El interrogante Al Qaeda

Al Zarkawi vuelve a morir de una manera extraña

IAR Noticias (13 de junio de 2006)

Más del 80 por ciento de las noticias sobre Irak difundidas por las agencias y grandes cadenas provienen de fuentes militares estadounidenses, de portavoces del ejército de ocupación, que en la mayoría de los casos son oficiales de inteligencia expertos en acción psicológica.

La de la muerte de Al Zarqawi el 7 de junio es una de ellas, por tanto, sometida a todas las sospechas imaginables.

La versión oficial dijo que dos bombas, de 250 kg. cada una, lanzadas por un F-16 estadounidense pulverizaron la casa donde se encontraba Al Zarqawi dejando un cráter de más de tres metros de profundidad. Según las imágenes difundidas por la televisión internacional, de haberse encontrado algún ser humano en esa vivienda, su cadáver estaría, por lo menos convertido en puré, o esparcido en infinidad de partículas entre los escombros.

En su primer parte, el mando militar estadounidense anunció que Al Zarqawi murió en el acto, pero luego se desdijo informando que las tropas iraquíes que llegaron después del ataque lo encontraron todavía con vida, y lo colocaron en una camilla, de donde intentó escapar.

Los diarios británicos The Observer y The Sunday Times publicaron, el 11 de junio, versiones de testigos que aseguraron haber visto cómo el dirigente de Al Qaeda, Abú Musab Al Zarqawi, era apaleado hasta morir, tras el ataque aéreo de Estados Unidos contra el lugar donde se escondía, de donde al parecer salió herido.

Esas versiones fueron ratificadas por testigos que narraron lo mismo a la agencia Associated Press.

En la foto mostrada a la prensa, el rostro del terrorista muerto no exhibe huellas ni de haber sido apaleado hasta morir, ni de haber sido alcanzado por las mismas bombas que prácticamente pulverizaron, convirtieron en polvo, la casa donde se encontraba.

Una primera lectura visual de la foto del cadáver, con el rostro entero, torna imposible creer que el dirigente de Al Qaeda se hubiese encontrado en la vivienda demolida (virtualmente borrada del mapa) por el ataque explosivo.

Y menos aún, que Al Zarqawi haya sobrevivido con vida a las explosiones de las dos bombas de 250 kg., preparadas para traspasar estructuras de cemento. ¿Cómo sobrevivió entero y con vida Al Zarqawi? ¿Cómo pudieron hallarlo y rescatarlo de entre las toneladas de escombros (de lo que era una casa) los policías iraquíes que llegaron luego del ataque? Sólo con el trabajo de horas de excavadoras pudo haberse removido la montaña de escombros que supuestamente sepultaban a Al Zarqawi. ¿Cómo fue sacado tan rápido, entero, y con vida por la policía iraquí?

Cuando los dos diarios británicos y la agencia AP difundieron que Al Zarqawi había muerto apaleado por soldados norteamericanos e iraquíes el Pentágono cambió, en parte, su versión original de los hechos: Son tonterías, dijo el general Casey, el jefe militar de la ocupación, a la televisión norteamericana Fox. Los soldados nuestros que llegaron al lugar lo encontraron cuando era colocado en una ambulancia por la policía iraquí, lo transportaron, le prestaron primeros auxilios y murió [...] Murió cuando soldados estadounidenses trataban de salvar su vida. Por lo que la idea de que estuvieran golpeándolo es simplemente ridícula.

Como la versión de que Al Zarqawi murió apaleado por las fuerzas ocupantes no cuadraba con el aprovechamiento propagandístico de Washington, inmediatamente el Pentágono anunció una autopsia del cadáver.

El general William Caldwell, portavoz del Ejército de Estados Unidos en Bagdad, señaló que la decisión de delegar la autopsia en expertos forenses fue tomada poco después de la muerte de Al Zarqawi.

El 12 de junio el Pentágono intentó clarificar los hechos dando una cuarta versión de la muerte de Al Zarqawi fundamentada en los resultados de la autopsia. Según el director de cirugía de las fuerzas ocupantes, el coronel estadounidense Steve Jones, el jefe de Al Qaeda en Irak, el jordano Abu Musab al Zarqawi, murió 52 minutos después del ataque aéreo efectuado el pasado miércoles por las tropas estadounidenses contra la casa en la que se refugiaba cerca de Baaquba, al noreste de Bagdad. Al Zarqaui, según Jones, falleció la noche del 7 de junio a causa de una hemorragia pulmonar provocada por la explosión de las bombas lanzadas por la aviación estadounidense. Debido a un derrame en ambos pulmones, (éstos) llegaron a ser incapaces de funcionar, informó el médico castrense.

Jones, que reveló que equipos de socorro médico intentaron detener la hemorragia de Zarqawi antes de que su corazón dejase de latir, dijo que el cadáver del dirigente terrorista no presentaba impactos de bala. Su muerte llegó aproximadamente 24 minutos después de que las tropas de la coalición llegasen (al edificio bombardeado) y aproximadamente 52 minutos después del primer ataque contra la casa, aseguró el médico militar.

Jones explicó, con la ayuda de una diapositiva de un esqueleto, que Zarqawi sufrió heridas a causa del ataque cuando se encontraba en el interior del edificio en el que impactaron los proyectiles (cuando dice proyectiles se refiere a las dos bombas de 250 kg. que convirtieron en polvo y escombros a la vivienda).

De acuerdo con el coronel Jones, las pruebas efectuadas por la Policía Federal estadounidense (FBI) han confirmado la identidad de Al Zarqawi.

Por su parte, el general William Caldwell, jefe de los portavoces militares, informó de que las fuerzas estadounidenses llegaron 28 minutos después del ataque y atendieron a Al Zarqawi, que respiraba con dificultad. Jones y un médico que no fue identificado comprobaron que Al Zarqawi no tenía ninguna evidencia de golpes o de heridas por arma de fuego.

¿Murió Al Zarqawi, o sólo murió la casa pulverizada por las bombas estadounidenses? ¿Un acto propagandístico con la foto de un cadáver ejecutado en otro lugar? ¿Quién puede dar fe de que el cadáver era de Al Zarqawi? Y si fuera de él ¿Quién puede garantizar que fue sacado entero de entre las toneladas de escombros que sólo podían ser removidos por horas de trabajo de una excavadora?

En decenas de oportunidades el Pentágono dio oficialmente por muerto al supuesto dirigente de Al Qaeda en Irak, y son muchos los investigadores que sostienen que Al Zarqawi es un invento de la CIA, que nunca existió, o que si existió no alcanzó ninguna relevancia y fue muerto en Afganistán como cualquier mujaidin anónimo en la década del 80.

Pero, más allá de si el muerto es o no Al Zarqawi, el cadáver maquillado le sirvió a Washington y al Pentágono para un precario y fugaz golpe propagandístico orientado a mostrar un acto de ejecutividad militar a los factores de poder y a la sociedad norteamericana.

El cadáver de Al Zarqawi, y la noticia sobre su fantástica muerte, aparecen justo en la semana en que las denuncias sobre las masacres cometidas por los marines habían cobrado un vuelo notable a través de los videos que las documentaban, y cuando el escándalo ya había alcanzado picos notables en los medios de comunicación.

Esas, entre otras razones, explicarían porque el Pentágono (en una de sus clásicas salidas de apuro para ganar tiempo) decidió pulverizar una casa y exhibir un cadáver maquillado para armar un show distractivo con la prensa internacional que nunca pregunta de dónde y porqué aparecen los cadáveres en Irak.

Es cierto que el golpe propagandístico tuvo, para Bush y los halcones, el efecto de una aspirina en el medio de un cáncer. En Irak nada cambió, ni va a cambiar: el espectáculo de la muerte y de la derrota estadounidense continúa como de costumbre.

Pero la experiencia con la triple muerte de Al Zarqawi sirvió para demostrar que la realidad de Irak es mucho más creativa que el Hollywood estadounidense.

Y no sorprendería que mañana el Pentágono lo resucitase diciendo que el muerto anterior era un doble, y que la prensa internacional difundiese la nueva versión con su clásica modalidad de no preguntarse ni analizar nada.

La biografía confusa de un islamista oscuro

fuente: Vladimir Alexe, diario Ziua (El día) de Bucarest,
Artículo publicado el 9 de julio de 2005 (Red Voltaire)

Hasta enero de 2003 se oía hablar muy poco de Abu Musab Al Zarqawi, que en un breve lapso de tiempo se convirtió en el terrorista más célebre del planeta.

Abu Musab Al Zarqawi había nacido hace 38 años en la localidad de Zarka, en Jordania, de una familia pobre de nueve hijos. Su familia pertenece a la tribu beduina Bam Hassan, la mayor y más religiosa de las tribus hachemitas del reino de Jordania. Su nombre al nacer fue Ahmed Fadil Hamdan Khalaila, que más tarde cambió por el de Abu Musab Al Zarqawi, según el nombre del poblado natal de su padre.

A los doce años, Abu Musab fue expulsado de la escuela y encontró refugio en los campos palestinos de la periferia de Ammán. Tenía alrededor de 20 años cuando partió a luchar a Afganistán contra el ocupante soviético. Allí inventó la forma de hacer bombas artesanales y luego fue a entrenarse a un campo de muyaidines procedentes de diversos países musulmanes. En 1990 volvió a Jordania. En el mes de diciembre de 1999, el nombre de Zarqawi es pronunciado durante el ataque al hotel Padisson Sas, en Ammán. Descubierto el complot por la policía, Zarqawi fue detenido y luego indultado. Al salir de prisión huyó a Pakistán para luego regresar a Afganistán. En 2002, Zarqawi luchó con los talibanes contra las fuerzas norteamericanas. Se dice que fue gravemente herido en un pie durante una emboscada, lo que no le impidió huir a Irak, donde, en un hospital de Bagdad, le amputaron el pie herido.

La invasión anglo-estadounidense encuentra a Abu Musab Al Zarqawi y sus 400 combatientes islamistas en el norte de Irak, en la zona kurda. Entonces Estados Unidos no manifestó ningún interés (lo que hubieran podido hacer) para destruir su base.

Finalmente, en abril de 2003, tras la caída de Bagdad ante la ofensiva de Estados Unidos, Zarqawi y su grupo son ubicados en el centro de Irak en la zona nombrada el triángulo sunita.

El nacimiento de una leyenda

Al Zarqawi fue catapultado a la arena internacional en febrero de 2003, apenas seis semanas antes de la invasión norteamericana a Irak so pretexto de la presencia de armas de destrucción masiva fabricadas por el régimen de Sadan Husein, según el discurso del secretario de Estado Colin Powel ante el Consejo de Seguridad de la ONU donde éste declaraba: Lo que quiero señalarles hoy es la conexión, posiblemente mucho más siniestra, existente entre Irak y la red terrorista Al Qaeda, conexión que vincula a las organizaciones terroristas clásicas con los métodos modernos de asesinato. Irak alberga hoy una mortífera red terrorista dirigida por Abu Musab Al Zarqawi, aliado y colaborador de Osama Bin Laden y sus lugartenientes de Al Qaeda. En su alocución, Powell emplea el nombre de Zarqawi para establecer el vínculo entre Sadam Husein, el partido Baas (socialista-nacional) y lo que Washington denominará la red del terror islámico. Desconocido hasta entonces, el terrorista de origen jordano era presentado como la verdadera prueba de que el Irak de Sadam Husein (totalitario y laico), mantenía relaciones con Al Qaeda. Una vez establecida esta relación, la administración Bush hijo podría pretender que el régimen de Bagdad constituía una amenaza para Estados Unidos. En el centro de esta argumentación, un hombre, el misterioso Abu Musab Al Zarqawi, es bruscamente propulsado al estatus de superterrorista.

Dado que en ese momento su nombre era totalmente desconocido, el secretario de Estado se vio obligado a hacer una corta presentación: palestino nativo de Jordania, Abu Zarqawi había combatido durante la guerra de Afganistán hacía más de diez años. A su regreso a Afganistán, en 2000, dirigió un campo de entrenamiento de terroristas. Una de sus especialidades y una de las especialidades del campo: el veneno. Cuando nuestra coalición hizo huir a los talibanes, la red de Abu Zarqawi ayudó a establecer otro campo de adiestramiento de los especialistas del veneno y los explosivos, y este campo está situado en el nordeste de Irak. Esta red enseña a sus miembros a producir ricina y otros venenos [...] Desde su red terrorista en Irak, Abu Zarqawi puede dirigir las actividades de esta red en el Medio Oriente y más allá [...] Abu Zarqawi y su red prepararon actos de terrorismo contra países como Francia, Gran Bretaña, España, Italia, Alemania y Rusia.

De un pequeño muyaidín anónimo, Al Zarqawi pasó a ser en un día una estrella del terrorismo internacional y su consagración llegó algunas semanas más tarde, cuando el propio presidente Bush hijo mencionó a Al Zarqawi, calificándolo directamente como el hombre más peligroso del planeta, después de Osama Bin Laden.

Terror en Estados Unidos

Después del discurso de Colin Powell ante el Consejo de Seguridad, tampoco la opinión pública olvidó el nombre de Al Zarqawi. El terrorista de quien nunca se había oído hablar se hacía bruscamente omnipresente en todos los frentes. El 8 de febrero de 2003 se produce una alerta antirricina en Estados Unidos. En una carta enviada a la dirección de Bill Frist, dirigente de la mayoría republicana en el Senado, se descubrió un polvo blanco sospechoso. Inmediatamente las autoridades mencionan el nombre de Zarqawi, identificándolo como el posible cerebro de la operación. La National Rewiew del 18 de febrero de 2003 brinda los siguientes argumentos: Es bien conocido que Zarqawi, ingeniero bioquímico y jefe de la organización Al Qaeda, se ocultaba en Afganistán donde se encontraron trazas de ricina así como otros venenos.

La histeria de la ricina de Zarqawi fue sustituida seguidamente por otra cosa. El 13 de febrero de 2003, la cadena de televisión ABC difundía la noticia de que el terrorista-fantasma refugiado en Irak preparaba allí un ataque con bomba radiactiva a Estados Unidos. Esto tenía lugar justamente una semana después del discurso de Colin Powell ante el Consejo de Seguridad.

En Estados Unidos las autoridades desencadenan la alerta naranja. Powell declaraba entonces a la cadena ABC: Es fácil para un terrorista hacernos arder con una bomba radioactiva fabricada en los Estados Unidos. El pueblo norteamericano debe saber que esta posibilidad existe. Durante este tiempo la cadena de televisión estadounidense alertaba a los hoteles, butiques, inundaba los buzones electrónicos, etc. Después de este anuncio, decenas de miles de estadounidenses se precipitaban a comprar máscaras de gas, coberturas de plástico, cintas adhesivas, etc., a fin de prepararse para un eventual ataque.

Es inútil decir que después de la ocupación de Irak, las tropas de la coalición no han encontrado una sola bomba radioactiva, ni ricina ni arma química cualquiera que esta sea.

La filial española

El mito Al Zarqawi fue fortalecido por Aznar. Mientras Colin Powell presentaba el expediente Zarqawi en la ONU, Aznar declaraba el 5 de febrero de 2003 en el parlamento español que existían informaciones según las cuales España podría ser blanco de ataques químicos.

Según Aznar (El País, 6 de febrero de 2003), Al Zarqawi habría tenido vínculos con Merouane Ben-Ahmed, un experto en armas químicas y explosivos a quien visitó poco tiempo antes en Barcelona. Más aún: Aznar sostuvo ante la Cámara de Diputados que 16 sospechosos de Al Qaeda en posesión de armas químicas y explosivos tenían relaciones con el terrorista-fantasma Al Zarqawi.

La información en su totalidad era falsa. El ministro español de Defensa reconoció más tarde que las armas químicas sólo eran simples detergentes (cf. Irish News, 27 de febrero de 2003).

Posteriormente, se producen los atentados de Madrid el 11 de marzo de 2004. Aunque las investigaciones de la prensa española hayan excluido la implicación de Al Zarqawi, la CIA lo designaba como el principal sospechoso. La hipótesis fue presentada nuevamente en la CNN el 13 de marzo de 2004. Es decir, dos días después del atentado, cuando la investigación de la policía española apenas había comenzado. Un invitado de la CNN explicaba en qué se basaba para acusar a Al Zarqawi: Intercepté su último memorando, el mes pasado, que indicaba la continuación de las acciones contra Estados Unidos.

Más tarde, el argumento fue retomado, pero de forma más matizada. Según la CIA, un grupo de marroquíes habría estado implicado en los atentados de Madrid. Éstos habrían debido estar en contacto con Al Zarqawi según el descubrimiento del diario The Australian del 24 de mayo de 2004.

El misterioso Al Zarqawi parece por lo tanto ser alguien muy ocupado. Miremos más de cerca lo que hizo en la primavera de 2003. Desde su escondite iraquí -protegido de la mirada de los inspectores de la ONU que registran el país en todas direcciones-, nuestro superterrorista preparaba ricina para enviar por carta a Estados Unidos, enterraba algunas bombas radioactivas, organizaba y coordinaba su red criminal recientemente extendida a cuatro países europeos y, para terminar, hacía de intermediario entre Al Qaeda y el régimen de Sadam Husein. Ni siquiera la invasión estadounidense de Irak logró frenar esta actividad frenética. Muy por el contrario. Desde entonces los hechos atribuidos a Al Zarqawi son, en primer lugar, numerosos. Su nombre se relaciona con más o menos todas las acciones terroristas.

The Weekly Standard, revista próxima a los círculos neoconservadores del grupo PNAC, escribía el 24 de mayo de 2004: Al Zarqawi dirigió no sólo el asesinato de Nick Berg, sino también la carnicería de Madrid el 11 de marzo, el bombardeo de los chiítas en Irak durante el mismo mes y el atentado kamikaze del puerto de Basora el 24 de abril. Antes del 1 de septiembre de 2001, conspiraba para matar turistas israelíes y norteamericanos en Jordania.

Abu Musab Al Zarqawi se convirtió en el nuevo genio del mal del islamismo, mientras que poco a poco se iba olvidando a Osama Bin Laden. La CIA aumentó la recompensa por la captura de Zarqawi de dos millones de dólares a 30 millones, una suma en consonancia con su rango de superterrorista.

De forma extraña y a pesar de su implicación en tan numerosas actividades criminales dadas por verdaderas, Al Zarqawi permanece siendo un personaje fantasmagórico. Las informaciones sobre su persona continúan siendo sumarias. Los responsables de la CIA reconocieron en la misma entrega del Weekly Standard que la Agencia no dispone de una sola fotografía que suponga sea de Zarqawi y no conoce ni su talla ni su peso.

Al Zarqawi no existe

El nombre de Al Zarqawi fue invocado en 2003 para justificar la guerra en Irak. Hoy, es presentado como la punta de lanza de la insurrección, motivo esgrimido para afirmar que la paz no es aún posible, por lo que las tropas de la Coalición deben posponer su retirada. Se atribuye a la organización de Zarqawi todo tipo de acciones terroristas: coches-bombas, secuestros, toma de rehenes y ejecuciones. Tantas acciones y tan complejas que parece difícil que sean dirigidas por un solo hombre. El diario australiano The Age plantea una hipótesis interesante: Al Zarqawi no existe. O, por o menos, el personaje brioso e hiperactivo descrito por los servicios secretos norteamericanos no existe. Es un personaje de ficción. The Age reporta, manteniendo el anonimato, el testimonio de un oficial de operaciones psicológicas del ejército norteamericano. Éste habría declarado al diario australiano: Pagué hasta 10.000 dólares a oportunistas y a delincuentes comunes para que afirmaran un poco por todas partes, al ser interrogados por los periodistas, que Zarqawi existe, haciéndolo así el héroe de cada acción terrorista en Irak.

¿Dónde está entonces la verdad o la mentira tras la leyenda de los nuevos personajes del terrorismo? ¿Ha sido este personaje en su totalidad fabricado en un laboratorio de la desinformación o, a partir de una base real se le han reforzado un poco los rasgos? Como quiera que sea, y en lo que respecta a sus inicios en la lucha islámica, la CIA debería saber bastante. Los medios de comunicación evitan recordar un hecho extremadamente importante: Al Qaeda nació en 1987, en los campos islamistas de Pakistán, apoyada por la CIA y el ISI (servicio de contraespionaje del ejército paquistaní) que luchaba en Afgfanistán contra los soviéticos. Es en esta época cuando la CIA recluta a Bin Laden. Tanto él como el joven Zarqawi servían a los intereses de Estados Unidos contra el enemigo de la época: la Unión Soviética. Este hecho fue incluso reconocido por el ex secretario de Estado, Colin Powell, el 5 de febrero de 2003 en su presentación de los hechos ante el Consejo de Seguridad.

Existe una vasta documentación, sistemáticamente ignorada por los grandes diarios y cadenas de televisión, en cuanto a la ayuda y apoyo concedidos por la CIA durante estos años a Al Qaeda. Personajes políticos de primera magnitud como Colin Powell y Richard Armitage se han implicado directamente a fin de canalizar los esfuerzos de los insurgentes islamistas en Afganistán. Así, puede concluirse que tanto Osama Bin Laden como Abu Musab Al Zarqawi han sido puras creaciones de la CIA.

La decapitación de Nicholas Berg

Después de cerca de un año de ocupación de Irak por los imperialistas, en mayo de 2004 Nicholas Berg fue secuestrado y decapitado. Le siguieron Eugene Armstrong y Jack Hensley en el mes de setiembre y luego el británico Ken Bigley en octubre del mismo año.

Los imperialistas dijeron que, con sus propias manos, era Al Zarqawi quien había cortado la cabeza a Berg. La prueba era un horripilante vídeo que se exhibió en las televisiones de todo el mundo: encapuchado, el sanguinario Al Zarqawi cortaba la cabeza del joven secuestrado con un cuchillo de sierra.

Antes de la difusión del vídeo, las tropas que ocupan Irak descubrieron un cuerpo decapitado que identificaron como el de Nicholas Berg. El cadáver fue repatriado a Estados Unidos, donde fue inhumado.

Luego, la familia del difunto identificó a Berg en el vídeo.

La cinta grabada con la ejecución de Nicholas Berg creó en la opinión pública mundial una corriente de indignación antiiraquí que distrajo la atención de cuestiones importantes acerca de la ocupción de Irak.

El vídeo de esta ejecución supermediatizada no pudo llegar en un momento más oportuno para Donald Rumsfeld, en medio del escándalo de la prisión de Abu Ghraib, cuando numerosos senadores norteamericanos habían solicitado la renuncia del secretario de Defensa a quien consideraban responsable, al menos moralmente, de los horrores que se practicaban en esta prisión.

Unos horrores se trataron de compensar con otros.

La existencia del vídeo fue dada a conocer por los corresponsales de la agencia de prensa Reuters en Dubai el día 12 de mayo. Supuestamente había sido reproducido del sitio web árabe http://www.al-ansar.biz/. Una hora más tarde, el vídeo ya estaba siendo difundido por las cadenas de televisión Fox News, CNN y la BBC.

Sin embargo, las cadenas de televisión árabes que también deseaban obtener dichas imágenes para difundirlas en sus canales, no lo encontraban en el sitio original indicado. Todas las versiones actualmente disponibles y que han circulado en el mundo entero provienen de las tres grandes cadenas de televisión anglosajonas.

El sitio de internet en cuestión estaba albergado en el servidor de una sociedad ubicada en Malasia. Ante el enorme flujo de conexiones, la sociedad lo retiró del sitio de su servidor, de manera que en la actualidad ya no está accesible. El nombre de dominio, o sea la propiedad de la dirección de internet, pertenecía a la Arab Press House, una sociedad de prensa con sede en Londres y sin vínculo alguno con los islamistas.

El 13 de mayo, la CNN anunciaba: La CIA confirma que el asesino de Nicholas Berg fue Abu Al Zarqawi. La prueba era el vídeo en el que se veía a un individuo enmascarado que hablaba inglés y del que los expertos de la CIA decían al unísono que era Al Zarqawi.

El vídeo tiene una duración de 5 minutos y 37 segundos, es de baja calidad de definición para permitir la apreciación de detalles. Se compone de dos secuencias distintas (la presentación de la víctima y su ejecución). Ha sufrido un montaje para resaltar la escena de la decapitación, pero el montaje del sonido es diferente del montaje de la imagen. La banda parece haber sido sonorizada después, de manera que es imposible saber si la voz de quien lee el comunicado condenatorio es la del asesino y si los gritos son de la víctima. Pero la carencia de sincronización puede resultar también de la compresión del vídeo para que pueda ser difundido en internet. Al comienzo la cámara que filma está sobre un soporte, pero en el momento de la ejecución, los enfoques son manuales; el objetivo es buscar un cuadro dramático insoportable y aumentar la angustia del espectador.

En el vídeo el secuestrado se autoidentifica pronunciando los nombres de sus padres, de su hermano y de su hermana, y deja entender que es judío. Se presenta sentado sobre una silla idéntica a aquellas visibles sobre las fotos de las torturas empleadas en la prisión de Abu Grahib en Bagdad. Aparece vestido con un pijama naranja idéntico a los detenidos de Guantánamo. También lleva barba como los islamistas.

La puesta en escena no es convincente. La necesidad del uniforme de los secuestradores, todos idénticos en el vídeo, responde al objetivo mediático del rodaje. Su ridícula vestimenta está muy alejada de la típica vestimenta de los resistentes iraquíes. Los personajes enmascarados se presentan como islamistas y chorrean odio. Denuncian a Estados Unidos y al presidente paquistaní. Uno de ellos, llevando un anillo de oro en el dedo, saca un cuchillo y degüella a su rehén para vengar los abusos satánicos de hombres y de mujeres musulmanes en la prisión de Abu Ghraib en Irak.

En ese momento, dos de los encapuchados se llevan su mano izquierda a la cara durante la escena. Es un gesto que no es corriente en la cultura árabe, donde la mano izquierda está reservada a la higiene y no debe estar nunca en contacto con la cara.

El método empleado, el degüello de la víctima sirviéndose de un cuchillo de sierra militar, reproduce el ritual de Abraham, pero remplazando el cordero por un hombre, cometiendo de esta manera un sacrilegio. Generalmente las decapitaciones se efectúan de un golpe fuerte y seco, utilizando una espada o sable pesado y bien afilado, incluso cuando se trata de un hacha.

El cuerpo de la víctima no se mueve prácticamente cuando acontece el corte de su cabeza. No padece las convulsiones que habitualmente se observan cuando se decapita a un ser vivo.

La cantidad de sangre que derrama el cuerpo y la cabeza de la víctima en el documental vídeo es poca. Este efecto se debe tal vez al montaje de la banda vídeo, el tiempo de la cinta vídeo (time code) deja suponer un corte del vídeo de 9 minutos. Sería durante ese momento suprimido que la sangre se derramaba fuertemente, aspecto que no se aprecia en dicha banda.

La violencia de la escena es insoportable e induce al espectador a pensar que la barbarie de los asesinos no tiene ni punto de comparación con los abusos de los soldados estadounidenses que ocupan Irak. Los islamistas siempre encarnan el peor de los males imaginable.

Sirajin Sattayev en Was Nick Berg killed by US intelligence? (¿Fue asesinado Nick Berg por la inteligencia estadounidense?) señaló otra serie de incongruencias en el vídeo:

Ä Al Zarqawi es jordano, pero el encapuchado del vídeo no habla con acento jordano. Por tanto, o el vídeo había sido sonorizado (manipulado) posteriormente, o la voz era de otra persona y Al Zarqawi no fue el asesino de Berg.

Ä En algunos informes la CIA había señalado que Al Zarqawi había perdido una pierna cuando las fuerzas estadounidenses bombardearon Afganistán. Sin embargo el encapuchado que empuña el cuchillo de sierra no es cojo.

Ä El hombre que pretende ser Al Zarqawi tiene puesta una alianza amarilla, probablemente de oro, algo que está estrictamente prohibido entre los islamistas.

El montaje del vídeo está muy lejos de la precisión y la perfección a las que nos tienen acostumbrados las películas de espías de Hollywood. Más bien parecen una pandilla de chapuceros aficionados. Veamos más detalles...

La CIA también había dicho con anterioridad que Al Zarqawi tenía puntos tatuados en su mano izquierda. El vídeo demuestra que el asesino no está tatuado.

La traducción de la banda de audio difundida en los medios de comunicación estadounidenses hacía referencia a Al Qaeda. Se trató de otro error que fue rectificado más tarde por el National Virtual Translation Center.

Si el asesino hubiera sido Al Zarqawi, no se comprende por qué esconde su cara, que se podía ver por todos lados en los miles de carteles que pedían su captura, ofreciendo una recompensa de 10 millones de dólares...

En fin, los espías habían quedado en ridículo. Al Zarqawi había recuperado milagrosamente sus dos pies, llevaba un anillo de oro en el dedo anular y ya hablaba inglés. La revista News and World Report del 24 de mayo afirmaba: Las personalidades oficiales y autorizadas de la inteligencia norteamericana, que creían que Zarqawi había perdido un pie en Afganistán, modificaron recientemente su opinión y ahora afirman que Zarqawi tiene sus dos pies.

Era un milagro.

11-S

Pocos días después de la extraña muerte de Al Zarqawi en Irak, detuvieron en Chicago a un grupo de supuestos islamistas que pretendían volar la torre Sears.

La torre Sears fue adquirida en marzo de 2004 por un grupo de especuladores, todos ellos socios de Larry Abraham Silverstein, entre los que destacaba Lloyd Goldman. Resulta que Silverstein y Goldman fueron los principales firmantes del contrato de alquiler de las torres gemelas sólo siete semanas antes de que se desplomaran el 11 de setiembre de 2001.

Es más: el dinero con el que se compró la torre Sears provino del cobro del seguro de las torres gemelas de Nueva York.

¿No es para sorprenderse?

El proyecto de edificar las torres gemelas se presentó en 1964 por la autoridad portuaria de Nueva York con un coste presupuestado de las obras de 525 millones de dólares. Sin embargo, su construcción efectiva, concluida en 1973, costó 1.500 millones de dólares (casi tres veces más de lo proyectado), pero su destrucción, cubierta por un seguro de 3.500 millones de dólares, rentó más del doble de su edificación.

El capitalismo es así: el verdadero negocio no está en edificar sino en destruir.

Silverstein y su camarilla de especuladores firmaron un contrato de alquiler por 99 años de las torres gemelas en el verano de 2001, sólo siete semanas antes de su derrumbamiento. Casi en su totalidad el alquiler de las torres fue cubierto por la unidad financiera de la General Motors.

El alquiler de las torres gemelas formaba parte de la privatización de algunas de las funciones accesorias de la autoridad portuaria de Nueva York.

Las torres gemelas eran tres

Pero las torres gemelas no eran dos sino tres. La tercera se la conocía como 7WTC, un edificio de 47 pisos. Aparentemente el 7WTC era un anexo comercial, aunque albergaba albergaba oficinas de la CIA, del departamento de Defensa, Servicio de Inmigración y Naturalización, Comisión de Seguridades e Intercambio de EEUU, Oficina de Manejo de Emergencias del Alcalde, Consejo Regional del Servicio de Renta Pública y de la Agencia Central de Inteligencia. Muchos de los expedientes del escándalo de la contabilidad de Enron fueron destruidos cuando el edificio se vino abajo.

El 7WTC no sufrió el impacto de ningún avión; apenas sufrió daños, sólo incendios menores en los pisos siete y doce. Además estaba separado de las torres gemelas por otros edificios que no se derrumbaron y por una avenida. Pero se derrumbó unas ocho horas después de los ataques, en menos de 10 segundos.

Silverstein también era propietario del 7WTC y cobró 861 millones de dólares de Industrial Risk Insurers, la compañía que aseguraba el 7WTC. El mismo día 11-S en un documental del Servicio de Difusión Pública, hablando de 7WTC dijo al jefe del departamento de incendios que lo más inteligente sería tirarlo.

Conocido promotor inmobliario de Nueva York, Silverstein había asegurado el complejo inmobiliario con 22 aseguradoras, incluyendo SR International Business Insurance, una unidad de Swiss Re, con sede en Zurich. ¿Por qué tantas aseguradoras? ¿Quiénes integran las 22 aseguradoras? ¿Acaso no contaban con seguros las torres hasta que Silverstein las alquiló? ¿Qué tipo de seguro tenía contratado la autoridad portuaria? ¿A cuánto correspondía el cobro del seguro en caso de siniestro?

Silverstein contrató un seguro que cubría daños de propiedad e interrupción de los negocios por 3.500 millones de dólares. Parecía diseñado a la medida de los atentados que ocurrieron siete semanas más tarde.

En base al contrato, Silverstein reclamó unos 3.500 millones de dólares adicionales, ya que, a su juicio, el ataque de dos aviones constituía dos ataques terroristas separados, es decir, exigió el doble de lo asegurado, como si el WTC hubiera sido destruido dos veces, lo cual naturalmente fue objeto de un pleito judicial.

Silverstein y su camarilla de especuladores fueron los granes beneficiarios del desplome del 11-S. La enorme desgracia de muchos fue el negocio de unos pocos.

Blackstone

Pero el 7WTC tenía deudas y en octubre de 2000 el grupo Blackstone tuvo que prestar dinero a Silverstein para salir del atolladero comprando la participación hipotecaria (que vencía este año 2006) de Teachers Insurance y Annuity Association con un descuento significativo frente a los precios imperantes en el mercado. Se trataba de una inversión atractiva, debido a la escasez de oficinas comerciales en Manhattan. Las cláusulas adicionales de la transacción nunca fueron reveladas. ¿Lo serán algún día? ¿Por qué se alquila tan barato en medio de tanta escasez?

No se entiende el alquiler de Silverstein siete semanas antes del 11-S, sin develar la previa adquisición de la deuda del 7WTC por Blackstone.

Con oficinas en Nueva York y Londres, el grupo Blackstone es un banco privado de inversiones fundado en 1985 con sólo 400.000 dólares por Peter G. Peterson y Stephen A. Schwartzman. Según la revista Elite Watch (noviembre de 2003) Blackstone ha invertido 3.500 millones de dólares en 32 empresas en asociaciones que suman más de 40.000 millones. Entre esas corporaciones se encuentran la petrolera British Petroleum Amoco, AT&T, Union Carbide, Union Pacific, IBM, la mafiosa empresa contable Arthur Andersen (en quiebra), Kissinger Asociados y otros.

El presidente de Blackstone es Peter Peterson, de 76 años, formado en la Universidad de Chicago. Fue director tanto de la Reserva Federal de Nueva York como del Consejo de Relaciones Exteriores y nada menos que fundador del Instituto de Economía Internacional.

Peterson había sido uno de los capitostes de la correduría Lehman Brothers-Kuhn-Loebb, y su segundo en Blackstone es Stephen Schwarzmann, de 56 años, también miembro del Consejo de Relaciones Exteriores y del consejo directivo del banco J.P. Morgan-Chase.

También es miembro destacado de Blackstone, Marshall A. Cohen, que fue director de Barrick Gold Corporation donde figura Bush padre, que contribuyó a desatar la guerra civil en el antiguo Zaire para apoderarse de sus yacimientos de oro.

Llama la atención la alianza estratégica de Kissinger-McLarty Asociados con Blackstone para ayudar a proveer servicios de consultoría financiera a las corporaciones que buscan consejos de alto nivel estratégico. McLarty es el conocido impulsor del Tratado de Libre Comercio que descuartizó a México.

El 21 de febrero del año 2000, es decir, unos 18 meses antes de los atentados del 11-S se incorporó a la alianza de Blackstone y Kissinger-McLarty Asociados nada menos que a Maurice Greenberg, mandamás de la poderosa reaseguradora (que asegura a la aseguradoras) American International Group (AIG). Greenberg fue uno de los puntales de la recaudación de fondos para la elección de Bush hijo.

Henry Kissinger

Henry Kissinger, presidente de la consultoría jurídica Kissinger Associates, forma parte del consejo directivo de AIG y presta sus servicios a cerca de 30 multinacionales al mismo tiempo que administra varias de ellas.

Fue Premio Nóbel de la Paz en 1973 y simultáneamente está acusado de ser responsable de crímenes de guerra y de crímenes contra la humanidad. Por citar solo algunos ejemplos demostrados: tomó la decisión de bombardear a poblaciones civiles en Laos y en Camboya; supervisó golpes de Estado en América Latina, en particular el derrocamiento del presidente Allende en Chile que curiosamente tuvo lugar también un 11 de septiembre; apoyó intentos de asesinatos políticos, como el de monseñor Makarios en Chipre; estimuló el genocidio en Timor Oriental, etc.

Lo más macabro de todo es que Bush hijo nombró a Kissinger para presidir la comisión de investigación del 11-S, lo que provocó una enorme conmoción. Cuando se le pidió a Kissinger que develara la lista completa de sus asociados, prefirió dimitir de su cargo.

El nombramiento inicial de Henry Kissinger como presidente de la Comisión Nacional de Investigación del 11-S es sólo un detalle cínico que ya echó por tierra toda la credibilidad que pudiera esperarse de esa comisión. El director ejecutivo de la Comisión fue Philip Zelikow, que había escrito un libro con Condoleezza Rice.

Infame informe

La Comisión de Investigación del 11-S presentó el infame informe que se esperaba de ella (sin Kissinger) el 22 de julio 2004. El documento oficial, de 567 páginas, es una cortina de humo para ocultar a los verdaderos responsables que organizaron el 11-S.

El 13 de junio de 2005 el Washington Times dijo que la versión oficial sobre el derrumbamiento de las torres gemelas es falsa y que es mucho más probable que fuese una demolición controlada lo que destruyó las torres gemelas y el edificio adyacente 7WTC.

El informe del 11-S excluye la cuestión más importante generada por el 11-S: la conexión de la CIA con Al Qaeda y si el gobierno de Bush permitió deliberadamente o participó activamente en la perpetración de esas atrocidades para proveer el pretexto necesario para llevar adelante su programa imperialista en Asia Central y Oriente Medio y represiva en el interior de su propio país.

Incluso el defectuoso informe oficial reconoce que ninguno de los jefes (de bomberos) presentes creía que fuera posible un colapso total de ninguna de las dos torres. La tesis de que el carburante de los aviones originó un incendio que, a su vez, causó el derrumbe de las torres gemelas, es insostenible.

Nunca había sucedido algo semejante antes del 11-S en un rascacielos. Nunca antes edificios con armazón de acero se habían derrumbado por un incendio, y tenemos un reciente ejemplo muy claro en el incendio del Windsor en Madrid, un edificio que ardió mucho más intensamente y durante mucho más tiempo.

Es imposible, que fuegos de hidrocarburo como los alimentados por carburante para aviones (keroseno) eleven la temperatura del acero hasta aproximarla a su punto de fusión. Un informe oficial de la Agencia Federal de Gestión de Emergencias de 1991 sobre el incendio del Hotel Meridian Plaza de Filadelfia dijo que el fuego fue tan intenso que las vigas y las vigas maestras se combaron y se retorcieron, pero a pesar de esta extraordinaria exposición, las columnas continuaron apoyando su carga sin sufrir un daño obvio. Un fuego tan intenso con vigas de acero que se combaron y retorcieron como resultado, no tiene ningún parecido con lo que se observó en las torres gemelas.

Los incendios, especialmente en la torre sur y el 7WTC, fueron relativamente pequeños. Cuando fue impactada la torre sur, la mayor parte de las llamas de la torre norte ya habían desaparecido, después de haber ardido durante sólo 16 minutos, lo que las hacía relativamente fáciles de contener y controlar. El fuego no se expandió con el tiempo, se acabó rápidamente el combustible y se estaba sofocando, lo que indica que sin artefactos explosivos adicionales hubiera sido fácil controlar los incendios.

Materia reservada

Pero los bomberos del Departamento de Incendios de Nueva York siguen bajo una estricta orden de silencio del gobierno para que no discutan las explosiones que escucharon y vieron. El personal de la Administración Federal de Aviación también se encuentra bajo una orden similar.

Guillermo Rodríguez, un conserje de la torre norte que rescató a muchas víctimas y fue el último en salir con vida de ella, aseguró escuchar explosiones antes de que el edificio se derrumbara. Ha presentado una querella en los tribunales contra Bush, quien le había condecorado por su heroísmo el 11-S.

Según Morgan Reynolds, Ministro de Trabajo durante el primer mandato presidencial de Bush padre, los expertos en explosivos y construcciones fueron sistemáticamente apartados e intimidados durante toda la investigación dirigida por la comisión de investigación:

Primero, ningún rascacielos con armazón de acero, ni siquiera si está envuelto en llamas durante horas y horas, jamás se había derrumbado anteriormente. De repente ocurren tres sorprendentes derrumbes en unas pocas manzanas urbanas durante un solo día, dos de ellos supuestamente alcanzados por aviones, el tercero no.

Estos extraordinarios derrumbes, después de incendios menores de poca duración, hacían evidente que era importante preservar los restos, en su mayor parte vigas de acero, para estudiar lo que había ocurrido. ¿Pensáis que se guardaron cuidadosamente en un lugar seguro para ser minuciosamente estudiadas por los expertos? Pues no. Se hizo exactamente todo lo contrario, y las vigas se enviaron nada menos que a China.

El gobierno no presentó restos de importancia de ninguno de los cuatro aviones del 11-S. La conocida foto del lugar de la caída del Vuelo 93 en Pensilvania no muestra el fuselaje, ni un motor, ni nada que pueda ser reconocido como un avión, sólo un agujero humeante en el suelo. No se permitió que los fotógrafos se acercaran al agujero.

David Shayler, ex-agente de los servicios secretos británicos, también critica el envío de los restos a China y sostiene que los edificios fueron derribados mediante demoliciones controladas: En realidad, interferir en el escenario del crimen es un delito grave, y aún así en el caso del 11-S todo el metal de los edificios se mandó a China, sin que ningún experto hubiera examinado ese metal. Eso me sugiere que no querían que nadie echase un vistazo a ese metal porque no iba a proporcionar las pruebas que querían para demostrar a la gente que había sido Al-Qaeda... Había agentes del FBI por todo el país... había claramente una gran cantidad de pruebas... No fue un accidente, sabían que había datos de inteligencia que indicaban ese tipo de ataques, hay grabaciones del FBI que lo afirman días antes de los ataques.

Teledirigidos

Exactamente igual que el 11-M en Madrid en 2004, el 11-S también formaba parte de unos ejercicios militares previos. Se ha hablado de que fueron cinco los ejercicios militares previos en la zona, aunque por lo menos se ensayaron 35 dos meses antes del 11-S.

Un oficial de la Agencia Federal de Gestión de Emergencias ha admitido en una grabación que él estaba allí la noche anterior, el 10 de septiembre.

El mismo Jefe del Estado Mayor ha admitido que no hubo secuestradores; tampoco hubo llamadas de teléfonos móviles. Lo que chocó contra el Pentágono tampoco fue un avión sino un misil de crucero, no fue un avión de control. El Vuelo 93 de United Airlines fue derribado con dos misiles por la Guardia Aérea de Dakota del norte en Pensilvania a las 10:00.

Al año siguiente del derribo de las torres gemelas, en un simposium en Portugal, se hizo público el resultado de una reunión de expertos compuesta por pilotos militares y civiles bajo la dirección del coronel Donn de Grand Pre. Concluyeron que las tripulaciones de los cuatro aviones de pasajeros involucrados en la tragedia del 11 de septiembre no tenían el control sobre sus aviones. Los aviones estaban pilotados a distancia por control remoto, probablemente un avión AWAC o aviones teledirigidos. Hay un sistema llamado Cyclops, que tiene un chip en el morro del avión que permite al personal de tierra sustituir al piloto del avión del control y conducirlo hasta lanzarlo contra las torres. Esa tecnología ee conoce como Global Hawk, que es un sistema de navegación por control remoto.

11-M

[...] El 1 de marzo de 2004, y tan sólo unos días después de la visita del secretario general de la OTAN al Estado español, esta organización publicó su nota de prensa 022. En ella anunciaba que la OTAN iba a realizar su ejercicio anual de gestión de crisis CMX del 4 al 10 de marzo de 2004. Según rezaba la nota, el escenario iba a ser hipotético y en él iba a participar personal civil y militar en las capitales nacionales, en el cuartel general de la OTAN y en ambos Comandos Estratégicos. Tal como se dijo después, el ejercicio, desarrollado en las capitales de los Estados miembros de la OTAN, estuvo centrado en amenazas cruciales para el futuro de la OTAN. En el centro del escenario diversos ataques terroristas sacudían a varios países de la Organización.

Los ejercicios CMX están clasificados y por tanto la información oficial que se da sobre ellos es muy escueta, pero según la versión que la OTAN dio tras la finalización del CMX 04, el primer ataque en ese escenario era contra una planta química cercana a la ciudad holandesa de Maastricht. En el guión del ejercicio la prensa apuntaba a la rama saudí de Al Qaeda (también el auto judicial del 11-M habla repetidamente de Al Qaeda a pesar de que responsables policiales desmintieron en la Comisión de Investigación del Congreso la autoría de esa supuesta organización), y posteriormente se producían más ataques terroristas en otros países que causaban la muerte de cientos de civiles. La OTAN no señala cuántos y cuáles eran los países en los que ocurrían las masacres en ese escenario hipotético, pero sí dice que entre ellos estaban Grecia y Canadá. La nota de la OTAN de abril de 2004 señala que el ejercicio fue configurado para probar los procedimientos de gestión de crisis, incluyendo la cooperación civil y militar, de cara a mejorar la capacidad de la Alianza para gestionar tales crisis. Y añade: Las atrocidades terroristas de Madrid, que ocurrieron el día después de acabar el CMX 04, fueron un mortífero recuerdo de cómo podría ocurrir un escenario similar en el presente clima de seguridad.

Como hemos dicho, en la parte del CMX 04 que se efectuó en Madrid, y tal como es habitual en este tipo de ejercicios, participaron de alguna forma diferentes órganos de la Administración española. Pero no olvidemos que el ejercicio es de la OTAN, y dada la precipitación con la que actuó el gobierno español en las horas posteriores a los atentados, puede darse por hecho que la administración española no ejercía control sobre todos los integrantes del operativo de la capital.

Por otra parte, debemos recordar que a finales de febrero y durante los primeros días de marzo de 2004 había un impresionante despliegue antiterrorista en Madrid y en todo el territorio estatal. Miles de agentes habían sido movilizados por el Ministerio del Interior supuestamente para evitar la comisión de un atentado en plena campaña electoral, y este despliegue no fue pasado por alto por muchos observadores. Se hablaba del peligro de ETA (que llevaba casi 10 meses sin realizar ningún atentado mortal), pero en la Comisión de Investigación del Congreso se hizo público que desde hacía unos meses algunos servicios secretos extranjeros habían hecho advertencias generales a sus homólogos españoles acerca de la posibilidad de que se produjera un grave atentado islamista. Alguien estaba preparando el terreno para lo que iba a llegar, y el gobierno español, que no las tenía todas consigo, anunció -y así salió publicado en prensa unos días antes del 11-M- que las estaciones de ferrocarril y los trenes iban a ser objeto de una especial vigilancia.

Es decir, al mismo tiempo que se producía esta espectacular movilización de recursos antiterroristas, del 4 al 10 de marzo se llevó a cabo en Madrid y en otras capitales nacionales de la OTAN el Ejercicio de Gestión de Crisis 04. Consideramos que ya no es una conjetura sin fundamento decir que el atentado llevaba meses preparándose, que durante los días previos (precisamente coincidiendo con la realización del ejercicio) se ataron los últimos cabos sobre el terreno, y que en algún momento entre el 10 y el 11 de marzo, personas no identificadas evitaron los dispositivos antiterroristas reales y accedieron sin contratiempos a los trenes de cercanías para colocar en ellos varias cargas de alto poder explosivo. A las pocas horas, la activación de esas cargas provocó la masacre que todos conocemos. Los Ministerios de Defensa e Interior españoles, implicados en la gestión local del CMX, si bien permanecían confusos, tuvieron pronto cierta información sobre qué o quién pudo estar merodeando por aquella zona. Y así fue como más tarde, sabiendo que los criminales jamás reconocerían su autoría y que tampoco se les podía acusar, tuvieron que comenzar las labores de creación de una versión oficial aceptable. De todas formas, si alguien quiere seguir creyendo que los autores de una de las mayores y más complejas atrocidades ocurridas en la historia de Europa eran vendedores de móviles, antiguos traficantes de drogas y mineros asturianos que ni siquiera intentaron huir, no le negaremos su derecho a seguir engañándose. Por nuestra parte preferimos seguir el camino que señalan los hechos y el sentido común.

Eric R. Terzuolo, en su informe Alianza Regional, amenaza global: la OTAN y las amas de destrucción masiva, 1994-2004, comentó que resultaba irónico que los ataques hubieran tenido lugar sólo un día después de la finalización del ejercicio, teniendo en cuenta que la planificación de éste había empezado hacía más de un año. Terzuolo sabe, sin embargo, que la ironía sólo está en sus palabras.

Finaliza el ejercicio: misión cumplida

Las primeras informaciones procedentes de los equipos TEDAX españoles decían que las bombas habían sido depositadas en la parte inferior de los trenes y en los raíles. Algo más tarde, las mismas fuentes señalaron que todas los artefactos estaban en los trenes, y pocas horas después comenzaron a afirmar que habían sido depositados por terroristas que habían subido y bajado de los trenes. A pesar de que no podían tener ningún indicio que apoyara esta versión (ninguna cámara de vigilancia filmó a los asesinos en ningún momento, nadie aludió en aquel momento a la existencia de testigos y no se habían encontrado vehículos usados para la huida), los TEDAX se vieron obligados a cambiar de opinión porque la policía ya intuía qué había pasado, y si mantenían que las bombas ya estaban en los trenes cuando éstos se pusieron en marcha, el paso siguiente era preguntar quiénes y cómo habían sorteado la vigilancia del único lugar en el que la colocación de las bombas había sido posible: las cocheras. Incluso el sonrojante auto judicial de los atentados, cuando habla de las estaciones en las que según la versión oficial habrían subido los terroristas, reconoce lo siguiente: en todos los casos (salvo Vicálvaro), el acceso al andén quedaba lejos del primer vagón, en el que al menos en dos ocasiones se colocaron artefactos (Atocha y C/ Téllez).

Además, nadie ha desmentido la veracidad de las declaraciones atribuidas al jefe del grupo de desactivación de explosivos de la Jefatura Superior de Policía de Madrid, José María Cáceres: El tipo de explosivo utilizado en el atentado fue militar y potente como el C-3 o el C-4. Y es que las explosiones hicieron unos agujeros limpios y provocaron humo pero no fuego; no hay que olvidar el carácter ignífugo del material de los vagones, pero las deflagraciones parecen ser típicas del explosivo militar.

Resumiendo: la masacre ocurrió en la que en aquellos días era posiblemente la capital de Estado más vigilada del planeta y, pese a todo, los asesinos actuaron con total impunidad entre otras cosas porque la realización del ejercicio de simulación y el despliegue de diferentes efectivos probablemente les facilitaba la cobertura y los pretextos necesarios para moverse cómodamente y con la seguridad de que no iban a ser interceptados.

¿Qué papel tuvo la Agencia Central de Inteligencia?

Si bien todo indica que los asesinos utilizaron la cobertura del ejercicio CMX 04, queda por confirmar si pertenecían a una unidad de la OTAN (¿sigue operativa la red stay behind?), a los grupos de tarea clandestinos del Departamento de Apoyo Estratégico estadounidense, a la Agencia Central de Inteligencia o a un servicio especial de un país aliado. Teóricamente, las tareas de espionaje y otro tipo de acciones encubiertas en el extranjero corresponden exclusivamente a la CIA, pero en Italia ya se conoce la vinculación directa de la OTAN con algunas de las masacres de los años 70 y 80 y también sabemos que comandos militares adscritos al Departamento de Apoyo Estratégico han actuado en países como Argelia, Iraq o Afganistán. En cualquier caso, se sabe que la transmisión de información entre estos y otros organismos es frecuente, y más en el caso de operativos estratégicos de primer orden. Como es natural, las organizaciones citadas conocen de antemano la realización del CMX.

Lo que sí sabemos con certeza es que la masacre de Madrid se produjo en un momento en que la CIA mantenía una intensísima actividad en toda Europa y especialmente en el Estado español. No en vano, el Convenio de Defensa bilateral suscrito entre el Estado español y los Estados Unidos -modificado en 2002 por el gobierno del PP- permitía que los servicios de espionaje y las unidades militares norteamericanas pudiesen operar con total impunidad en territorio español, sin delimitar su actividad en términos legales. Así, la actividad de los vuelos de la Agencia se encontraba en su punto más alto antes del 11-M. Según el registro de la organización europea de control aéreo Eurocontrol, hubo al menos 69 escalas de aviones de la CIA en territorio del Estado español entre 2001 y 2005. Cerca del 40 por ciento de las escalas se produjo en un solo año: 2004. Según la lista elaborada por el ponente de la comisión temporal de la Eurocámara que investiga las actividades de la CIA, fueron al menos 125 los vuelos gestionados directa o indirectamente por la CIA que hicieron escala en 10 aeropuertos españoles (entre ellos el de Madrid) durante esos años.

La principal base de operaciones era Palma de Mallorca. Era el lugar donde los equipos [de la CIA], muy bien entrenados, y siempre de manera sistemática, iban a preparar sus misiones y descansaban después de realizarlas, ha dicho Dick Marty, investigador del Consejo de Europa. Informes de la Guardia Civil admiten que la mayoría de los miembros de las tripulaciones gozaba de pasaporte diplomático. El dato más inquietante es que del aeropuerto de esta ciudad salió un avión de la Agencia tan sólo unas horas después de la masacre de Madrid. Ese avión había llegado el 9 de marzo desde Libia, y partió tres días más tarde hacia Iraq (su destino aparente iba a ser Suecia y se suponía que su fecha de partida iba a ser posterior). ¿Por qué la CIA hizo salir inmediatamente a sus agentes e instrumentos de espionaje en lugar de dedicarlos a analizar la confusa masacre que acababa de suceder en la capital del país donde se encontraban? ¿Y quién puede asegurar que la única misión de estos vuelos era el secuestro y transporte de personas? Que nadie espere que la respuesta llegue de la mano de las autoridades españolas, que cuando no reaccionan con evasivas dicen con descaro que desconocían la existencia de los vuelos.

Pero además de los vuelos y de las estancias, la Agencia, a través de su oficina permanente en Madrid, había conseguido desarrollar y coordinar una extensa red de Centros de Inteligencia Contraterroristas (CTIC), más conocidos como pisos escucha. Estos centros se encuentran tanto en los archipiélagos canario y balear como en la península, y su principal misión es la captación de cualquier comunicación que puedan considerar de interés. El gobierno español actual no ha negado su existencia, pero se ha negado a proporcionar más información y respondió con evasivas a las preguntas que al respecto le realizó un diputado de IU. Si a la oportunidad proporcionada por el CMX y a todos estos recursos les añadimos el tradicional uso de satélites y diversos sistemas de telecomunicaciones, y si ante todo tenemos presente que tanto la OTAN como la CIA tenían vía libre para actuar como y donde quisieran, no es necesario concluir que la compleja operación del 11 de marzo de 2004 debía realizarse sin contratiempos, como así fue.

En 2007 el Estado español cumplirá 25 años como miembro de la OTAN, y en febrero de ese año Sevilla acogerá una cumbre informal de la Organización. Los sectores populares responderán y se harán oir, pero en las instituciones seguirá imperando la ley del silencio; en los ámbitos oficiales y parlamentarios la participación en los organismos imperiales nunca será cuestionada y, por ejemplo, a fecha de hoy nadie ha solicitado información o la desclasificación de documentos acerca del ejercicio CMX 04 al Gobierno, a los antiguos ministros del PP, o al Representante Permanente ante el Consejo Atlántico. Ni siquiera se ha preguntado si durante ese ejercicio se efectuó en Madrid una de las simulaciones de atentado que se hicieron en Europa.

Es frecuente escuchar la siguiente objeción a lo que estamos planteando: ¿por qué el Imperio iba a realizar un atentado que al fin y al cabo le hizo perder a uno de sus aliados? Este es el principal aspecto que despista a algunas personas. Y una y otra vez responderemos de la misma forma: por un lado, el objetivo principal de la masacre no era ni podía ser la caída del PP. Antes al contrario, y utilizando un símil futbolístico, el PP dispuso de una clara ocasión de gol y lo que hizo fue dudar, recular, y acabó por introducir el balón en su propia puerta. El objetivo principal, como hemos dicho, era dar alas a una estrategia contra el terror que ya llevaba demasiado tiempo apoyándose sólo en el 11-S [...]

No hay que engañarse: los partidos, medios y organizaciones vinculadas de alguna manera a la estabilidad del sistema no van a mover un solo dedo para impulsar y comunicar a la población los resultados de una verdadera investigación. La obediencia y sometimiento a los aliados es una cuestión vital para el Estado y sus instituciones, pero no somos pocas las personas que, lejos de tener miedo, seguiremos diciendo que el nuevo orden, ese nuevo traje del emperador, no puede ocultar su patética y criminal desnudez.

Colectivo Dek Unu, Kaos en la Red
3 de julio de 2006

Atentados de Londres:
el informe oficial descarta la pista Al Qaeda

La revista Covert Action Quaterly, que publicó el sumario de los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001, hizo un balance inquietante: la administración Carter creó a los islamistas de Sudán; la administración Bush padre intensificó la colaboración con los islamistas de Afganistán y Sudán, mientras que la administración Clinton apoyó a los islamistas de Albania, Argelia, Bosnia, Chechenia, Irak y Libia.

Tras las declaraciones del responsable de la investigación oficial sobre los atentados que estremecieron a Madrid el 11 de marzo de 2004, en las que descartaba la pista de una red internacional, los investigadores británicos disiparon a su vez los rumores según los cuales los atentados del 7 de julio de 2004 en Londres fueron obra del terrorismo internacional.

La agencia Associated Press reveló las conclusiones de la investigación oficial que ordenó el ministro del Interior Charles Clarke. Según esas conclusiones, los autores de los atentados no contaron con ayuda de ninguna red islamista internacional.

No queda entonces más remedio que señalar que hasta este momento ninguna investigación oficial ha podido establecer vínculo organizativo alguno entre los atentados de Nueva York (11 de septiembre de 2001), Bali (12 de octubre de 2002), Casablanca (16 de mayo de 2003), Madrid (11 de marzo de 2004) y Londres (7 de julio de 2004). Ningún elemento concreto permite entonces afirmar que existe una red islamista que se dedique a la actividad terrorista a escala mundial.

Al carecer de hechos que demuestren su veracidad, la teoría del complot islámico mundial que lleva por nombre Al Qaeda es una hipótesis no comprobada de portavoces gubernamentales y medios de prensa sensacionalistas.

fuente: Red Voltaire

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