Estados Unidos traslada el foco de tensión al Extremo Oriente

Tras la agresión a Irak, Estados Unidos abrió un segundo frente en el Pacífico que tiene como objetivo directo a Corea del norte, e indirecto a China. La gran diferencia con Irak radica en que Corea, otro de los países integrantes del eje del mal, dispone de capacidad para producir armas nucleares y que, además, ha manifestado abiertamente que está dispuesto a utilizarlas para defenderse.

No fue ajeno a la posición estadounidense el inicio de una fase de negociaciones entre Corea del norte y la Unión Europea en 2001 ya que Washington considera la península coreana como parte integrante de su zona de influencia estratégica desde la guerra de 1950 a 1953, y no pueden tolerar la intromisión de las potencias europeas.

En su desaforada carrera expansionista, Estados Unidos pretende rodear a China como paso previo a un ataque que tiene como objeto dividir y someter al país más poblado del planeta. El primer paso fue la presencia de sus tropas en Filipinas, Afganistan e Irak; el segundo es el sometimiento de Corea, lo que no lograron con el ataque de 1950.

La actual crisis entre Washington y Pyongyang estalló en octubre de 2002, cuando los imperialistas cortaron el suministro de petróleo al país asiático, sumiéndole en una tremenda crisis energética que obligó a los coreanos a renudar su programa nuclear.

En contra de la posición estadounidense, Corea del sur reconoce el derecho de Pyongyang a disponer de una industria nuclear civil, pero Estdos Unidos ha tomado como excusa la puesta en marcha de centrales nucleares para desatar una serie de provocaciones.

Organizó la deserción de un grupo de 20 militares y científicos norcoreanos, entre ellos el impulsor del programa nuclear Kyong Won Ha. Según el diario australiano The Weekend Australian, se trató de una operación secreta en la que 11 países sumisos a los Estados Unidos prestaron protección consular para sacar a los norcoreanos de China.

Una región nuclearizada

Si bien Corea del norte dispone de plutonio suficiente para fabricar al menos seis bombas nucleares, el objetivo de su programa nuclear es puramente civil: impedir la paralización de su maquinaria económica y mantener su tradicional política de no alineamiento e independencia nacional frente a las presiones imperialistas. Por ello, el gobierno de Pyongyang no ha tenido inconveniente en reconocer que durante los últimos años ha estado desarrollando en secreto un programa nuclear, en contra de lo establecido en los acuerdos de 1994. Además, ha rechazado todos los chantajes a que se ha visto sometido con el desabastecimiento petrolífero, por medio del cual se les ha pretendido humillar.

Desafiando al Pentágono, Corea del norte retiró en diciembre de 2002 los sellos colocados por la ONU en un laboratorio utilizado hace tiempo para la extracción de plutonio a partir de combustible nuclear. El siguiente paso, días más tarde, fue colocar armas prohibidas en la Zona Desmilitarizada creada en 1953 al término de la guerra y que le separa de su vecino del sur.

Por aquellas mismas fechas, el régimen norcoreano forzó, además, la salida del país de los dos únicos inspectores de la Agencia Internacional de la Energía Atómica y, ante las continuas presiones, abandonó el Tratado de No Proliferación Nuclear el 10 de abril de 2003.

La escalada no paró allí. A las pocas horas, anunció contundentemente que estaba dipuesta a lanzar un ataque preventivo contra Estados Unidos si decidían enviar más tropas a la región y que disponía de capacidad suficiente para alcanzar objetivos estadounidenses en todo el mundo en caso de que Washington los provocara.

Y de las palabras a los hechos: como demostración de intenciones, lanzó tres misiles crucero Silkworm tierra-mar de fabricación china en el Mar de Japón y en el Amarillo, provocando una alerta militar en Corea del sur, uno de ellos en la víspera de la investidura de su nuevo presidente Roh Moo Hyun. Esto demuestra la capacidad del régimen para asestar un golpe más allá de sus fronteras. Por si fuera poco, declaró el mar de Japón zona de exclusión marítima entre el 8 y el 11 de marzo de 2003.

A finales de febrero de aquel año, Corea del norte terminó de activar el reactor de Yongbyon, a 90 kilómetros al norte de Pyongyang, donde hay combustible nuclear suficiente para construir media docena de bombas nucleares: La guerra iraquí nos enseña que para prevenir una guerra y defender la seguridad y la soberanía de un país es necesario tener fuerza disuasoria física, dijo entonces un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores en declaraciones citadas por la agencia de noticias norcoreana KCNA, que añadió: Como ya hemos declarado, estamos en la fase final de reprocesar más de 8.000 barras usadas de combustible, de acuerdo con la información preliminar que le enviamos a Estados Unidos y a otros países a principios de marzo, después de reanudar nuestras actividades nucleares desde diciembre del año pasado.

En la mesa de negociaciones

El comunicado también reconoció por primera vez que Corea del norte estaba dispuesta mantener conversaciones tripartitas con Estados Unidos y China en Pekín para debatir la crisis nuclear. Hasta ese momento los norcoreanos consideraban que su único interlocutor eran los Estados Unidos y únicamente admitían negociaciones bilaterales. Si EEUU está listo para imprimir un cambio radical en su política anticoreana, en interés de la solución del problema nuclear, entonces nosotros no insistiremos particularmente en el formato del diálogo. La solución depende de las intenciones auténticas de EEUU, indicó la diplomacia norcoreana.

Pero el primer incidente directo entre Washington y Pyongyang sucedió en marzo de aquel año, cuando cuatro cazas norcoreanos interceptaron un avión espía de Estados Unidos y lo persiguieron durante 22 minutos sobre el Mar de Japón.

Ya en abril, mientras Estados Unidos estaba inmerso en la agresión contra Irak, Corea del norte advirtió que impediría cualquier clase de inspecciones nucleares en su territorio. Estados Unidos pretendía seguir el mismo manual que en Irak e imponer un régimen de inspecciones internacionales sobre las instalaciones nucleares norcoreanas como via de justificación de la posterior agresión. Según el periódico del Partido Comunista, Rodong Sinmun, Corea del norte ya se habría enfrentado al mismo destino miserable de Irak si hubiese comprometido sus principios revolucionarios y aceptado la demanda de los imperialistas y sus seguidores de inspecciones nucleares y desarme.

A petición de Estados Unidos, ese mismo mes el Consejo de Seguridad de la ONU abordó la crisis nuclear en Corea, en una reunión en la que, según la agencia de noticias japonesa Kiodo, no se aprobó un borrador de declaración de condena presentado por Estados Unidos. Tampoco prosperararon ninguna clase de sanciones contra Corea del norte y, finalmente, el Consejo de Seguridad ni siquiera pareció dispuesto a debatir sobre esta cuestión. Sin embargo, el entonces embajador de Estados Unidos ante la ONU, John Negroponte, dijo públicamente que no descartaba futuras acciones en el Consejo.

En Pekín el portavoz del ministerio de Exteriores de China, Liu Jianchao, señaló que el Consejo no es el que debe tratar el asunto de los programas de armamento nuclear de Corea del norte. Por ello, ante la imposibilidad de lograr un acuerdo directo con los Estados Unidos, se impuso una alternativa de negociaciones multilaterales, con participación de los dos países y de China. Las reuniones se celebraron en Pekín a finales de abril de 2003.

Pero el carácter provocador de los Estados Unidos florece hasta cuando consienten sentarse a negociar y en este caso lo hicieron nombrando como representante al subsecretario de Estado, James Kelly, que fue precisamente quien desencadenó la crisis entre ambos países. Los dirigentes norcoreanos acusaron a Kelly en repetidas ocasiones de faltar a la verdad a la hora de denunciar la violación del Acuerdo Marco de 1994, y de tergiversar las revelaciones realizadas por funcionarios norcoreanos durante su estancia en Pyongyang.

Parada del reactor nuclear de Yongbyon

El 11 de mayo de 2005 la agencia central de noticias de Corea del Norte (KCNA) recogía las declaraciones de un portavoz del Ministerio de Exteriores manifestando que su país había completado la retirada de 8.000 barras de combustible nuclear de su central de Yongbyon, a unos 90 kilómetros de la capital, Pyongyang, susceptibles de ser usadas para nutrir varias bombas de plutonio. Tomamos medidas para reforzar nuestro arsenal, añadió.

La información, recogida también por las agencias surcoreana Yonhap y japonesa Kyodo, confirma las informaciones que indicaban que el reactor de Yongbyon, de cinco megavatios, había sido detenido. Entonces se señaló que la parada sólo podía significar que los científicos norcoreanos pretendían utilizar el combustible allí procesado para conseguir el material fisible necesario para montar varias bombas de plutonio.

Corea del Norte comenzó a finales de 2002 a procesar en Yongbyon 8.000 barras de uranio, violando así el acuerdo marco firmado en 1994 con Estados Unidos, que prohibía proseguir el programa nuclear con objetivos militares, a cambio de ayuda energética. Las agencias imperialistas de prensa presentan la noticia confirmando la vulneración del acuerdo pero no explican su causa: la vulneración previa del acuerdo por los Estados Unidos al cortar los suministros energéticos.

En virtud del acuerdo de 1994 Esados Unidos accediá a ayudar a Corea del norte a construir dos reactores de agua ligera a cambio de que destruyera el de grafito que había edificado en Yongbyon, mucho más potente y capaz de generar una bomba atómica al año.

La alarma saltó el 7 de abril cuando varias fotografías del reactor de Yongbyon tomadas por un satélite del espionaje estadounidense mostraron que la torre de refrigeración había dejado de expulsar la columna de vapor que indicaba su operatividad. Según el presidente del Instituto para la Ciencia y la Seguridad Internacional, David Albright, la suspensión indicaba que se preparaba la extracción de las barras de combustible nuclear en él usadas a fin de procesarlas y obtener plutonio destinado a armas nucleares.

Washington advirtió a la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) que sus satélites espías habían detectado planes para realizar una prueba subterránea de una de esas bombas de plutonio.

Corea del norte tiene seis bombas nucleares

Entre los escenarios que la Casa Blanca prevé -y que nutrieron buena parte de los debates que se celebraron en las Naciones Unidas en mayo de 2005 a cuenta de la revisión quinquenal del Tratado de no Proliferación Nuclear- el más inquietante es el que presenta Corea del norte, sobre todo después de que el régimen de Pyongyang anunciara no sólo que dispone de varias cabezas atómicas, sino que está perfeccionando su repertorio de misiles capaces de llevarlas a miles de kilómetros de sus fronteras, incluido el interior de Estados Unidos. Su último misil, sin carga, cayó en el mar de Japón.

El 10 de febrero de 2005, Pyongyang anunció que había fabricado armas nucleares para defenderse de la agresiva política del gobierno de Bush de aislar y asfixiar a Corea del norte. Un informe del espionaje de Estados Unidos estimaba que Pyongyang tendría sólo una o dos bombas nucleares pero la Agencia de Energía Atómica de la ONU confirmó que tiene seis. El 8 de mayo en declaraciones a la CNN su director, Mohamed El Baradei, aseguró: Creo que ése sería nuestro cálculo. Sabíamos que ellos tenían el plutonio suficiente que podía ser convertido en cinco o seis armas. Sabemos que tienen la infraestructura industrial para convertir este plutonio. Hemos leído que también tienen el sistema de lanzamiento.

El Baradei aseguró que está muy, muy preocupado por un posible ensayo de este tipo por parte del régimen de Kim Jong Il, que tendría desastrosas repercusiones políticas y supondría un paso imprudente, aunque aclaró que no ha recibido información vía satélite sobre el asunto. Creo que el ensayo abriría una caja de Pandora, francamente. No sé qué ocurriría después, señaló. No sé lo sofisticados que son los norcoreanos en relación a llevar a cabo un ensayo sin repercusiones radiológicas, pero claramente habría muchas repercusiones de inseguridad, añadió.

El diario The New York Times afirmó que funcionarios de la Casa Blanca y del Pentágono están examinando una serie de fotografías vía satélite que parecen mostrar un incremento de actividad en un presunto lugar de pruebas atómicas en el noreste del país. Según publicó el diario surcoreano Chosun Ilbo, el espionaje estadounidense detectó movimientos de equipos pesados en Corea del norte, lo que indicaría preparativos para una posible prueba nuclear subterránea. El periódico, que cita a una fuente del gobierno, asegura que satélites espías de Estados Unidos detectaron movimientos frecuentes de camiones, grúas y otros equipos en la región de Kilju, en el noreste del país.

Las informaciones de la AIEA sorprendieron ya que los últimos inspectores atómicos de la ONU fueron expulsados del país en diciembre de 2002. Corea del norte interrumpió toda cooperación con la AIEA, expulsó a los observadores de esta agencia de la ONU y se retiró del Tratado de No Proliferación Nuclear al año siguiente.

Las negociaciones para que Pyongyang abandone su arsenal atómico están interrumpidas. Desde 2003 se han producido tres contactos entre las dos Coreas, China, Japón y Rusia, los protagonistas de las conversaciones. Desde que en septiembre de 2004 se suspendiera la cuarta reunión, Pyongyang ha ido radicalizando su posición, hasta el punto que Washington teme una futura prueba nuclear en alguna instalación secreta, y el desarrollo de misiles de largo alcance capaces de alcanzar las costas estadounidenses.

La crisis nuclear aumentó después de que Pyongyang anunciara en febrero de 2005 que tiene armas nucleares y que no piensa volver a las conversaciones multilaterales sobre el tema, actualmente también es suspenso, debido a la hostilidad de Estados Unidos hacia su gobierno.

No tuvo elmismo eco la denuncia de la organización ecologista Corea Verde Unida el 23 de marzo de 2005 sobre la presencia de un submarino nuclear SSN-688 de Estados Unidos en el puerto de Jinhae, violando la declaración de 1992 sobre desnuclearización de la península.

Corea del norte ha empleado en los últimos años su carrera nuclear como elemento negociador para, a cambio de abandonarla, normalizar sus relaciones internacionales y su comercio internacional, bloqueado por los imperialistas.

Estados Unidos es la piedra angular del terrorismo

Ejemplo de entereza frente a la presión imperialista, Corea del norte ha calificado a los Estados Unidos de piedra angular del terrorismo de Estado y principal sustentador del terrorismo. Las afirmaciones representan un nuevo paso en la escalada de tensión entre Washington y Pyongyang.

Un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores norcoreano criticó a Estados Unidos por denunciar que Pyongyang apoya el terrorismo, cuando la Administración Bush ha reconocido que Corea del Norte no cuenta con ningún antecedente de este tipo, según una información de la agencia oficial KCNA.

Es ridículo que Estados Unidos, la piedra angular del terrorismo de Estado y el principal sustentador del terrorismo, publique un informe sobre terrorismo todos los años y califique a los países que se oponen a Washington de estados que apoyan el terrorismo, aseguró el portavoz.

Fueron los servicios de inteligencia surcoreanos quienes primero confirmaron el lanzamiento del misil norcoreano (que habría caído a unos 100 kilómetros de distancia, en aguas del Mar de Japón), poco después de que la prensa japonesa diera la alerta. En ambos casos, el origen de esta información fueron medios militares estadounidenses. La Agencia de Defensa de Japón, con rango de Ministerio, había sido informada por fuentes militares de Estados Unidos de un posible lanzamiento de un misil de corto alcance detectado por un satélite norteamericano.

Los servicios secretos surcoreanos indicaron que el lugar del lanzamiento del misil fue una plataforma al norte de la localidad de Hamhung, en el este de Corea del norte.

Parece que ha habido una prueba con un misil de corto alcance por parte de los norcoreanos que aterrizó en el mar del Japón, dijo Andrew Card, el jefe de personal de la Casa Blanca en una entrevista grabada con la CNN. No nos sorprende. Los norcoreanos han probado antes sus misiles. Han tenido algunos fallos.

El lanzamiento del misil añade más grados a la actual tensión en la península coreana, tras el reconocimiento de Pyongyang de que tiene armas atómicas y en medio de las advertencias hechas por Estados Unidos sobre la intención de Corea del norte de realizar una prueba nuclear.

No obstante, Japón y Corea del sur intentaron calmar los ánimos asegurando que no representa una amenaza para la seguridad de Extremo Oriente y que forma parte de las maniobras militares del régimen norcoreano.

Las fuentes del gobierno japonés citadas por la agencia nipona Kyodo indicaron que el rango del misil debería ser muy corto y posiblemente se trataría de un cohete tierra-mar del tipo Silkworm (Gusano de Seda), que suelen tener un alcance de 100 a 200 kilómetros, o un Scud también de corto alcance.

La información del lanzamiento de un misil norcoreano se produce después de que fuentes diplomáticas de Estados Unidos alertaran a sus aliados, entre ellos Japón, de que Corea del norte se prepara para hacer una prueba subterránea de un arma nuclear, posiblemente en torno a junio.

Poco antes, el Pentágono afirmaba que Corea del norte ya tiene la tecnología suficiente para incorporar una cabeza nuclear a uno de sus misiles de largo alcance.

La inteligencia norteamericana ha indicado en varias ocasiones que existen evidencias de que Corea del norte puede estar desarrollando un misil Taepodong-2, de 8.000 kilómetros de alcance, que sería capaz de alcanzar la costa oeste de Estados Unidos.

El papel de China

A la campaña de los Estados Unidos contra Corea del norte se han sumado sus lacayos: Japón, Israel y, naturalmente, Corea del sur.

Nuestra preocupación es extremadamente fuerte, declaró el portavoz del gobierno japonés, Hiroyuki Hosoda, en el curso de una conferencia de prensa celebrada el 12 de mayo de 2005. El hecho de que hayan hecho funcionar el reactor es un gran problema. Eso demuestra que no buscan generar energía sino obtener plutonio, agregó.

Washington también insistióó la necesidad de una diplomacia vigorosa para forzar a Corea del norte a claudicar en su programa nuclear, dejándole a China -que ya acogió a los interlocutores- el trabajo de ver cómo hacerlo. Estados Unidos sospecha además que Corea del norte se dispone a realizar un ensayo nuclear.

China, aliado de Corea del norte, rechaza de plano este enfoque: Los hechos han probado que las presiones no ayudan a una solución, por lo contrario sólo complican más la situación, declaró el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Kong Quan. El portavoz chino agregó que lo más importante por el momento es que Corea del norte y Estados Unidos envíen más señales positivas.

La postura de China en el conflicto es bastante clara. El gigante asiático observa claramente que Estados Unidos tiene como verdadero objetivo de su política imperialista la división y el reparto de su país, es decir, el regreso a la situación previa a la revolución nacionalista de 1910 y a la socialista de 1949. La presencia de los Estados Unidos en Afganistán, Irak y Filipinas tiene propósito rodear aquel país, que ya salió en defensa de Corea durante la guerra de 1950. Un ataque a Corea es un ataque indirecto a China.

Pero la postura oficial del gobierno chino no es idéntica a la coreana y, por todos los medios, pretende evitar excusas al Pentágono que pudieran justificar otra agresión. Por eso se ha ofrecido de mediador en el conflicto y trata de impedir la escalada nuclear. El portavoz del Ministerio chino de Asuntos Exteriores, Liu Jianchao, aseguró que China está a favor de cualquier propuesta, incluida la celebración de conversaciones multilaterales, que aporte una solución definitiva para la actual crisis nuclear. Liu precisó que estas conversaciones deben contar con la presencia de los países implicados y amenazados por la crisis en la península coreana: China, Estados Unidos, Rusia, Corea del Sur y Japón, añadiendo además que la postura de China no ha variado desde el estallido de la crisis en octubre pasado. Estamos a favor de una península coreana libre de armas nucleares y de una solución pacífica para el conflicto.

Diplomáticos chinos y norcoreanos se reunieron más de 60 veces desde que Corea del norte reanudara su programa nuclear en octubre de 2002. China incrementó la presión sobre su vecino con medidas como la interrupción del abastecimiento de crudo con destino a Pyongyang, durante tres días en marzo de 2003, después del lanzamiento del último de los misiles, según el diario singapurés The Straits Times, aunque los chinos adujeron problemas técnicos para justificar el corte de suministro. Pekín teme que la actitud desafiante de Pyongyang desencadene un conflicto de vastas dimensiones, que pondría en peligro el impresionante crecimiento económico que experimenta China.

En una cumbre de alto nivel entre ambos países asiáticos el viceministro chino de Asuntos Exteriores, Wang Yi, llegó a amenazar al canciller norcoreano, Paek Nam Sun, con una drástica reducción de la cooperación económica, e incluso con sanciones económicas.

Por su parte, el gobierno ruso a través de su viceministro de Asuntos Exteriores, Alexandr Losiukov, advirtió a Corea del norte de que aceptaría sanciones internacionales contra Pyongyang si trataban de fabricar y obtener armas nucleares. De ese modo Moscú dejaba entender que se replanteaba su apoyo -antes casi incondicional- a Pyongyang.

El Kremlin avisó entonces de que la caída del régimen irakí daba un nuevo rumbo a la crisis coreana y obligaba a Rusia a reconsiderar su papel en la misma y plantearse la adopción de medidas preventivas ante el grave riesgo de un conflicto armado cerca de sus fronteras.

Corea del sur tambbién fabrica armas nucleares

Cuando en 2002 la República Popular Democrática de Corea reabrió una planta nuclear para abastecerse de energía, Estados Unidos la incluyó en su Eje del mal y la acusó de desarrollar un programa atómico.

Han bastado dos años para demostrar que la amenaza nuclear en la península no estaba en el norte, sino en el sur. En Viena, sede de la Organización Internacional de Energía Atómica, se dio a conocer a comienzos de setiembre de 2004 que Corea del Sur enriqueció uranio, susceptible de ser utilizado en armas nucleares, sin avisar previamente a la entidad.

Los experimentos secretos los realizaron a principios de 2000 un grupo de científicos del gobierno y en dependencias oficiales, a pesar de que Seúl es miembro del Tratado de No Proliferación Nuclear. El Ministerio sudcoreano de Ciencia y Tecnología admitió que un equipo de expertos extrajo en los años ochenta pequeñas cantidades de plutonio, otro elemento clave en la fabricación de bombas atómicas.

En ambos casos las autoridades trataron de desentenderse del asunto, al declarar que se trataba de pequeños experimentos privados que no tenían nada que ver con el gobierno, pero a pocos le quedan dudas de que el interés de Seúl excede el aspecto meramente civil.

Las sospechas llevaron a la Organización Internacional de Energía Atómica a enviar de inmediato a Corea del sur a un equipo para investigar el programa nuclear y elaborar un informe que fue presentado luego en Viena.

En Japón, país ubicado frente a las costas coreanas, las revelaciones provocaron alarma y preocupación y el portavoz oficial del gobierno, Hiroyuki Sonoda, las calificó como un hecho deplorable.

Mientras, en la ONU el jefe adjunto de la misión de la República Popular Democrática de Corea, Han Song-ryol, denunció que el programa nuclear sudcoreano es parte de una carrera armamentista en la región y acusó a Washington de no medir con el mismo rasero a las dos partes de la dividida península.

El gobierno de Bush, que presionó a Pyongyang por su supuesto programa nuclear, se ha mostrado menos incisivo hacia su aliado del sur.

El portavoz del Departamento de Estado Richard Boucher expresó su desaprobación por los experimentos, pero dijo que Seúl está cooperando voluntariamente para demostrar que esa actividad fue eliminada. Realmente es preocupante, admitió el portavoz de la Casa Blanca, Scott Mc Clellan, aunque un funcionario de alto rango, que requirió el anonimato, dijo que Washington no tiene planes de aislar a Corea del sur.

Las razones son obvias. Desde el fin de la guerra de Corea (1950-1953) Estados Unidos tiene un contingente de entre 35.000 y 40.000 soldados en la parte meridional de la península, y a fines de la década del 50 el Pentágono desplegó allí misiles Matador con cabeza nuclear. En los años ochenta Corea del sur llegó a convertirse en uno de los países más nuclearizados del planeta, al disponer de misiles estratégicos y de corto alcance, bombas de neutrones y armas nucleares tácticas que apuntaban hacia el norte.

El Pentágono afirma que retiró su armamento atómico de allí en la década de los noventa, pero nunca permitió verificaciones internacionales, a pesar de acusar a otros países como Iraq y la República Popular Democrática de Corea por esa razón.

Aunque en Corea del sur ninguna fuente oficial está autorizada a hablar de estos temas, medios periodísticos han denunciado que la séptima flota estadounidense tiene su principal base de submarinos en Jinhae, en el extremo sureste de la península, y que esas naves están armadas con misiles Tomahawk con cabeza nuclear.

Pero hasta ahora solo se oye hablar de la supuesta crisis nuclear norcoreana y del ejército de un millón de hombres, cuando en realidad la verdadera amenaza está en el sur, en la presencia militar estadounidense que ha frustrado la paz y la reunificación del pueblo coreano.

Corea del Sur también atacó a Irak

Trataron de hacerlo pasar desapercibido, pero como España, también Corea del sur envió a Irak un contingente de aproximadamente 700 efectivos calificados de ingenieros de la construcción y trabajadores sanitarios.

Sin embargo, la televisión estatal norcoreana, en un comentario citado por la agencia surcoreana Yonhap, consideró que el envío es un acto criminal que pone aún más en peligro la situación en la península de Corea, añadiendo que la decisión de Seúl significaba un apoyo a las pretensiones agresivas de Estados Unidos hacia Corea del norte.

Recién llegado al poder en febrero de 2003, el presidente surcoreano Roh Moo Hyun aseguró que el envío de fuerzas no combatientes a Irak era una forma más de reforzar las relaciones de su país con Estados Unidos.

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