O por decirlo con otras palabras, formamos parte, junto a otras organizaciones y colectivos, de una misma historia y de un mismo movimiento de resistencia antifascista.

De manera que, si continúan aplicando esa ley que penaliza la relación, van a tener que condenar a familias enteras; desde los abuelos hasta los nietos y las nietas, sin excluir a las nueras. ¿Cómo tratar de impedir que los miembros de una misma familia militen en distintas organizaciones democráticas y revolucionarias? ¿Cómo impedir que se presten ayuda o que se relacionen? Evidentemente, aplicándoles leyes fascistas.

3) Es importante observar, señala Garzón en el informe ya citado (pág. 4) Que la actuación policial en Francia [...] conocía de la elaboración del documento de las últimas acciones de los GRAPO, su fecha de publicación y esperó su salida a la luz pública en prensa para reforzar los elementos de prueba.

Cabe preguntar: ¿Tan débiles eran esos elementos de prueba, que necesitaron esperar a que fuera publicado en la prensa un comunicado de los GRAPO, para reforzarlos? ¿No es más lógico suponer que no tenían ninguna prueba contra el PCE(r) y por este motivo decidieron esperar a que dicho comunicado llegara a nuestras manos para poder acusarnos de haberlo redactado?

Los hechos relatados por el juez Garzón en su informe, ponen claramente de manifiesto ese fallido intento de implicar al PCE(r) en las actuaciones armadas de los GRAPO en base al comunicado que había sido ya publicado por la prensa, y que nosotros recibimos al mismo tiempo que todo el mundo.

Pero citemos nuevamente el informe de Garzón: El día 1-11-2000, José Luis Elipe López [...] arroja una bolsa de basura en la que va un borrador del último comunicado reivindicativo de los GRAPO. Este comunicado [...] mostrará su fecha de salida a la luz pública, siendo ésta el 8-11-2000, dato que fue exacto [...] Días después, el 9-11-2000 tras la detención de Arenas e Isabel Llaquet, se efectúa registro en el domicilio de ambos [...] siendo hallado en el mismo un boceto del referido comunicado.

¿Cómo se explica que ese mismo comunicado, fuera hallado por la policía dos veces, en distintas fechas y en diferentes lugares: la primera vez, antes de ser publicado, en forma de borrador, y la segunda, después de su publicación, en forma de boceto; ¡y no encontraran un comunicado tal como fue publicado!?

Parece obra de brujería o de encantamiento.

Desde luego, yo no sabría precisar la diferencia entre un borrador y un boceto. Ahora bien, de lo que no tengo ninguna duda, es que el documento hallado por la policía en mi domicilio el día 9 de noviembre, no era ningún boceto, sino el comunicado con fecha de 8 de noviembre que, ciertamente, ya había salido a la luz pública en la prensa y en otros medios.

¿Se puede llamar boceto o borrador -sin forzar hasta extremos ridículos el más elemental sentido común- a un documento fechado y con el sello (el emblema) que los GRAPO suelen poner a sus comunicados?

4) En fin, de los otros papeles hallados por la policía en nuestro domicilio, tan sólo diré que se trata, precisamente, de eso... de papeles, documentación diversa que Isabel y yo utilizábamos en nuestro trabajo de publicistas y con los que, ciertamente, con un poco de imaginación y sin ningún escrúpulo, resulta relativamente fácil realizar montajes y falsificaciones como los que ha presentado el juez Garzón.

Aunque, a decir verdad, en ese arte, el señor Bruguière no le va a la zaga. Escribe éste otro superjuez en la página 221, refiriéndose a unas declaraciones mías: Manuel Pérez Martínez reconoció que el Partido dirigía o aspiraba a dirigir todas las formas de lucha del movimiento popular. Indicó 'que el Programa de su Partido fijaba la cuestión de la estrategia militar; ésta era una tarea que le correspondía dentro del movimiento popular y esto se revelaba, según él, en contradicción con su participación directa en la lucha armada' (sic).

Claro que el PCE(r) aspira a dirigir todas las formas de lucha del movimiento popular, de lo contrario, no sería un partido comunista. Entre esas formas aparece, llegado un momento del desarrollo de la lucha de clases, la lucha armada de resistencia contra el fascismo y el imperialismo. El Partido tiene la misión de analizar todas esas formas de lucha y elaborar la estrategia que se desprende de ellas y de los demás fenómenos y conflictos sociales, para solucionarlos en un sentido favorable a la clase explotada y oprimida. Pero ¿qué sentido puede tener hablar de una contradicción entre esa tarea, que es esencialemente de tipo ideológica y la supuesta participación directa en la lucha armada?

Es evidente que aquí, como en tantos otros lugares del sumario, Bruguière ha trastocado el orden, la forma y el contenido mismo de las palabras.

Precisamente, en la realidad, tal como ha quedado demostrado a lo largo de muchos años, sucede lo contrario de lo que me ha hecho decir el señor Bruguière: el Partido elabora la estrategia de la revolución, pero no participa directamente en la lucha armada. Y en esto no existe contradicción alguna.

Es lo que repetí, enfáticamente, al Sr. Bruguière y lo que, por demás, se puede deducir de una forma lógica de todos nuestro documentos programáticos, de nuestras publicaciones y declaraciones.

No somos responsables de que Bruguière lo haya retorcido todo y malinterpretado intencionadamente; que no comprenda, o no le interese comprender, el concepto de estrategia, así como las ideas y principios marxistas-leninistas.

Tampoco se nos puede atribuir como intentan los fascistas, la existencia de las clases y sus luchas, la explotación, la opresión y otros muchos males y lacras que genera el capitalismo.

De lo que sí se nos puede acusar -y no veríamos ningún inconveniente en reconocerlo y asumirlo- es que en la lucha de clases necesaria e inevitablemente, nosotros estamos y estaremos siempre de parte de los explotados y oprimidos y en contra de los explotadores y opresores.

5) En fin, como hemos señalado al comienzo, todo esto parece un absurdo, pero no parecerá tal si lo enfocamos desde un punto de vista político:

La lucha de resistencia contra el franquismo encabezada y dirigida por el PCE(r) (años 60-70).

La denuncia del enmascaramiento del mismo régimen bajo la monarquía parlamentaria juancarlista.

La sentencias judiciales dictadas en 1979 contra la dirección del PCE(r) y en años posteriores contra militantes de base del Partido.

El fracaso del terrorismo de Estado y la vuelta del régimen a sus orígenes.

La reciente aprobación de la ley fascista de partidos.

La colaboración (colaboracionismo) francesa promovida por los aznaristas y los fondos reservados.

Esta colaboración ha sido una de las condiciones más importantes para iniciar este montaje policiaco-judicial y para que luego pudiera seguir adelante. Para ello tenían que impedir también que pudiéramos defendernos. Con este fin nos aislaron en la cárcel durante dos años, confiscaron los modestos fondos económicos del Partido asó como nuestro archivo y disquettes; mientras que en España y Francia proseguían las detenciones de militantes, amigos y simpatizantes y se amenazaba y aterrorizaba a nuestros abogados y a sus familiares.

Pues bien, después de habernos tenido más de tres años en prisión y de conceder nuestras extradiciones a los torturadores españoles ¿habrá de reconocer este tribunal el atropello cometido contra el movimiento obrero y popular, democrático, republicano y comunista de España? ¿Condenará a los fascistas españoles y a sus colaboradores franceses como a los únicos y verdaderos culpables de los ocurrido y de lo que continúa ocurriendo en España?

Fleury-Merogis, enero de 2004

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