Pedro J. Ramírez y los GAL

Selección de datos recogida del foro Escolar.net

Mientras intentan exterminar a los presos políticos en las cárceles democráticas españolas, el teórico de la guerra sucia Pedro J. Ramírez -que debiera ser ingresado en prisión inmediatamente por decenas de años por apoyo al terrorismo de Estado- nos insulta un día sí y otro también. Pero la Hemeroteca juega malas pasadas a los fascistas reconvertidos por arte de birlibirloque en "demócratas de toda la vida, y aquí os aportamos un interesante foro donde se han recogido estas perlas de P.J. Ramírez dando clases y alicientes a la guerra sucia.

Recordemos lo que Pedro J. escribía sobre los GAL y la guerra sucia, antes de convertirlo en arma contra el gobierno de Felipe González:

Yo estoy a favor de la guerra sucia contra ETA, pero no estoy dispuesto a admitir que existe, comentaba anteayer una persona moderada y sensata. Considerada en abstracto, esta confesión contradictoria puede parecer un acto de hipocresía, pero circunscrita a la realidad de los sucesos de esta semana al otro lado de la frontera, resulta bastante menos hipócrita que algunos de los más significativos pronunciamientos públicos al respecto [...] ¿Cuántos de nuestros gauchistas de salón que abominan de la guerra sucia contra ETA no estarían dispuestos a justificar el derecho de persecución de los sandinistas contra las guerrillas que operan desde Costa Rica y Honduras, o de los angoleños contra los hombres de Unita protegidos por Sudáfrica? A Barrionuevo no habría que cesarle por estar consintiendo acciones irregulares en el sur de Francia, sino por cosechar tan pocos éxitos, a pesar de la infinita buena voluntad con que ejerce el cargo.

Nuestros Geos en Francia, de Pedro J. Ramírez, Diario 16, 23 de octubre de 1983, página 3

Pedro Jota y los GAL (II)

Con la medida en que midiereis seréis medidos, dice el Evangelio. Y si escogéis los 9 mm. Parabellum, ésa será vuestra medida final.

Editorial de Diario 16, viernes 5 de noviembre de 1982.

Pedro Jota y los GAL (III)

Otro editorial de cuando Pedro Jota defendía al gobierno del PSOE en su guerra sucia contra ETA:

Es preciso cerrar filas en torno a este buen gobierno que tenemos, formado por hombres competentes y patriotas, dispuestos a conciliar los valores esenciales de libertad y seguridad. Sus aciertos en la lucha antiterrorista deben recibir aplauso, y sus errores comprensión.

[...] Y éste no es tiempo para reír. El gobierno debía haber reconocido la verdad -esperemos que hoy lo haga, en el Parlamento, Barrionuevo- y la verdad es que se intentó una acción a la desesperada con bastante poco escrúpulo por la legislación vecina. La inmensa mayoría de los ciudadanos comprenderán esta explicación, porque frente al siniestro engranaje montado en torno al santuario francés, el Estado español tiene legitimidad moral para recurrir a veces a métodos irregulares. Existe, eso sí, una responsabilidad política por haber fallado. Al igual que sucediera con el caso del bar hendayés, estando todavía UCD en el poder, la operación se planificó y ejecutó con torpeza chapucera, que no puede por menos que causar sonrojo.

[...] A partir de hoy, ni una concesión más. Se acabaron las negociaciones, se acabaron los indultos, se acabaron los centros penitenciarios con frontón, sala de juegos y guante blanco. Si existen centros de máxima seguridad, de máxima severidad, de máxima incomodidad, que los ocupen los etarras.

El juicio de Berga debe celebrarse sin aplazamiento alguno y las máximas penas, a partir de los hechos realmente probados han de recaer sobre los culpables. Y así sucesivamente. Sin tregua ni cuartel. Dando la cara, como valientemente lo vienen haciendo Txiki Benegas, Damborenea, y todos los socialistas vascos. La ecuación es cada vez más simple, por muy inconfortables que frente a ella se sientan los estetas de la chaise longe: o ellos, o nosotros. Por eso hay que terminar con ETA de la forma que sea.

Editorial de Diario 16, 20 de octubre de 1983

Pedro Jota y los GAL (IV)

Pero el terrorismo de ETA no se puede entender, y menos juzgar, con el razonamiento con que se valoran las cosas normales. ETA requiere una respuesta al nivel de sus acciones delictivas.

ETA contra el pueblo, Editorial de Diario 16, 5 julio de 1982

Pedro Jota y los GAL (V)

Pedro Jota seguía, incansable al desaliento, aportando sus particulares opiniones sobre la guerra sucia y cómo acabar con ETA:

ETA militar es una siniestra camada que España necesita exterminar. Todos los medios represivos al alcance del poder deben ser empleados en una batalla sin misericordia ni cuartel contra estas bestias carroñeras, capaces de apretar el gatillo de sus pistolas contra la sien de un anciano sin tan siquiera mover un párpado.

Los terroristas que ayer asesinaron a otras tres personas -dos militares y un civil- volverán a matar pasado mañana si antes no hay algo que se interponga en su camino. Y ese algo no puede ser sino las rejas de una celda o munición de la misma que ellos gastan.

[...] La lucha contra ETA militar debe plantearse como una campaña de desratización, aplicando una serie de técnicas tan viejas como la historia misma del mundo. O acabamos con la plaga o la plaga acabará con aquello en cuanto creemos.

ETA militar, Editorial de Diario 16, 15 abril de 1981

Pedro Jota y los GAL (VI)

Pedro Jota comentando el entierro del etarra Mikel Goikoetxea, Txapela, asesinado por los GAL:

Por fin los hechos demuestran que existen alternativas eficaces a la frustrante exhortación a la paciencia que venía haciéndose endémica en nuestra clase política.

Y seguía, comentando cómo estos hechos repercutían favorablemente en los militares:

Estoy seguro de que en ningún otro lugar se estará valorando todo esto tan positivamente como en los acuartelamientos de las Fuerzas Armadas. Hacía tiempo que lo que la inmensa mayoría de nuestros militares profesionales anhelaban era una exhibición de eficacia por parte de los gobernantes en la lucha antiterrorista [...] Ya se sabe que en la milicia se respetan mucho más los hechos que las palabras.

Crece el prestigio del gobierno, de Pedro J. Ramírez, Diario 16, 15 de enero de 1984

Pedro Jota y los GAL (VII)

Pedro Jota comentando la actuación de la policía en Pasajes, con el resultado de cuatro terroristas asesinados:

Hace cinco años la emboscada de Pasajes habría suscitado un debate con el terrorismo de Estado a vueltas. Son ya tantas las iniquidades cometidas por ETA que, hoy por hoy, muchos ciudadanos de muy diversa ideología están dispuestos a aprobar a ojos ciegos lo ocurrido, considerando totalmente secundario el análisis de si hubo o no oportunidad de capturar vivos a los miembros del comando acribillado por el GEO. Mucho me temo que si se hiciera una encuesta rigurosa sobre los crímenes de los GAL en el País Vasco francés, el resultado sería todo un espaldarazo de la opinión pública , incitándole a seguir su macabra escalada de represalias.

La antesala del fascismo, de Pedro J. Ramírez, Diario 16, 25 de marzo de 1984

Pedro Jota y los GAL (VIII)

En ese mismo año, la mañana del 30 de abril de 1984, el mismo ministro José Barrionuevo, el ministro de los GAL, el ministro al que Pedro Jota presume haber metido en la cárcel, abandonaba precipitadamente la sala de reuniones donde se celebraba el consejo de ministros para sacar de los calabozos de los juzgados de la madrileña plaza de Castilla a Pedro J. Ramírez, ingresado allí por orden de un juez.

El propio Pedro Jota lo recuerda en su autobiografía: Me consta que Barrionuevo fue más allá de una mera recogida de información e hizo gestiones para contribuir a mi inmediata puesta en libertad.

El Mundo en mis manos, de Pedro J. Ramírez y Marta Robles, Editorial Grijalbo, pag. 309

Estos, entre otros, eran los tratos de Pedro J. Ramírez con José Barrionuevo mientras los GAL seguían asesinando.

inicio programa documentos galería