Ofensiva de detenciones contra nuestro Partido

Lucio García Blanco
Preso Político del PCE(r)
Prisión de Meco

Lucio García Blanco, preso político del PCE(r), a las organizaciones antirrepresivas y de solidaridad con las y los presos políticos, a los medios de comunicación que dan voz a los sin voz, a todos los trabajadores y trabajadoras:

Fui detenido el pasado 6 de junio, a las 18 horas, por el Grupo Especial AntiGRAPO de la Guardia Civil en la Biblioteca Pública de Mataró.

Me encontraba leyendo la prensa, cuando fui asaltado muy violentamente por varios guardias, que me levantaron en volandas y me tiraron contra el suelo. No opuse resistencia física, sólo me limité a gritar a las numerosas personas de la biblioteca, que era militante del PCE(r), que luchaba por el socialismo y que me estaban llevando los fascistas. En ese momento recibí varios golpes y patadas en el estómago, me apretaron fortísimamente las esposas colocadas con los brazos a la espalda y me colocaron una capucha en la cabeza. Me introdujeron rápidamente en un vehículo, y nada más entrar un guardia me cogió el cuello entre sus brazos y apretaba hasta conseguir que casi me asfixiara. Seguía haciendo una y otra vez esos apretones, y mientras otro me pegaba enormes golpes en el estómago, la cabeza, las articulaciones... Así, desde Mataró a Barcelona no dejaron de pegarme ni un segundo.

Me dicen que me han aplicado la llamada Ley Antiterrorista. Este instrumento de excepción, que entronca con la Ley Antibandidaje del Caudillo, y que no supone otra cosa que la anulación de los mínimos derechos que debieran asistir a cualquier detenido, la incomunicación absoluta durante cinco días (me amenazaban constantemente en prorrogarlos otros cinco), y por tanto, la mano libre para las torturas, todo el terror imaginable, que en el caso del cuerpo benemérito ya se sabe que es mucho. La Ley sin fondo, donde como instrumento de excepción, empiezan aplicándonosla a las organizaciones revolucionarias y progresivamente, a más colectivos y personas. Así que con esa misma coletilla, la prensa fascista oficial, está catalogando ya a los obreros que defienden sus puestos de trabajo a golpe de barricada de vándalos, violentos y terroristas. Así, en corto plazo, los obreros combativos se convertirán en diana de estas leyes represivas.

Continúo: En otras ocasiones y detenciones anteriores, se emplearon conmigo a fondo. En ésta, como circunstancialmente han encontrado en nuestros pisos una variada información que les ha aportado numerosos datos y por tanto no les hacía falta sacárnoslos a palos, los malos tratos y los golpes que hemos recibido han estado más relacionados con su afán revanchista y su pretensión de hacernos renunciar a nuestra ideología que a la mera consecución de información.

Estábamos en absoluta incomunicación (luego supe que éramos 4 los militantes del PCE(r) detenidos y 2 los de GRAPO, en operaciones diversas). Me mantuvieron de pie y esposado tal cantidad de horas, que en varias ocasiones las piernas me fallaron y me caía desplomado. No me dejaron dormir ni un momento en los tres primeros días. Los interrogatorios eran continuos y cuando me llevaban a la celda, me vigilaban por la mirilla, me molestaban cada pocos minutos, tuve las luces encendidas los 5 días y hacían todo tipo de enormes ruidos. Todo con el objetivo de intentarnos llevar a un derrumbe físico y psíquico total.

El traslado de Barcelona a Madrid fue lo más duro. Me interrogaban mientras me daban golpes en el pecho y en la cabeza, y cuando se cabreaban por no oír respuesta, me daban somantas de golpes por todo el cuerpo y me tiraban brutalmente del bigote y las patillas. Me hicieron la bolsa, además reforzada con una capucha de lana, lo que me produjo horribles asfixias. Sólo me levantaban la bolsa cuando creían que estaba a punto de no aguantar más. En Barcelona y en el vehículo me repitieron infinidad de veces que me iban a pegar un tiro, y varias veces cargaban la pistola y me la pegaban a la cabeza.

Hoy, pasados 25 días desde mi detención, tengo enormes moratones en el pecho, un brazo y una pierna.

Mi ánimo, después de comprobar una vez más su bajeza moral, personal y sus métodos sanguinarios, es más alto que nunca. Salir airoso y con la cabeza alta de un combate como este (tú sólo contra toda la brutal maquinaria del Estado fascista) te da aún más fortaleza humana y política. La cárcel se convierte así en una nueva trinchera a pelear.

Al paso por la Audiencia Nazional (ya nos han llevado en varias ocasiones), una y otra vez hemos reconocido con orgullo nuestras diversas militancias: GRAPO en el caso de Jorge e Israel y PCE(r) en el de Cela, Arango, Isabel y mío. Ellos venga con la falsa traca de PCE(r)-GRAPO, pero resulta que hasta en la infinidad de sumarios que nos han abierto reconocen militancia armada ¡solamente para Jorge García Vidal e Israel Clemente! Una y otra vez hemos vuelto a repetirles la absoluta independencia orgánica del Partido y la Guerrilla y la criminalización que pretenden.

Como se puede constatar una y otra vez, la demagogia de la paz, el talante, el humanismo (de los cementerios), que viene utilizando el PsoE, no es más que una negra cortina de humo para tratar de ocultar el incremento general de la represión y de la tortura que se da en las cárceles, comisarías y cuartelillos. Un incremento que cada vez alcanza más a todo tipo de personas y colectivos por el hecho de reivindicar una sociedad más justa o simples mejoras sociales.

Mientras he estado en Soto del Real he convivido en el módulo con los dos militantes de los GRAPO detenidos y con 4 compañeros de ETA. Gracias por el trato que nos habéis dispensado, camaradas. Ahh: Nos entrevistó la psicóloga, a ver si seguíamos manteniendo nuestras convicciones, como si por el hecho de haber sido detenidos y encarcelados de por vida fuéramos a comenzar a renegar de nuestra ideología, en fin...

Saludos comunistas. Un fuerte abrazo.

Relato de torturas guardiacivilescas

Me llamo Jorge García Vidal y soy combatiente de los Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre GRAPO.

Fui detenido a las 18 horas del 6 de junio en la Biblioteca Pública de Can Fabra, del barrio de Sant Andreu en Barcelona. En ese momento me encontraba leyendo sentado en una mesa rodeado de muchos estudiantes, que preparaban sus exámenes de junio. Escucho pasos acelerados y veo a 3 hombres de paisano que se dirigen hacia mi totalmente tensos. Se abalanzan sobre mi esos y otros que tenía detrás mío, me tiran al suelo y me gritan que estoy detenido. Yo vocifero mi nombre, que soy guerrillero de los GRAPO y que me están secuestrando, todo con el objetivo de denunciar mi detención ante la gente. Ante mi reacción, se me echan encima más guardias, me esposan fuertemente y me ordenan que me calle. Yo continuo denunciando mi detención y entonces, ante las varias decenas de estudiantes, me ponen una pistola en la sien y me ordenan o te callas ya o te pegamos un tiro. Le contesto al pistolero con nuevos gritos sobre mi militancia. Entonces me llueve una lluvia de patadas en la cara y comienzo a sangrar por la boca y la nariz a chorros. Me tapan la cara con una camiseta, y arrastrándome por los pelos, me intentan sacar de la sala. Continúo gritando que me han reventado la nariz y que me van a torturar, y lo que puedo observar es que se prestan inmediatamente a la tarea de limpiar la sangre del suelo mientras se gritan entre ellos que no hay que dejar rastro posible.

Los jóvenes de la Biblioteca reaccionan, y mis secuestradores se tienen que identificar como guardias civiles y a gritar que han detenido a un terrorista. Como aún estaba en la sala comienzo a gritar que los terroristas son ellos, y ante estos nuevos gritos me sacan a golpes de la sala. Me meten en un ascensor y cuando se cierra la puerta comienzan a golpearme salvajemente y amenazarme para que deje de gritar denunciándolos. Como el ascensor es exterior y acristalado, les oigo gritar que la gente les está viendo desde fuera. Así que me sacan y me bajan a rastras por las escaleras. Al llegar a la salida oigo voces de gente y vuelvo a denunciar mi detención a gritos.

A golpes y en volandas me arrastran hasta un vehículo que arranca inmediatamente. Me golpean en los testículos y me producen tales dolores y hematomas en la cara interna de los muslos, que a día de hoy van a más. Me golpean la cabeza, me dan puñetazos en los oídos, me meten los dedos en los ojos y me aprietan el cuello hasta producirme asfixia y fortísimos dolores en la garganta. Me aplican de vez en cuando una bolsa plástica en la cabeza. Me insultan y me gritan fortísimamente en el oído que me van a pegar un tiro. Me preguntan cien veces por mi arma y que dónde están mis camaradas. Sólo abro la boca para tomar aire y resistir el envite.

Llegamos a un edificio por el que me suben a rastras por las escaleras y me tiran contra el suelo. Me pisan la cabeza, me insultan y me clavan los grilletes en las muñecas hasta cortarme la circulación. Calculo que como a eso de unas horas, me sientan en una silla y me descubren el rostro. Un guardia civil encapuchado me empieza a lanzar preguntas. No respondo. Continúa, no respondo. Ante mis reiteradas negativas ordena que me vuelvan a tirar al suelo. Tres guardias me clavan sus rodillas contra las esposas, la espalda, todo mi cuerpo. Así otra media hora más o menos. Llega otro guardia y me dice si me duele la nariz (debo tenerla muy mal). No respondo y me examina la cara. Les oigo que me van a llevar al hospital.

Entran un montón a por mí y me ordenan que me ponga de pie. Como me niego me retuercen los brazos y me arrastran. Me meten en un coche y a toda velocidad y durante unos quince minutos de viaje llegamos a un local, que inmediatamente me huele al olor típico de los hospitales. Entonces comienzo a gritar de nuevo mi nombre y militancia. Me meten a rastras en una habitación y me amenazan con machacarme si sigo dándoles problemas. Se hacen fotos conmigo (lo veo a través de la camiseta), en plan trofeo y ensayan patadas de karate contra mí.

Viene una mujer, le ordenan que me examine, pero sin descubrirme, pues es peligroso que lo vea, ya que se ha autolesionado. Voy a gritar para decirle a la médico la verdad pero me tapan la boca. Forcejeo y me suelto, le digo a la doctora –que está muy nerviosa y se queja de la situación-, que yo no represento ningún peligro para ella y que todos los golpes me los han dado ellos cuando ya me tenían esposado e inmovilizado. Muy nerviosa me explora y me pide mi nombre o número de la Seguridad Social. Se ponen muy nerviosos y le dicen que se lo dan fuera. Al muy poco vuelve la doctora y les dice que con ese nombre (inventado, claro) aparecen dos personas. El que está al mando se pone muy nervioso, le dice a la médica que les de algún medicamento y al resto de picoletos que dejen de hablar con los guardias jurados del hospital, pues están revelando que yo estoy allí. Me sacan a rastras amenazándome con reventarme si la lío al salir. Escucho voces y sonidos de cámaras de fotos y al intentar gritar me tapan la boca y me meten a golpes en el coche.

Ese es el trato que públicamente me han dado y que puede ser perfectamente contrastado –si hubiese el más mínimo interés en denunciar las torturas, claro- preguntando a las decenas de estudiantes de la Biblioteca, a los médicos, ATS y demás pacientes del hospital, a los periodistas que estaban allí con sus cámaras...

¿Del resto de días?, mejor no hacer eterna esta denuncia, aunque está claro que les debieron pegar el toque desde arriba, pues el trato cambió a menos torturas físicas y más psicológicas (se acercaba mi presentación en la Audiencia Nazional), como la continua amenaza de detener a militantes y simpatizantes del PCE(r), del SRI y a familiares, diciendo además que iban a destrozar sus viviendas con el pretexto de buscar armas.

Veintitantos días después, aquí en el aislamiento de Soto del Real, tengo cicatrices en ambas muñecas por los grilletes, los dedos pulgares de ambas manos dormidos, hematomas y cicatrices en brazos y piernas, fortísimos dolores en espalda, costillas y la nariz reventada. En los 5 días en sus manos me daban continuamente gran cantidad de antiinflamatorios, y el hinchazón de la cara y los labios remitió, el del resto del cuerpo no. Esto me ha ocasionado (me lo daban también disuelto en el agua) un fortísimo estreñimiento y dolores en la vejiga.

A fecha 6 de julio de 2007, o sea, un mes exacto de su detención, Jorge García Vidal continúa en el módulo de aislamiento de la prisión de Soto.

Movilización contra la tortura... en Bruselas

El 26 de junio, Día Internacional Contra la Tortura, el Comité Vasco Contra la Tortura, en colaboración con el Socorro Rojo/APAPC, seccion de Bélgica (Comisión por un Socorro Rojo Internacional), organizaron una manifestación contra la tortura.

El Socorro Rojo participó con una delegacion que se manifestó frente a la sede de la Unión Europea y además participó en diferentes formas (carteles, mesas de información, movilización) en la Conferencia Pública organizada por las víctimas de la tortura.

Aprovechando la ocasión, se distribuyó un documento que denunciaba la situación de los militantes de los GRAPO y de nuestro Partido recientemente detenidos y encarcelados cuyo contenido, traducido del francés, decía lo siguiente:

El Estado español tortura a los presos revolucionarios

Socorro Rojo APACC
Sección belga de la Comisión por un Socorro Rojo Internacional

El miércoles 6 de junio dos militantes de la organización armada Grupos Revolucionarios Antifascistas Primero de Octubre (GRAPO) y cuatro del Partido Comunista de España (reconstituido), el PCE(r), fueron detenidos en varias operaciones policiales en diversas localidades de Cataluña. Tras sus detenciones y desapariciones durante cinco días, el lunes 11 de junio hacia las 20 h. les llevaron a declarar ante el juez de la Audiencia Nacional, el tribunal especial político antiterrorista del Estado español.

La Audiencia Nacional envió a los militantes detenidos a prisión pero rechazaron al abogado toda información sobre su destino. Hasta el momento y tras el plazo legal de cinco días de secreto, ni los abogados, ni los familiares, ni el movimiento contra la represión tuvieron el menor contacto ni la menor información.

Aún no sabemos en qué prisión se encuentran, cuáles son los cargos contra ellos o en qué situación física se encuentran. Según ciertos vecinos que han podido verles o entreverles, al menos uno de ellos, Jorge García Vidal, solamente diez horas después de su detención se encontraba ya en un estado físico penoso.

¿Cuál ha sido su suerte durante esas 120 horas de desaparición y aislamiento? Las torturas eran evidentes porque el mismo jueves por la mañana la prensa burguesa se inquietaba por el estado físico de Jorge García Vidal. La prolongación del aislamiento total más allá del periodo legal, el hecho de que escondan a los presos de sus abogados, son las maniobras clásicas de la policía para tratar de ocultar la tortura.

El 9 de junio de 2006, tres miembros del PCE(r), Arantza Díaz Villar, Juan García Martín y Carmen Cayetano Navarro, fueron torturados tras su detención. Las dos mujeres sufrieron humillaciones sexuales y una de ellas fue abiertamente violada. La ferocidad con la que la Guardia Civil española ataca a los presos politicos es conocida en el marco de la represión y de la izquierda independentista vasca (¡más de mil casos de totura!). Los militantes revolucionarios también están en el punto de mira de los torturadores.

Es necesario recordar la situación médica en la que se encuentra la militante presa del PCE(r), Josefina García Aramburu, que se encuentra en el Hospital 12 de Octubre de Madrid. Fina ha estado presa durante 20 años en España y fue brutalmente torturada por su militancia en los GRAPO. Tras su liberación, se incorporó de nuevo a la lucha política pasando a la clandestinidad como militante del PCE(r). Fue detenida en 2002 en París y juzgada en Francia. Fina ha pasado un total de 24 años de prisión. Padece una cardiopatía (ya ha sufrido tres ataques cardiacos) y una hernia discal causada por la pelea con la Gendarmería en el Palacio de Justicia de París.

¡Solidaridad con los presos revolucionarios!
¡No hay justicia, no hay paz!

Declaración del MLKP

PCML Turquía/Kurdistán del Norte
Oficina Internacional, Declaración número 25
12 de junio 2007

El 6 de junio el Estado español dio una prueba más de su entendimiento de libertad de opinión y organización. En operaciones separadas detuvo a Jorge García Vidal e Israel Clemente López, dos militantes de la organización armada GRAPO (Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre) y cuatro militantes del partido político PCE(r) (Partido Comunista de España (reconstituido)) en Barcelona.

Los cuatro militantes del PCE(r) son personajes conocidas por su lucha de muchos años al lado de la clase obrera, algunos de ellos pasaron mucho tiempo de su vida en la cárcel a causa de su compromiso revolucionario. Francisco Cela Seoane, nacido en 1958, pasó 22 años en cárceles españoles a causa de su actitud política. El militante del PCE(r) Manuel Ramón Arango Riego y la expresa política Isabel Aparicio Sánchez son también entre los detenidos. El cuarto de los detenidos, Lucio García Blanco, también ya pasó 13 años de su vida en cárcel, seis años por haber cortado un pino durante una huelga de obreros.

A través de una conspiración de la policía española, los jueces y el Estado españoles quieren vincular estos cuatro revolucionarios con la lucha armada y así encarcelarles otra vez aunque no existen ningunas pruebas por tal contacto. Se sabe muy bien que los GRAPO y el PCE(r) son organizaciones totalmente independientes una de otra y además distintas en su orientación ideológica. Sin embargo aquí tratan a través de una conspiración de equiparar actividad política con la lucha armada.

A través de varios testigos se dio por conocido de que por lo menos uno de los detenidos fue torturado.

Ni en España ni en Turquía y Kurdistán del Norte las conspiraciones van a impedirnos a seguir en la lucha por el comunismo.

¡Condenamos este terror del Estado español y exigimos la condena inmediata de los verdugos!
¡Condenamos con toda fuerza la represión contra los resistentes y comunistas y exigimos su inmediata libertad!

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