Alemania amenaza con marcharse de Afganistán

Estados Unidos pretende fusionar su misión en Afganistán con la que realiza la OTAN, con el objetivo de transferir el máximo de responsabilidades a los aliados y disponer así de más recursos para poder destinar sus propios efectivos a Irak. En un evidente reflejo de la tensión en las relaciones transatlánticas, Alemania y Francia han hecho saber que no apoyan estos planes. El ministro germano, Peter Struk, ha llegado a barajar la posibilidad de retirar a sus cuarteles en Europa los efectivos alemanes en Afganistán, en caso de que quedasen asociados a la misión que ahora abandera Estados Unidos.

El ambiente es de permanente confrontación entre Francia y Alemania, por un lado, y Estados Unidos, por el otro. La ministra de Defensa francesa, Michele Alliot-Marie, dijo que está en contra de una fusión entre los dos mandatos, a pesar de que ambos están confirmados por las Naciones Unidas; mientras que su colega Struk llegó a decir que dudaba de que el Parlamento alemán estuviera dispuesto a aceptar que los 2.500 soldados que están en Afganistán puedan ser asociados a los planes estadounidenses.

En ausencia de Bono, España no tiene una posición definida pero, según el almirante Torrente, secretario general de Política de Defensa, no se opone a que se estudie la posibilidad de fusionar ambas misiones.

A finales de setiembre de 2004 el Parlamento alemán prorrogó a por un año la ocupación del Ejército federal en Afganistán para evitar, como señaló el Gobierno, que su labor en ese país quede a medias. El ministro de Exteriores, el eco-pacifista Fischer recordó que una prueba de los avances de la ocupación es que ya nadie se refiere ya al presidente afgano, Hamid Karzai, como el alcalde de Kabul.

La decisión no se produjo la unanimidad en la decisión debido a que el grupo parlamentario liberal (FDP) consideró que la misión afgana es demasiado arriesgada para tan pobres resultados, y votó en contra.

Alemania participa en la llamada Misión Internacional de Asistencia a la Seguridad Internacional (ISAF) con 2.500 soldados de los casi 8.000 que integran esa fuerza internacional bajo mando de la OTAN. Además de Kabul, donde se estaciona el grueso de la ISAF, la presencia de los alemanes es especialmente notoria en Kunduz, sede de uno de los llamados Equipos de Reconstrucción Provincial (PRT) de ISAF.

Ese campamento PRT en Kunduz, donde según las cifras de Defensa hay unos 269 soldados y expertos alemanes en reconstrucción, fue atacado el 29 de setiembre con cohetes, y cinco soldados, entre ellos tres germanos, resultaron heridos de distinta gravedad.

Ese incidente se suma a otros en la sureña provincia de Zabol, donde se registran violentos incidentes atribuidos a los talibán y sus aliados de Al Qaeda. Ambos grupos, que promueven el boicot a las presidenciales que se celebrarán el 9 de octubre, amenazan de muerte a todos los que participen en esas elecciones.

La necesidad de salvaguardar el proceso político de ocupación iniciado por las potencias imperialistas hace obligatorio que, pese a todas las dificultades, Alemania permanezca en Afganistán, dijo el ministro de Defensa, Peter Struck al solicitar el beneplácito parlamentario: Es una misión de alto riesgo y como titular de Defensa lo digo con claridad. El cien por cien de seguridad no existe, dijo Struck y advirtió de que la decisión que tomemos aquí está, por tanto, ligada a la vida y a la muerte de nuestros soldados allí.

Prueba de la importancia que se da a este proceso de transisción afgano es la visita que hará al país el canciller Gerhard Schroeder tan sólo dos días después de las elecciones, aunque el Gobierno se reserva el derecho a cancelar el viaje por motivos de seguridad

En una rueda de prensa sobre los objetivos de la gira asiática en la que está incluida la visita, fuentes del Gobierno alemán, bajo condición de anonimato, reconocieron ayer que se reservan el derecho de cancelar la escala en Afganistán por razones de seguridad, pero señalaron que no parece que vaya a ser necesario. Los disturbios actuales están relacionados con las elecciones opinaron las fuentes quienes esperan que para la visita del canciller la situación se habrá tranquilizado bastante. Además, señalaron que los alemanes nos podemos mover por ese país en un ambiente mucho más positivo que otros. Las fuentes insistieron en este sentido en que no hay que dejar las cosas a medias y es preciso seguir implicado militar, política y económicamente en la ocupación de Afganistán.

En una rueda de prensa celebrada en enero de 2004, el ministro alemán de Defensa, Peter Struck, anunció los principios generales de actuación del ejército alemán en el futuro: Necesitamos un Ejército acorde con los desafíos del siglo XXI, con el papel cada vez más activo de nuestro país en el ámbito internacional, más operativo, más eficaz, con más movilidad. Struck evocó los compromisos contraídos por Alemania en Europa, con sus socios de la OTAN y con las Naciones Unidas, y la necesidad cada vez mayor de contar con un Ejército que realice misiones de paz y luche con eficacia contra el terrorismo internacional.

Actualmente el ejército alemán está presente en los Balcanes, Afganistán, Uzbekistán, Georgia y el Cuerno de África.

El ministro, que compareció junto con el Inspector General del Ejército Federal, Wolfgang Schneiderhand, reiteró la importancia de seguir adelante con la modernización del Ejército con realismo, y eso significa optimizar los recursos existentes.

El ministro quiere que la capacidad de reinversión militar sea al menos del 30 por ciento a partir del año 2012 (actualmente es del 25 por ciento), lo que únicamente es posible si se racionalizan los recursos existentes y se establecen prioridades de inversión.

Struck justificó la reestrucuración militar alemana afirmando que las amenazas actuales son bien distintas y la defensa se hace de otra manera, de ahí, dijo que lo importante no es el número de hombres y cuarteles, sino la operatividad, la eficacia, la coordinación en el mando, la movilidad y la capacidad de inversión en nuevos equipos.

El ministro, que presentará en abril al incluidas en esta segunda fase de la reforma, explicó que los recortes en los proyectos armamentísticos se harán de forma progresiva, realista y de forma equitativa para los tres ejércitos.

Struck mantendrá las inversiones en los sistemas de reconocimiento por satélite SAR LUPE, el MPA 3C ORION, así como los transportes DURO, DINGO y MUNGO, pero no efectuará la compra planeada de unos 10.000 camiones y los aviones abejorros marinos.

La cooperación transatlántica se reforzará, y con ella el desarrollo del sistema antimisiles Patriot, y el proyecto de los helicópteros de combate Tigre.

Para asegurar así la financiación del Ejército a largo plazo y su configuración hacia otros objetivos militares en el exterior, el ministro anuunció recortes de hasta 26.000 millones de euros en distintos proyectos armamentísticos hasta el año 2012.

El pedido del avión de combate Eurofighter de cuarta generación, uno de los más ambiciosos del consorcio europeo EADS, no se verá alterado, y, pese a los informes de prensa que anunciaban lo contrario, la compra de 180 aparatos se mantiene, dijo Struck.

Alemania respetará también sus compromisos con respecto al avión de transporte militar europeo A400M, puesto que lo que se recortará esencialmente es la compra de vehículos blindados y aviones de rastreo.

Struck anunció que las Fuerzas Armadas, que ahora integran unos 285.000 hombres y mujeres, se reducirán en los próximos años hasta 250.000 soldados y que también se desmantelarán unos 10.000 puestos para la realización del servicio civil sustitutorio.

Struck reiteró que el servicio militar obligatorio no se suprimirá y tampoco se reducirá el tiempo de servicio, que ahora es de nueve meses. Un servicio militar por menos tiempo carecería de sentido, dijo Struck, quien añadió que el servico militar obligatorio asegura, además, un vínculo entre la sociedad y el Ejército. Aunque entiendo que nuestras Fuerzas Armadas deben ser cada vez más profesionales, matizó a continuación, Struck afirmó que la decisión final sobre la obligatoriedad del servicio militar no se tomará en esta legislatura, sino a partir de 2006, cuando la reestructuración del Ejército esté más encarrilada.

Hasta entonces, el Ministerio de Defensa habrá cerrado otro centenar de cuarteles, de los 621 que quedan tras la clausura en los últimos años de otros 505. La red federal de cuarteles debe responder a un criterio puramente militar y no social o económico, dijo el ministro.

Manifestación contra los despidos masivos de obreros de Airbus en Alemania

El programa Power8 de Airbus puede producir el despido de entre 5.000 y 8.000 obreros en las fábricas alemanas por lo que unos 24.500 trabajadores de la multinacional europea se manifestaron el 3 de febrero en Laupheim, Bremen, Hamburgo y Varel.

Los retrasos en las entregas del avión gigante A380, el pasado año, provocaron cuantiosas pérdidas en esta filial del consorcio europeo EADS, que detallará el próximo 20 de febrero su plan Power8 para reducir los costes en 2.000 millones de euros anuales a partir del 2010. Airbus emplea en sus siete centros de producción alemanes a unas 23.000 personas y a 6.300 trabajadores a tiempo parcial.

Además de los despidos masivos, el plan prevé el traslado de la producción a otros países.

En Hamburgo, el mayor centro de producción de Airbus en Alemania, se movilizaron 12.000 obreros bajo el lema luchamos por nuestro futuro.

En la manifestación en Laupheim, el presidente del Estado federado de Baden-Württemberg, Günther Oettinger, aseguró que si Airbus está en crisis, debe quedar claro que no es culpa de Laupheim, sino de fallos en la dirección y problemas entre las dos sedes centrales del productor, en Hamburgo y Toulouse.

También el presidente de Bremen, Jens Böhrnsen, culpó a la cúpula directiva de la situación de Airbus y dijo que no puede ser que las consecuencias de esa mala gestión recaigan sobre los trabajadores.

En cambio, el alcalde de Hamburgo, Ole von Beust, dijo que aún confía en las afirmaciones y los contratos con Airbus y que cree que el modelo A380 se fabricará y suministrará desde esa ciudad.

Por su parte, el director de Airbus en Alemania, Gerhard Puttfarcken, consideró que un conflicto laboral es lo último que necesita Airbus, en vista de los numerosos pedidos y el ambicioso ritmo de producción actual, aunque entendió la preocupación de los trabajadores.

La hora de la recesión

La locomotora alemana, el motor de toda la economía europea, de la que viene a suponer un tercio de su potencial, sigue casi parada. La subida del euro respecto al dólar frenó la economía germana y el perjuicio para las exportaciones, motor tradicional de la economía, fue superior al previsto.

El principal problema es el bajo nivel de inversiones, a lo que se agrega una situación internacional convulsa por la guerra contra Irak y una incertidumbre doméstica, expresada en la caída en el consumo interno.

El índice de aumento del PIB ha sido el siguiente en los últimos años:

20012002200320042005
0'40'2-0'21'60'9

La mayor economía europea -y segunda del mundo junto con Japón- además del efecto lastre sobre sus socios comunitarios, ha agudizado el problemático estado de las cuentas en el estado del bienestar alemán, que trata de eliminar los derechos sociales y el seguro de desempleo.

Alemania se encamina hacia un déficit histórico de 53.700 millones de euros. Hasta setiembre de 2004 el ministro alemán de Finanzas, Hans Eichel, había estimado un déficit de entre 10.000 y 11.000 millones de euros. Por tanto, el déficit se quintuplica respecto a las previsiones, por lo que el ministro presentó un proyecto de presupuesto adicional que prevé un nuevo endeudamiento de Alemania, mucho mayor del que se esperaba. Las deudas superan las nuevas inversiones en 19.100 millones, lo que la constitución sólo permite en caso de perturbación del equilibrio económico.

Al llegar al 3'8 por ciento, el déficit obligó a Alemania a apartarse de los criterios de control presupuestario incluidos en el Tratado de Mastrique, que prevé un tope del 3 por ciento de déficit para los países de la zona euro y que algunos Estados, incluido el alemán, no pueden cumplir, lo que generó fuertes tensiones en toda Europa. El ministro de Finanzas, Hans Eichel, tuvo que retrasar hasta 2006 la consecución de esta meta, en principio fijada para 2004.

A mediados de marzo de 2005 el banco alemán Commerzbank, tecero del país, anunció la eliminación de 900 empleos en su departamento de banca de inversiones. La mayoría de dichos puestos serán eliminados en la sede del departamento en Londres.

En setiembre de 2004 el monopolio alemán de comercio y venta por correspondencia KarstadtQuelle, toda una institución en Alemania, anunció la supresión de 8.500 puestos de trabajo y vender 77 de los 180 principales establecimientos en el marco de la reestructuración que el consorcio llevará a cabo para salir de la crisis. El total de la plantilla es de 101.000 trabajadores.

El plan contempla también una congelación de los salarios de los trabajadores que queden dentro de la empresa durante tres años.

La distribuidora tiene previsto abandonar nada menos que 77 de los 181 centros comerciales que tiene repartidos por toda Alemania.

Más grandes almacenes con problemas de superproducción: Spar que eliminará 1.000 de los 3.100 empleos que tiene en sus tiendas al por mayor en Alemania.

Lo mismo sucede con la marca Schlecker de droguerías, que cerrará 1.000 tiendas.

La banca europea, que financió la expansión industrial y de las telecomunicaciones, carga ahora con gigantescas deudas. Históricamente entrecruzada con las grandes empresas industriales de su país, la banca alemana vive sus peores momentos desde 1920. La cosa es tan grave que los mercados han comenzado a descontar lo impensable: la quiebra de bancos alemanes, los más fuertes de Europa.

A lo largo de los próximos años, se perderán en el sector financiero, que acusa la caída de las bolsas, hasta 30.000 empleos.

El grupo asegurador alemán Allianz, el mayor de Europa, anunció resultados catastróficos: pérdidas por 1.200 millones de euros, las primeras en su larga historia. Aunque gran parte de estas pérdidas obedecen al fracaso de su compra de Dresden Bank (el tercer banco alemán), también en los seguros ha sufrido enormes pérdidas, una tendencia que sufren todas las aseguradoras europeas, incluidas las suizas.

Las pérdidas de Allianz subrayan la gravedad de la crisis alemana. El conjunto del sector bancario está en peligro y, en un hecho inédito, los cuatro mayores bancos alemanes sufrieron grandes pérdidas como consecuencia del estancamiento económico alemán y europeo, de la quiebra de 40.000 empresas en Alemania en 2002 y de la caída del valor de las acciones que tienen en sus carteras. La situación es tan delicada que rumores acerca de crisis de liquidez en dos de estos grandes bancos -el Commerzbank (cuarto) en diciembre y el HVB (segundo)- provocararon fugas de depósitos como las ocurridas en Buenos Aires o Montevideo.

El Dresdner Bank se apresta a despedir a 1.000 trabajadores, que se sumarán a los 9.000 que ya ha enviado a la calle.

Sobran bancos, lo que significa que se avecina una ola de quiebras, adquisiones, fusiones y concentración del capital financiero. El gobierno alemán ayudará a reflotar el sistema bancario creando un organismo que tomará los créditos bancarios incobrables. La contrapartida del salvamento es el plan de reducción de los subsidios al desempleo, flexibilización de las condiciones de despido, reducción de las prestaciones de la salud pública y reducción de las jubilaciones.

Pero Alemania no es un caso aislado sino que marca toda la tendencia de la banca europea. Por eso las autoridades europeas se preparan para un choque financiero mayúsculo. Ese choque llegará, precisamente, cuando la industria -que en muchos casos carga con deudas que superan sus fondos propios- necesita la refinanciación de sus deudas para sobrevivir. La crisis capitalista obliga a los deudores y a los acreedores a despedazarse mutuamente.

En 2003 Deutsche Telekom anunció pérdidas que pulverizan todos los récords históricos en Europa: 26.000 millones de dólares.

Sorprendentemente, una de las compañías más afectadas por la crisis, Lufthansa, no ha anunciado ninguna pérdida de empleo, aunque amenazó a sus trabajadores con una reducción de entre 2.000 y 4.000 puestos de trabajo si no aceptaban su propuesta de recortar costes, por ejemplo, a través de una reducción de la jornada semanal de trabajo hasta 31 horas.

Elevados registros de desempleo

Con más de cinco millones de desempleados, el índice de paro pasa del 12 por ciento ya que las grandes empresas están recortando puestos de trabajo. Su balance neto de creación de empleo es nulo.

En Alemania occidental los desempleados de larga duración llegan al 5 por ciento de la población y en Alemania del este hasta al 20% o al 25%. No sólo les va mal materialmente, sino que han abandonado toda esperanza de mejora en su situación vital.

En 2001 en Alemania quebraron cerca de 30.000 empresas (un 10 por ciento más que en 2000), lo que ha conducido a la pérdida de 500.000 empleos.

El paro proviene de la crisis de superproducción, que no tiene freno. Según subrayan una y otra vez los grandes captalistas, los recortes de empleo se han realizado con prejubilaciones o no cubriendo los puestos que quedan vacantes. Este tipo de recortes, sin embargo, es cada vez más difícil de mantener y, al menos en el sector bancario, ya están comenzando a recurrir a despidos directos.

Más paro pero menos subsidios. El parlamento alemán aprobó una ley sobre desempleo que reduce los subsidios para los desempleados. Estos perciben unos auxilios sociales básicos después un período de un año sin trabajo y no, como hasta ahora, desde el momento en que quedan sin empleo.

La reforma laboral, que ha puesto en práctica los llamados trabajos basura con ínfimos salarios subvencionados en parte por el Estado para permitir el regreso al mercado laboral de los parados crónicos, no ha tenido éxito.

Esos trabajos basura han sido utilizados en parte por las empresas para que determinadas tareas, que normalmente eran desempeñadas por empleados regulares, se realicen a un bajo costo. Es una tendencia afecta negativamente al mercado laboral y no contribuye a largo plazo a crear mayor empleo.

Aumenta la pobreza

Cuando el canciller Gerhard Schröder llegó al poder en 1998, el porcentaje de alemanes que vivía por debajo de los niveles de pobreza era del 12'1 por ciento. El informe elaborado por el Ministerio de Asuntos Sociales, presentado en marzo de 2005, dejó al desnudo un balance negativo: en cinco años de gobierno entre socialdemócratas y verdes, la brecha ha aumentado y el 13'5 por ciento de la población está catalogada como pobre, es decir, unos once millones de alemanes. Este índice saltó en 2003 al 15 por ciento y tres años después al 17,5 por ciento. Otro 20 por ciento dispone de unos ingresos tan bajos, que en cualquier momento podría despeñarse por el abismo.

El informe referido del Ministerio de Asuntos Sociales, que abarcaba el periodo comprendido entre 1998 y 2003, mostraba la otra cara de la moneda de la primera potencia de Europa. El 10 por ciento de la población que tiene altos ingresos aumentó su riqueza en un 29 por ciento, una realidad que anula todos los argumentos de los discursos de justicia social que llevaron al poder a la coalición reformista.

No sólo han crecido las desigualdades sociales; también la inseguridad social se ha generalizado. El miedo socialmente generado se ha convertido en una experiencia social ubicua. Se habla de los descolgados, quienes no sólo están excluidos del trabajo asalariado regular y han dejado de tener la menor oportunidad de volver a integrarse en el mundo del empleo, sino que se han entregado a su destino.

El 5 por ciento de quienes tienen empleo a tiempo completo en la República Federal viven bajo la línea de pobreza. El factor principal de la precariedad que se extiende en uno de los países más poderosos del planeta es, según el documento, el alto índice de paro existente, que en 2006 afectaba a más de cinco millones de obreros, un récord desde la II Guerra Mundial: La pobreza ha dejado de ser un fenómeno marginal y puede amenazar a las capas medias de la sociedad, admite el estudio.

El criterio de pobreza relativa en Alemania está determinado por el ingreso promedio neto, que equivalía en 2002 para los antiguos estados federados a 1.217 euros y 1.008 euros en los cinco nuevos estados. Todas las personas que reciben menos del 60 por ciento de ese indicador son catalogadas en esa categoría.

En el extremo opuesto, la fortuna promedio que posee el 10 por ciento más rico de la población alemana aumentó de 504.000 a 624.000 euros. Esas cifras reflejan de manera dramática el aumento de la brecha social que se ha producido en Alemania.

De forma paralela al informe sobre riqueza y pobreza elaborado por el Gobierno, el país afronta otra mala noticia que revela la existencia de una preocupante situación. Según un informe de UNICEF, un 10'2 por ciento de los niños -cerca de 1'5 millones- viven en precario: Es alarmante cómo ha subido el promedio de la pobreza entre los niños que sólo viven con uno de los padres o de familias inmigrantes, admitió el presidente de la sección alemana de Unicef, Reinhard Schlagintweit, quien concluyó que el Gobierno debe hacer algo concreto para impedir que la brecha social aumente.

Siemens despedirá a 18.000 obreros

El grupo monopolista Siemens, tocado por la crisis de las telecomunicaciones, planeaba recortar cerca de 17.000 puestos de trabajo.

De momento ha añadido a esa cifra otros 1.000 puestos de trabajo con la proyectada incorporación del segmento de construcción de servicios de transporte a una empresa mixta.

Además los trabajadores pueden ser obligados a aceptar jornadas laborales más largas con menos sueldo.

Parece ser que los trabajadores de este segmento serán integrados y pagados de acuerdo a las tarifas vigentes en el sector de la construcción. Además, con el traslado de la producción de instrumentos electrónicos para automóviles VDO de Wuerzburgo a una planta de la República Checa, se perderán otros 400 empleos. Un portavoz de Siemens confirmó la existencia de conversaciones con la empresa constructora Leonhard Weiss para crear una empresa mixta para el sector de construcción de servicios de transporte, pero precisó que no hay nada decidido.

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