‘Aquí no se mueve ni dios’,
una consigna pesimista y falsa

La clase obrera ya no existe, aquí no se mueve ni dios. Lo habréis oído más de mil veces, ¿verdad? Es la eterna visión pesimista y negativa de parte de la propia clase obrera cuando las cosas están realmente jodidas, cuando la crisis del sistema se ceba en nosotros y algunos tratan de salvar su pellejo. Esa es la línea de articulación del Estado, de los politicastros y de los sindicatos domesticados, y no carece de cierto éxito visto lo visto. Pero dichos proselitistas de la derrota, ocultan en todas sus explicaciones lo más obvio del asunto ¿Cúal es la situación por la que hacen atravesar a la clase obrera para comportarse así? ¿Dónde está el factor subjetivo que de la vuelta a la tortilla de tanto hartazgo y mala leche contenida?

Vamos a aportar varios testimonios reales recogidos en estos últimos meses, y veremos por dónde se enfocan los tiros:

— Vizcaya: Empresa dedicada a la transformación industrial de plástico, 180 trabajadores. El Comité lo forma una verdadera mafia sindical. La empresa propone una congelación salarial por 4 años, debido a la crisis que envuelve al sector. Si no, se tendrán que dar despidos. El Comité lo preacepta y al ir a transmitirlo a los trabajadores, un círculo de unos 20 obreros se niega en rotundo a aceptar chantajes. Se dan datos concluyentes: los directivos tienen coches de alto lujo, chalet grandiosos, vacaciones paradisíacas... ¿y nos hablan de crisis? Se forma el revuelo. En los siguientes días hay verdaderos enfrentamientos entre esos trabajadores conscientes y los delegados sindicales y se dan situaciones reales como una campaña de guerra sucia contra esos 20 proletarios en el corcho de información: Queréis que nos expulsen a todos, malditos radicales proetarras y lindezas de ese estilo. Varios coches de dichos radicales aparecen con las ruedas pinchadas. Dichos sindicatos perrunos editan hojas contándolo todo al revés. Se da una verdadera división entre obreros y el ambiente se vuelve irrespirable. En el coche de uno de los obreros conscientes aparece un gato muerto: El siguiente tú. Se plantan. Convocan una jornada de protesta ante las actitudes mafiosas de la Dirección y los sindicatos. Éstos vuelcan toda su basura para desinformar a los obreros. Ese día paran unos 45 obreros. La Dirección, una vez usado a los sindicaleros y creado el enfrentamiento, pasa a abrir un expediente a todos los huelguistas, con datos no ciertos que aportan los sindicatos: coacciones para parar, sabotaje a varias máquinas. A varios de los jóvenes que les tocaba renovar y pararon, no se les renueva. A varios de los huelguistas que estaban en sus puestos desde hace años, son movidos a la sección más peligrosa y tóxica. Es expulsado uno de los proletarios más activos porque aparece la cartera de uno del Comité en su taquilla. La unión entre estos huelguistas se rompe. Despidos, no renovaciones, guerra sucia. Las aguas vuelven a su sucio cauce. Pero a las pocas semanas el coche de un directivo y el de un esquirol del Comité son destrozados a martillazos.

— Valencia: Empresa dedicada a la industria tecnológica, 90 trabajadores. Por arreglo de plantilla por la crisis del sector, son despedidos 9 obreros. Los sindicatos callan. Se sacan carteles y pegatinas de apoyo a los despedidos por parte de sus compañeros, pero no se atreven a llevar a cabo una huelga porque está pendiente en esos mismos meses la renovación de 20 jóvenes y la prejubilación de otros 10 mayores. Plantilla dividida. Las aguas vuelven a su sucio cauce. En los siguientes meses, se conoce que dicha empresa había recibido una subvención millonaria por ser industria de interés general. Por cierto, su máximo Directivo fue en su juventud militante del Movimiento Comunista y en una publicación empresarial se le propone como uno de los empresarios del año en esa provincia.

— Vitoria: Empresa multinacional Mercedes Benz, 3.000 trabajadores con altos sueldos. En la mejor dinámica nazi, están prohibidas tantas cosas que habría que preguntar dónde están los jueces para no meter a la cárcel a sus directivos por esquilmar todas las libertades obreras y de expresión. Pero los sindicatos están bien domados y los pocos delegados de ESK y LAB son minoría absoluta en dicho Comité de Aristocracia obrera. Durante 2004, 2005 y el año pasado se desarrollaron luchas por mejoras sustanciales, que no económicas: seguridad de los jóvenes, derechos laborables... La empresa plantea un hórdago de matones: O cesan las movilizaciones, protestas y paros parciales o cierra la planta y la deslocaliza en un país del Este europeo (sic). Gobierno Vasco y Diputación de Álava, llaman a la cordura... ¡¡de los trabajadores!! y les piden que abandonen sus protestas, pues si Mercedes se va de Vitoria se abre una crisis económica en Álava de proporciones incalculables. La mafia siciliana era mucho más sibilina en sus matonadas. Las aguas vuelven a su sucio cauce.

— Madrid: Empresa multinacional de atención a domicilio de enfermos, ancianos y minusválidos. Más de 3.200 trabajadores, 100 en esa provincia. Se exige una mejora salarial (el sueldo era de 835 euros), pago de kilometraje, cobertura de servicio atendido ante enfermedad del obrero. La plantilla se une y realiza unas buenas movilizaciones: se encierra en la empresa, se hacen manifas, se ocupa el Ayuntamiento de ese distrito, pero no se abandonan los servicios de atención, al ser población de características tan especiales. Son molidos a palos por la policía; y la multinacional, mientras sólo sea en esa provincia y se siga trabajando aguanta el chaparrón. Un mes, dos, cinco... Las trabajadoras (gran mayoría) se empiezan a cansar, llevan ya muchos porrazos aguantados, mucha tensión acumulada y la empresa no da ningún viso de hacerles caso. Empiezan con una nueva estrategia: no atender los servicios a los pacientes. En cinco meses el Ayuntamiento no les ha prestado el menor caso, pero ante esta nueva situación saca a la prensa lo desaprensivo de esos métodos de lucha. División en el propio colectivo. Muchas de ellas vuelven al trabajo, cansadas, quemadas. Los sindicatos, que desde un principio negaron llevar a cabo ningún tipo de protesta violenta, se desdicen de todo lo luchado y llaman a la vuelta al trabajo. Dos trabajadores son despedidos por daños a instalaciones de la empresa en uno de los encierros. La huelga se rompe. Las aguas vuelven a su sucio cauce.

— Barcelona: Empresa de construcción de 15 obreros. Funciona haciendo subcontratas de subcontratas. De unos 2.200 euros que se pagan en primera instancia, cada escalón se queda con una parte considerable. Al final de mes, son unos 1.050 euros los que recibe cada trabajador. Llevan avisando al patrón varios meses, y éste lo único que ha hecho es ampliar la jornada a 9 horas diarias, y hacerles trabajar algún sábado para terminar la obra. Se ponen en huelga. Para cojones los míos les dice literalmente. Despide a los dos chavales más significados en la protesta y contrata a dos inmigrantes senegaleses en su lugar. Y les señala: tengo una cola de 15 moros que están dispuestos a romperse los cuernos por 900 euros, así que ya sabéis. Los 13 currelas tienen familia y piso que pagar. Cesan en la huelga por el terror al paro. Las aguas vuelven a su sucio cauce.

— Sevilla: Empresa de materiales químicos, 55 obreros. Debido a la falta total de medidas de seguridad en el trabajo, 7 de los obreros se ven afectados de una enfermedad incurable. Ante la posibilidad de que la empresa sea denunciada por envenenarlos, son prejubilados a la fuerza. Se ven aun jóvenes, algunos con 50 años, con una prejubilación ridícula y sin futuro visible ni posible. Se unen y denuncian a la empresa. El proceso es tan burocrático, engorroso y difícil, que varios de ellos desisten en el camino. La empresa no tiene prisa alguna, pues ya uno ha muerto, otros dos se han desesperado por el camino y los otros 4 llegarán a viejos, si llegan, esperando el resultado del Tribunal del Ministerio de Trabajo. Estando fuera ya de la empresa, el resto de compañeros casi ni ha conocido la noticia. Las aguas vuelven a su sucio cauce.

— Valladolid: Tres jóvenes de 18 y 19 años investigan su relación con la ETT que les ha contratado para descargar camiones en un mismo supermercado. Trabajan dos veces a la semana, les pagan a 5’20 euros la hora desde 4 de la madrugada a 9 de la mañana y tienen que firmar un contrato diferente en cada jornada de trabajo. Al mes cobra cada uno 208 euros. Según el INEM, no son parados, pues trabajan 8 días al mes y 40 horas en días no consecutivos (un parado menos en sus estadísticas). Si un día están más tiempo descargando, y sufren un accidente laboral pongamos a las 9’10, el seguro de salud no les cubre. Exigen en el supermercado y en la ETT todos los datos de sus contratos. La ETT se ha quedado con un 44 por ciento del sueldo por labores de gestión. Ante la protesta, el supermercado les dice que no vuelvan más. La ETT no les vuelve a llamar. Así de sencillo las aguas vuelven a su sucio cauce.

Estos son sólo 7 de los miles de casos diarios por los que tiene que atravesar y tragar el proletariado para poder llegar a fin de mes. Y hablamos de peleas y luchas fracasadas, pues este artículo trata de analizar el por qué de tan pesimista título. Ya hemos incidido otras muchas veces en otras luchas del proletariado, en los que unos métodos correctos, unidos casi siempre a luchas radicales, de acción directa, organizadas, interzonales, han conseguido victorias parciales.

¿Cúales habrían sido las estrategias, los métodos a emplear para que estas luchas no acabaran con las aguas reenfocadas en este sucio cauce, como lo son o serán en corto plazo en Renault, SEAT, Wolksvagen Pamplona, RTVE, Textil, Airbus, Ercros, Forjados...?:

El Secretario General de Comisiones Obreras, el mafioso Fidalgo, dijo hace poco que Me parece normal que los jóvenes ganen poco.

El 90 por ciento de los contratos de los jóvenes son en situación precaria.

El 33 por ciento de todos los contratos están manejados por E.T.T.

5’5 millones de trabajadores sobreviven con contratos temporales.

En 2005 la remuneración real de los asalariados se redujo un 0’98 por ciento, y en 2006 un 1’39 por ciento.

El 5’90 por ciento de los obreros mejor remunerados tiene un salario medio 16 veces mayor que el 30 por ciento peor remunerado, que son 4 millones de trabajadores con sueldos de igual cuantía que el salario mínimo.

La explotación de nuestros hermanos inmigrantes llega a tal estado, que ya el 28 por ciento de los trabajadores del campo y de la construcción lo son. La gran mayoría de ellos sin contrato alguno.

Mientras tanto, el asesino Botín, anunció una ganancia de su Banco en 2006 de 7.569 millones de euros.

Por lo tanto, ante este negro panorama que nada tiene que ver con el pasotismo o la inexistencia de clase obrera por la simple razón que, como decíamos en el Resistencia número 66, la crisis viene pegando fuerte y cada vez va a haber más sectores afectados por los despidos, la precariedad, las deslocalizaciones, los accidentes laborables, las subidas de precios y costes, y por supuesto, con un consiguiente aumento de la represión se impone:

Métodos de lucha independientes. La asamblea como único órgano de decisión. Formación de piquetes informativos y de denuncia a la labor perruna de los sindicatos domesticados.

Extender el conflicto a otros sectores de igual ocupación, a otras fábricas, a la población, a los colectivos solidarios. No caer en zonalismos ni falsos marcos nacionales, que tanto daño demostrado han hecho en Euskal Herria, Catalunya y Galiza (reconversión de astilleros como ejemplo histórico). Creación de Círculos Obreros que se encarguen de todo ello, y que sean revocables en cada asamblea si se ve necesario.

Sacar las luchas, exigencias, huelgas y enfrentamientos obreros del mero marco economicista o laboral, pues ya está más que claro que todos ellos tienen una raíz política, y por lo tanto, tienen que ir unidos al combate general de conquista y reivindicación de unos derechos democráticos reales.

Considerar a los trabajadores inmigrantes parte indisoluble de la clase obrera, evitando todo tipo de sectarismos y racismo. Aquí el único extranjero es el capitalismo, que nos oprime a todos por igual.

Y claro, y lo más importante de todo, el factor subjetivo, el orientar el descontesto, la rabia, las reivindicaciones por medio de una tarea organizativa. Detrás de todo llo, el Partido es el que debe jugar el papel que le corresponde. Pasemos pues a fortalecerlo, a extenderlo en cada núcleo en lucha, en cada asamblea. Forjemos relaciones con los sectores más combativos, con cada uno de los jóvenes o no tanto que destaquen en cada barricada. Como dice la pegatina editada recientemente El Partido te necesita, tu necesitas al Partido.

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