Nathalie Ménigon saldrá en libertad condicional

El tribunal de apelación de París ha confirmado la concesión de la libertad condicional a Nathalie Menigon, que se hizo efectiva el 2 de agosto. Será trasladada a una prisión de suroeste de Francia durante un periodo de 12 meses. De lunes a viernes tendrá que ir a prisión a pasar la noche y para salir los fines de semana tendrá que solicitar un permiso especial.

En su decisión el tribunal mantiene, además, severas medidas a Nathalie para acceder a su liberación: prohibición de toda clase de expresión pública (oral, prensa, libros) de la que hasta ahora disfrutaba dentro de la cárcel y, especialmente, de apoyo a sus compañeros presos.

Natalie Menigon llevaba ya 21 años de reclusión y ya había cumplido lo que en Francia llaman pena de seguridad desde hacía dos años. Una petición firmada por 6.500 personas había reclamado el 29 de marzo el cambio de su régimen penitenciario ante el Ministerio de Justicia.

En un comunicado que nos envió el comité Libérez-les! considera esta medida como un gran paso hacia la completa libertad de Nathalie y de todos los presos políticos revolucionarios de Acción Directa presos desde 1984 y que debían haber sido puestos en libertad ya en 1999.

El comunicado menciona también el caso de Georges Ibrahim Abdallah, comunista libanés también preso desde 1984 y cuyo caso será resuelto el 4 de setiembre.

El 21 de julio los colectivos de apoyo a los presos políticos de Francia e internacionales se volvieron a reunir frente a la cárcel de Bapaume, donde estaba recluida Nathalie y exigieron también la liberación de Jean-Marc Rouillan, Régis Schleicher, Georges Ibrahim y Agurtzane, que estaba presa en esa misma cárcel pero que fue trasladada a España a comienzos de julio. También recordaron la muerte de Joëlle Aubron, militante de Acción Directa, muerta al poco tiempo de salir de prisión, y a Bruno Baudrillard, miembro de la redacción del diario La Internacional, que también fue detenido por su lucha revolucionaria y falleció recientemente.

El 10 de mayo un tribunal especial había ordenado la excarcelación de Nathalie Menigon en régimen de semilibertad, que hubiera debido aplicarse a partir del día 22. Sin embargo, la fiscalía no aceptó la decisión y una hora después recurrió la orden, por lo que la misma no se hizo efectiva.

La fiscalía solicitó la revocación de la orden de 10 de mayo y el mantenimiento de las mismas condiciones de reclusión cerrada existentes hasta la fecha. A pesar de que nunca se ha reconocido la condición de presa política de Nathalie, la fiscalía aludió a las especiales condiciones políticas de su caso.

El 28 de junio se celebró el juicio de apelación en París a puerta cerrada. En su informe ante el tribunal una mención de la fiscalía resultó especialmente repulsiva. El fiscal aludió a que el grave estado físico de Nathalie le impedía trabajar, por lo que no era posible el cambio en las condiciones de cumplimiento de la condena, que se fundamentaban en la posibilidad de empleo. El argumento del mal estado de salud de Nathalie se volvió en su contra. Por el contrario, su abogado volvió a insistir en que el puesto de trabajo de Nathalie sería adecuado a su estado de salud.

En esta misma línea, un comunicado anterior de los colectivos Libérez-les y Ne laissons pas faire! expone que el trabajo al aire libre le permitirá a Nathalie mejorar un estado de salud que la ausencia de cuidados médicos adecuados en la cárcel ha contrinuido a deteriorar. El comunicado de Libérez-les y Ne laissons pas faire! calificaba de ironía y cinismo la actitud de los tribunales franceses al rechazar hasta la fecha los motivos médicos como argumento para modificar las condiciones de reclusión, mientras que ahora sí los reconoce para oponerse.

En esa misma línea de juego sucio, ante la falta total de argumentos, la fiscalía se pretendió apoyar en uno de los perjudicados, la familia Besee, que hasta el momento no se habían opuesto al cambio de las condiciones penitenciarias de Nathalie y ni siquiera se habían presentado a juicio.

Otro absurdo argumento de la fiscalía fue que quienes van a dar trabajo a Nathalie eran unos neorurales izquierdistas con lo que se refería a un grupo de amigos que trabajan en el campo y han permanecido fieles a ella durante todos estos largos años de encierro.

Los colectivos Libérez-les y Ne laissons pas faire! dijeron que en setiembre Jean Marc Rouillan también comparecerá ante los tribunales para modificar su régimen penitenciario y que ni está mal de salud ni tampoco va a ser acogido por neorurales izquierdistas, por lo que espera que la petición sea aceptada en su caso sin oposición del fiscal.

Una serie de alegaciones de la fiscalía a puerta cerrada dejaban claro, por su tono, que consideraba delictivo el amplio apoyo que venía recibiendo Nathalie por parte de sus amigos, de los solidarios y de los colectivos y grupos de apoyo, basándose en que éstos estaban utilizando argumentos políticos en su defensa, por lo que en una consecuente y firme actitud Libérez-les y Ne laissons pas faire! advertían en su comunicado que denunciarán alto y fuerte toda tentativa de criminalizar la solidaridad, así como el intento de utilizar esta criminalización en contra de los propios presos políticos.

Militante de Acción Directa, Nathalie Ménigon ha permanecido 21 años presa en Francia en condiciones extremas de aislamiento penitenciario. A pesar de esas condiciones, ha preservado con entereza su dignidad política y se ha negado a claudicar, constituyendo un ejemplo de abnegación y entrega a la causa revolucionaria.

Nathalie padece graves problemas cardiovasculares y recientemente ha padecido ya dos ataques al corazón. Los informes médicos indican que tiene el lado izquierdo paralizado y sufre impedimentos del habla.

Lo mismo que los demás miembros de Acción Directa Jean Marc Rouillan, Georges Cipriani y Régis Schleicher, así como el militante comunista libanés Georges Ibrahim Abdallah, también Nathalie Menigon había finalizado su periodo de condena mínima en febrero de 2007. Han sido 21 años torturados en régimen de absoluto aislamiento penitenciario. Georges Cipriani está recluido en Ensisheim y durante cierto tiempo en un hospital psiquiátrico, donde ha ido perdiendo gradualmente la razón y ya no es consciente ni siquiera de que está encarcelado. Los propios carceleros han expresado preocupación por su situación.

En 2001 Amnistía Internacional reconoció que la reclusión de los cuatro miembros del grupo Acción Directa encarcelados en Francia dista de ajustarse a los principios internacionales. El gobierno francés no tiene otra opción que dar los pasos necesarios para rectificar esta situación de inmediato. También dijo que durante la mayor parte de los 14 años que han pasado en prisión han estado recluidos en distintos tipos de régimen de aislamiento y en solitario. El deterioro que, según informes, ha sufrido la salud de al menos dos de ellos se atribuye a los años de aislamiento a los que han sido sometidos. En base a todo ello concluía que el aislamiento prolongado puede tener consecuencias perjudiciales para la salud física y mental de los presos y puede, en algunas circunstancias, constituir trato cruel, inhumano o degradante. En 1988, Amnistía Internacional se dirigió por escrito al ministro de Justicia de Francia para pedir que aclarase las condiciones en las que estaban recluidos los cuatro presos, después de recibir informes que indicaban que los habían sometido a prolongados periodos de aislamiento. En 1998, Amnistía Internacional escribió nuevamente al ministro frances de Justicia para pedir aclaraciones tras recibir informes según los cuales, 12 años después de su detención y 4 años después de su condena, los cuatro seguían sometidos a un aislamiento estricto y a duras restricciones a sus derechos a mantener correspondencia y recibir visitas.

Amnistía Internacional nunca recibió ninguna respuesta del gobierno francés.

Desde 2006 el Comité francés Libérez-les venía convocando cada cuarto sábado del mes una concentración ante la cárcel de Bapaume para exigir la liberación de la militante de Acción Directa.

En un comunicado público anterior fechado en mayo de 2007, el Comité extendía la solidaridad a los refugiados políticos vascos presos en Francia, así como a los de otras nacionalidades, mencionando explícitamente, entre otros, a los militantes de ETA, de los GRAPO y de nuestro Partido, así como el bombardeo de Gernika. Según este Comité, Francia ha pasado de ser el país de la resistencia a ser el país de las mentiras, donde se burlan de los derechos humanos, siendo características de ello las extradiciones y expulsiones entre el Estado francés y el español, un país del que denuncia las torturas que padecen los detenidos en regímenes penitenciarios de excepción.

El comunicado acababa con la consgna: ¡Más que nunca, la solidaridad es un arma! y exigía la liberación de todos los presos políticos y más en concreto de Nathalie Menigon (AD), Agurtzane Iriondo Delgado (ETA), Fernando Hierro Chamón (GRAPO) y Manuel Pérez (Secretario General de nuestro Partido).

La página web de este Comité es: http://www.liberez-les.info/ y la web del colectivo Ne laissons pas faire! tiene la siguiente dirección de internet: http://nlpf.samizdat.net

Estado de Desecho

Quizá nuestros visitantes también hayan leído, como nosotros, el libro Cien horas con Fidel en el que Ignacio Ramonet entrevista al dirigente cubano y, más concretamente, quizá también se hayan sorprendido del grotesco contenido del capítulo 21, grotesco, decimos, por parte de Ramonet, no de Fidel, es decir, del que pregunta y no del que responde (lo cual es peor todavía).

Ese capítulo trata de la pena de muerte o, por mejor decirlo, de la pena de muerte en Cuba porque, como es bien sabido, la pena de muerte no existe en Europa, por definición: que en España mueran anualmente unos 2.000 presos en las cárceles, de una población cautiva de casi 70.000, éso no es pena de muerte porque se mueren ellos sólos, como de muerte natural; bien sabido es el enorme interés que pone el Estado de Desecho español en defender la vida de sus presos, y ahí está el ejemplo de Iñaki de Juana para demostrarlo fehacientemente.

Si en cualquier país del mundo, de una población de 70.000 personas se mueren anualmente 2.000, la Organización Mundial de la Salud la pondría en cuarentena.

En el referido capítulo 21 Ramonet más que preguntar asevera que en Europa -a diferencia de Cuba- no existe la pena de muerte, que se ha sustituido por la cadena perpetua para los peores crímenes y esa sanción, asegura Ramonet, corresponde en la práctica, en general, a una pena máxima de unos veinte años de cárcel efectiva. Esta afirmación la repite el periodista nada menos que tres veces.

Pues bien, en cuanto a la duración de las condenas, tenemos buenos ejemplos de lo que dice Ramonet:

Brigitte Monhaupt, de la Fracción del Ejército Rojo, salió de la cárcel en Alemania con 24 de años de condena cumplidos
Georges Ibrahim Abdallah, militante comunista libanés, sigue preso en Francia desde hace 24 años: pulsar el enlace http://liberonsgeorges.over-blog.com/
Philippe Bidart, de Iparretarrak, sale de la cárcel en Francia con 19 de años de condena cumplidos
Iñaki de Juana, de ETA, sigue en la cárcel en España con 24 años de condena cumplidos
Josefina García Aramburu, del PCE(r), sigue en la cárcel en España con 24 años de condena cumplidos.

Por tanto, los dos primeros engaños son evidentes: aquí y ahora en España está plenamente vigente la pena de muerte y se cumplen muchos más de 20 años de cárcel.

Vamos a por la tercera mentira. Ignacio Ramonet asegura textualmente que no se puede extraditar a alguien que corra el riesgo de ser condenado a muerte o a más de veinte años de prisión efectiva en su propio país. Pues es evidente esta falsedad, y ahí están los ejemplos de todos nuestros camaradas, que han sido extraditados desde Francia con peticiones fiscales muy superiores y arriesgando condenas de hasta cuarenta años de presidio, entre otros, la mencionada Josefina García.

Pero el caso español parece extraordinario, como una especie de excepción en Europa, o al menos así lo quieren presentar. Vamos a comprobar que no es cierto y lo que es peor: vamos a exponer un caso que Ignacio Ramonet conoce -o debería conocer- por cuanto su trabajo es el periodísmo y además se desarrolla precisamente en Francia: es el director de Le Monde Diplomatique: el preso social Lucien Léger condenado a cadena perpetua en 1966 y que había cumplido nada menos que 41 años en la cárcel fue excarcelado en Francia el 3 de octubre de 2005. Entonces había en Francia otros dos presos que llevaban más de 40 años encarcelados.

¿Cuántos presos hay en Cuba cumpliendo condena desde hace 40 años?

La farsa judicial

Pero quizá lo peor no sea nada de esto, con ser verdaderamente espeluznante en una Europa que trata de dar lecciones al mundo de eso que califican como derechos humanos, y sobre todo en una Francia cuyo lema -antiguamente- fue libertad, igualdad y fraternidad. Quizá lo importante es la manera en la que se imponen esas mismas condenas interminables. Quizá lo importante sea dejar constancia de que Iñaki de Juana ya había cumplido su condena cuando el fiscal se sacó de la manga otro crimen para evitar su salida de la cárcel en el último momento, crimen que consistió en escribir en un periódico, crimen por el cual le fueron solicitados 90 años de condena, luego reducidos a 12 y luego reducidos a 3. Eso es grave porque es el colmo de la arbitrariedad, porque no hay forma humana de justificar en ningún país medianamente civilizado que por escribir se le pueda pedir a alguien una condena de 90 años de cárcel, como tampoco la hay de rebajar luego esa misma condena según los intereses políticos de cada momento.

Lo mismo podemos decir de nuestros camaradas, que ya cumplieron su condena en Francia por el mismo crimen por el que luego se concede su extradición y por el que ahora siguen encarcelados en España, crimen que consiste en ser militantes de nuestro Partido y que, gracias a la falsificación, al engaño y a la manipulación de los sicarios del Ministerio del Interior, se convierte, como por arte de magia, en un apestoso crimen de terrorismo sin que aparezcan por ninguna parte armas, ni explosivos, ni acciones militares de ninguna clase.

Pero obviamente el engaño no basta porque es tan sumamente burdo que sólo engaña a quien quiere ser engañado, y eso sólo es posible con jueces amaestrados en las cloacas del franquismo como los de la Audiencia Nacional, cuyas triquiñuelas, después de 30 años de siniestra tarea represiva, van quedando al descubierto cada vez más claramente. Así resulta que cuando Iñaki de Juana iba a ser puesto en libertad, cuando ya estaba redactada y firmada la orden, se produce uno de esos minigolpes de Estado subterráneos que caracterizan a todos los países fascistas y, también como por arte de magia, al tribunal le quitan sus competencias, que pasan a manos (a las garras) de un pleno de jueces que por goleada (como se regodeaba un diario económico) cambia la decisión y ordena su mantenimiento en prisión.

Esa es la esencia del Estado de Desecho que padecemos.

Todo atado y bien atado

Zapatero y sus muchachos venían insistiendo en que todo había que hacerlo con la ley en la mano y les ha resultado que esa ley que tienen en la mano es la que Franco dejó atada y bien atada, que es la ley del 18 de julio y, lo que es peor, que quienes tienen que aplicarla son también los cachorros togados del franquismo, porque si ningún aparato del Estado fue depurado durante la transición, muchos menos en la caverna judicial, donde todo se hace a escondidas y bajo la apariencia de una pura aplicación mecánica de la ley. Pues bien, los jueces españoles vienen demostrando que cuando la ley no les conviene a sus propósitos fascistas, nadie mejor que ellos para saltar por encima de ella. Ahí está el caso del magistrado Pérez Tremps del Tribunal Constitucional, a quien se lo han quitado de encima a las bravas para tener mayoría cuando se decida sobre el nuevo Estatuto de Autonomía de Catalunya.

Conclusión: que éste no es un Estado democrático ya es un grito que se oye desde muchos sectores, incluso burgueses, que están hartos de las manipulaciones de los falangistas enquistados en todos y cada de sus despachos y oficinas, desde cuyas sombras siguen manejándolo todo a su antojo. Hasta el PSOE le ha visto las orejas al lobo y ha tenido que cambiar de discurso e incluso de ministro de Justicia. López Aguilar ya había aprobado lo único que le interesaba, el matrimonio de los homosexuales y se había dormido en los laureles, dejando hacer y deshacer a los falangistas del PP, que entre juicios y juzgados se mueven como pez en el agua. Por fin han visto la necesidad de plantarles cara y han nombrado a un verdadero perro de presa de los tribunales: el fiscal Bermejo, aquel que siempre se negó a juzgar a los terroristas del GAL-PSOE porque lo consideraba una hipocresía. Y no le faltaba razón: si bien los GAL fueron una creación específicamente dirigida por el gobierno de Felipe González, Alfonso Guerra, Rubalcaba y otros ministros socialfascistas, fueron un asunto de esos que llaman de Estado, es decir, algo consensuado por todos (absolutamente todos) los partidos y grupos parlamentarios, que siempre expresaron su conformidad con el asesinato, el secuestro y el terrorismo de Estado (aunque luego se rasgaran las vestiduras hipócritamente). ¿Por qué juzgar sólo a los ministros, funcionarios y dirigentes del PSOE por los crímenes en los que todos habían participado?

Con este currículum a los falangistas del PP no les falta razón: el nombramiento del fiscal Bermejo como ministro de Justicia es una patada a su querido Pacto Antiterrorista y ese Pacto Antiterrorista no es otra cosa que un intento de continuar con la política aznarista de tierra quemada que convertiría al PSOE en un mero gestor y continuador de la fracasada línea del PP que hizo aguas el 11-M (cuyo juicio comienza precisamente ahora).

El fracaso histórico de la transición

Nosotros venimos insistiendo en la verdadera carga de profundidad que supuso aquel 11-M, en realidad el punto y final de toda una etapa, la culminación de un fracaso que cabe calificar de histórico y que, bien mirado, no es sólo el fracaso del aznarismo sino de toda la transición en su conjunto.

Una anécdota ilustra la magnitud de aquel desastre. El 12-M el entonces ministro de Interior del PP, nada menos que Acebes, vio la gran oportunidad de hacer comprender a la Unión Europea las posiciones de su gobierno en materia antiterrorista, que no eran otras que las que el Pentágono estaba -y está- poniendo en práctica por todo el mundo, especialmente Oriente Medio. Para ello convocó una reunión del JAI, el foro europeo de ministros de Interior y Justicia de la Unión Europea, que resultó realmente breve porque no le dieron ni ocasión de explicarse. Sustancialmente sus colegas le dejaron dos cosas bien claritas: primero, que el 11-M no sólo no demostraba sino que refutaba de manera contundente la validez de la política del PP tanto en materia antiterrorista como en sus relaciones internacionales; segundo, que tomara nota de Irlanda porque ésa era la única vía que les quedaba ya, a lo que uno de los presentes añadió gráficamente: Os habéis gastado un billón [con be] y medio para acabar con los terroristas y estáis peor que nunca.

Los falangistas del PP apenas caen en la cuenta de la tampa en la que ellos mismos trataron de embaucar a todos. Es significativo poner de manifiesto las exquisiteces semánticas que ponen sobre la mesa, verdaderos tratados de filología. Por ejemplo, dicen que en España no se puede hablar de proceso de paz porque nunca ha habido guerra sino un mero problema de delincuencia común que hay que erradicar (o exterminar). Y sin embargo, para negar la necesidad de iniciar las famosas conversaciones, afirman que más bien hay que hablar de la derrota de la resistencia antifascista, que según ellos no necesita de ninguna clase de conversaciones. Pues que tengan bien presente que si las cosas no salen como ellos pretenden, no habrá tal derrota y, en consecuencia, lo que habrá será una victoria, que es la peor de las pesadillas que pueden imaginar.

La CIA alza el vuelo

Como no podía ser de otra forma, tenemos que hablar un poco de la CIA, otro de los temas de moda cuando los asuntos judiciales pasan a un primer plano, como ahora. Toda la verborrea europea se concentra siempre en situar a Estados Unidos como los imperialistas malos para presentarse ellos mismos como los imperialistas buenos, defensores de la paz, la legalidad internacional y los derechos humanos. En Europa no hay Guantánamos pero sin la complicidad de Europa tampoco los hubiera habido. Pero ¡cuidado!: en Europa no hay Guantánamos salvo en los países del este, como Polonía o Rumanía, donde tras la caída del telón del acero, los viejos agentes de la CIA sobre el terreno se hicieron con el poder de una manera tan descarada que casi no forman parte de Europa o, por lo menos, de la imagen estereotipada que Europa quiere vender.

Los secuestros de la CIA no hubieran sido posibles si Europa no hubiera colaborado con los secuestradores que, como es bien sabido, condujeron a salvajes torturas contra las víctimas, lo cual fue conocido desde un principio por todos los países europeos, cualquiera que fuera su tipo de gobierno. Europa está involucrada hasta las cejas en el más negro terrorismo de Estado de los últimos tiempos y no basta que su ridículo parlamento trate de lavarse la cara con un informe sesgado sin depurar ningún tipo de resonsabilidades.

Así ha actuado toda Europa y España dentro de ella. Pero cuando el PP nos introdujo en el trío de las Azores añadieron algo más de su propia cosecha: enviaron a los torturadores para colaborar con la CIA en las sevicias de los secuestrados en Guantánamo. Porque España es así: al Estado fascista español no le basta con equipararse a Europa y un país que puso en pie a la Inquisición siempre es capaz de aportar algo más.

Rajoy, que era vicepresidente del gobierno entonces, se lava las manos; Acebes, ministro de Interior, no dio la orden; Zaplana, que era ministro no sabe nada de aquello, como Aznar, que era el capo, tampoco supo que en Irak no había las armas cuya existencia entonces aseguró. Seguramente los torturadores fueron por su cuenta. Garzón, paladín de los derechos humanos, tampoco autorizó aquel paseo policiaco por el campo de concentración de Guantánamo; quizá sólo le informaron después, pero tampoco dijo nada en su momento.

Secuestros, asesinatos y otras hazañas bélicas

Todo esto también parece nuevo, como si brotara a partir del 11 de setiembre de 2001, como si sólo se tratara del viejo estilo mafioso de la CIA. Pero lo cierto es que Estados Unidos ha venido haciendo esto mismo desde tiempo inmemorial y es harto conocido. También lo han puesto en práctica el FBI y la DEA, la policía antidroga estadounidense, tanto en Oriente Medio, como en América Latina. Milosevic y Sadam Hussein no han sido los primeros jefes de Estado en ser llevados a los tribunales para organizarles otras tantas farsas judiciales. Estados Unidos ya invadió Panamá para secuestrar a Noriega y luego juzgarlo en Estados Unidos acusado de narcotráfico. Un despacho de la agencia Reuter de 13 de julio de 1985 ya decía lo siguiente: La Administración de Ronald Reagan está estudiando la opción política de asesinar [sic] a los presuntos líderes de movimientos terroristas, según informó ayer la cadena NBC de la televisión norteamericana. La Casa Blanca se negó a comentar estas informaciones. En 1989, el año de la caída del muro de Berlín, el Departamento estadounidense de Justicia autorizó al FBI a secuestrar delincuentes en el extranjero y llevarlos a Estados Unidos (El País, 15 de octubre de 1989), al tiempo que la CIA reclamaba luz verde para derrocar dictadores (ídem, 18 de octubre). Un editorial del desaparecido diario El Independiente titulado Una guerra de muy baja intensidad, de 25 octubre de aquel mismo año 1989, afirmaba textualmente lo siguiente:

[...] Hace poco ha sido la misma CIA la que se ha quejado de las limitaciones que se le impusieron años atrás para que no pudiera participar en el asesinato de aquellas personalidades extranjeras que en un momento dado empezasen a resultar incómodas para la política exterior que a tal agencia le estaba encomendado velar... Un órgano oficial de un Estado recaba abiertamente manos libres para asesinar sin trabas cuando el interés (y hay quien sin vergüenza lo califica de supremo) de la nación así lo exija...

No se trata ya de enfrentarse a la crueldad de la guerra, aunque sea la llamada guerra de baja intensidad, o a la guerrilla o a la subversión. Hay que enfrentarse ahora a un tentacular poder difuso y esparcido, sostenido y pagado por los impuestos del mundo llamado libre, que actúa desde dentro de las estructuras legales de un Estado, pero con la ilegalidad del más puro terrorismo. Frente a esta guerra de mínima intensidad, que ni siquiera implica ya a reducidos grupos de audaces guerilleros, sino a asesinos y terroristas aislados, frente a esa subversión de estado apenas hay posibilidades razonables de defensa...

Es el embotamiento progresivo de la sensibilidad de los pueblos, del que puede ser síntoma el hecho de aceptar como necesario que sea un órgano del Estado el que haya de recurrir, de modo oficial y burocratizado, al asesinato y al terrorismo para alcanzar los objetivos de su política exterior. Y la hipocresía que significa el hecho de que, a pesar de todo, se siga hablando de democracia, de libertad y defensa de los valores de Occidente.

No es aceptable actuar militarmente a través de la OTAN para salvaguardar nuestra civilización, basada en el imperio del derecho (como se afirma en el preámbulo del Tratado del Atlántico Norte), y ejercer a la vez el terrorismo, que niega todo imperio del derecho, utilizando la acción encubierta de un órgano del Estado. No se puede esgrimir la moral de la democracia en los foros públicos y la del pistolero en el círculo privado... No se puede esperar que los pueblos respalden a sus gobernantes cuando les piden que apoyen sus esfuerzos de defensa si perciben la honda contradicción entre los valores que dicen defender y los medios que para ello se sirven.

Confiemos en que de los más profundos entresijos del gran pueblo que supo marcar rumbos de libertad a las viejas naciones europeas surjan todavía los nobles impulsos que impidan llevar a cabo lo que puede significar un enorme retroceso para la humanidad: la legalización del terrorismo burocratizado de ese nuevo tipo de guerra, que será de bajísima intensidad, pero de inmensurable repugnancia.

Nada nuevo bajo el sol, por tanto, por más que haya quien ha perdido la memoria y además no le guste hurgar en las hemerotecas.

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