Asesinado el dirigente independentista puertorriqueño Filiberto Ojeda Ríos

En la tarde del viernes 23 de setiembre una banda de 300 pistoleros del FBI rodeaba sigilosamente una vivienda en la localidad de Hormiguero, a 150 kilómetros al oeste de San Juan de Puerto Rico. Con ellos se apostaron una veintena de francotiradores venidos desde Virginia (Estados Unidos). Uno de ellos, posiblemente desde un helicóptero, alcanzó de un disparo al dirigente independentista Filiberto Ojeda Ríos, del Ejército Popular Boricua Los Macheteros, un auténtico mito para el movimiento de liberación puertorriqueño.

Filiberto Ojeda Ríos, de 72 años, era el hombre más buscado por el FBI y estaba en la clandestinidad desde que en 1990 rompió los grilletes que le encadenaban y se fugó para continuar la lucha en la clandestinidad.

Después del tiroteo, los pistoleros del FBI mantuvieron rodeada la vivienda en que se encontraba Ojeda Ríos, según explicó Pedro Toledo Dávila, jefe de la policía puertorriqueña, quien, como buen zipayo, subrayó que su departamento no tenía competencia alguna en la operación policial.

Todo lo que rodea al asesinato de Ojeda sigue bajo el más estricto secreto, aunque se sabe que en la operación fue detenida su esposa, Elma Beatriz Rosado Barbosa. El propio gobernador de Puerto Rico, Aníbal Acevedo Vilá, se quejó del hermetismo del FBI por la falta de información y exigió una explicación sobre el asesinato. Las autoridades puertorriqueñas, incluido Acevedo Vilá, recibieron la primera explicación en privado 20 horas después de iniciada la acción. Tras la protesta emitida por el gobernador, que se sumaba a las expresadas por diversas autoridades puertorriqueñas, el FBI finalmente confirmó oficialmente al gobierno títere de Puerto Rico la muerte de Ojeda Ríos.

En las horas siguientes se fueron filtrando algunos detalles del crimen. Ojeda Ríos murió desangrado por falta de atención médica tras recibir un balazo en la clavícula derecha disparado por un francotirador del FBI. Según declaró a Prensa Latina el doctor Héctor Pesquera, el FBI lo dejó morir desangrado. El FBI mantuvo la vivienda rodeada durante casi 24 horas y no intervino para que el comandante Ojeda Ríos muriera desangrado por falta de atención médica. Pesquera, portavoz del Movimiento Independentista Nacional Hostosiano, participó en la autopsia que se practicó en el Instituto de Ciencias Forenses, durante la cual se comprobó que el dirigente machetero sólo presentaba una herida de bala: El proyectil le penetró a la altura de la clavícula derecha, interesó el pulmón y salió por la espalda, donde la bala se quedó alojada entre su espalda y el chaleco antibalas que llevaba puesto, dijo el médico.

Ha tenido que ser un 23 de setiembre, cuando el independentismo rememora la proclamación en 1868 de la primera República de Puerto Rico frente al colonialismo español. El FBI escogió bien el momento, fieles a su estilo criminal y provocador, mientras cientos de personas escuchaban su mensaje en la tribuna de la Plaza de la Revolución en conmemoración del 137 Aniversario del Grito de Lares. A las cinco de la tarde, miles de hombres y mujeres lloraban, odiaban y se enorgullecían en la intimidad de sus hogares y oficinas. Pero, aún sin tener información sobre el operativo que acabaría con la vida del guerrillero, desde los primeros avisos de que le rodeaban, sus compatriotas y amigos sabían, absolutamente, sin lugar a dudas, que Filiberto Ojeda moriría de pie con sus armas en la mano. El doctor Héctor Pesquera confirmó que Ojeda Ríos estaba vestido de camuflaje militar al momento de enfrentarse a los matones del FBI.

Indignación popular

Los comunicados de las diversas fuerzas independentistas no se hicieron esperar. El portavoz de Refundación Comunista, Miguel Cruz Santos, adujo que el FBI pretende aplacar con su acción la rebeldía que representó Filiberto Ojeda Ríos frente a los que nos tienen subordinados. Auguró que la muerte del dirigente machetero servirá de estímulo a una nueva etapa de lucha contra el dominio colonial de Estados Unidos.

Antonio Camacho Negrón, quien cumplió 15 años de prisión por una de las acciones de los Los Macheteros, afirmó que Ojeda fue fusilado en la fecha patria más importante para el independentismo, al referirse al 23 de septiembre, cuando se conmemora el 137 aniversario del Grito de Lares, que dio paso a la independencia de la isla de España.

El presidente del Partido Independentista Puertorriqueño, Rubén Berríos Martínez, calificó de atropello a la dignidad del pueblo puertorriqueño la actuación del FBI y movilizó a la población para protestar contra lo que ya anunciaban como un asesinato. Julio Muriente, del Movimiento Independentista Nacional Hostosiano dijo que las agencias de Estados Unidos se han machado las manos con la sangre de un patriota puertorriqueño, y añadió: Nos sentimos consternados y nos sentimos particularmente agredidos como hijos de este pueblo. Con su pretendida impunidad la Oficina Federal de Investigaciones ocupa parte de nuestro territorio nacional y se lanza contra un puertorriqueño distinguido, asesinándole.

El ex diputado David Noriega, quien también calificó de acto de sadismo la muerte de Ojeda Ríos, abogó para que el independentismo deponga sus diferencias y luchemos de una forma más coordinada contra estos sadistas. Por su parte, el veterano dirigente socialista Juan Mari Brás dijo tener la certeza de que con relación a esta muerte se propagará un gran sentimiento de solidaridad más allá de partidos, ideológicos y grupos. Al lamentar la muerte del dirigente «machetero», Refundación Comunista de Puerto Rico advirtió que las autoridades federales estadounidenses ensayan poner en marcha en la isla el fascista Patriot Act, para frenar la lucha por la independencia. Incluso Thomas Rivera Schatz, secretario general del anexionista Partido Nuevo Progresista, afirmó: Los hechos que rodean el diligenciamiento del arresto constituyen un espectáculo bochornoso e inaceptable para los agentes del FBI en Puerto Rico. Ningún agente federal tiene licencia para matar. No pueden imponer la pena de muerte so color de que alguien resistió un arresto, añadió.

Para el congresista de Illinois Luis Gutiérrez, el proceder de los agentes del FBI fue prepotente y abusivo, inmoral y posiblemente ilegal. Gutiérrez se refirió al hermetismo que el FBI mantuvo en torno a la operación de arresto que culminó con la muerte de Ojeda, de la que no informaron al gobierno de la isla: El FBI actuó francamente de manera colonialista, opinó el congresista y dijo que contra Ojeda pesaba una orden de arresto, no una orden de ejecución. Siempre quedará la duda sobre si el FBI actuó de forma legal al matarlo. ¿Por qué la tardanza para entrar a la casa donde aparentemente estaba herido de bala? ¿Acaso esperaban que se desangrara?.

La Coalición Latina de Ministros y Líderes Cristianos, la más grande del país, afirmó que la muerte de Ojeda fue una ejecución y una violación a sus derechos civiles. La organización pidió el despido inmediato del director del FBI en Puerto Rico, Luis Fraticelli, a quien consideraron un incompetente en la ejecución de su deber.

De la trompeta al fusil

Antiguo trompetista de una orquesta de salsa en Nueva York, la Sonora Ponceña, Ojeda Ríos entregó toda su vida a la causa del independentismo puertorriqueño.

Tras la muerte de Pedro Albizu Campos el 21 de abril de 1965, los imperialistas se frotaron las manos: creyeron que había terminado para siempre en Puerto Rico el independentismo revolucionario. Nada más lejos de la realidad. Fue precisamente a partir de entonces cuando Puerto Rico vivió un auge del movimiento revolucionario. Aunque, engañados por una aparente calma, muchos no supieron darse cuenta, en aquella década en la colonia habían madurado las condiciones para la lucha revolucionaria.

Ésta volvió alentada por la guerra de agresión de Estados Unidos contra Vietnam, a la cual los jóvenes puertorriqueños eran llevados para rendir el correspondiente tributo de sangre en interés de los imperialistas.

Por otro lado, el movimiento independentista se inspiró en la revolución cubana, que había expulsado de su territorio al capitalismo norteamericano y había convertido en realidad la utopía armada de América Latina, demostrando que un país pequeño podía liberarse de las garras del imperialismo.

América Latina entonces se organizó y se rebeló. Estallaron movimientos guerrilleros contra las dictaduras que Estados Unidos mantenía en Venezuela, Colombia, Perú, Argentina, El Salvador, Nicaragua, Guatemala, Chile, Uruguay, República Dominicana, entre otros. En Bolivia, la carismática figura del Che llevaría la revuelta a su máxima expresión, al convertir a los Andes en la Sierra Maestra de América.

En las propias entrañas de Estados Unidos, el fervor revolucionario no era menor. Los puertorriqueños de la diáspora, como vanguardia de las minorías latinoamericanas, sacudían al imperialismo por medio de una organización llamada los Young Lords. Hijos del colonialismo, abogaban por el socialismo y la independencia de Puerto Rico. En aquella época, Filiberto Ojeda fundó el Movimiento Independentista Revolucionario Armado (MIRA) que, como otros grupos de independentistas clandestinos saboteaban el comercio norteamericano, en particular, los grandes hipermercados y los hoteles de lujo, los cuales eran bombardeados o incendiados con frecuencia, convirtiendo a Puerto Rico en uno de los centros donde se golpeaba al capitalismo en el lugar que más les dolía: en su bolsillo.

El fin de la guerra de Vietnam que perdió Estados Unidos ante la heroica resistencia del Vietcong llevaron al movimiento revolucionario a una situación de reflujo. Llegan los años de desmoralización, cuando parece que todo está perdido, que no hay nada que hacer, que los imperialistas son invencibles, ese momento en el que los más volubles se vuelven a sus casas y abandonan las trincheras.

Cuando menos se lo esperan

Cuando se creía que todo se había perdido en la lucha independentista, en 1976, Ojeda Ríos reagrupa a varias organizaciones armadas bajo el nombre de Ejército Popular Boricua, más conocido como los Macheteros, a los que se le atribuyeron más de cien acciones militares. Muchos de sus integrantes eran patriotas que habían participado de los comandos armados de los años sesenta tales como el Comando Armado de Liberación (CAL) y el propio Movimiento Independentista Revolucionario Armado, (MIRA).

El 25 de agosto de 1978, Los Macheteros anuncian su aparición al reconocer como de su autoría, el ataque a dos oficiales de la policía de Puerto Rico, uno que ejecutan en el ataque y otro que capturan y que liberan después de haberlo desarmado. Bajo el nombre de Los Macheteros, los revolucionarios puertorriqueños se atribuyeron el ataque en las propias narices de Estados Unidos. Era una respuesta a la muerte de dos independentistas que fueron acorralados y asesinados por la policía política en el Cerro Maravilla, el 25 de julio de 1978. Nace así, un grupo guerrillero que no va a permitir la agresión ni el abuso de los sicarios del régimen. Una nueva lucha despuntaba. De la noche a la mañana, en un abrir y cerrar de ojos, emerge de las entrañas de la nación boricua una nueva organización que hará ciertas las palabras de Albizu: Puerto Rico es una nación, que no es asimilable, y que siempre habrá que recordárselo a los americanos de una manera más o menos general.

El 2 de octubre de 1978, asaltan un almacén de explosivos. Los Macheteros y la Organización de Voluntarios de la Revolución Puertorriqueña reivindican la acción como un operativo suyo. El mensaje de la acción es subliminal: que se están armando para enfrentarse militarmente al imperialismo.

En septiembre de 1979 Los Macheteros anuncian que se han constituido en un frente armado con las Fuerzas Armadas de la Revolución Puertorriqueña (FARP), la Organización de Voluntarios de la Revolución Puertorriqueña y las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN). Señalan que juntos pelearán en contra del imperialismo y los traidores que le sirven.

El 17 de octubre de 1979 Los Macheteros, con los grupos antes mencionados, bombardean ocho instalaciones del gobierno de Estados Unidos en Puerto Rico. El gobierno confirma que es una organización militar en el seno de la colonia puertorriqueña.

El 3 de diciembre de 1979 en respuesta a la muerte de un militante independentista, Angel Rodríguez Cristóbal, en una cárcel de Tallahassee, Florida, Los Macheteros disparan contra un autobús de la Navy en la base de Sabana Seca, Puerto Rico: ejecutan dos marinos y hieren a nueve.

El 13 de marzo de 1980 se responsabilizan por un ataque armado contra un vehículo del ROTC, que transportaba tres oficiales a la Universidad de Puerto Rico.

El 12 de enero de 1981 Los Macheteros bombardean en la Base Muñiz, en Carolina, Puerto Rico, nueve aviones de la Guardia Nacional Aérea de EEUU, destruyéndolos con bombas de iremita (un explosivo letal) y causando daños estimados en más de 50 millones de dólares. La voladura de aquellos aviones fue el ataque más duro que se le había inferido a Estados Unidos en su propio territorio. La noticia dio la vuelta al mundo. El sorpresivo ataque tiró por el suelo el prestigio de los sistemas de seguridad estadounidenses. El bombardeo de los aviones constituyó un acto de humillación sin precedentes para Estados Unidos y puso de manifiesto su vulnerabilidad.

El 21 de abril de 1981 Los Macheteros asaltan a la Wells Fargo y liberan 348 mil dólares para financiar sus operaciones guerrilleras.

El 16 de mayo de 1982 atacan a varios marines que regresaban a su buque, el Pensacola, anclado en el puerto de San Juan. Ejecutan a uno y hieren tres. Era una respuesta a las prácticas en la isla de Vieques, que tenía prioridad entre los objetivos de Los Macheteros.

El 12 de septiembre de 1983, para conmemorar el inminente 105 Aniversario del Grito de Lares, expropian más siete millones de dólares de un furgón de transporte de dinero de la Wells Fargo en Hartford, Connecticut. Es uno de los actos más espectaculares de Los Macheteros. Liberan del capitalismo una suma multimillonaria que usan para continuar la lucha guerrillera y para donar juguetes a los niños de un barrio de Hartford y de Puerto Rico el Día de Reyes.

El FBI estaba desconcertado; su imagen se venía abajo por momentos, impotentes ante la eficacia de Los Macheteros. Los guerrilleros eran totalmente invisibles. Como suele suceder, no fue la omnipotencia de la policía sino el error de los guerrilleros lo que en 1985 cambió la situación. Un operativo guerrillero mal ejecutado, el morterazo que disparó el propio Filiberto Ojeda Ríos contra el edificio de la Corte Federal en Hato Rey, Puerto Rico, el 30 de octubre de 1983, en conmemoración de la insurrección patriótica de 1950, fue el que dio la pista al FBI, que encontró en un automóvil abandonado una denuncia que les condujo, por mero azar, a la dirección clandestina de Ojeda Ríos. No le detienen. Le sitian con vigilancia electrónica y con satélites, lo cual les permite detectar a un comando de macheteros.

El 30 de agosto de 1985 el FBI desata un operativo especial contra Los Macheteros y detienen a 15 militantes de la guerrilla, entre ellos a Filiberto Ojeda Ríos tras un intenso tiroteo que se prolongó durante 45 minutos en un apartamento en Luquillo.

Fue entonces, en medio de aquella conmoción, cuando emergió de la lucha su figura como uno de los dirigentes de Los Macheteros, que para los independentistas puertorriqueños es un héroe ya legendario. Sin embargo, el FBI y la prensa intoxicadora lo identifican como el G-2 cubano, en referencia al Departamento de la Seguridad del Estado de ese país, para marcarlo como un agente disociador de la revolución cubana.

Fue un golpe del cual a la organización le costó reponerse, pues llegaba cuando la organización entraba en discusiones que la llevaron a la escisión en dos grupos, que aún se mantienen en la lucha.

El FBI acusó a Ojeda de ocho tentativas de asesinato por el tiroteo durante su detención. El juicio se celebró el 26 de agosto de 1989. El propio Ojeda asumió su defensa y esgrimió ante el jurado presidido por la juez Carmen Consuelo Vargas el argumento de la legítima defensa que ejerció ante sus atacantes del FBI cuando le fueron a detener. El jurado le absolvió, dándole la razón y demostrando así que ya entonces el FBI lo que trataba no era de detenerle sino de asesinarle.

Tenía pendiente otro juicio en Hartford, Connecticut, por la expropiación de los más de siete millones de dólares que los que Los Macheteros se habían apropiado.

El 23 de septiembre de 1990 se fugó difundiendo un comunicado en el que anunciaba su regreso a la clandestinidad y a la lucha. El entonces director de Claridad, Manolo Coss, encontró en la puerta de las oficinas del semanario un sobre con el grillete dentro y el mensaje. Entonces la figura del revolucionario se elevó aún más, dejando atónitos a todos los puertorriqueños y a los imperialistas estadounidenses. Ya anciano, cardíaco, con marcapasos, cojoy con gafas, Ojeda Ríos aún podía entregar mucho a la causa de la revolución, sobre todo, un gran ejemplo de coraje y valentía hasta el final.

No se largó a un cómodo exilio. Fueron 15 años de clandestinidad dentro de su patria, donde periódicamente concedía entrevistas a la prensa y hacía llamamientos públicos a seguir la lucha contra el enemigo imperialista.

Entrevista con un soñador

El 8 de agosto de este año la emisora de radio puertorriqueña WPAB trasmitió desde Ponce una extensa entrevista de su director de noticias, José Elías Torres, con Filiberto Ojeda Ríos. Son sus últimas palabras, prácticamente ignoradas por los medios de comunicación, salvo una breve reseña en la portada de El Diario de Nueva York.

Habían pasado 15 años desde que se quitara los grilletes lanzándose nuevamente a la batalla libertadora con energías redobladas. Dijo al periodista que ello había representado un gran sacrificio en lo personal, sobre todo la separación de su familia. Sostuvo, sin temblarle la voz, que no obstante ha valido la pena pues sentía que le he sido útil a mi pueblo.

Estoy trabajando intensamente porque todo este proceso desemboque en la independencia de Puerto Rico, dijo.

El dirigente guerrillero se definió así: Soy un soñador porque soy revolucionario. Y es que los revolucionarios se atreven siempre a soñar lo que los demás apenas sospechan que subyace bajo la superficie de una realidad continuamente oscilante entre lo que es y lo que debe o puede ser.

A preguntas del periodista, Ojeda aseguró que la lucha armada por la independencia de Puerto Rico seguía vigente y activa, a pesar de los intentos del gobierno estadounidense de acallar al movimiento revolucionario. No creía en la lucha electoral para lograr la independencia de Puerto Rico, aunque tampoco descartaba que mediante la misma se pudieran conseguir otras cosas beneficiosas para la lucha, cosas que son muy importantes, manifestó.

Concebía la pertinencia de una organización adelantando por esta vía la lucha tanto parlamentaria como extraparlamentaria: Yo veo una organización luchando, por esa vía, a favor del pueblo, hablando no sólo en la Asamblea Legislativa sino sobre todo en la calle. Un partido independentista tiene que ser radical en sus planteamientos. Tiene que llevar su posición de oposición radical al pueblo. Eso sería poner en buen uso los fondos estatales que recibe el PIP, el Partido Independentista Puertorriqueño que participa en los comicios.

Sobre la guerrilla apuntó: Mientras Puerto Rico sea colonia, la lucha armada tiene vigencia...Pero, ¿cómo se hace? Esa es harina de otro costal porque no somos locos ni aventureros. Hay que hilar fino, muy fino. La lucha armada no es terrorismo... Hay que tener paciencia para desarrollar este tipo de lucha.

Según Ojeda Ríos, el Ejército Popular Boricua está vinculado a la realidad nacional y había crecido durante los últimos 15 años, tanto cualitativa como cuantitativamente. Trabajaba hacia la consecución de la unidad revolucionaria del independentismo, desde la perspectiva del pueblo.

El verdadero terrorista es el gobierno de Estados Unidos, pero de eso nadie habla. Los medios de comunicación han convertido la guerra en algo que se puede ver mientas se come popcorn. No se habla de los crímenes contra el pueblo de Irak, pero se matan algunos de los suyos y rápido gritan ¡terrorismo!, señaló el dirigente machetero.

La guerra en Irak responde a una estrategia geopolítica de Wáshington para todo el Medio Oriente. La clave es el petróleo. Aseguraba Ojeda que se están agotando las reservas de petróleo de Estados Unidos. De ahí la necesidad que tiene de buscar controlar el petróleo y su guerra contra Irak y sus amenazas a Irán e, incluso, a Venezuela. Nosotros tenemos que salvar a nuestro pueblo de participar en todo eso, afirmó.

En la segunda parte de la entrevista Ojeda Ríos descartó que el movimiento independentista pudiera calificarse de terrorismo debido a que la reivindicación que hace es uno a favor de lo que por naturaleza le corresponde a los puertorriqueños: Mientras Puerto Rico sea colonia, la lucha armada tiene vigencia. Mientras la isla no sea libre y viva la opresión que está viviendo y los puertorriqueños estemos sufriendo toda esta represión política, ideológica, y cultural de parte de los colonialistas la lucha armada es vital e importante, aseguró el fundador de Los Macheteros.

Según Ojeda Ríos este tipo de lucha no se basaba en unos locos y aventureros sin en el sentido para poder determinar cuándo y dónde llevan a cabo sus acciones.

Del mismo modo, expresó que este tipo de resistencia es complementaria a las otras iniciativas a favor de la independencia, tanto en el ámbito electoral como el cívico. Sostuvo que las iniciativas de carácter cívico son muy importantes por la labor educativa que realizan y la cercanía que tienen con los problemas sociales que aquejan a Puerto Rico. Aunque estimó que este tipo de iniciativa ha tenido un desarrollo muy lento, indicó que gran parte del desarrollo de la conciencia independentista depende de este tipo de acción porque aclara los mitos generalizados entre las personas colonizadas.

Soluciones estratégicas

En la entrevista, el dirigente guerrillero habló de la crisis en todas sus ramificaciones y de las propuestas parciales que se hacen para su superación, pero -dijo- todas ellas cojean de la misma pata: la ausencia de una comprensión estratégica. Ojeda daba así en el clavo: no hay solución si ésta no es estratégica, es decir, si no va a la raíz del problema. Mientras unos y otros siguen dándole la vuelta a la noria con sus respectivos parches reformistas, la vida se está encargando de dictarle al pueblo puertorriqueño su única opción para enfrentarse exitosamente tanto a su presente como a su futuro. Dicha opción es la descolonización e independencia nacional. Ésta surge así como una necesidad histórica: Sólo así, a partir de la afirmación de nuestro poder soberano, podemos empezar a potenciar en una nueva dirección la capacidad del país para garantizarse las condiciones materiales y espirituales de vida a las que aspira.

El independentista señaló que la crisis económica que existe en la Isla es resultado de una crisis del sistema capitalista, que está en picada debido a los elementos contradictorios que predica. Sufre unos problemas extraordinarios y las alternativas se van agotando.

Llamó la atención sobre el parecido de la actual situación con la Cuba prerevolucionaria donde la corrupción, al igual que en Puerto Rico, era masiva: Estamos sufriendo y los primeros ladrones están en los puestos de control gubernamental, en la misma Cámara de Representantes y el Senado. Estas personas le desvían y no le cobran impuestos a quienes deben pagar. El pueblo es la víctima, sostuvo.

Sin embargo, toda crisis es a su vez una oportunidad. Ello no pasaba desapercibido para Ojeda: Hay que prepararnos porque la crisis que viene es grave y no hay soluciones inmediatas. La única solución viable es la independencia. Eso es lo fundamental, agregó.

No obstante, admitió que el independentismo no es una solución inmediata a los problemas por lo que habrá un periodo de sacrificios en lo que se reconstruye el país. Para labrarse un nuevo futuro, el pueblo tiene que estar dispuesto a sacrificarse. Efectivamente, hay que despertar de esa borrachera festiva que nos impide reconocer que, lejos de ser un país desarrollado y rico, somos tan sólo una dependencia colonial tercermundista que vive más allá de sus posibilidades reales a costa de un monumental endeudamiento público y privado. Sin embargo, la realidad se va encargando de hacernos despertar a esta dura realidad, lo que nos impondrá la necesidad de hacer ajustes imprescindibles en nuestro modo de vida con tal de ponernos en condiciones de rescatar la patria sobre bases realistas. De ahí el imperativo dual lanzado con toda candidez por Ojeda: No se puede pensar en otra cosa que la patria y el sacrificio... La libertad no se conquista sin sacrificio.

El sacrificio es para lograr la dignidad y la recuperación económica pero con una buena planificación. No tiene que ser capitalista pero puede tener elementos capitalistas. Lo que sí tiene que existir son las normas para establecer un sistema justo para todo el pueblo y que tome en consideración el bienestar de todos, manifestó. Querer de verdad a un pueblo es eliminar la pobreza, proveer las medicinas a los que la necesitan, agregó.

No obstante, indicó que antes de llegar a la independencia el pueblo debe dejar el complejo de inferioridad que sufre como efecto del colonialismo al que se ha visto sujeto a través de más de 500 años de historia.

El dirigente machetero subrayó que al pueblo lo desvían cultural e ideológicamente. No piensa más que en el baile, la baraja y la bebida, lo que permite que sigan los que están en el poder. Y añadió: Pueblo que se divierte no conspira. Eso es verdad. El sacrificio es en aras de forjar un nuevo futuro presidido por la libertad y la igualdad, mientras que para los gestores coloniales es tan sólo otro parche que pretende prolongar el orden político, social y económico desigual, desprovisto de la esencial libertad del pueblo para determinar libremente su futuro. Ojeda destacó que lo que ofrece el Partido Popular Democrático (PPD), así como el Partido Nuevo Progresista (PNP) es más de lo mismo.

El dirigente machetero manifestó una gran preocupación por el reformismo: Los independentistas no tenemos que salvar a los que han hundido al pueblo de Puerto Rico. No hay que tirarle la toalla al Partido Popular y al Partido Estadista. Admitió sentirse incómodo con esas posiciones que se toman que terminan consolidando al PPD o al PNP.

Insistió en que hay que recuperar la capacidad de decisión propia del independentismo: Nosotros no pensamos que la autonomía sea una solución, ni transitoria. Pero esto exige determinación y decisión, luchar de verdad por la independencia. Por eso admiro tanto a Albizu. No era ambiguo. Y es que la autonomía no nos lleva a la independencia. No se sabe siquiera hacia dónde nos llevaría la autonomía y, más aún, de qué clase de autonomía se habla. En fin hay que tener cuidado con la continua manipulación del reformismo autonomista ya que, según reitera, la independencia es la única solución.

No se hacía de ilusiones: la independencia no será concedida por Estados Unidos. Difería de la apreciación de algunos acerca de una pérdida de la utilidad militar de Puerto Rico para Estados Unidos: Hay que tener mucho cuidado de que Puerto Rico no se convierta en punto de apoyo para atacar a otros países de América Latina.

Sobre el tema de la Asamblea Constitucional de Status, tampoco guardaba ilusión alguna. Consideraba que fue una pérdida de tiempo extraordinario. Destacó que no se puede armonizar lo que no es armonizable. No se puede poner a un estadista, a un autonomista y un independentista a ponerse de acuerdo. Nadie va a ceder.

Ojeda insistía, en cambio, que lo que corresponde es encaminar los esfuerzos en dirección a una Asamblea Constituyente, como la propuesta por Albizu, es decir, para organizar la independencia. Pero para tomar el destino del país en nuestras manos, no hay atajos. Hay que superar el complejo de inferioridad que se nos ha inculcado: Hay que crecer, hay que madurar, hay que superar el complejo de que no podemos valernos por nosotros mismos, de que sin los ‘americanos’ nos morimos de hambre. Hay que romper con eso y saber que valemos como cualquier pueblo.

Para Ojeda la viabilidad de la independencia se había reforzado a partir de la Revolución Bolivariana de Hugo Chávez. Confesó que siempre tuvo una enorme confianza en Chávez e insistió en que el mandatario venezolano estaba cambiando la situación en la América Latina. Destacó el hermanamiento de Venezuela con Cuba a través de la iniciativa chavista del ALBA (Alternativa Bolivariana para América Latina y el Caribe).

Ojeda Ríos se identificó como bolivariano y como tal veía el futuro de la Isla como parte de la América Latina. Y agregó: Cuando Chávez habla de la Gran Patria Latinoamericana... ése es nuestro futuro. Pertenecemos por derecho propio. Ahí es que encajamos cultural y económicamente. Tenemos que romper todas las barreras para unirnos a ese proceso. Por ahí va la verdadera descolonización de Puerto Rico.

Para el machetero, Chávez es honesto y sincero como Fidel Castro. Lo que quiere es levantar a su pueblo y unificar a la América Latina. Sería un privilegio incorporarnos a ese proceso. Indicó que la Venezuela de Chávez ya había declarado su apoyo a la independencia de Puerto Rico.

Filiberto catalogó como una reverenda porquería el tratado de libre comercio entre cinco países de Centroamérica, República Dominicana y Estados Unidos, Central American and Dominican Republic Free Trade Agreement, más conocido por sus siglas en inglés, CAFTA-RD. Calificó las declaraciones en apoyo al CAFTA-DR por parte de portavoces del gobierno de Puerto Rico como encargos de la diplomacia estadounidense. Tanto el CAFTA-DR como el ALCA (Acuerdo de Libre Comercio de las Américas), promovidos por el gobierno de Wáshington, son dos proyectos del fracaso... son inventos de un sistema en decadencia que en nada beneficiarán a Puerto Rico. Ojeda advirtió que este tratado lo que hace es abrir el camino a los estadounidenses en los mercados de estos países y eliminar los aranceles de entrada que sirven de protección a los productos locales: Eso es negativo para el pueblo. Elimina la posibilidad de que los países se defiendan. Y hablan de que Puerto Rico se va a beneficiar pero yo me pregunto en qué, cuestionó el revolucionario.

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