Tres obreros heridos en las luchas de los astilleros de Gijón

Tres trabajadores resultaron heridos por las fuerzas antidisturbios de la policía el 3 de marzo en la lucha desencadenada en el barrio del Natahoyo en las cercanías del astillero de Naval Gijón (Nagisa) durante las movilizaciones contra el próximo cierrre de este centro de trabajo.

Media hora después de que cesaran los enfrentamientos, dos personas que no pertenecían a la empresa fueron detenidas por su participación en los enfrentamientos. Estos dos últimos formaban parte de un piquete de apoyo a los trabajadores y, según la policía, ambos pertenecen al entorno extremista radical.

Los cerca de 170 trabajadores de Naval Gijón prosiguen así con la larga campaña de movilizaciones iniciadas en demanda de carga de trabajo que garantice la continuidad de la compañía privada.

Desde el mes de noviembre del pasado año los trabajadores vienen movilizándose cada jueves para demandar más carga de trabajo, pero la batalla del 3 de marzo constituye el enfrentamiento más grave con la policía en los últimos cuatro años. Hasta ahora las luchas habían consistido en manifestaciones y en la colocación de barricadas en las calles y carreteras. Pero, según la policía, las manifestaciones se han radicalizado en las últimas semanas, con un incremento cuantitativo y cualitativo en la actividad violenta, detectándose la presencia de personas ajenas a la empresa, las cuales momentos antes de iniciarse la movilización, se introducen en el astillero y salen mezclados con los obreros. Posteriormente, una vez finalizada la misma, entran nuevamente en el astillero y salen por puertas laterales.

La movilización se inició hacia las diez de la mañana en las inmediaciones del astillero. Tras la asamblea, los obreros fueron hacia el Balneario de Poniente y colocaron dos barricadas de neumáticos incendiados en las calles adyacentes. Poco después, en la plaza de Máximo González y junto a las obras del Balneario, otro grupo comenzó a lanzar contra los mercenarios de la policía cohetes de gran potencia a los que adosaban en la cabeza recortes de chapa, tornillería y aerosoles. Los contenedores, colocados a modo de trinchera, servían de apoyo para los piquetes que, armados con tirachinas y lanzadores de cohetes caseros, apuntaban a los furgones policiales.

La pretensión de los trabajadores de acceder a las obras del Balneario de Poniente fue de nuevo el detonante del choque con las fuerzas antidisturbios, que derivó en una batalla campal que duró dos horas, en la que se cruzaron disparos con potentes cohetes de fabricación artesanal, botes de humo, pelotas de goma y lanzamiento de piedras y tornillería.

Las dos horas de enfrentamientos se saldaron con tres trabajadores del astillero heridos con cortes en diferentes partes del cuerpo, ocasionados por los trozos de los botes de humo lanzados por las fuerzas antidisturbios. El humo ocasionó también que una docena de trabajadores fueran atendidos de irritación ocular.

Además, una caseta prefabricada de obra fue incendiada y las instalaciones del futuro Balneario de Poniente sufrieron diversos desperfectos a causa de un sabotaje.

Los enfrentamientos provocaron además diversos daños en vehículos estacionados en la zona, entre ellos un furgón policial cuya protección fue atravesada por uno de los proyectiles lanzados por los manifestantes y causó heridas leves a dos agentes que acababan de bajarse del vehículo. La policía asegura que el cohete podría haber ocasionado la muerte de algún funcionario.

La protesta del 3 de marzo ha vuelto a centrarse además en el Balneario de Poniente, al que los trabajadores del astillero consideran como un símbolo de la presión urbanística especuladora que trata de cerrar del astillero para apoderarse de sus terrenos. La empresa constructora ya presentó una denuncia por otro ataque organizado el 17 de febrero por los trabajadores de los astilleros en otra movilización obrera en la que también se produjeron fuertes enfrentamientos con efectivos de la Unidad de Intervención del Cuerpo Nacional de Policía.

En las últimas semanas las movilizaciones se han radicalizado y, según la policía, en ellas se ha detectado la presencia de personas solidarias ajenas a la empresa que, antes de comenzar las asambleas, se introducen en el astillero para ayudar a los obreros en la formación piquetes de autodefensa. El 3 de marzo, otro grupo de combate se atrincheró dentro de las instalaciones, desde donde arrojó cohetes caseros de gran potencia.

En este ambiente bélico, lo que llamó especialmente la atención de la prensa no fueron los obreros heridos por defender su salario, sino las pintadas y murales firmados por nuestro Partido en exterior del astillero, con consignas como sindicatos vende obreros, Abajo el Estado terrorista, Donde hay opresión hay resistencia, Pásate a la resistencia y Libertad para Arenas. Según el diario fascista La Nueva España el violento enfrentamiento no se ha ido radicalizando por el penoso futuro en que pretenden sumir a los trabajadores sino por elementos radicales afines a nuestro Partido. Siempre tenemos la culpa de todo.

Los obreros en pie de guerra contra el cierre de los astilleros

La presentación el 7 de setiembre de 2004 por parte de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) de las Líneas Básicas de Actuación en Izar desveló las intenciones del Gobierno español, presidido por José Luis Rodríguez Zapatero, de imponer una nueva reconversión, la tercera, en el sector naval.

La primera reconversión naval la hizo el PSOE, dirigido por Felipe González, en 1988 y culminó con el cierre de Euskalduna y la pérdida de 8.000 empleos.

Luego, a partir de 1998, llegó la segunda, acometida por el PP, donde se integró la actividad civil y militar en lo que se denominó grupo Izar. Se elaboró lo que se denominó un Plan Estratégico de Competitividad que, tras su aprobación, indicaba que las plantillas del grupo Izar tenían garantizado el puesto de trabajo hasta diciembre de 2005. Era mentira, como se ha podido comprobar.

Según informó en el Congreso el actual presidente de la SEPI, Enrique Martínez Robles, el plan se ejecutó en su totalidad, lo que supuso la reducción de la capacidad de construcción en 30.000 toneladas de registro bruto compensado, la reducción de la plantilla en 4.000 trabajadores y la mejora tecnológica.

Desde 1998 se han evaporado más de 3.000 millones de euros en los astilleros públicos del grupo Izar sin que hayan servido para garantizar un puestro de trabajo a sus obreros. La pésima gestión pública, primero del PSOE y luego del PP, ha provocado la fuerte crisis y una situación absurda: los astileros han percibido 3.000 millones de euros, están en la bancarrota y, además, tienen que devolver el dinero. La Unión Europea comunicaba el 20 de octubre a Izar la obligación de devolver otros 660 millones de euros por ayudas ilegales, con lo que la suma total asciende a 1.186 millones. Los socialfascistas del PSOE se encogen de hombros, echan la culpa al PP como si este despilfarro no fuera con ellos. Todos ellos se divierten, no sólo con el dinero, sino también con el sustento de miles de obreros.

Sin embargo, los astilleros siguen como estaban. Ahora dicen que habían calculado mal, que sus planes fallaron. Según la SEPI, las expectativas comerciales en el mercado militar, después de haber unido los astilleros civiles y los militares en el grupo Izar, no se ven confirmadas y recuerda que «Izar no ha conseguido captar grandes contratos singularmente en el ámbito de la construcción civil». El plan aprobado por la Unión Europea reconoce que, a partir de 2003, no podría recibir más ayudas oficiales. La Unión Europea impuso una cuota de construcción a los astilleros públicos españoles que no le permite construir barcos por un total 191.500 toneladas. Los trabajadores fueron despedidos, renunciaron a sus derechos, pero, una vez más, el plan no resolvió los problemas. Consecuencia de ella, está la tercera, en la que vuelve el PSOE a tomar la riendas de los despidos.

Ahora, el tercer plan de reconversión vuelve al principio: segrega la actividad de los astilleros y privatiza los que considera inviables. La actividad se concentrará en los centros de Ferrol, Cartagena, Puerto Real y Cádiz que trabajan para el sector militar, salvo el de Puerto Real. El resto de instalaciones no pasarán a la nueva sociedad pública saneada, sino que se les trataría de privatizar, puesto que -según dicen- en la construcción naval civil no cuentan con la suficiente viabilidad. O sea, en otras palabras, para ser claros: que los van a cerrar y van a especular con unos terrenos y maquinaria muy valiosos.

La reestructuración de Izar costará al Estado unos 1.900 millones, entre despidos, recapitalización de la empresa y otras medidas industriales, sin contar con los miles de millones ya redistribuidos de nuestros bolsillos a la sociedad estatal, a lo largo del tiempo.

La UGT y el gobierno PSOE siguen tratando de engañar a los trabajadores con una posible entrada de las cajas de ahorros en el capital de Izar. La SEPI mantiene que la mayoría del capital tiene que ser privado y los presidentes de las cajas de ahorros dicen que no saben nada y que nadie ha hablado con ellos sobre esta propuesta. Este es el talante que está demostrando el Gobierno del pelele Zapatero, que un día promete una cosa y al día siguiente se contradice.

El PSOE elaboró esa estrategia como una cuestión de rédito electoral. Antes, el Gobierno español realizó un paso previo, en secreto: la creación de la empresa «New Izar», que es la sociedad donde se integrarán los astilleros y centros que han trabajado para la construcción naval militar y Puerto Real.

Existen dos nuevos condicionantes que la SEPI recoge en su plan y sobre los que nada se dice. Por un lado, que «la empresa resultante deberá reducir significativamente su tamaño» y, por otro, que se espera que la nueva plantilla renuncie a determinados derechos laborales para permitir que aumente la flexibilidad laboral para poder competir en el mercado internacional, según explica Izar.

Los obreros empezaron las movilizaciones bastante antes del plan de la SEPI, cuando aún gobernaba el PP. Pero con la llegada del PSOE al gobierno, los sindicatos lograron frenar la lucha y llegaron a un acuerdo con el gobierno. Se trataba de aguantar cuatro meses para que el PSOE pudiera hacer los planes de reconversión sin presiones. Por su parte, el PSOE se compromete a respetar unos mínimos, salvaguardar infraestructuras sindicales, prejubilaciones, etc.

El parón que sufrieron las movilizaciones con la victoria electoral del PSOE supuso una perdida de fuerza de los astilleros. En Sevilla en este periodo se terminó uno de los dos barcos que quedaban en el astillero, quedándose en la calle alrededor de 1.300 trabajadores de las contratas. Al último barco ya sólo le quedan unos días. Ya en mayo los trabajadores sabían que solo tenían dos armas para hacer esto, la primera parar la producción y la segunda crear desordenes públicos. En mayo todavía se podía hacer daño parando la producción, pero hoy solo valdría la segunda opción y ésta los sindicatos quieren reconducirla simbólicamente.

Los obreros atacan las sedes sindicales

La brecha abierta entre los sindicatos y los obreros de La Naval en Sestao (Vizcaya) sobre la última propuesta de la SEPI para la reconversión del sector se puso de manifiesto el 21 de octubre en una tensa asamblea de trabajadores, que se prolongó durante tres horas. Mientras se desarrollaba el encuentro en un clima de palpable crispación, un grupo de obreros atacó las oficinas de UGT y Comisiones Obreras en el astillero y rompió sus cristales.

Estos sindicatos amarillos defienden el plan de privatización la sociedad estatal, mientras CAT y ELA, por contra, rechazan frontalmente el plan y sostienen que la salvación de la planta pasa, de forma inexcusable, por su mantenimiento en el sector público. En caso contrario, está condenada al cierre, aseguran.

La asamblea fue convocada para informar a los obreros sobre la reunión negociadora celebrada en Madrid. El presidente del comité de empresa, Miguel Ángel Asporosa (de UGT), reconoció que había sido tensa: Parece que la mayoría de los trabajadores no acepta el plan de la SEPI, manifiestó.

Sobre las 11:15 horas, cuando todavía se estaba celebrando la asamblea en el interior del astillero, una veintena de trabajadores salió de la planta y cortó con barricadas incendiarias la carretera que une Bilbao con Santurtzi y el vial de acceso a la zona industrial.

Esta protesta se desarrolló al margen de la voluntad del comité, según fuentes de UGT, que relacionaron esos hechos con el ataque sufrido por las oficinas de este sindicato y de Comisiones Obreras en La Naval. Mientras se desarrollaba la reunión de los trabajadores, los obreros de la plantilla rompieron los cristales de ambas dependencias.

La plantilla está de mala leche por la posible privatización de La Naval, apuntó Emilio Urreta, de ELA. El representante sindical explicó que los empleados no aceptan esa vía, ni con cajas ni sin cajas, y que seguirán las movilizaciones para que el astillero mantenga su carácter público. Al final, sólo el 49% estará en manos de la Sepi y el resto será privado, y todos sabemos lo que eso significa, añadió.

Un proyecto militarista

El último plan de viabilidad de Izar diseñado por la SEPI el 20 de octubre contempla la creación de un hólding que englobará a la parte militar, por un lado, de la que la SEPI tendrá el 100 por ciento del capital. Dentro del organigrama final de los astilleros, en la nueva sociedad dedicada a la actividad militar se integrarán los astilleros de Ferrol, Cartagena, Puerto Real y Cádiz.

En los astilleros civiles la sociedad estatal poseerá el 49 por ciento, y hasta un 70 por ciento deberá estar técnicamente, bajo control público. Esto significa que las cajas de ahorros que entren tendrán entre un 21 por ciento, para llegar a ese 70 por ciento de control público, y un 51 por ciento, en el caso de que no entrara ningún socio tecnológico privado.

El presidente de la SEPI, Enrique Martínez Robles, confirmó en rueda de prensa que se han mantenido bastantes contactos oficiosos con entidades financieras, sin especificar con cuáles, pero que todavía no ha habido reuniones oficiales con ninguna de ellas.

La privatización de los centros civiles, por tanto, no significa más que su cierre.

La factoría de San Fernando se integrará al completo en la parte militar, y la de Fene en Ferrol queda pendiente de futuras reuniones, ya que todavía no se ha decidido si este astillero se integrará en la parte militar o en la civil del nuevo hólding.

La SEPI ha ofrecido garantías para que se mantenga la capacidad de producción de los astilleros, pero hasta las promesas se las he llevado el viento.

Asimismo, la Sociedad Estatal aceptó que si se llega a constituir un consorcio naval militar europeo similar al de EADS en el sector aeronáutico, el nuevo hólding acudirá en su totalidad, y no sólo la parte militar de la compañía.

El truco es muy sencillo: la Unión Europea sí autoriza que los astilleros militares tengan subvenciones públicas y, por tanto, pueden seguir funcionando con unas pérdidas que, sin embargo, no se admiten en la producción civil. Lo que se quiere promocionar con dinero pública son las fábricas de la muerte, no la que se destina a usos pacíficos. Ésa es la clave.

La SEPI tiene previsto desembolsar 370 millones del euros en 2005 a la sociedad que englobará a los astilleros militares. Así que lo que es un proyecto de rearme militarista se ha a presentar como una ayuda a los trabajadores de los astilleros para salvar sus puestos de trabajo.

El 97 por ciento de la cartera de pedidos del grupo Izar, que asciende en total a 3.637 millones de euros, corresponde a la actividad militar, mientras que la civil solamente representa un 3 por ciento. En 2003 la contratación civil se situó en 130 millones de euros, mientras que la militar se elevó a 2.266 millones. Para el 2004 se calcula que la contratación civil supondrá en 86 millones de euros y la militar en 307 millones.

Durante 2003 se materializaron importantes contratos militares: el buque de proyección estratégica y los submarinos S-80 para la Armada española, con un largo periodo de ejecución, hasta 2008 y 2012, respectivamente. El ministro de Defensa, José Bono, declaró el 12 de setiembre en una visita a la Base Aérea de Los Llanos (Albacete) que las Fuerzas Armadas van a contribuir al mantenimiento de la actividad y del empleo en los astilleros y que la defensa nacional tiene que tener una empresa estratégica como Izar. El ministro detalló que en este momento la Armada Española tiene comprometidos y encargados a Izar tres buques y cuatro submarinos, a los que se suman otros tres buques y otros tres submarinos que han sido encargados por Noruega, Chile y Malasia, y algo más que puede anunciarse pronto.

Repercusiones en la industria auxiliar marítima

La importancia que puede tener el desmantelamiento de los astilleros en el futuro de la industria auxiliar marítima es máxima, ya que esta industria es la base de la construcción naval en España, y aporta el 75 por ciento del valor añadido en la fabricación de buques.

El sector comenzó a ser estratégico cuando los astilleros decidieron externalizar gran parte de sus trabajo y se incrementó el requerimiento de sistemas cada vez más complejos y mejor integrados en la construcción de buques, que exigían un mayor grado de especialización.

En 2003, el sector de la construcción naval mantenía de forma directa unos 72.000 trabajadores, 12.000 de los cuales estaban integrados en las plantillas de los astilleros y los 60.000 restantes en la industria auxiliar. De forma indirecta, la actividad naval sostenía a otros 36.000 empleos en industrias adyacentes. Concretamente, la industria auxiliar marítima sustenta en torno al 80-85 por ciento de la masa laboral implicada directamente en la construcción naval. La mayor parte del empleo, 16.200 trabajadores (27 por ciento), corresponde a las empresas complementarias, seguido de los bienes de equipo con 15.600 (26 por ciento). El sector servicios cuenta con 14.400 trabajadores (24 por ciento), los talleres con 11.400 (19 por ciento) e ingeniería, con 2.400, (4 por ciento).

La facturación de las industrias auxiliares se eleva a 6.000 millones de euros, de los que 1.800 proceden del sector naval y 5.200 de otros sectores industriales. La distribución de esta facturación en los distintos sectores de la construcción naval está liderada por el mercante, con el 60 por ciento, seguido del pesquero, con un 15 por ciento, las reparaciones y el militar con un 10 por ciento y el naútico con un 5 por ciento.

Cuarta jornada de huelga en los astilleros
(6 de octubre de 2004)

La cuarta jornada de protestas convocada por los obreros de los astilleros públicos contra los planes del PSOE para la reconversión industrial del sector naval se saldó con varios trabajadores heridos en Cádiz, además de cortes de vías férreas y de carreteras en otras localidades. Los trabajadores de los tres centros de Izar en la bahía cortaron el Puente de Carranza, que da acceso a la capital gaditana, donde los trabajadores se enfrentaron a la policía con barricadas.

En San Fernando los trabajadores cortaron la vía férrea durante dos horas, lo que afectó a catorce trenes y a unos 2.000 pasajeros. También hubo enfrentamientos violentos entre los empleados de la factoría del grupo Izar en Sevilla y la Policía, con un saldo de 19 obreros heridos.

Los trabajadores de Sestao, por su parte, se concentraron ante la sede del Partido socialfascista en Bilbao, para recordarle al presidente del Gobierno que allí fue donde hizo su promesa de salvar a los astilleros públicos.

En Valencia, unos 200 empleados de Manises cortaron durante 45 minutos la vía férrea de la línea de cercanías a la salida de Quart de Poblet, donde levantaron dos barricadas con la quema de neumáticos y maderas.

En Gijón, unos 250 trabajadores mantuvieron cortada durante una hora la autopista que conecta la capital con Avilés y Oviedo, también mediante barricadas incendiadas y un automóvil de desguace.

En Cartagena un millar de trabajadores se manifestaron hasta la puerta de la Asamblea Regional, mientras que en Ferrol los mil trabajadores del astillero de Fene lo hicieron por las calles hasta confluir con otros tres mil obreros de la factoría de Ferrol.

Los trabajadores en Sevilla, San Fernando (Cádiz), La Naval de Sestao, Ferrol, Cartagena, Manises y Gijón están luchando en la calle en protesta contra los despidos masivos previstos por el gobierno socialfascista de Rodriguez Zapatero. Las movilizaciones comenzaron antes de conocerse el nuevo plan de reconversión de los astilleros públicos Izar.

«No va a haber llamamientos a mantener la calma»

Más de una decena de heridos fue el resultado de un enfrentamiento entre policías y trabajadores de Astilleros de Sevilla, que pretendían cortar el Puente del V Centenario en la huelga del 16 de setiembre.

La movilización se inició sobre las 8:30 horas y saldó con varios obreros heridos, farolas rotas y neumáticos y muebles quemados a lo largo de la SE-30, entre la esclusa y el puente. La policía cargó con bolas de goma y las porras con contundencia, y masacraron a los obreros en una encerrona. Los trabajadores respondieron vaciando varios camiones de Lipasam que contenían muebles con destino al vertedero, para inmediatamente después quemarlos sobre la carretera con el objetivo de hacer una barricada ante la policía.

El día anterior, en la jornada de huelga del 15 de setiembre convocada por los obreros de Sestao (Vizcaya), 19 trabajadores fueron heridos por la Ertzaintza (policía autonómica vasca). A consecuencia de estos enfrentamientos doce de ellos tuvieron que ser atendidos por los servicios médicos del propio astillero con golpes por impactos de pelotas de goma y botes de gases. Otro, herido de gravedad en un ojo, fue evacuado al hospital de Cruces, donde permanece en observación a la espera de una intervención quirúrgica. El trabajador herido en un ojo es natural de Vizcaya y tiene 56 años de edad. Le realizaron diversas pruebas en el servicio de Urgencias.

Los enfrentamientos se iniciaron sobre las siete de la mañana, cuando los trabajadores instalaron barricadas incendiarias en la carretera BI-3739, a su paso por el astillero. Allí se produjo el primer ataque de la Ertzaintza. Los obreros se defendieron lanzando cohetes, tuercas, tornillos, canicas y piedras con tiragomas. Algo más tarde, a las ocho menos cuarto, un grupo de trabajadores se desplazó a la cercana estación de Renfe en Urbínaga, donde colocaron otra barricada, cortando allí también el tráfico de trenes de cercanías de Renfe entre Barakaldo y Santurtzi que estuvo suspendido toda la mañana por la colocación en la vía de objetos como vallas y farolas.

También el tráfico rodado en la carretera BI-3739 que une Bilbao con Santurtzi, permaneció cortado a su paso por Sestao durante toda la jornada. Desde el inicio de las movilizaciones de los trabajadores de La Naval, el tráfico que habitualmente discurre por esta carretera se ha tenido que desviar por otras vías alternativas, lo que ha provocado importantes atascos.

Los trabajadores se retiraron posteriormente hacia las instalaciones del astillero en medio de enfrentamientos con la policía autonómica, que utilizó abundante material antidisturbios. En ese momento los saltos y la colocación de barricadas se repitieron hasta primera hora de la tarde. Luego los trabajadores permanecieron en las instalaciones del astillero celebrando una asamblea para conocer en detalle los pormenores de las movilizaciones convocadas y decidir, si así lo consideran, nuevas protestas.

Los obreros han denunciado que el mismo Gobierno autonómico vasco que se coloca al frente de la pancarta en defensa de un astillero público es el que manda a su polícía a reprimirles, y han asegurado que no va a haber llamamientos a mantener la calma.

Ese mismo día 15 unos 3.000 trabajadores de Izar-Ferrol iniciaron a las 9:00 horas una manifestación por sorpresa, decidida en asamblea, con la intención de mostrar su rechazo a los planes del Gobierno del PSOE sobre la empresa. Los trabajadores cortaron el tráfico en la carretera nacional 651 a la altura de As Pías durante algo más de 30 minutos, lo que provocó retenciones de tráfico.

La movilización se dirigió hacia la sede del PSOE en la ciudad y, posteriormente, al edificio administrativo de la Xunta de Galicia en Ferrol.

Por su parte, los trabajadores de Izar San Fernando (Cádiz) acudieron al mercadillo del municipio para repartir octavillas informando al pueblo de su situación y convocado protestas para los próximos días. Además cada centro hará cosas por su cuenta, que en el caso de Izar San Fernando serán todos los días.

Jornada de huelga del dia 14 de setiembre de 2004

El 14 de setiembre se declaró la huelga general de todos los astilleros, que se saldó en Cádiz con siete obreros heridos en el Puente Carranza. Un millar de trabajadores de Izar-San Fernando celebraron una asamblea en la calle a las 7.30 de la mañana en las inmediaciones de la antigua carretera N-IV, a la altura de la factoría, y cortaron el tráfico. A la protesta se unieron casi 1.500 personas entre familiares y luchadores solidarios. Para cortar la vía, los trabajadores usaron farolas, barricadas de fuego, carritos de la compra, ladrillos y cadenas. Por otra parte, la vía férrea que une todos los municipios de la bahía de Cádiz estuvo cortada a la altura de San Fernando.

La policía utilizó gases lacrimógenos y pelotas de goma en el enfrentamiento en el Puente, en el que los obreros se defendieron con tornillos y bolas de acero cuando los antidisturbios trataron de llegar hasta la torre de control del puente, por el que se accede a Cádiz desde Puerto Real. Este puente, que da acceso a la capital, fue cortado con barricadas desde las ocho de la mañana y mantuvo a la ciudad totalmente aislada por carretera y vía férrea.

Los obreros protagonizaron una manifestación de tres horas por las calles de la capital hasta llegar a la sede de la Subdelegación del Gobierno en Cádiz. Pese a que las movilizaciones finalizaron pasado el medio día, la capital gaditana siguió aislada hasta más de las 16.00 horas de la tarde.

El astillero de San Fernando queda excluido de la nueva sociedad militar que englobará los activos de Ferrol, Cartagena, Puerto Real y Cádiz.

En Sevilla, más de mil trabajadores se manifestaron ante el Palacio de San Telmo, sede de la Presidencia de la Junta, cortando sobre las 9:30 horas la carretera en la esclusa del Puerto desde las 9.30 horas de la mañana y comenzaron una marcha de varios kilómetros hasta San Telmo, en el centro de Sevilla, donde exigieron la retirada del plan del gobierno del PSOE. La protesta estuvo encabezada por un simbólico ataúd negro colocado sobre un carrito de supermercado. Los manifestantes abuchearon a la Guardia Civil que desviaba y controlaba el tráfico, a la entrada del Puerto, y de la Policía Local, ya en zonas urbanas de la ciudad, entre gritos en defensa del sector y del empleo.

Una asamblea de los obreros precedió al comienzo de la protesta, en la que intervinieron también los trabajadores jubilados. A mitad de camino hicieron una parada en la factoría de Altadis para expresar su apoyo a los trabajadores de la tabacalera. En este caso, además de mostrar su rechazo contra el plan de los socialfascistas, protestaron contra el despido de dos obreros, exigiendo su readmisión y advirtiendo de que si ésta no llega para el día 15, pararán la construcción del barco en el que están trabajando.

En la manifestación ante el edificio del Parlamento andaluz a comienzos de setiembre los trabajadores gritaron que con amigos como el socialfascista Chaves, presidente autonómico andaluz, no les hace falta enemigos.

En el caso del astillero La Naval de Sestao (Vizcaya), la protesta se inició sobre las 11.00 horas con una concentración ante las puertas del centro de trabajo, a la que le siguió una marcha hasta la sede del Ayuntamiento de la localidad.

El día 11 de setiembre se manifestaron en el palacio Euskalduna de Bilbao, con motivo de la presentación del socialfascista Patxi López como candidato a Lehendakari y al que asistió del presidente del Gobierno.

También los trabajadores de La Juliana en Gijón marcharon hasta el Ayuntamiento. El 9 de setiembre unos 200 trabajadores de Izar Gijón marcharon por las calles de la ciudad quemando una barricada de neumáticos, en un cruce de avenidas, en contra de la privatización de este astillero.

En Galicia, un millar de trabajadores de Izar-Fene también marchó hasta la sede del Ayuntamiento de Ferrol junto con los cerca de 3.000 de Izar-Ferrol. Los trabajadores se concentraron ante el astillero a las once de la mañana y momentos después iniciaron la marcha de protesta. Por el camino se unieron a esta manifestación los cerca de 3.000 trabajadores de Izar-Ferrol, que salieron del antiguo astillero de Bazán, con dirección el centro de Ferrol, cruzando por el Puente de As Pías.

Mientras, en Cartagena, donde se encuentra uno de los astilleros con más carga de trabajo del país gracias a sus trabajos de índole militar para ejércitos de diversos países, alrededor de 1.000 trabajadores se concentraron durante dos horas ante las puertas de la factoría.

Unos 600 obreros de Manises, un astillero con más de cincuenta años de presencia en Valencia, se concentraron frente a su factoría. También se movilizaron el 13 de setiembre, jornada en la que convocaron dos concentraciones ante los ayuntamientos de Manises y Quart de Poblet.

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