Las aventuras de los imperialistas españoles
en Guinea Ecuatorial

→ 1968. En un proceso dirigido por los servicios secretos del almirante Carrero Blanco, Guinea Ecuatorial accede a su independencia pero el país sigue controlado de cerca. Allí siguen pululando siniestros negociantes españoles que saquean las riquezas y el gobierno de Francisco Macías se rodea de asesores enviados desde Madrid.

→ 1972. Los escándalos económicos se suceden, saltan a la prensa y cualquier información sobre Guinea se declara materia reservada. Es el único país del mundo que se sumerge en el secreto para otro país.

→ 1979. Teodoro Obiang Nguema, entrenado en la academia militar de Zaragoza, fusila a su tío Francisco Macías y se hace con el poder. Inmediatamente después del golpe de Estado, en diciembre de 1979, el rey Juan Carlos visita oficialmente Guinea Ecuatorial para respaldar al nuevo régimen. Obiang devuelve la visita el 29 de abril de 1980 y ambos países firman un tratado de Amistad y Cooperación.

→ 1991. En sus costas aparece una de las mayores reservas petrolíferas de África pero Repsol se queda fuera del reparto. Son los monopolios estadounidenses los que acaparan el mayor bocado mientras los franceses (Total) pugnan por hacerse con una parte.

→ 2004. Tras una incursión de la armada, el gobierno del PP intenta un golpe de Estado para desalojar a Obiang del poder, poner en su lugar a un amigo de Aznar, Severo Moto, y entregar a Repsol la parte del petróleo que pretendía Total.

→ 2005. Severo Moto desaparece durante mes y medio, al cabo del cual concede una rueda de prensa en Croacia y asevera que el gobierno del PSOE quiere asesinarle.

El neocolonialismo hispánico en África

1885. En pleno reparto del mundo entre los imperialistas, las grandes potencias ceden a Madrid un pequeño pasillo en África, constituido por tres pequeños territorios: Río Muni, una parte continental de 26.000 kilómetros cuadrados entre Camerún y Gabón; la isla de Fernando Poo, ahora Bioko, de 2.000 kilómetros cuadrados, en el golfo de Guinea, muy cerca de Nigeria; y la pequeña isla de Anobón, de 17 kilómetros cuadrados, situada a 600 kilómetros al sur de Bioko, con 2.000 habitantes, unida a la capital por un único barco que realiza dos a tres viajes al año.

Dos pueblos habitan la zona: los bubis en la insular y los fang en el continente.

A esta aberración geográfica de los imperialistas es a lo que España le concede la independencia en 1968.

La pobreza es pavorosa porque los colonialistas no se preocupan más que de saquear el cacao y el café. Con la madera no pueden porque no hay un puerto en condiciones para llevársela. Un ejemplo: en la isla de Anobón la única presencia del Estado es la de veinte militares de guarnición. El abandono es tal que carecían de alimentación, de manera que empezaron a comerse todos los gatos que deambulaban por allá. Esto hizo que las aparecieron las ratas, que comenzaron a devorar las cosechas, lo que provocó una revuelta de los vecinos contra los hambrientos soldados...

Cuando Francisco Macías se convierte en el primer presidente de Guinea Ecuatorial, no era más que un mercenario forjado en el espionaje de Carrero Blanco que, a partir de 1968 controló la descolonización a través de agentes del régimen como Manuel Fraga, el magistrado fascista Rafael Mendizábal, luego creador de la Audiencia Nacional y el abogado García Trevijano, luego creador de la Junta Democrática de la mano de los revisionistas del PCE.

Hasta la aparición del petróleo, un consorcio político-económico-financiero-militar pilotaba siempre la ex-colonia. Desde 1972 toda información referente a aquel país africano se declaró materia reservada. Por eso Guinea Ecuatorial es el país de los manejos oscuros, el secreto mejor guardado en España. Muchos asuntos turbios de la transición democrática tienen su origen en Malabo, la antigua Santa Isabel, capital de la ex-colonia, donde conviven negociantes sin escrúpulos con agentes de las cloacas del Estado español que allí se mueven con total impunidad. Francisco Paesa, mercenario del GAL y encubridor de Roldán, muerto y luego resucitado en Suiza, es el primer presidente de la Sociedad Financiera Guineana de Desarrollo y del Banco de Guinea, una tapadera en la que el CNI -el espionaje español- financia la guerra sucia, enriquece a los altos oficiales del Ejército, trafica con armas ilegales, blanquea dinero negro y encubre los fondos reservados.

Ha quedado en el olvido todo lo relativo a la quiebra del Banco Guinextebank, la cooperación española y los apoyos interesados de Focoex (Fomento del Comercio Exterior) a los especuladores y traficantes de todo tipo. Ha quedado sin explicar la cancelación de la deuda que el gobierno de Obiang tenía con España. El antiguo ministro de Economía del PP, Rodrigo Rato (hoy director del FMI) condonó a Obiang más de 17.000 millones de pesetas, además de firmar con la ex-colonia, acuerdos en materia de cooperación y hasta un Acuerdo de Protección Recíproca de Inversiones. Tras su visita a Malabo, el ministro de Asuntos Exteriores del PSOE Miguel Ángel Moratinos regaló otros 27 millones de euros al segundo país productor de petróleo de África. En 1983 murió la monja Carmen Samaranch Kimer que denunció la corrupción en torno a la ayuda que llegaba de España a Guinea. En 1995 murió el inversor Antonio Martínez Líster. En 2004 un atropello causó la muerte del doctor Elías Maho Sicacha, que fuera Presidente de la Cruz Roja Guineana. Todas las instituciones, incluida la Cruz Roja Española, silenciaron este accidente así como el acto que se organizó en Madrid en su memoria.

Pero los asuntos turbios no sólo conciernen a España, sino también a Francia. En la noche del 10 al 11 de febrero de 1993 en Malabo, André Branger, un economista del ministerio ecuatoguineano de planificación, aparece asesinado en su casa. Tiene las carótidas cortadas y el cráneo hundido. En París, siete piezas del sumario sobre el asesinato se clasifican como confidenciales por asuntos de defensa. Seis meses después, un médico cooperante francés, el doctor Gérard Desgranges, muere en Bata por intoxicación medicamentosa aguda, es decir, envenenado. Le reemplaza otro médico, el doctor Abdulaye Keita. Éste pronto se da cuenta de que los fondos franceses de ayuda y cooperación se esfuman antes de llegar a Guinea. El 17 de septembre de 1994, Keita hace sus maletas porque, por tercera vez en siete meses, presenta extraños síntomas: le están tratando de envenenar con digitalina, un medicamento utilizado para regular el ritmo cardiaco. A su regreso, Keita denuncia en la prensa francesa a varios diplomáticos, policías y gendarmes como los responsables de su envenenamiento y el de su predecesor. Se le despide de la cooperación francesa...

Según el Observatorio geopolitico de drogas, Guinea Ecuatorial es una de las plataformas del tráfico de cocaína entre América latina y Europa.

En cualquier caso, las vistas de políticos, funcionarios, diplomáticos, militares, traficantes y especuladores a Malabo son continuas, muchas veces secretas y otras solamente discretas.

Octubre de 2001. Es el noveno viaje a España de Obiang. Se entrevista con Aznar y es recibido por el rey Juan Carlos.

Abril de 2002. Obiang viaja otra vez a Madrid (y van diez).

2002. Visitas a Malabo del secretario de Estado de Cooperación, Miguel Ángel Cortés, y del de Comercio, Juan Costa.

Diciembre de 2002. Aznar recibe a Obiang en Madrid (y van once).

Noviembre de 2003. Ana Palacio, su ministra de Exteriores, devuelve la visita a Malabo. También viaja hasta allí la ministra Ana Pastor para asuntos que nada tenían que ver con su departamento. También ha viajado hasta Malabo, entre otros, Juan José Laborda, antiguo presidente del Senado con el PSOE.

Sobre Guinea Ecuatorial no hay ninguna información pero sí mucho interés. Pero, ¿qué clase de interés?

Kuwait en el continente negro

El interés no es otro que el interés petrolífero de Repsol. En Guinea Ecuatorial los imperialistas españoles habían estado buscando petróleo entre Bioko (la antigua Fernando Poo) y las costas de Nigeria y Camerún. Encontraron algo, pero no bolsas abundantes. En la etapa en que Óscar Fanjul era presidente de Repsol, el crudo de Guinea Ecuatorial fue despreciado porque -según se afirmó- era de mala calidad.

1991. La petrolera Walter International (Mobil) descubre grandes yacimientos de petróleo y en marzo del año siguiente construye la plataforma Alba. Posteriormente entran en servicio los yacimientos de Zafiro, en el límite de las aguas territoriales de Nigeria y próximo al anterior, y Ceiba, mucho más al sur, frente a la provincia continental de Litoral. Tras Nigeria y Angola, Guinea se convierte en el tercer productor africano de petróleo con reservas calculadas en 2.000 millones de barriles.

1996. El Estado ecuatoguineano empieza a recaudar los primeros ingresos por el petróleo. Aunque los monopolios petroleros sólo dejan el cinco por ciento del beneficio neto al gobierno de Obiang, el descubrimiento es un revulsivo económico: triplica el PIB entre 1996 y 1999 y lo incrementa un 72 por ciento sólo en 2001, unas tasas fantásticas que superan con creces las de cualquier país del mundo. En estos años, con más de 300.000 barriles diarios extraidos, los ingresos acumulados en Guinea Ecuatorial superan los 3.000 millones de dólares, el 86 por ciento del PIB del país. En 2004 igualó a Kuwait en el récord de producción relativa. En 2001 el valor de las exportaciones triplicó el de las importaciones, cuando una década atrás la balanza comercial era ampliamente deficitaria. El PIB por habitante pasó de 330 dólares de 1990 a 5.600 en 2000.

Con sólo medio millón de habitantes, Guinea Ecuatorial se ha convertido en uno de los bocados más apetecibles de África para los tiburones imperialistas. La pelea por las licencias de explotación petrolífera en el golfo de Guinea es cruenta entre las grandes potencias. Hay muchos intereses en disputa.

Hasta el momento, los principales beneficiarios de las licencias concedidas por Obiang son los monopolistas estadounidenses. Dos tercios de las concesiones petroleras se han otorgado a petroleras estadounidenses que tienen vínculos cercanos con el gobierno de Bush. Por ejemplo, la petrolera Ocean Energy tiene como consultor en Malabo a Chester Norris, que fue embajador de Estados Unidos bajo el gobierno de Bush padre.

Por eso el África petrolera se ha convertido en una prioridad geopolítica para Estados Unidos. En muy poco tiempo el golfo de Guinea, que tiene 24 mil millones de barriles de petróleo de reserva, se va a convertir en el primer polo mundial de producción en offshore de gran profundidad. Como todos los yacimientos africanos, salvo Nigeria, Guinea presenta también evidentes ventajas políticas: no está en la OPEP, organismo que Estados Unidos trata de debilitar. Según Walter Kansteiner, subsecretario de Estado norteamericano encargado de los asuntos africanos, el petróleo del continente negro se ha convertido en un interés estratégico nacional para Estados Unidos. Por su parte, el senador Ed Royce, presidente del subcomité África en el seno del Comité de relaciones exteriores de la Cámara de Representantes, ha declarado que el petróleo africano debiera ser tratado como una prioridad para la seguridad nacional después del 11 de septiembre. El general Carlton Fulford, alto responsable del mando militar de Estados Unidos en Europa, viajó a Santo Tomé y Príncipe en julio de 2002 para estudiar la seguridad de las operaciones petroleras en el golfo de Guinea y la eventualidad de instalar allí un nuevo mando regional militar estadounidense. Hasta Colin Powell realizó una histórica visita a Gabón aquel año... Al siguiente, Estados Unidos reabría en Malabo un consulado cerrado en la época de Clinton por razones presupuestarias y borraban al país de la lista de 14 países africanos infractores de los derechos humanos.

No hay nada como tener petróleo para que a uno le abran todas las puertas, aunque se trate de un carnicero sin escrúpulos como Obiang. En septiembre de 1999 Obiang recibió tratamiento contra el cáncer de próstata en la clínica Mayo de Rochester, Minnesota, con factura abonada por la compañía Mobil Oil. A Madrid acude a menudo, pero no visitó por primera vez Washington hasta abril de 2001 y, en el primer aniversario del 11-S, figuró entre la decena de escogidos dirigentes africanos que se reunieron con Bush en la sede central de la ONU en Nueva York. Sólo unos días más tarde, el 19 de septiembre, Obiang fue agasajado en Washington con una cena en su honor por un grupo de sanguijuelas de los hidrocarburos.

2003. Guinea Ecuatorial y Nigeria firman un tratado para el uso conjunto de los yacimientos petrolíferos de la frontera marítima entre ambos países. La francesa Total Fina (antigua Elf Aquitanie) operará en Nigeria y la norteamericana Exxon-Mobil en la zona ecuatoguineana. Sin embargo, Camerún, país central en el golfo, incrustado entre ambos países, reclama a Nigeria la península de Bakasso, una pequeña franja de islas fluviales, rica en petróleo. A la hora de discutir sobre las fronteras marítimas entre Camerún y Nigeria, surge la necesidad de definir las aguas territoriales camerunesas, que también lindan con Guinea Ecuatorial. Allí las reservas no parecen ser menos ricas en petróleo que en la península de Bakasso.

Además Total Fina está intentando apoderarse de las licencias correspondientes al estuario de Río Muni, este de la isla de Bioko y otras zonas del área marítima.

La armada inservible

Diciembre de 2003. Obiang suspende la visita a Madrid que tenía concertada con Aznar. Entre ambos las cosas no van nada bien.

Enero de 2004. Las aventuras militares de España están en su apogeo. Si invadió Irak, si atacó a Marruecos en Perejil y si intentó derrocar a Chávez en Venezuela, Guinea Ecuatorial no se iba a quedar a la zaga. En el momento mismo en que el plan golpista entraba en su fase final y los mercenarios se preparaban para entrar en acción, dos barcos de guerra españoles, la fragata Canarias y el buque de apoyo Patiño, partían subrepticiamente de la base de Rota con 500 legionarios a bordo. El movimiento de ambos barcos se encontraba bajo la supervisión del comandante en jefe del mando de las fuerzas estadounidenses en Europa y Comandante Supremo de la OTAN, el general James L. Jones. Únicamente el mando conocía su destino: Guinea. España no había enviado allá un navío de guerra desde que la ex-colonia alcanzó la independencia en 1968.

Aznar esperaba aprovechar una estancia de Obiang en Marruecos, donde recibe tratamiento contra el cáncer, para apoyar a los mercenarios, restablecer el orden si la situación se complicaba y poner a su amigo Severo Moto en el poder. La excusa para encubrir la maniobra era la de siempre: las violaciones de los derechos humanos, para lo cual Garzón tenía preparada de antemano una orden internacional de captura contra Obiang como antes había hecho con Pinochet.

La expedición española ponía en peligro el delicado equilibrio petrolífero en el Golfo de Guinea. La filtración de la noticia en Sudáfrica se hizo llegar a la prensa española y, avisada por Francia, Camerún formuló una protesta diplomática que, a las pocas horas, obligó a los buques españoles a atracar en Canarias. El gobierno del PP, que había mantenido en secreto el operativo, comunica entonces que se trataba no de una misión de guerra sino de cooperación para la entrega de material militar destinado a ayudar a Obiang en el conflicto fronterizo entre su país y el vecino Gabón. El portavoz del gobierno del PP agrega que se había decidido anular la decisión a causa del malentendido ocasionado por las informaciones de la prensa y que creía oportuno posponerla hasta después de las elecciones previstas en Guinea Ecuatorial para el mes de abril.

Cambio de planes. El golpe de Estado debía producirse sin un desembarco de tropas españolas.

7 de marzo de 2004. España está en plena campaña electoral, tan aburrida como todas las anteriores. Faltan pocos días para las elecciones y para las bombas del 11-M en Madrid. Muy lejos de allí, en el aeropuerto de Harare (Zimbabwe), la policía registra un Boeing 727 militarizado y detiene a un grupo de 74 mercenarios, la mayoría de ellos antiguos miembros de las fuerzas especiales sudafricanas de la época del apartheid. El avión de carga estaba matriculado en Estados Unidos y había partido ilegalmente de Sudáfrica. El grupo hacía escala en Harare para embarcar armas y esperaba unirse a otro comando mercenario en Malabo para derrocar al régimen de Obiang. Al frente de la expedición estaba Simon Mann, un mercenario de las SAS (fuerzas especiales británicas), formado en el colegio Eton de la realeza británica, hijo de un importante empresario de la industria cervecera de aquel país y millonario tras participar en oscuras operaciones de tráfico de armas y diamantes en Sierra Leona.

Otro fracaso más de los imperialistas españoles (pero no sólo de ellos).

La detención de los mercenarios en Zimbawe paralizó el golpe. Inmediatamente después fue detenido en Malabo Nick DuToit, un traficante de armas y diamantes sudafricano de 48 años que, al frente de otro comando de 18 pistoleros (seis de ellos armenios), esperaba a los mercenarios y las armas de Zimbawe para instalar a Severo Moto, que -a su vez- esperaba en Malí la toma del palacio presidencial para hacerse cargo de la situación. El CNI había persuadido al jefe de la policía y del Ejército de Guinea Ecuatorial para que no opusieran resistencia y cooperaran con los golpistas, a cambio de cargos ministeriales en el nuevo gobierno, según dijo el ministro del Interior de Zimbawe, Kembo Mohadi, en rueda de prensa.

11 de marzo de 2004. Tras el fracaso, El País asegura que Nick DuToit ha muerto bajo la tortura. No tienen ni idea; eso es lo que les hubiera gustado: que tuviera la boca cerrada, pero no es así. El ministro ecuatoguineano de Exteriores, Pastor Michá, convoca al cuerpo diplomático acreditado en Malabo para informarles de la intentona. En la reunión estaba DuToit delante de la televisión ecuatoguineana. Allí mismo DuToit afirma que su objetivo era secuestrar al presidente Obiang y traerlo a España para remplazarlo por Severo Moto. El jefe de los mercenarios detenidos en Malabo confiesa ante los diplomaticos y las cámaras de la televisión, que el golpe había sido inspirado por Severo Moto y que Ely Khalil, un empresario libanés afincado en Londres, era quien lo había financiado.

A través de la empresa Asian Trading Group, Khalil pagó diez millones de dólares a Mann para prepararlo todo. En noviembre de 2003 la sociedad Logo Logistic (con sede en las Islas Vírgenes) propiedad de Mann, percibió cinco millones de dálares de Asian Trading Group por supuestas inversiones en actividades mineras, de pesca y por proyectos de seguridad en África occidental. Por su parte, el 1 de diciembre Mann firmó un acuerdo con DuToit para proyectos no especificados que ascedieron a dos millones de dólares. En enero, DuToit se entrevistó con Mann en Johannesburgo en presence del director de Logo Logistic, Charles Burrows.

Desde su primer interrogatorio en Harare, Simon Mann había acusado también a Ely Khalil, un intermediario del petróleo y gas africano, asesor de varios presidentes del continente como Nigeria, Angola, Congo-Brazaville, Senegal o Chad. En los mercados internacionales Ely Khalil es conocido por trabajar con los excedentes de petróleo mundial no controlados, o sea, con la diferencia entre el petróleo que los países productores declaran oficialmente y el que realmente obtienen. Los tribunales franceses le investigaron por el escándalo Elf Aquitanie como intermediario del dirigente de Níger Abacha en la entrega de comisiones encubiertas por los contratos petroleros. En 2002 fue también detenido en el Hotel Bristol de París por otro turbio asunto de comisiones fraudulentas en Venezuela.

Khalil es también muy amigo de lord Jeffrey Archer, que depositó 74.000 libras esterlinas en la cuenta de Mann cuatro días antes de la detención de este último en Zimbabwe. Escritor de éxito, el aristócrata Archer no negó haber efectuado la transacción pero se excusó diciendo que no estaba al corriente de los planes de sus socios.

El hijo golpista de la Dama de Hierro

Simon Mann vivía en Ciudad del Cabo y mantenía negocios con Executive Outcomes, una empresa de seguridad creada por ex-militares sudafricanos de la época del apartheid que fuera puesta fuera de la ley en su país de origen. Bajo la tapadera de la seguridad, Executive Outcomes arrendaba mercenarios a la vieja usanza. Su corresponsal en Londres era Sandline International, otra empresa de seguridad de la misma factura.

25 de agosto. Es detenido en Ciudad del Cabo (Sudáfrica) Mark Thatcher, una conocida sanguijuela de las finanzas internacionales refugiado en Sudáfrica desde 1996 cuando salió huyendo de una investigación fiscal en Inglaterra. En el momento de su detención el hijo de la Dama de Hierro preparaba su salida de Sudáfrica, donde había puesto su residencia en venta por 4'5 millones de dólares. Tenía reservados pasajes de avión para su familia con destino a Estados Unidos cuando fue arrestado por los Escorpiones, una brigada especial de la policía sudafricana, país que aprobó la Foreign Military Assistance Act contra los mercenarios y que prohíbe convertir al país en una base para actividades golpistas en el continente africano.

En Malabo DuToit había declarado que Thatcher estuvo presente en una reunión durante los preparativos del golpe. Pese a ello, Sudáfrica rechazó la petición de extradición del hijo de la Dama de Hierro a Guinea Ecuatorial y le condenó recientemente a una pena simbólica de multa, obligándole a abandonar el país. Los tribunales de Zimbabwe también exculparon a 66 de los 74 mercenarios del grupo de Mann. Este último fue condenado por intento de compra ilegal de armas y puede ser condenado también a una pena de hasta 10 años de prisión.

En el centro de la faceta especuladora de Mark Thatcher se encuentra la compañía de aviación Triple A Aviation que Thatcher utilizó para transferir cerca de 275.000 dólares para financiar el golpe. En enero de 2004 la compañía firmó un contrato de prestación de servicios aéreos con Logo Logistic, la compañía de Simon Mann. Los archivos bancarios revelan la existencia de una transferencia de 100.000 dólares a la cuenta de Logo Logistic con fecha de 2 de marzo, solamente unos días antes de la intentona golpista.

Crause Steyl, socio financiero de Thatcher y ex-piloto de élite fue uno de los testigos interrogados por la policía sudafricana. Confesó que había firmado contratos con Thatcher para la obtención de material aeronáutico y el diario británico The Observer reveló que fue Crause Steyl quien acompañó a Severo Moto en un avión King Air 200, desde Madrid hasta las islas Canarias la víspera del día previsto para el golpe. El avión partió después hacia Bamako, en Malí, donde Moto se mantenía al tanto de la marcha de los planes.

Más detalles: el piloto del avión Boeing 727 registrado por la policía en Harare era Neil Steyl, hermano de Crause Steyl.

Pero la sangre no llega al río y no hay problemilla que no se solvente con divisas. El gobierno de Armenia pagó un millón de dólares para que Obiang pusiera en libertad a los seis mercenarios involucrados en el golpe: Samuel Davrinian, Ashot Karapetyan, Samuel Matshkalian, Ratmik Khachatryan, Suren Muradyan y Ashot Simoyan, condenados a penas 20 años de prisión. El yerno de Obiang, embajador de Guinea en Moscú, Fausto Abesó Fuma, cobró el dinero a través del presidente del parlamento armenio, el multimillonario Abramyan, quien, como anticipo, transfirió 200.000 dólares a la cuenta que éste tiene abierta en un banco de Estados Unidos. Como gesto de agradecimiento, Abramyan entregó además un sobre de 15.000 dólares en metálico a la señora del embajador e hija de Obiang, Anita Mbasogo. Por decreto, Obiang indultó el 5 de junio a los seis mercenarios armenios. Aquí paz y después gloria... y todos contentos.

El brazo derecho de Simon Mann, James Kershaw -de 24 años- se había encargado de reclutar a los mercenarios para el operativo y aún tiene en su poder una lista conocida como la Lista Wonga en la cual aparecen personalidades influyentes que financiaron el proyecto golpista. No se conocen los nombres de la lista porque el secreto es una herramienta del chantaje. Lo que sí se sabe es que, además de Thatcher, en el golpe estaban implicados nada menos que 17 dirigentes del Partido conservador británico (Barbara Caron: Los nuevos mercenarios, Le Nouvel Afrique-Asie, febrero de 2005).

Entre bastidores aparecen siempre los tiburones del dinero porque los mercenarios no trabajan gratis.

Tras los mercenarios, los estrategas imperialistas

Todo parece un guión de cine de acción. La tentativa de golpe de Estado en Malabo aparentemente estaba configurada al estilo más rancio: aviones, mercenarios, diplomáticos y espías. Pero la tesis de una simple expedición colonialista preparada por unos cuantos aventureros de las finanzas internacionales no resiste el análisis en un contexto de tensiones crecientes entre la potencias imperialistas sobre el aprovisionamiento energético mundial. La operación no era cosa de especuladores sino del trío de las Azores (España, Gran Bretaña y Estados Unidos) que libra con Francia en Guinea Ecuatorial una lucha estratégica idéntica a la desatada con motivo de la invasión de Irak. Derrocar a Obiang y tomar el control del país tenía dos objetivos precisos:

Primero: la compañía petrolera estadounidense Marathon Oil debía invertir 1.000 millones de dólares en un proyecto de terminal de gas natural licuado en Guinea Ecuatorial, aunque otras estimaciones calculan que el contrato se eleva en realidad a 3.000 millones de dólares. Es la central de licuefacción de gas más grande del mundo. Esta terminal responde a un plan de urgencia para compensar la caída vertiginosa de la producción en Estados Unidos que es el centro de las preocupaciones en Washington. El contrato firmado con el ministerio de Minas, Industria y Energía de Guinea Ecuatorial y la compañía nacional GEPetrol concluía precisamente en marzo de 2004...

Segundo: al estar firmados ya la mayor parte de los contratos de explotación y no poder aumentar su cuota, Repsol tenía que conformarse con las migajas que le dejaban Exxon-Mobil, Amerada Hess (la antigua Triton) y Total, que son las principales compañías activas en Guinea Ecuatorial. El plan era expulsar del mercado a la petrolera francesa Total favoreciendo la entrada de Repsol. Éste era el precio reclamado por España. Por eso en las dos ocasiones fue Francia quien impidió el golpe de Estado para consolidar la presencia de su propia petrolera. El espionaje francés estaba al tanto del operativo y se pusieron en marcha para impedir el golpe de Estado y tutelar los intereses de Total. En enero alertó a Camerún y en marzo a Zimbawe y Sudáfrica. Tambien alertó al propio Obiang.

La pugna entre Francia y España por el control de Guinea Ecuatorial no es de ahora. Tampoco son recientes loa manejos golpistas españoles en la ex-colonia. Si Obiang está ahora en el poder es gracias a que su golpe de Estado de 1979 lo fraguó de la mano del gobierno español.

Pero ha habido muchos golpes de Estado en Malabo. Aunque no todos tuvieron el éxito del de 1979, en todos estaba la flamante democracia española:

Mayo de 1983. Crisis diplomática entre España y el régimen de Obiang con motivo del refugio en la embajada en Malabo del sargento Venancio Micó, reclamado por conspiración. El gobierno socialfascista de Felipe González accede a la entrega de Micó a cambio de un apaño: es sentenciado a muerte pero se le conmutada la pena posteriormente por otra de 20 años de prisión.

España pierde su influencia colonial. Tras el incidente con Madrid, Obiang acelera el desplazamiento desde la órbita económica española al área francófona africana, que es la imperante en su espacio geográfico inmediato. El 19 de diciembre de 1983 el país accede a la Unión Aduanera y Económica de África Central y el 1 de enero de 1985 el franco CFA (Comunidad Financiera Africana) sustituye al ekwele como moneda nacional, pasando a compartir con otros países africanos una unidad de cuenta respaldada por el Tesoro francés. Incluso el ekwele dejó de ser convertible en pesetas. Malabo se pasaba a la francofonía, algo que España jamás admitió.

Noviembre de 1993. Expulsión del cónsul español en Bata acusado de injerencia en los asuntos internos del país. Madrid replica en diciembre con la retirada temporal del embajador en Malabo y con la reducción a la mitad de su ayuda anual al desarrollo y la cooperación, que aquel año rebasó los 2.000 millones de pesetas.

Tras la intentona golpista de 2004, Obiang acusó públicamente a los servicios secretos españoles, británicos y americanos de estar detrás del proyecto y lo vuelve a repetir durante su entrevista en París con su protector, el presidente francés, Jacques Chirac.

En su discurso ante la Asamblea General de la ONU el 22 de septiembre de 2004 en el 59 Período de Sesiones, el primer ministro de Guinea Ecuatorial, Miguel Abia Biteo Boricó, también acusa a España de participar en la financiación y apoyo logístico del operativo. Públicamente manifiesta que España apoyó la invasión mercenaria multinacional que tenía como objetivo asesinar al presidente y a los miembros del Gobierno. Durante su intervención, el primer ministro guineano proclamó que Guinea Ecuatorial está seriamente amenazada y pidió a la ONU que adoptara medidas severas y comprometedoras para evitar que conspiraciones similares vuelvan a ocurrir: Lo decimos en voz alta, porque sabemos que los reclamos de los débiles han encontrado el oído sordo en este foro cuando están afectados los intereses de los más fuertes, afirmó.

Pero las acusaciones no sólo provinieron de los guineanos. Por una cuestión de principio, jamás comentamos asuntos en los que se implique a los servicios secretos, dijo un portavoz oficial del ministerio de Exteriores de Zimbawe, pero el ministro del Interior, Kembo Mohadi, acusó a los servicios secretos de Reino Unido, Estados Unidos y España de estar implicados en la intentona. Fue este ministro quien reconoció que en su interrgatorio, Simon Mann había revelado que los mercenarios fueron ayudados por el MI6 (el espionaje británico), la CIA y los servicios secretos españoles.

Otro patinazo diplomático más del gobierno aznarista. Todos los grupos parlamentarios callaron; los medios de comunicación también. Y eso que era el momento bueno: había elecciones. Los fascistas españoles cometen y seguirán cometiendo- esta clase de atropellos porque cuentan con la complicidad de todos esos oportunistas y sindicalistas.

Severo Moto: golpe a golpe

Severo Moto Nsa es el presidente del Partido del Progreso (PP). Pero no sólo le une a Aznar el tener las mismas siglas (PP) sino que ambos mantienen una añeja amistad. Durante diez años Radio Exterior de España tuvo un programa sobre Guinea Ecuatorial dirigido por Rafaela de la Torre. Aznar ordenó suprimirlo y despedió de la radio a su directora. El 7 de marzo de 2004 ya tenía todo preparado para que su amigo subiera al poder en Malabo inmediatamente después del derrocamiento de Obiang.

Pero el de 2004 no fue el primer golpe de Estado intentado por Moto. En los últimos diez años ha tratado de derribar a Obiang cuatro veces, mediante otros tantos golpes de Estado:

1994. Financiado por empresarios madereros italianos y en alianza con altos mandos militares, trata de organizar una asonada cuando todavía estaba viviendo en Guinea. Fue detenido, encerrado en la cárcel de Black Beach y expulsado a España.

1996. Vuelve a intentarlo en Camerún a través de un golpe de los llamados llave en mano: reclutó a un destacamento de aquel país para que tomaran el poder en Guinea Ecuatorial y luego se lo entregaran a él y sus compinches a cambio de un precio. El propio gobierno camerunés desmontó la operación.

1997. En junio Moto es detenido en Angola a bordo de un barco lleno de mercenarios españoles cuando se disponían a levantar anclas con destino a las costas ecuatoguineanas. Fue devuelto a España que de nuevo le acoge como exiliado a pesar de que su país le acusaba de conspiración golpista y de que un mes más tarde fue condenado en rebeldía a 101 años de cárcel por los delitos de alta traición e intento de asesinato del jefe del Estado.

Por eso, en el cuarto intento, Moto y sus mercenarios, mejor aconsejados por el CNI, echaron mano de profesionales extranjeros.

Muy vinculado a la ultraderecha española, Moto es otro político colonial fabricado a la medida del espionaje y los medios de comunicación españoles (Tania Vasconcelos: La saga del putsch abortado, Le Nouvel Afrique-Asie, mayo de 2004). Rodolfo Martín Villa, ex-jefe provincial del Movimiento fascista, Ministro del Interior durante la transición, luego presidente de Endesa y ahora en Sogecable (Prisa, El País), fue la persona encargada en su día de viajar a Malabo para sacar a Moto de las garras de Obiang. El diario El País, donde figuran como accionistas algunos de los financieros más importantes que apoyan a Moto, el 31 de agosto de 2003 dió la exclusiva de la constitución -en un hotel de cinco estrellas en Madrid- de un Gobierno de Guinea en el exilio. Y en abril de 2005 fue también El País quien lanzó la primicia sobre una supuesta conspiración del Gobierno de Zapatero para asesinar a Severo Moto.

Cuando llegó a Madrid por vez primera, Moto no tenía un céntimo. Su cuenta corriente, sin embargo, cambió en 2003 con la entrada en escena de Ely Khalil. Este hombre es el principal sostenedor económico de Moto y su partido al que le hace llegar el dinero a través del despacho de Juan Garrigues, su representante en España. Moto reconoce su amistad con Khalil porque yo soy amigo de todo el que me quiera ayudar. Y él lo hace económicamente. Ambos se conocieron hace tres años en Madrid por mediación de la familia de picapleitos Garrigues y desde entonces han mantenido una fluida relación. Bien poco antes del intento de golpe de Estado, Moto y Khalil cenaban juntos, con sus respectivas esposas, en el hotel Intercontinental de Madrid acompañados de un tercer invitado: Simon Mann.

Desde que llegó el dinero fresco de Khalil y Garrigues, los ministros de Moto cobran sueldos cercanos a los 2.000 euros y, él mismo, hace viajes de alto nivel por todo el mundo. En Nueva York mantuvo reuniones con representantes norteamericanos que en su día apoyaron a la contra nicaragüense para derrocar al gobierno sandinista.

Pero Aznar y Garrigues no son los únicos valedores de Moto. También mantiene una relación muy fluida con el picapleitos Emilio Rodríguez Menéndez, otro de los matones de los GAL, implicado en cada uno de los negocios sucios de la policía española. A través suyo hizo contactos con la extrema derecha, en cuya órbita se mueven antiguos generales franquistas destinados en Guinea.

Todo esto ilustra el doble juego que viene manteniendo España con su antigua colonia. Por un lado mantiene relaciones de cooperación con Obiang y el gobierno de Malabo; por el otro conspira, prepara golpes de Estado y mantiene a un político de recambio, Severo Moto, en el banquillo. Así que Guinea Ecuatorial tiene su embajada en Madrid y muy cerca, en Fuenlabrada, está el presidente de gobierno de Guinea Ecuatorial en el exilio, que disfruta de la ciudadanía española.

20 de marzo de 2005. Severo Moto lleva casi un mes desaparecido. Viajó a Croacia el 8 de marzo con pasaporte falso y estuvo tres días en el hotel Argentina de Dubrobnik, en la costa adriática. Volvió a Madrid y a la mañana siguiente se le vio por última vez públicamente participando en una manifestación frente a la embajada de su país, protestando contra la visita de Moratinos a Malabo. El 18 volvió a coger otro avión a Zagreb y esa noche durmió en el hotel Sheraton de la capital croata. Desaparece el 20 de marzo. En algunos medios españoles se especula con la posibilidad de que haya sido asesinado.

27 de abril de 2005. Reaparece en Zagreb diciendo que el gobierno del PSOE quiere asesinarle. En una entrevista concedida al semanario croata Globus acusa a Zapatero de relacionarse con Obiang para que Repsol se haga con fuentes petrolíferas en Guinea Ecuatorial. Regresa a Madrid y dos días después concede una una rueda de prensa en un hotel ante decenas de medios de comunicación donde asegura que había sido víctima de un intento de secuestro en Zagreb que estuvo a punto de costarle la vida. Asegura igualmente que el gobierno del PSOE le intimidó para que se fuese de España y dejase de ser un obstáculo para las buenas relaciones hispano-guineanas, luego le amenazaron de muerte y, al final, prepararon su asesinato. Dice que salió de España el día 19 de marzo para buscar asilo en un país que tuviera menos contactos con Guinea Ecuatorial y pudiera respaldar su proyecto político. Añadió que si fuera yo el presidente de Guinea Ecuatorial, Repsol no estaría esperando permiso para explotar el petróleo. La dictadura guineana y los servicios de inteligencia españoles estaban detrás de la trama. Sus colaboradores precisaron que estaban involucrados altos mandos de la policía y del ejército español y aludieron a un comisario de policía y un general del Ejército destinados en Madrid.

Continuará...

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