¡¡¡ Cuidado con el perro !!!

En las semanas pasadas hemos asistido al esperpento de las manifestaciones cotidianas (televisadas y radiadas) contra la negociación política con los terroristas, en las cuales ha parecido retornar el viejo espíritu de la transición política. Ha parecido que el aznarismo dejaba de ser un partido parlamentario y lo fiaba todo al grito y las barricadas o, como se decía en 1936, al puño y a las pistolas. Ni los fascistas (ni tampoco los socialfascistas, que por cierto están metidos en el mismo juego) han hecho ascos a soliviantar los peores instintos, que en este país, como sabemos muy bien, son llamamientos a la hoguera como elemento purificador, periódicamente necesario ante la avalancha de maricones, terroristas y catalanes (antes eran masones y comunistas) que amenazan invadir España, y hablan de invadir, como en el año 711, porque todos esos no son España; España es otra cosa.

Hemos comprobado otra vez que todo eso no se había ido nunca, como nos trataron de hacer creer: por el contrario, ha estado, está y estará siempre ahí, más o menos latente, más o menos agazapado, esperando el momento propicio como las hienas rondan la carroña (la carroña somos todos los demás).

Es como si la joven democracia española hubiera perdido su alabada madurez política para volver a la niñez perdida y añorada, a la estategia de la tensión, como decían en Italia, a la confrontación, cuando los cauces institucioinales se desbordan y la política vuelve a la calle, al mitin y a la pancarta, algo que parecía definitivamente reservado para nosotros, los minoritarios, extraparlamentarios, los radicales que no tenemos otra forma de expresar nuestra rabia.

Por tanto, no es sólo un retorno en el tiempo sino un verdadero giro; las cosas están patas arriba.

Pero esto es tambien muy viejo, ya nos suena: es el fascismo puro y duro, el cuento del poli bueno y el poli malo. En la transición ya lo intentaron. Entonces se le llamaba búnker, ultras, golpistas, Triple A, milicos de la División Azul, la Alianza Popular de Fraga... En las elecciones del 15 de junio de 1977 Carrillo metía miedo a los rojos en todos sus mítines: el peligro no estaba en el gobierno de la UCD de Suárez sino en la oposición de la Alianza Popular de Fraga. A veces eso lo presentaban con un lenguaje marxista: no es que UCD no fuese el enemigo sino que no era el principal enemigo, aquel sobre el que había que poner el acento. ¿No queréis la reforma de Suárez? Pues lo de Fraga es mucho peor; ni siquiera es una reforma...

Un régimen fascista no puede sobrevivir sin el miedo, sin el terror y sin el pánico. Si las cosas pueden ser peores de lo que ya son, es mejor quedarse quieto, conformarse y aguantarse. Para lograrlo, frente a lo malo hay que inventar algo peor, algo terrorífico porque de esa manera lo malo no parece tan malo, e incluso a veces parece bueno. En el momento de elegir (de votar) siempre podremos optar por lo menos malo.

Nosotros no tragamos en 1977 esa dicotomía y, por tanto, mucho menos nos la vamos a tragar ahora. Es más: tampoco aceptamos que los oportunistas nos pretendan meter el miedo (¡a estas alturas!) con un fantasma hipotético cuando tenemos encima a un enemigo bien real. Decimos lo mismo que nuestro camarada Calcerrada a su madre en una visita taleguera, cuando ésta le exponía sus temores ante el griterío callejero de la oposición falangista: a él quien le tiene preso no es la oposición sino el gobierno. Eso es lo único real.

Lo otro son hipótesis y la batalla no puede entablarse contra una hipótesis sino contra una tesis. Desde aquí hasta las próximas elecciones Zapatero y sus chicos van a intentar que sea de otra forma; van a tratar de volver a atemorizarnos con los ladridos de los perros para encubrir que ellos son los amos; van a poner a trabajar a Izquierda Hundida a fondo para que alimente ese miedo y tras Izquierda Hundida se van a lanzar a todos los oportunistas de izquierda con el mismo mensaje: el enemigo es la ultraderecha, los obispos y los falangistas del PP: ¡¡¡Cuidado con el perro!!!

Los sociolistos están jugando a fondo esa carta del miedo. Desde el principio, desde que empezaron con la ley del matrimonio de los homosexuales, han levantado a los falangistas de su letargo, los han sacado a la calle para que todos podamos ver muy bien hasta qué punto son la vieja guardia de la camisa azul y la correa de cuero. Y, lo que es aún mejor: los han puesto en la primera plana de la prensa, la radio y la televisión para que su rostro feroz se nos quede bien grabado en el subconsciente. Parece que los medios de comunicación son patrimonio de Acebes, Miguel Sanz, Rouco Varela, Alcaraz y el Foro de Ermua.

Las declaraciones de Polanco contra el PP y el boicot del PP contra Polanco han jugado el mismo juego. No solo no hay ningún boicot sino todo lo contrario. Los medios del grupo PRISA no van a dejar de ponernos todos los días la sintonía monocorde de los ladridos de los perros entre sus 40 principales. El caso es estar en el candelero de la actualidad más candente, que todos veamos bien lo que se nos avecina. Si alguno se pasa (¡por fin!) a la lucha armada y les pega una patada en los cojones, mucho mejor. Eso, lo que todos tratan de evitar que suceda, es lo que va a suceder (si los planes del zapatitos no salen adelante). ¡Qué miedo! Peor que el cambio climático.

Zapatero y su muchachos son el centro; están acosados por una ecuación terrorífica (nunca mejor dicho) que empieza en el PP y acaba en ETA, los dos extremos que se dan la mano para que ellos queden como agobiados entre los unos y los otros. Tienen las mejores intenciones de hacer bien las cosas. Quieren negociar con unos y con otros pero ni los unos ni los otros se lo ponen nada fácil. No queda más remedio que ir a votarles en las próximas elecciones. De lo contrario...

Dicen por ahí que nosotros no somos realistas. Es una de las acusaciones más extendida que nos lanzan habitualmente. Sin embargo, a diferencia de los realistas, nosotros no estamos en guerra contra una hipótesis, de la misma forma que Don Quijote no luchaba contra dragones sino contra molinos de viento. Por eso hemos cambiado el letrero de esta finca y en lugar de ¡¡¡Cuidado con el perro!!! hemos puesto otro que dice: ¡¡¡Cuidado con el amo!!!

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