Italia también criminaliza a nuestro Partido

A la criminalización de 2005 y 2006 en Francia y en España contra nuestro Partido se suma ahora la del Estado italiano con el objetivo de intentar exterminar lo que significa nuestra presencia como vanguardia política en las fábricas, en los organismos sociales, en los barrios, entre la juventud más combativa... No sea que ocurra en Roma lo mismo que en París hace unos meses y las barricadas ardan por los cuatro costados.

Tras las detenciones de febrero de 2007, con decenas de asaltos a personas y locales comunistas italianos, la fiscalía de aquel país ha hecho público un largo informe de 800 páginas donde dice literalmente:

Haciendo de la violencia su manera de lucha contra el democrático orden italiano y recurriendo a la lucha armada, con la colaboración política y personal de otras organizaciones combatientes y clandestinas de matiz comunista como las Brigadas Rojas y el PCE(r)-GRAPO, para concretar entre todas ellas un proyecto revolucionario único.

De nuevo el fantasmagórico montaje de la Guardia Civil que une en una sola organización a nuestro Partido y a la organización armada antifascista GRAPO. Pero ahora ya no sólo nos juntan con aquellos que apoyamos (lo cual siempre una satisfacción paa nosotros, aunque sea falsa) sino también con los que venimos criticando por su oportunismo desde hace tiempo, como es el (n)PCI, al que el informe de la fiscalía también alude.

De nuevo las mentiras mediáticas y policiales de juntar en un todo es lo mismo y todo es uno a nuestro Partido con organizaciones con las que nada tiene que ver. Y si a todo eso le ponemos la sal y la pimienta de hacer aparecer también a la organización armada revolucionaria italiana Brigadas Rojas, con los 800 folios ya tenemos justificación para abrir la caza al comunista español o italiano militante o simpatizante del PCE(r) en Italia, lo mismo que en Francia o en España.

Basta ya de inventar organigramas falsos e inexistentes; basta ya de criminalizar a un partido comunista revolucionario: dicen que quieren la paz pero sólo preparan y ejercen la guerra sucia más repulsiva. Que no pongan más excusas: que reconozcan que siguen teniendo miedo al comunismo.

Los familiares de los presos políticos italianos se organizan

Escribe a los presos políticos italianos

El sábado 10 de marzo se realizó en Milán una asamblea de familiares y amigos de los detenidos en Italia el mes anterior. A esta asamblea acudieron más de 100 personas. Cabe señalar la presencia de muchos jóvenes y de madres que por primera vez en su vida se atrevieron a hablar frente un público.

En Padua, se organizó una cena para recaudar dinero para pagar los gastos de los abogados: participaron 150 personas.

Correos de Italia todavía no permite que se abra la cuenta corriente para recibir el dinero para los gastos legales.

Cuatro personas han sido detenidas por haber pegado carteles que pedian la libertad para los presos políticos.

La reunión fue un éxito completo si tenemos en cuenta el fuerte despliegue de terrorismo mediático que desde un principio trató de criminalizar a los familiares de los detenidos y a los solidarios para paralizar su respuesta.

Un día antes de la reunión, el 9 de marzo, el periódico italiano La Republica, decía que el militante del Socorro Rojo Internacional Antonio Lago Iglesias, acompañado por su compañera también militante de la misma organización solidaria, Betta Lassagna, es la conexión entre los comunistas italianos detenidos con la disidencia armada en Suiza, España, Francia y Bélgica.

Lo más interesante es enterarse que este compañero –preso durante dos años en París como preso político del Socorro Rojo Internacional- participó en encuentros de esa supuesta conexión terrorista europea en París en las mismas fechas en las que se hallaba incomunicado en la cárcel francesa de La Santé. Por lo visto tiene capacidades de tipo divino.

Antonio y su compañera ya fueron detenidos en varias ocasiones anteriores en Roma y París con acusaciones sin ningún fundamento ni prueba y, por tanto, esta nueva criminalización prepara el terreno para dar nuevos zarpazos represivos de terror de Estado. La acusación no es baladí y hacemos responsable a la prensa carroñera y colaboradora de los fascismos europeos de lo que a ambos les pueda suceder.

Que a los militantes del Socorro Rojo Internacional se la tienen jurada todas las policías y regímenes democrático-fascistas a lo largo y ancho de toda Europa, no es ninguna noticia novedosa. Pero en cierto modo sí lo es que a sus militantes les citen como dirigentes internacionales del nuevo terrorismo europeo. Así, como suena.

En julio de 2002, para justificar otra redada de la DIGOS (policía política italiana), varios periódicos italianos también la enmarcaron con una mezcolanza Brigadas Rojas-Nucleos Territoriales Antimperialistas-GRAPO.

El asunto es que, por lo visto, no es suficiente el acoso policial, represión, multas y criminalización de los Estados, sino que ahora también están encima los periodistas gusanos que viven de criminalizar a los luchadores.

La prensa apunta y luego la policía encarcela o asesina. Semejantes declaraciones de la prensa y policía ponen a los militantes en el punto de mira de la guerra sucia, criminalización y detenciones. No sería la primera vez: Aurelio Fernández Cario, militante del Socorro Rojo, fue asesinado por el Batallón Vasco Español en París en 1979. No van a parar hasta que no se les oponga una resistencia abierta, hasta que la solidaridad no se organice, hasta que se les pierda el miedo, que es su único punto de apoyo.

La detención de los comunistas italianos

En la noche del miércoles al jueves 12 de febrero un despliegue de 500 policías italianos encapuchados y en uniforme de guerra realizó un centenar de registros en domicilios, sedes políticas y centros sociales, deteniendo a 15 camaradas en Padua, Turin y Milan. Las fuentes gubernamentales y los medios de comunicación burgueses presentaron esta gigantesca operación de terrorismo de Estado la como la fase culminante de una investigación comenzada en agosto del 2004 contra algunos militantes comunistas, acusados de reconstruir una organización comunista combatiente que estaba a punto de pasar a la acción.

Según esas mismas fuentes policiales, se les han ocupado varios depósitos de armas y serían los responsables de varios operativos armados contra emisoras de televisión, contra el diario Libero, contra la mansión de Berlusconi, contra la sede de la multinacional de la energía ENI y contra un jurista que trabajaba para el gobierno en los planes de reestructuración laboral.

Entre los detenidos hay antiguos presos políticos de las Brigadas Rojas y uno, Bruno Ghirardi, de los COLP (organización de presos sociales), varios obreros (Valentino Rossi, Andrea Scantamburlo, Massimiliano Gaeta, Claudio Latino) y dirigentes sindicales (Massimiliano Toschi, Alessandro Toschi, Vicenzo Sissi, Davide Bortolato) que han sido expulsados de los sindicatos respectivos, un enfermero (Davide Rotondi) así como conocidos dirigentes estudiantiles (Federico Salotto, Alfredo Mazzamauro y Amarilla Caprio). Cabe destacar la presencia de Alfredo Davanzo, militante de las Brigadas Rojas-Unión Comunista Combatiente que estuvo refugiado en París, donde fue detenido por la policía francesa por ser militante del Secours Rouge International, pasando luego a la clandestinidad en Italia.

Además la policía registró la casa de una militante suiza del Socorro Rojo Internacional.

Todos ellos han sido incomunicados acusados de pertenencia a una banda armada, se han declarado presos políticos y han rechazado contestar a ninguna pregunta de la fiscalía.

A otro detenido, el preso brigadista Marcello Ghiringhelli, le han retirado la libertad condicional.

Quien dirige la investigación es la magistrado Ilda Bocassini, la toga negra del tribunal de Milán, y próxima políticamente a las filas del centro-izquierda.

Desde el mismo momento en que se conoció la noticia, las primeras muestras de solidaridad no han tardado en aparecer, especialmente en la fábrica de Padua donde trabajaba uno de los obreros detenidos, en cuyos muros se pintaros lemas de apoyo del siguiente tenor: ¡Libertad para Max y Andrea! y ¡El terrorismo es el Estado que nos congela hasta la pensión y no los camaradas que luchan por la revolución!.

Con esta operación el gobierno Prodi-D’Alema-Bertinotti persigue destruir toda posibilidad de organización fuera de la lógica de su legalidad, que es la de la guerra y la explotación capitalistas. Los compañeros y la compañera encarcelados son comunistas, vanguardias de la lucha de clase (principalmente obrera) y antimperialista. La realidad es que el gobierno de centro-izquierda ve como se desvanece el consenso en torno a su política en dos ejes fundamentales: el ataque a las condiciones de vida y de trabajo de la clase obrera y del proletariado y la conducción de las misiones de guerra llevadas a cabo en varios frentes.

Este es el motivo por el que se realizan estas operaciones represivas y se continúa amenazando con otras nuevas. Todo esto va acompañado de la clásica campaña de descrédito de los comunistas, que son retratados como bandidos o residuos del pasado. En realidad, los mismos discursos de políticos, jueces y sindicalistas sobre el riesgo de arraigo social de los militantes revolucionarios; las manos adelante y las suspensiones de militancia efectuadas por los sindicatos, muestran el arraigo y el reconocimiento ganado por estos compañeros, si bien en condiciones dificilísimas, entre las filas de los sectores más avanzados de la clase explotada. El miedo a que la solidaridad proletaria se extienda, lleva a los gendarmes de la burguesía hasta a detener a quien simplemente expresa su apoyo a los presos, como ha ocurrido en Milán durante la noche del 13 al 14.

Llamamos a todos a continuar la movilización contra las políticas antiproletarias y militaristas del gobierno Prodi y, en particular, a participar en las iniciativas de solidaridad con los detenidos en esta ultima operación represiva.

¡Libertad para los compañeros secuestrados por el Estado burgués!
¡La única banda armada son los mercenarios de la Digos (policía política) que defienden el poder de los explotadores!
¡La lucha por el comunismo no se puede detener!

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