Contra la represión: firmeza en nuestros principios
y persistir en la lucha de resistencia

Editorial de Resistencia núm. 67
noviembre de 2006

Los fantoches del Gobierno, los mismos que nos bombardean a diario con el diálogo y la negociación, continúan su escalada represiva contra el conjunto del Movimiento de Resistencia Antifascista que se niega a hacer dejación de sus derechos y reivindicaciones; al mismo tiempo siguen lanzando sus huestes represivas contra los trabajadores y aplicándoles sus leyes terroristas porque no se someten a sus medidas de explotación.

Dentro de esta política represiva general hay que destacar la campaña de acoso continuado (policial, judicial y carcelario) que los socialfascistas han desencadenado contra nuestro Partido desde que llegaron de nuevo al gobierno. Tampoco han faltado las provocaciones de los emisarios de Zapatero intentando que tragáramos las imposiciones de su programa de paz; y, para rematar la faena, ya se ha consumado la extradición de nuestro Secretario General, el camarada M.P.M. (Arenas), que llevaba 6 años encarcelado en Francia, al que van a someter a una serie de juicios-farsa, lo que significa nuevos juicios sumarísimos contra nuestro Partido. A todo esto hay que añadir las sentencias judiciales con las que primero decretaron nuestra ilegalización, cuando nosotros nos hemos desarrollado no sólo al margen de su legalidad, sino también en contra de ella; más tarde fue el confiscar los locales que nunca tuvimos, y hace escasos meses, enrabietados porque no cedíamos a sus intragables propuestas, decidieron disolver nuestro Partido.

Ciertamente, el ataque socialfascista contra nosotros es completo; un ataque que, como venimos denunciando, no se debe únicamente al hecho de que apoyemos la lucha armada revolucionaria y que hayamos contribuido a demoler su farsa democrática y a sumir en la crisis a su Estado de derecho, sino también, y sobre todo, a que nuestro Partido es su principal enemigo estratégico porque no hemos renunciado nunca a nuestro objetivo de conducir a las masas trabajadoras al derrocamiento del régimen fascista e implantar el socialismo en España. Esta es la razón por la que continúan persiguiéndonos, proscribiendo así el derecho que tiene la clase obrera a organizarse en su propio partido.

Pues bien, si por aquí marcha hasta la fecha el llamado proceso de paz, los demás cambios -políticos, sociales, laborales, territoriales, etc.-, emprendidos por los zapateristas no llevan, como se sabe, diferente camino: sus leyes represivas y tribunales especiales siguen intactos, mientras refuerzan todo el complejo de sus fuerzas represivas; su España plural sólo sirve para intentar perpetuar la opresión del Estado centralista sobre las naciones oprimidas; su revolución social está sirviendo para incrementar la explotación de los trabajadores y negar la restitución de las conquistas que les han sido arrebatadas; su estrategia humanista-multilateral en el terreno de la política imperialista está dirigida a participar en un número cada vez mayor de guerras de rapiña, lo que supone aumentar su presencia en el reparto del botín. Por lo demás, algunas mejoras parciales -que hoy las dan y mañana las pueden quitar-, y los retoques por aquí y por allá que han llevado a cabo para tratar de ocultar, precisamente, la ausencia de los cambios o reformas democráticas verdaderamente profundas que están pendientes después de décadas de crímenes, saqueos y canalladas.

Y es que el auténtico cambio democrático, mal que les pese, ha de pasar por ceder ante las exigencias de nuestro Partido, del conjunto del Movimiento de Resistencia Antifascista y de todos los trabajadores, y se concreta, en lo fundamental, en los derechos y reivindicaciones contenidos en el Programa Democrático que estamos difundiendo. No somos nosotros, por tanto, los que tenemos que someternos a su legalidad y abjurar de nuestros principios y objetivos revolucionarios, sino que es toda esta canalla la que tiene que pegarle una limpieza a fondo a su legalidad terrorista, explotadora e imperialista.

Ante esta situación, nuestras alternativas no han variado. Por un lado, volvemos a manifestar que, por mucha represión y chantajes que desplieguen contra nosotros, no vamos a desarmarnos de nuestros principios ni a renegar de nuestros objetivos revolucionarios; por otro, hay que seguir persistiendo en la lucha por las reivindicaciones y derechos democráticos en estrecha relación con llevar adelante los planes y tareas de la reorganización del Partido. Dentro de este marco general de nuestro trabajo hay que hacer especial hincapié en seguir denunciando la criminalización del Partido, que en estos momentos se concreta en los juicios que van a llevar a cabo contra nuestro Secretario General y frente a los que hay que iniciar una amplia campaña de denuncia, fomentar la solidaridad activa y desplegar la resistencia de todo tipo. Todo esto nos permitirá conservar la iniciativa, seguir desestabilizando al régimen fascista y ahondar su crisis; sólo así le haremos retroceder y podremos arrancarle los derechos y reivindicaciones que se resisten a conceder.

El Estado burgués, esa banda de hombres armados, como lo denominaba Engels, no se va a cansar de perseguir, de torturar, de encarcelar y asesinar a los que se le oponen de verdad. Esa es su función y a ella, como se podrá comprender, no va a renunciar por más que se encone la lucha. Al contrario, cuanto más nos ven avanzar, más se envalentonan, más ganas les entran a los matones y sicarios del capitalismo de retorcernos el pescuezo, de terminar de una vez por todas con nosotros para poner fin a la dolorosa presión que ellos, pobrecitos, también padecen por el comportamiento de los malos españoles, que no se contentan ni saben estar como está mandado. Y si alguno de los fascistas se llega a cansar o se le empieza a rendir la mano, ya sabemos qué sucede: no faltan otros que esperan, ansiosos, para tomar el relevo. No, el Estado, como órgano especial de represión, no se puede cansar de reprimir porque, como hemos dicho, esa es su función [...] Por lo demás, el que podamos arrancar alguna concesión política al régimen no nos ha de llevar a ningún tipo de confusión ni de ilusiones. La lucha, de todas formas, va a proseguir e incluso se va a intensificar. Hemos de tener muy claro que mientras se mantenga en pie el sistema capitalista, a los fascistas siempre les quedará el recurso de volver a sus orígenes.

De Mantener el rumbo trazado,
Informe Político presentado por M.P.M. (Arenasal IV Congreso del Partido

Cartas

La prioridad del Partido

A poco que se preste atención a la actualidad informativa, incluso a la que trasmiten constantemente tergiversada y manipulada los aparatos de propaganda del régimen en su misión de crear una suerte de realidad virtual para embaucar al personal, resulta evidente que la crisis política e institucional que arrastra el Estado continúa agravándose y a no tardar mucho confluirá con el fin del actual ciclo económico, lo que supondrá una profundización de la crisis económica. Ante esta situación, la línea de trabajo que empezó a perfilarse en torno al proceso de debate-rectificación es justa y, por tanto, habrá que seguir desarrollándola en cualquier circunstancia que pueda darse en el futuro cercano. La prioridad del Partido debe ser la de afianzar y fortalecer el aparato político y demás estructuras clandestinas, condición indispensable para que todo el trabajo partidista en sus múltiples vertientes se asiente sobre unas bases firmes que doten de la estabilidad y continuidad necesarias al desarrollo de un movimiento obrero concienciado y organizado.

L. dos Montes

Hay que machacarles

Los info-terroristas continúan elevando cada vez más el listón de la guerra sicológica contra las luchas de los obreros. Para estos canallas, por ejemplo, el hecho de que a los trabajadores del aeropuerto del Prat les impongan unos servicios mínimos de hasta el 90 por ciento para impedirles que puedan ir a la huelga y, además, se les pueda acusar de sedición y procesarles bajo la petición fiscal de varios años de cárcel si no los acatan al pie de la letra les parecen medidas necesarias y civilizadas en un Estado de derecho. Pero si estos trabajadores no se dejan coaccionar por esas leyes de excepción y, como han hecho, ejercen de forma consecuente el derecho a la huelga independiente y radical, eso les parece salvajismo y fascismo puro y duro, así lo sueltan al más puro estilo provocador. Está muy claro que estos plumíferos y demás escoria mediática oficialista defienden las leyes de la explotación porque son parte del sistema capitalista, por eso no tienen en cuenta en absoluto el derecho al trabajo y además en unas condiciones laborales dignas, como sucede en el caso concreto de los trabajadores del aeropuerto del Prat; les da lo mismo que Iberia quiera despedir a 2.500 operarios, lo suyo es fomentar el linchamiento moral de estos trabajadores y exigir más represión. Pues bien, ante esta situación, los trabajadores debemos ampliar el radio de acción de nuestra lucha y resistencia y tratarles como se merecen, sin contemplaciones, o sea, machacándoles a ellos y prendiendo fuego a las sedes de sus periódicos o cadenas de radio y TV.

Lluis

Quien hace la Ley...

La Ley de igualdad que ha puesto en marcha el Gobierno no cabe ninguna duda que es un intento de encubrir el incremento de la explotación y la opresión de la mujer trabajadora; de momento seguimos teniendo las mayores tasas de paro, menos salarios que los hombres y más precariedad y todo esto va a continuar así hasta que la burbuja económica aguante, porque cuando estalle, y no anda ya muy fuerte de salud, entonces va a ser aún mayor el escarnio. Sin embargo, hay que reconocer que donde tienen toda la razón es cuando hablan de que la igualdad de salarios y prebendas varias entre hombres y mujeres es real si te metes a concejala o a diputada, lo mismo sucede si las mujeres se apuntan a las fuerzas represivas y no digamos nada si se enrolan en el Ejército imperial, ahí, entre la soldadesca mercenaria, es el no va más de la igualdad, decían recientemente los generales más encumbrados. Está claro que el régimen fascista, como todo el mundo sabe, anda achicharrado por la crisis, por eso intentan apuntalar su sistema y para ello necesitan incorporar a la mujer a la tarea de reforzar los aparatos de dominación de su dictadura terrorista y explotadora, porque aquí sigue habiendo, por mucho que el patético Llamazares sostenga lo contrario, la dictadura de una clase, la burguesa, sobre la clase obrera y otros sectores populares.

Laura

¿Y dicen que quieren paz?

La Audiencia Nazional está dejando en ridículo a su predecesor, el Tribunal de Orden Público. Sus últimas hazañas, las de hoy, porque mañana serán otras dado el ritmo vertiginoso que llevan los superjueces y los superfiscales a la hora de instruir sumarios, inventarse pruebas, condenar, etc., etc., han sido el procesamiento de toda la Dirección de Batasuna y el ordenar a los picolos hacer el inventario de liquidación por cierre de las Herriko Tabernas; se trata de apretar más la tuerca de la represión contra los que no están dispuestos a renunciar a sus legítimos derechos. Por aquí pasa la estrategia de la legalización de Batasuna, por hostigarla hasta tal punto que se decida a renegar de sus objetivos; y es que hay legalizaciones, como las que pretende el Gobierno, que no significan otra cosa que matar políticamente a quien pasa por ellas.

Nerea

Premio a la esclavista

El pasado 22 de julio el diario pro-gubernamental EL PAIS informaba de que el Consejo de Ministros del día anterior había aprobado la concesión de la Gran Cruz del Reconocimiento Civil a las Víctimas del Terrorismo a la explotadora Ana Isabel Herrero Izquierdo, ejecutada en Zaragoza por los GRAPO en febrero pasado. Le ha faltado tiempo al gobierno GALoso para condecorar a semejante sanguijuela, genuina representante del capitalismo más parasitario y carroñero, responsable de la sobreexplotación de miles de trabajadores y del asesinato de otros muchos a través de los mal llamados accidentes laborales. ¿Qué otra cosa podíamos esperar de un gobierno y un partido que, como socialfascista, es un instrumento del capital monopolista y de su Estado fascista?

Además, estos demagogos del Gobierno han hecho coincidir la imposición de la medallita a la esclavista de Arquitempo con otra concedida a un manifestante asesinado por elementos fascistas incontrolados en 1976 en el curso de una manifestación por la amnistía. Esto es otra muestra más de lo que entienden por recuperar la memoria histórica: víctimas y verdugos igualados, manipulación y ocultación de la verdadera historia sangrienta de su transición con el objetivo último de reconciliarnos con los asesinos fascistas y monopolistas.

Oskar

Admiramos vuestra forma de lucha

A pesar del estado de esta sociedad y del momento de capitalismo feroz que nos ha tocado vivir, no somos pocos los que comprendemos y admiramos vuestra forma de lucha. Por eso he decidido escribirte, porque como anticapitalista lo mínimo que puedo hacer es acordarme de los compañeros que, a mi modo de ver, de una manera libre, comprometida, coherente y absolutamente noble habéis dedicado vuestros esfuerzos, vuestro trabajo, vuestra vida y ahora también vuestra libertad a la lucha por unos ideales. Lo que pretendo hacer en esta carta es un intento de expresarte mi solidaridad y, a la vez, manifestarte mi deseo de que algún día podamos implantar un sistema político, económico y social en el que poder decir con el pecho lleno de orgullo que por fin los trabajadores hemos conseguido organizarnos de una manera suficientemente poderosa para que el dinero y las plusvalías no sean el único valor posible, para que la única forma de hacer política no sea el voto cada 4 años y para que los/as trabajadores/as vivamos libres de las cadenas de la esclavitud capitalista.

Carta anónima enviada a un camarada preso:
Los campeones de la paz continúan con la política del garrote

El Estado de derecho y sus leyes no están en tregua, viene manifestando machaconamente el Gobierno socialfascista cada vez que ejerce la represión en sus diversas modalidades. Nadie lo pone en duda, y es que el terrorismo de Estado de toda la vida (viejo conocido de los revolucionarios y de los trabajadores) sigue funcionando a tope a través de sus instrumentos políticos, judiciales, policiales y mediáticos.

De ahí que en los balances periódicos del Ministerio del Interior y de la Fiscalía General del Estado ensalcen con su prepotencia habitual, como lo han hecho en fechas recientes, la existencia de decenas de juicios políticos y la apertura de numerosas y nuevas causas judiciales, las detenciones de militantes de ETA, de la izquierda abertzale, de nuestro Partido y de otros revolucionarios y antifascistas y que hagan mención a las manifestaciones y otro tipo de actos políticos que fueron prohibidos porque no se ajustan a la ley. Exponen, como conclusión, cifras comparativas que, según sus palabras, demuestran claramente que desde que los zapateristas han llegado al Gobierno las detenciones y los juicios políticos realizados han superado, por lo menos en los dos primeros años, a los llevados a cabo en los dos últimos del gobierno aznarista que les precedió. Lo mismo sucede con la política penitenciaria en relación a los presos políticos, que ha acentuado, por si no era ya suficientemente criminal, el aislamiento, la dispersión y otras medidas represivas.

Por su parte, los fascistas del gobierno francés continúan su colaboración con el Estado español a través de nuevas detenciones y juicios políticos, manteniendo en prisión a más de un centenar de revolucionarios y concediendo extradiciones, entre ellas la de nuestro Secretario General.

Entrando en el terreno laboral, han reforzado las medidas represivas contra la lucha sindical independiente y las del control policiaco en los centros de trabajo para garantizar la sobreexplotación que han incrementado a través de las reformas y pactos económicos y sociales de muy diverso tipo, ya que las escandalosas ganancias de los monopolistas, que tampoco están en tregua, necesitan seguir engordando a marchas forzadas. Por eso los trabajadores se están echando a la calle por cientos o por miles y desencadenan la lucha, aunque eso les suponga muchos heridos en los enfrentamientos con la policía, que les detengan por decenas y les instruyan procesos judiciales de represalia, como ha sucedido en las huelgas que han estallado a lo largo de este año.

Tampoco se libran de la represión los emigrantes, ya que, aparte de ejercer un control policiaco exhaustivo sobre este colectivo, las fuerzas represivas llevan a cabo auténticas razias (sobre todo entre los de procedencia magrebí), mientras que la tortura es práctica habitual en comisarías y cuartelillos, donde de vez en cuando el asesinato hace acto de presencia.

Un cambio armado hasta los dientes

Y mientras la represión continúa su labor y los socialfascistas y demás ralea exigen a las organizaciones armadas revolucionarias que renuncien a la lucha armada para siempre jamás y a las organizaciones políticas que se desarmen de sus principios y de sus objetivos revolucionarios, el Estado fascista, que para eso se ha arrogado el monopolio de la violencia, no ha dado ni un paso para derogar las leyes especiales de represión, ni se le ha pasado por la cabeza echar el cierre a sus tribunales políticos, ni tiene entre sus planes desmantelar las brigadas de torturadores; tampoco retira de las calles a los mercenarios del Ejército ya que, como en su día señaló el anterior Ministro del Interior, debemos irnos acostumbrando a que formen parte del paisaje urbano, y para eso los lanzan también desde los aviones, como sucedió hace poco con los paracaidistas en Getxo (Vizcaya); tampoco el Estado fascista ha puesto el bozal a la intoxicación, la provocación y a la mentira mediática a su servicio, ni renuncia a los tratados represivos conjuntos que tiene establecidos con medio planeta, etc.

De ahí que continúen inamovibles la Ley Antiterrorista y su última prolongación, la famosa Ley de Partidos -aprobada hace años por consenso de los partidos institucionales, con Aznar y Zapatero a la cabeza-, para que nadie pueda utilizar las ventajas de la legalidad contra la legalidad misma; otro tanto pasa con la Audiencia Nacional (el tenebroso tribunal político de la democracia española); mientras tanto, a las brigadas de la policía política de las diversas fuerzas represivas que tantos crímenes han cometido (miles de detenidos, torturados y numerosos asesinados) ni tan siquiera se las piensa hacer pasar por un numerito depurador, por pequeño que fuere y aunque sólo sea por aquello de guardar las formas, al contrario, se las refuerza; y por si esto fuera poco sitúan a la picoletada al frente de la policía, para que ésta se vaya militarizando poco a poco ante los tiempos que se avecinan y cumplan su papel con mayor eficacia y coordinación.

No vamos a extendernos, por lo demás, en lo que significan los elevados incrementos presupuestarios al Ejército, el 27 por ciento con respecto al año anterior, como tampoco lo vamos a hacer en lo que supone la ingente cantidad de moderno armamento de que están dotándose -la última gran compra, realizada hace escasos meses, ha sido nada menos que de 2.600 misiles-, o la puesta en marcha del llamado plan estratégico de adquisición, que supone comprar del gigante europeo del armamento (EADS) la misma participación accionarial que Francia y Alemania; tampoco nos vamos a extender en los denodados esfuerzos que está haciendo el Gobierno para que le otorguen (con superbase en Zaragoza) nada menos que el segundo cuartel general estratégico de la OTAN en Europa y que el gendarme yanqui se lo acabará concediendo, como señalan los estrategas del Pentágono; esto traerá, como contrapartida, un nuevo reforzamiento de todas y cada una de las bases militares que los estadounidenses tienen instaladas en territorio español; y es que de la cortina de humo pacifista... y antiyanqui que supuso la retirada de las tropas españolas de la guerra de Irak ya no queda más que dispersas nubecillas intoxicadoras, pues, desde que los socialfascistas entraron en el gobierno, el número de intervenciones militares de todo tipo en el exterior, según el Estado Mayor del Ejército español, se cifra en 40 (algunas de ellas junto al amigo americano); y, para rematar la faena, ya está en marcha la creación de una Unidad de Intervención Rápida, integrada por 2.500 soldados de élite.

Si todo esto supone un nuevo paso para reforzar su participación en las guerras de saqueo y agresión, para resolver los problemas internos han sumado a las unidades militares ya existentes (con dedicación plena o parcial en la lucha contrainsurgente), la Unidad Militar de Emergencia (UME), de flamante creación, bajo mando directo del presidente del Gobierno.

Como se ve, si la demagogia y la palabrería es persistente, los hechos son más tozudos. Estos vienen a demostrar que los campeones de la paz se rearman para la guerra interior, llevando adelante esa estrategia de contrarrevolución preventiva -el más moderno invento de terrorismo de Estado que han adoptado todos los países capitalistas para hacer frente a la agudización de la crisis general de su sistema y como consecuencia del escenario de una guerra mundial en desarrollo-, y continúan preparándose para seguir participando en la guerra imperialista en el exterior y poder así estar presentes en los repartos del botín, proteger los gigantescos y cada vez más extendidos negocios de las huestes del capital financiero y, de paso, escalar en sus aspiraciones de constituirse en una potencia de primer rango.

Se incrementan las denuncias contra el proceso de paz del Estado fascista

El proceso de paz está en crisis, esto es algo que hace tiempo resuena con insistencia desde diversos ángulos. Cada vez es más evidente que son el Gobierno y sus estrategas, empeñados en mantener el trágala de sus imposiciones, combinado con la represión constante, los chantajes y las artimañas de todo tipo, los que están convirtiendo su proceso de paz en una nueva versión de paz tramposa, ésa es la causa de que se halle en crisis o estancado, como también se asegura. Como consecuencia de todo esto, las denuncias contra los socialfascistas que gobiernan y el tipo de paz que pretenden imponer se incrementan al mismo ritmo que las que se refieren a las actuaciones represivas.

Es bajo este marco que la Organización patriota vasca ETA, después de declarar el alto el fuego, no ha cesado de denunciar en sus comunicados la represión, mostrando constantemente sus objetivos y reivindicaciones, que chocan con los que vienen haciendo público el Gobierno y sus socios, y desenmascarando las coordenadas por las que está moviéndose el proceso de paz. Por su parte, la izquierda abertzale ha venido insistiendo en sus comunicados que el objetivo actual del PSOE es desfigurar las bases del proceso para instalar en su lugar un esquema de pacificación o domesticación de la izquierda abertzale al r una eutilizar una estrategia de sobra conocida: alargando el castigo por medio de la represión, condicionando la actuación de la izquierda abertzale y ahogando su potencialidad, a la vez que coutiliza constantemente el caramelo envenenado de la legalización.

En cuanto a nuestro Partido, hemos venido denunciando de forma continuada la política represiva que están llevando a cabo contra nosotros, contra otras organizaciones revolucionarias y antifascistas y contra los trabajadores a través de las páginas de Resistencia, en otros materiales de propaganda y en comunicados realizados por nuestros camaradas encarcelados, mientras íbamos desenmascarando su política de diálogo.

Al mismo tiempo, quedaban destacados una serie de aspectos que vamos a sintetizar:

Nuestra disposición al diálogo (hecha pública varias veces en las páginas de nuestro Organo Central de propaganda y que diversos medios de prensa y radiofónicos han recogido).

Para llevar adelante ese diálogo hemos puesto unas condiciones previas: el cese de las actuaciones represivas tanto dentro como fuera de las cárceles contra nuestro Partido y otras organizaciones que forman parte del Movimiento de Resistencia Antifascista y el reagrupamiento en una sola cárcel de nuestro Secretario General y de todos los militantes del Partido y de los GRAPO encarcelados en España y Francia para que pudieran preparar y desarrollar ese diálogo.

Hemos venido reiterando que para nosotros las negociaciones forman parte de la lucha política que venimos sosteniendo contra el régimen fascista e imperialista español, y mediante ellas pretendemos, como hemos dicho en tantas ocasiones, abrir en el sistema una brecha favorable para un más amplio trabajo del Partido entre las masas sin que ello suponga hacer ninguna concesión ni a la reacción ni al oportunismo, lo que ha de servir para favorecer el desarrollo del proceso revolucionario.

Entrando en partes más concretas, el resultado de ese diálogo y de esas negociaciones tiene que concretarse, entre otras reivindicaciones, en la liberación de los presos políticos, en el establecimiento de las libertades políticas y sindicales plenas y en el reconocimiento de nuestra identidad y principios comunistas y, por lo tanto, de nuestro derecho a luchar por la revolución socialista y el comunismo.

Frente a las intenciones del Gobierno de hacer prevalecer sus imposiciones o trágalas, habíamos denunciado que ¡con sus actos demuestran que no están por la paz y el diálogo, sino por la continuación de la guerra!, como señaló nuestro Secretario General tras la batalla que sostuvo contra los emisarios del Gobierno español y los de su socio francés.

Hemos advertido que, por mucha represión y chantajes que desplegaran los socialfascistas que gobiernan, no íbamos a desarmarnos de ninguno de nuestros principios ni a renegar de ninguno de nuestros objetivos revolucionarios.

Al mismo tiempo, hemos relanzado entre los trabajadores, a través de diversas labores de propaganda, de organización, etc. la lucha por el Programa democrático que venimos difundiendo y que contiene las principales aspiraciones de nuestro Partido, del conjunto del Movimiento de Resistencia Antifascista y de los trabajadores para esta etapa concreta del proceso revolucionario y por las que se viene luchando durante décadas.

Hemos expuesto, a la vez, la necesidad de trabajar en tres de frentes de lucha que no sólo deben actuar ensamblados, sino que se tienen que apoyar y sustentar mutuamente: la reorganización del Partido, la lucha organizada por la conquista del Programa democrático y la utilización del arma política de las negociaciones; esto nos permitirá conservar la iniciativa al tiempo que debilitamos al Estado fascista y ahondamos su crisis.

La contrarréplica por parte del Gobierno socialfascista ante todo esto ha sido el endurecimiento de la política penitenciaria contra nuestros camaradas presos; ellos mismos denunciaban en un comunicado realizado en el pasado mes de abril:

Recientemente, los diferentes poderes del Estado han tomado una serie de medidas encaminadas a endurecer las condiciones represivas contra el conjunto del movimiento popular, centrando el grueso de las mismas en los presos políticos [...]

La medida más llamativa -por su carácter vengativo y ruin, vulnerando todo lo habido y por haber de sus propias leyes y filosofía judicial- ha sido hacer extensiva la cadena perpetua encubierta al conjunto de presos que están juzgados por el antiguo Código Penal, a la vez que se sigue profundizando en el aislamiento y la dispersión.

Para nosotros, todo este arsenal represivo tiene un sentido muy preciso en estos momentos: quieren llevarnos a la desesperación, a la desmoralización y a la claudicación.

Apenas había transcurrido algo más de un mes, cuando eran detenidos por la picoletada, al mando de un general, tres militantes del aparato político clandestino (Juan García Martín, Carmen Cayetano Navarro y Aranzazu Díaz Villar), en una operación que, por su espectacularidad, recordaba a las practicadas en los tiempos de Aznar, Felipe González o Franco, poniendo acto seguido en marcha una campaña mediática triunfalista y de intoxicación.

El Gobierno del partido socialfascista -decía la Comisión Política de nuestro Partido en un comunicado emitido inmediatamente después de estas detenciones-, no ha cesado de lanzar contra nuestro Partido todas las medidas represivas de la guerra sucia con tanta intensidad o más que los falangistas del PP. Los hechos lo vienen demostrando constantemente: nuestros militantes presos siguen sometidos a la política de aislamiento y de exterminio mientras se instaura de manera apenas encubierta la cadena perpetua para los presos políticos, con la posibilidad de retenerlos en las cárceles de por vida si no reniegan de sus ideas revolucionarias; los juicios políticos han continuado su curso tanto en España como en Francia, lo que ha conllevado nuevas condenas; nuestros militantes detenidos son torturados como le ocurrió hace un año a David Garaboa, que tuvo que ser llevado tres veces al hospital durante su detención; los militantes y simpatizantes que se encuentran en la legalidad son sometidos a un acoso represivo constante y provocador y el aparato político clandestino está siendo perseguido con especial saña, como se comprueba con estas detenciones.

Posteriormente, y cuando aún estaban recientes estas caídas, en un acto programado, los jueces fascistas de la Audiencia Nacional, después de varios meses desde que se celebrara el juicio, emitieron su sentencia contra varios militantes de nuestro Partido, de los GRAPO y de algunos miembros de los Comités por un Socorro Rojo Internacional (SRI) detenidos en las redadas de julio y noviembre de 2002; ese conjunto de sentencias no pueden ser consideradas más que de castigo dado lo desorbitado de las condenas, al mismo tiempo que, enrabietados, declaraban la disolución del PCE(r).

Todos estos hechos no hacen más que confirmar que estamos ante una política de represalias porque no tragamos el programa de paz de los mequetrefes del Gobierno y de sus expertos torturadores y generalotes y no renegamos de nuestros principios y objetivos revolucionarios; que estamos ante un llamado proceso de paz que basa su actuación en la dilatación artificial y planificada de los procesos hasta hacerlos irreconocibles; ante una utilización de la represión que les permita llevar la iniciativa en las mesas de diálogo para tratar de imponer así su diktak; que estamos ante otro intento, una vez más, de sembrar la confusión y dividir.

El proletariado no debe desaprovechar cualquier posibilidad o resquicio que le ofrezca la crisis del sistema capitalista, por muy limitado que sea, para realizar un trabajo político más abierto y pacífico, al objeto de fortalecer y hacer avanzar su movimiento, evitando en la medida de lo posible las incitaciones y provocaciones fascistas. Para ello resulta imprescindible el establecimiento de las libertades políticas y sindicales plenas y el cese inmediato de la represión terrorista que el Estado ejerce sobre nosotros.

Del Informe Político presentado al IV Congreso del Partido
M.P.M. (Arenas), Secretario General del PCE(r)

Boicot al estatut y a las elecciones autonomicas

Los trabajadores de Catalunya golpean dos veces consecutivas a la farsa del cambio

El reciente boicot electoral de los trabajadores de Catalunya en las elecciones autonómicas -sólo superado por las celebradas en 1984-, sumado al que se produjo hace escasos meses contra el referéndum del Estatut -más del 50 por ciento, y que hay que calificar de boicot histórico-, han desenmascarado aún más, por si no lo estaba suficientemente a estas alturas, no sólo la farsa del cambio que querían imponer para Catalunya, sino también para todo el Estado. Lo cierto es que los trabajadores han dictado sentencia: basta de engaño y de mercadería cambista barata, basta de estafadores políticos, basta de explotación y de opresión nacional.

Estos son los hechos ante los que se estrella toda tergiversación de la realidad. Atrás, en el basurero, queda la palabrería demagógica y los chantajes que todos los partidos institucionales pusieron en marcha debido a lo mucho que se jugaban; de ahí que, desde los falangistas del PP hasta los mercachifles de Esquerra Republicana y de Iniciativa per Catalunya, desde los expertos en mercadotecnia política del capitalismo gran catalán de CiU, pasando por las huestes socialfascistas de Zapatero, hayan hecho causa común contra el boicot, al que todos declararon como el enemigo público número uno. Lo principal para estos bucaneros de la política era impedir que en esta segunda llamada a las urnas se volviera a imponer el boicot que, como sucedió en el referéndum sobre el Estatut, había conmocionado a todo el edificio institucional y del que se hacía eco, sorprendida, una buena parte de Europa preguntándose: ¿qué quieren los catalanes?

Lo que queda claro, igualmente, es que estos dos golpes consecutivos han desbaratado el llamado laboratorio catalán donde la oligarquía española estaba poniendo en marcha, como en un banco de pruebas, el modelo de la España plural que no es más que un remozamiento del viejo Estado de las autonomías a través de nuevas descentralizaciones y repartos del botín que no afectan en absoluto a los instrumentos de dominación fundamentales sobre los que articula la opresión nacional; y todo ello dirigido no sólo a neutralizar al nacionalismo-burgués vendepatrias y botinero, sino también, y sobre todo, a confundir a los trabajadores, desactivar sus luchas y llevarlos al redil del reformismo.

Pero ese modelo plural, con el que tan a gusto ha quedado la morralla nacionalista burguesa después de poner al día el reparto del botín y de otras prebendas, ha comenzado su andadura deslegitimado por los trabajadores (éstos son los verdaderos desestabilizadores del mosaico estatal fascista), por lo que la crisis sigue galopando sobre la base de aquella gran crisis que rodeó a todo el 11-M y que dinamitó cerca de treinta años de farsa democrática , así es que las puertas están abiertas para la entrada en una nueva fase, superior, de la crisis general que atenaza al Estado centralista español.

V. Ripoll

Los rehenes del proceso de paz del gobierno

Se recrudece la represión contra los presos políticos

V. Otero

La política de dispersión, de aislamiento y otras manifestaciones de la represión fascista contra los presos políticos siguen incrementándose, lo que está dejando reducido a una farsa el proceso de paz.

Pero por si esto no fuera suficiente, los zapateristas, que para eso son los herederos del felipismo-GALoso, han vuelto a poner en práctica uno de los instrumentos de represión carcelaria más criminales contra los presos políticos: la alimentación forzosa contra los que se declaran en huelga de hambre para defender sus derechos. Esto es lo que han hecho con el militante de ETA Iñaki de Juana Chaos, aplicarle durante su huelga de hambre la alimentación forzosa mientras le mantenían amarrado a la cama con correas. Además, y para mayor escarnio, sostuvieron que se trataba de un acto de humanitarismo, debido a su delicado estado de salud, algo que, sin embargo, no les supuso ningún freno para trasladarle de Algeciras a Madrid y tenerle a mano de cara al juicio a que ha sido sometido bajo una petición fiscal de 14 años de cárcel -que en principio eran nada menos que de 96 años-, por el contenido de dos artículos que el periódico Gara le había publicado.

Este combatiente había cumplido la condena que le impusieron los jueces fascistas y el hecho de que continúe en prisión se debe a que no ha renegado de sus ideas y como medida de presión para que el MLNV haga dejación de los objetivos por los que ha luchado y se someta a las exigencias contenidas en el programa de paz del régimen fascista.

De esta manera, vuelve a quedar meridianamente claro que este gobierno, como todos los anteriores, está utilizando a los presos políticos como rehenes para chantajear a las organizaciones a las que pertenecen y a todos los trabajadores, de ahí el incremento de las medidas represivas penitenciarias y el querer imponer la cadena perpetua a todos aquellos que se niegan a claudicar y no se arrepienten de sus convicciones revolucionarias.

Si seguimos tratando, además, la situación de los presos políticos pertenecientes al MLNV, qué se puede pensar de un gobierno si después de más de tres años sin ajusticiamientos y de seis meses de alto el fuego permanentes por parte de ETA se viene negando de forma reiterativa a trasladar a los presos de esta Organización guerrillera a Euskal Herria, poner en libertad a los que ya han cumplido condena y a los gravemente enfermos y que, por negarse, hasta se niega a traspasar las competencias penitenciarias al Gobierno vasco ya que eso, como ha manifestado recientemente el mismo Zapatero, afecta a la seguridad y estabilidad del Estado.

Lo que también está quedando claro es que si ante estas reivindicaciones, básicas donde las haya, el Gobierno sigue sin querer ceder, no es nada difícil imaginarse sus intenciones frente a los derechos y reivindicaciones históricas de Euskal Herria, que empiezan por el derecho de autodeterminación, el cese de toda opresión política, represiva, militar, económica, cultural, etc. lo que conlleva, lógicamente, la liberación de los presos políticos, ya que la existencia de éstos es la consecuencia de la opresión nacional que ha dado origen al largo enfrentamiento del MLNV y de los trabajadores vascos contra el régimen fascista español.

Así es que la resistencia continúa, dirigida, en primer lugar, a lograr la liberación de todos los presos políticos, pues los pacifistas del Estado español siguen atrincherados en sus viejas posiciones fascistas e imperialistas después de casi tres años de la actual legislatura.

Y es que cada vez es más evidente, como volvimos a reiterar en el Resistencia núm. 66, que el Estado fascista, a pesar de la crisis en la que está atrapado, sigue sin reconocer más lenguaje que le haga razonable que el de la fuerza, por eso hay que relanzar la lucha por nuestros derechos y reivindicaciones fundamentales hasta que la oligarquía y su gobierno se decidan a emprender los cambios o reformas de verdadero calado y en diversos terrenos que tienen pendientes después de décadas de crímenes, saqueos y canalladas.

Los GRAPO prosiguen la lucha armada

A. Xivares

El pasado 6 de febrero los GRAPO volvían a saltar a la primera página de la actualidad con la ejecución en Zaragoza de la presidenta de la ETT Arquitempo, Ana Isabel Herrero Izquierdo. En esta acción de la Organización armada antifascista también resultó herido muy grave su socio y marido, el conocido empresario Francisco Collel Farré. Ambos eran especialmente odiados por los trabajadores aragoneses y de otras partes del Estado que los habían denunciado en incontables ocasiones por impago de salarios, despidos arbitrarios, condiciones laborales esclavistas, etc.

Esta reaparición de los GRAPO les sentó como un tiro a los expertos de la represión y a sus mentores políticos, por eso los primeros días se apresuraron a intentar minimizarla al máximo, mientras preparaban la estrategia intoxicadora que iban a aplicar para tratar de reducir el mensaje de la acción armada y contrarrestar las simpatías que ya estaba generando entre los trabajadores.

A la vez, con esta propaganda intoxicadora pretendían cubrir un doble objetivo: por una parte, propagar el bulo de que los GRAPO estarían en un proceso de desintegración -con un rosario de expulsados o fraccionados de la Organización-, y, por otra parte, ocultar el fracaso policial de Zaragoza; y todo ello para tratar de ocultar el hecho de que más de 30 años después de su creación, en 1975, los GRAPO siguen en la brecha, dispuestos a continuar haciendo frente al Estado fascista e imperialista español.

Dos palabras que dan mucho miedo: impuesto revolucionario

En el comunicado emitido por el Comando Central de los GRAPO en febrero pasado -que ya fue reproducido en Resistencia núm. 66-, quedaba meridianamente claro que esta acción se enmarca dentro de una campaña de cobro del impuesto revolucionario.

De ahí que, desde el inicio de la acción, los combatientes de los GRAPO informaran a los propietarios de Arquitempo que estaban allí para proceder al cobro del impuesto revolucionario y que serían ejecutados si se negaban a ello. Al resistirse, fueron abatidos. Además, en el propio comunicado se decía: Advertimos a los patronos, especialmente a aquellos empresarios que por sus actividades específicas acentúan la sobreexplotación que padecen los trabajadores y a los que hayan sido denunciados por las masas, que no traten de subestimarnos, pues las consecuencias, como ha quedado demostrado, serán graves. Todo aquel explotador que se niegue al pago del impuesto revolucionario se convertirá de modo automático en objetivo militar para la Organización y será ejemplarmente castigado.

El comunicado causó un revuelo mayúsculo entre las organizaciones empresariales de Zaragoza. La patronal de esta ciudad, envuelta en una permanente guerra intestina, que se ha agudizado ante los grandes negocios que se avecinan con la Expo 2008, acusó el golpe, más aún cuando los dos empresarios castigados eran figuras destacadas de AEFA (Asociación de la Empresa Familiar Aragonesa), verdadero grupo de presión dentro de la patronal, en la que también participa Pilar Muro, propietaria del grupo Quirón y esposa del mafioso Cordón. De ahí que días después de la emisión del comunicado el Heraldo de Aragón, entre otros medios de intoxicación, reaccionara criticando la incapacidad del Gobierno para contener el terrorismo, mientras ABC alertaba del riesgo que suponía para los empresarios la campaña de cobro del impuesto revolucionario por parte de la guerrilla antifascista.

Seguimos reorganizándonos

Tras sufrir una serie de golpes represivos importantes, especialmente con las caídas de 2000 y 2002, a las que hay que añadir la caída sucedida en 2003, la Organización armada antifascista inicia un periodo de reorganización en el que, dada la envergadura de los problemas, tiene que acometer de forma simultánea toda una serie de planes y tareas.

Desde entonces había que ir poniendo en pie los planes principales de la Organización basados en tres elementos principales: lograr la incorporación de nuevos combatientes que posibilitara la creación de diversos comandos y otros organismos, acumular medios de diverso tipo y establecer los mecanismos de funcionamiento que permitieran desarrollar la formación política e ideológica de los combatientes de manera organizada y constante. Y todo esto en estrecha relación con atender, en la medida de nuestras posibilidades, a las necesidades del Movimiento de Resistencia Antifascista y del conjunto de los trabajadores.

Durante este tiempo, hay que señalar también que nuestra capacidad operativa se ha visto seriamente mermada debido a la debilidad orgánica y a la falta de los medios y recursos suficientes; de ahí que nuestra actividad haya tenido que ser más selectiva de lo que quisiéramos. Al mismo tiempo, se trataba de evitar recibir nuevos golpes represivos que afectasen a la continuidad de nuestra labor revolucionaria y que supusieran un corte excesivo con las experiencias de combate acumuladas durante años. Estábamos, por tanto, ante la combinación de las acciones selectivas con la labor de reforzamiento de la preservación (para lo cual también había que avanzar en la profesionalidad revolucionaria), estos dos elementos debían conformar un repliegue que nos permitiera combatir en condiciones más favorables.

En el momento actual la reorganización continúa su curso dirigida a fortalecernos en todos los terrenos para garantizar la continuidad de nuestra labor revolucionaria, que tiene, entre otras tareas, la de contribuir a conquistar los derechos y reivindicaciones democráticas que están pendientes y que el régimen fascista se viene negando a conceder. Igualmente, volvemos a reiterar nuestro llamamiento a todos los trabajadores, antifascistas y verdaderos demócratas para que fortalezcan nuestras filas y nos presten su apoyo en el terreno logístico, infraestructural, en pasar información, etc.

Se intensifican y radicalizan las luchas obreras

A. Lafuente

Los trabajadores se han venido enfrentando continuamente a las reconversiones y al conjunto de la política de sobreexplotación del gobierno socialfascista; pero ha sido a partir de la pasada primavera cuando el número de conflictos, que han ido creciendo en radicalidad, se ha extendido considerablemente: Astilleros de Sestao, Sevilla, Gijón y Manises, la Braun, RTVE, Renfe...; aunque por el desarrollo de los métodos de lucha independiente empleados cabe destacar la huelga del metal de Pontevedra y la de los trabajadores de tierra del aeropuerto del Prat en Barcelona.

Las huelgas más destacadas

La huelga del metal de Pontevedra para presionar en la negociación del convenio colectivo es un ejemplo a seguir en lo que se refiere al desarrollo de la lucha en la calle y su extensión a otros sectores, de ahí que contasen con el apoyo de los trabajadores de los Astilleros de Vigo, de un gran número de parados y de estudiantes, al mismo tiempo que los piquetes lograban paralizar algunas obras de la construcción y, en cierta medida, la factoría de automóviles Citröen; la extensión de la lucha quedó bien patente en los últimos días del conflicto, cuando desde distintos puntos de Galicia comenzaba a imponerse la idea de la huelga general del metal, que a buen seguro hubiera sido total.

Durante más de una semana Vigo se convirtió en un auténtico campo de batalla, los piquetes estuvieron muy activos durante todo el transcurso de la huelga y las asambleas fueron masivas y diarias, terminando la mayoría de ellas en manifestaciones de varios miles de trabajadores en las que la consigna más coreada era Vigo, estoupa, el metal está en loita.

Mención especial merecen también los numerosos sabotajes que recibieron muchas empresas y algún centro institucional; y frente a los calificativos de vándalos, delincuentes y terroristas por parte de la prensa en la que, además, el presidente de la patronal del metal de Pontevedra exigía a diario mano dura, los trabajadores respondieron con una paliza a un periodista y con la quema de un concesionario de automóviles de dicho presidente.

En cuanto a la huelga de los trabajadores del aeropuerto del Prat en Barcelona en contra de los planes de Iberia de ceder los servicios de tierra a otra empresa, lo que ponía en peligro 2.500 puestos trabajo, cabe resaltar que la iniciasen al margen y en contra de las mafias sindicales, al tiempo que las asambleas se imponían como marco soberano de decisión. La radicalidad estuvo presente durante el tiempo de duración de la huelga a través de enfrentamientos, el control de las pistas de aterrizaje por los trabajadores y la formación de barricadas con autobuses, coches y montañas de maletas. Lo cierto es que los trabajadores se rebelaron contra las disposiciones de la leyes anti-huelgas (cuasi-militares) que existen en ese ámbito laboral, poniendo a la empresa y al mismo Estado en muy serios apuros a la vez que les ocasionaban cuantiosas pérdidas económicas.

Un salto en la represión

A lo largo de estas luchas hemos visto un incremento de la represión a través de una auténtica ofensiva planificada y coordinada de la policía, los jueces y la prensa, que ha conllevado, aparte de la represión durante el transcurso de los conflictos, el desprestigiar a los trabajadores, perseguir especialmente a los más combativos y favorecer la apertura de procesos judiciales, incluso masivos. La realidad es que los socialfascistas del Gobierno no sólo han conservado todas las medidas represivas que venían de anteriores gobiernos, sino que las han reforzado con nuevas disposiciones.

No recuerdo una actuación de la policía con tanta saña y crueldad, señalaba un trabajador de Vigo, ciudad que fue sometida prácticamente a un Estado de sitio por los antidisturbios de Galicia y de otras zonas del Estado, lo que dió como resultado 35 obreros heridos y numerosos detenidos; lo mismo sucedió en Sevilla, Gijón, Sestao y en el Prat. Pero la persecución de los trabajadores continuó después de que finalizasen las huelgas; por eso el delegado del Gobierno en Pontevedra declaraba que la policía sigue la pista de los vándalos para ponerles a disposición judicial, mientras que en relación a los trabajadores del Prat era el Ministro del Interior el que decía: ya se han dado pasos para buscar a los instigadores de la huelga y se exponen a consecuencias penales graves, de ahí que un juzgado abriera un proceso judicial contra 70 de estos trabajadores bajo la acusación de sedición y detención ilegal.

El balance de las luchas y nuestras orientaciones

En primer lugar hay que señalar que las huelgas han tenido un carácter espontáneo en unos casos y semiespontáneo en otros, lo que impedía no sólo profundizar y extender la lucha independiente, sino también darla continuidad en el tiempo, todo esto ocasionaba, a la vez, el que las mafias sindicales, la patronal y el Gobierno, coordinados, pudieran desplegar todo tipo de maniobras. Las consecuencias de estos problemas quedaron de manifiesto, entre otros ejemplos, en el momento de las negociaciones, ya que al faltar en diversas luchas las comisiones de delegados elegidos democráticamente en las asambleas, eran los sindicatos institucionales los que se arrogaban la representatividad general, de ahí las escasas concesiones que se lograban arrancar.

Hay que destacar también el papel de saboteadores que han jugado los sindicatillos autocalificados de independientes que, aparte de situar la lucha sindical como el único marco de lucha de los obreros y al sindicato como la máxima forma de organización a la que deben aspirar, actúan de freno de la propia lucha sindical independiente; todo ello lo utilizan para hacerse valer ante los patronos y el Gobierno de turno y ganarse así un puesto en el reparto de las prebendas y poder codearse con las grandes mafias sindicales.

Las causas de las carencias que han presentado estas huelgas, al igual que hemos señalado en diversas ocasiones en relación a otras luchas, se deben a una serie de factores: a que todavía se siguen arrastrando, en uno u otro grado, las consecuencias de la traición revisionista, a la labor de sabotaje de los sindicatos institucionales, a la intensa represión, a la escasa o nula confluencia entre la lucha por las reivindicaciones económicas con la lucha política; pero, sobre todo, hay que tener en cuenta que el factor más decisivo es la debilidad orgánica de nuestro Partido, que es lo que propicia que la desorganización siga atenazando las luchas de los trabajadores.

De ahí que, ante esta situación, se trate, en primer lugar, de persistir en la denuncia de las mafias sindicales como agentes de la gran patronal y del Gobierno, una denuncia que debe conllevar el hostigamiento constante de estos canallas hasta reducirles a la impotencia e impedirles ejercer su labor; a la vez hay que fomentar los métodos de lucha sindical independiente (basados en la realización de asambleas, la elección de comisiones de delegados, la formación de piquetes de todo tipo, etc.), y organizar este tipo de luchas a través de la formación de Círculos Obreros que, como organización sin miembros ligados al Partido, pueden hacer la labor de un sindicato de clase, burlar la acción policial y evitar caer en el reformismo.

Al mismo tiempo se trata de unir este tipo de luchas por mejoras económicas inmediatas, contra las reconversiones y otras medidas de sobreexplotación, a la lucha política contra los crímenes y canalladas de los monopolistas y de su Estado. Esta es la mejor forma de poder arrancar concesiones más o menos duraderas, ir debilitando al régimen fascista y ahondar su crisis. En este sentido la necesidad de relanzar la lucha por el Programa democrático que venimos difundiendo y en el que se sustenta el verdadero cambio que está pendiente en varios terrenos después de decenas de años, se destaca como la principal lucha que deben acometer los trabajadores, ya que, además, ese Programa incluye las reivindicaciones de carácter laboral y social y la restitución de los derechos que les han sido arrebatados.

Pero junto a todo esto hay que hacer hincapié, de manera prioritaria, en la necesidad de fortalecer el Partido. Esta es una labor inaplazable, verdaderamente decisiva, ya que nuestro Partido, como estado mayor de la clase obrera, ha de estar fuertemente implantado y extendido para que los trabajadores alcancen la capacidad de organización y de movilización necesarias para llevar adelante los combates contra el enemigo de clase. Se trata, por tanto, de que los trabajadores presten todo tipo de apoyo a su Partido, participando en sus múltiples y diversas tareas y los más conscientes avancen en su compromiso para irse incorporando a la militancia comunista.

Los obreros no se identifican con los movimientos acrobáticos de los GALosos

Dentro de la correlación de fuerzas, cabe preguntarse ¿qué pasa con el movimiento obrero y las masas populares? Si hay algo que destacar a nivel general es que el movimiento obrero y popular no se cree los cantos de sirena reformistas. La mascarada demagógica de todos los medios de intoxicación actuando a bombo y platillo no va con ellos, no se identifican para nada con los movimientos acrobáticos de los GALosos, sencillamente porque esos importantes problemas que están resolviendo no son los suyos. Igualmente, si hay algo que determina el grado de aislamiento del régimen es precisamente ese panorama. Y los fascistas de viejo cuño lo están poniendo más en evidencia sacando casi todas las semanas sus huestes a la calle sin encontrar contestación popular alguna de apoyo a los regeneradores.

A tenor de esa aparente pasividad institucional, a la que nunca se resignan los revisionistas del IU, artífices de la ilusión reformista y la reconciliación, el traidor honoris causa Carrillo decía ser partidario de sacar a la calle a las fuerzas del progreso... ¡Cómo nos suena eso! El problema es que saben de sobra que esa pasividad no es lo que parece y que cuando las verdaderas fuerzas del progreso vuelvan a salir a la calle va a ser en contra de todos ellos con experiencia y energía acumuladas.

Esa especie de fatalismo que parecen tener los trabajadores, sin esperar nada bueno de los de arriba y poniéndose sólo en pie de lucha cuando está en juego su supervivencia, con una determinación y un cabreo que salta a la vista, para volver a casa cuando han conseguido sólo lo mínimo para seguir tirando, es muy significativo. Son conscientes de que en este sistema sus condiciones de vida y trabajo no van a mejorar, sino todo lo contrario; es más, son conscientes de que nos quedan cruentas batallas por librar. Objetivamente se están preparando para ellas, reservando fuerzas para cuando llegue el momento y necesitando que sus deseos de lucha y organización se hagan realidad.

Colectivo Aida Lafuente

Pactos contra los trabajadores

Que la Reforma del Mercado Laboral iba a ser un nuevo pacto contra los trabajadores es algo que venimos denunciando desde que empezaron los contactos a tres bandas entre el Gobierno, los sindicatos y la patronal. Este tipo de agresiones es lo que ha venido sucediendo a lo largo de ese rosario de Reformas Laborales y Pactos Económicos y Sociales que hemos venido padeciendo durante años y en los que hemos ido viendo como se recortaban sistemáticamente los derechos de los trabajadores y empeoraban las condiciones de vida y de trabajo.

Tampoco es nada nuevo que esta ley nos la presenten como el no va más de la igualdad y el progreso social, es lo que han hecho con todas. La realidad es que son tantos los atropellos que esta Reforma va a traer que denunciarlos todos se haría interminable, así que vamos a centrarnos en lo que durante este verano y otoño se ha convertido en la vedette de la Reforma: el llamado empleo estable.

Hace unos meses, después de haber sido firmada esta Reforma, el Ministro de Trabajo, Caldera, decía en una entrevista: La Reforma garantiza que el contrato fijo será más barato que el temporal. Además, el empresario que transforme un contrato eventual en fijo tendrá subvenciones y aún rebajas en las cotizaciones. Con semejante ganga no es de extrañar que la patronal esté batiendo palmas, por eso la misma CEOE ha pedido discreción a los portavoces laborales, tanto de la patronal como de los sindicatos, ya que sólo en concepto de subvención a la patronal, para incentivarla, han sido destinados al año 1.200 millones de euros, mientras que la indemnización por despido, que antes era de 45 días por año trabajado, ahora ha sido rebajada a 33 días.

De ahí que los empresarios puedan hacer fijos hoy a los trabajadores y despedirlos poco después, ya que reciben más dinero del que pueden gastar en esos despidos; estos son los milagros de la Reforma, por lo que este tipo de contrato estable no sólo no garantiza la duración del puesto de trabajo, sino que, además, cuando se lleven a cabo los despidos éstos serán realizados en condiciones aún más precarias.

Y mientras nos venden el empleo estable, la subcontratación (toda esa amplia gama de contratos basura) sigue creciendo a un ritmo de pánico; el porcentaje de población activa que se encuentra dentro de las modalidades de subcontratación sobrepasa el 34 por ciento reconocido por el Gobierno, en la actualidad se sitúa ya muy próximo al 36 por ciento (el doble de la media de la UE). ¿Podía ser de otra forma? ¿Cómo si no iba a marchar, por ejemplo, el negocio de la construcción?; por eso, en Catalunya, considerada el buque insignia de la expansión económica, la subcontratación en la construcción alcanza nada menos que al 90 por ciento, mientras que en Andalucía llega al 85 por ciento.

Pero no todo acaba con la Reforma del Mercado Laboral, pronto van a poner en marcha el llamado Pacto estratégico de competitividad que habrá de elevar el saqueo laboral a cotas aún mayores. Este nuevo Pacto va a incluir la congelación salarial, el incremento de los ritmos de trabajo, nuevas desregulaciones (se afianza la movilidad geográfica y de funciones), se acentúa el control policiaco en los centros de trabajo, etc.

Evidentemente, el famoso cambio les está saliendo barato, a precio de ganga; por aquí marcha la nueva España que es tan vieja como el saqueo monopolista de toda la vida.

Llevar a la práctica la consigna de
¡Un mismo patrón, un mismo combate!

A. Brañas

Los abusos de todo tipo contra los inmigrantes crecen sin cesar; el paraíso español se está convirtiendo en la pesadilla española para estos trabajadores y sus familias.

Los monopolistas y miles de esclavistas de todo tamaño empresarial apoyados por las mafias sindicales, que también sacan su tajada, saquean sin contemplaciones a este colectivo que ya alcanza a más de cuatro millones de trabajadores; al mismo tiempo, el Gobierno alardea porque tiene sus arcas recaudatorias de impuestos infladas como nunca debido a la contribución de estos trabajadores. Aquí se sustenta una de las causas del resurgir económico español.

Lo cierto es que la inmensa mayoría de los inmigrantes se encuentran sometidos al abuso de los contratos temporales, con los salarios más bajos, con escasas prestaciones sociales, o sin ellas, y dándose la realidad de que son muchos a los que no se aplica ni tan siquiera la reglamentación de ningún convenio colectivo; sobra extenderse, igualmente, en que el número de accidentados dentro de este colectivo aumenta sin cesar debido a las condiciones de trabajo de verdadera esclavitud que les son impuestas. Es la ley de la jungla agravada, además, por la represión que no ha cesado nunca de ejercer un control policiaco exhaustivo, que desencadena verdaderas razias, chantajea y esquilma a modo de mafias, tortura y asesina.

Al mismo tiempo, y mientras los inmigrantes que llegan a las costas se hacinan en los campos de concentración en que se han convertido los llamados centros de acogida, donde son apaleados, el Gobierno tiene en marcha una nueva ley de extranjería no sólo para impedir que nadie se quede en el territorio del Estado español sin su permiso, sino también para endurecer aún más la estancia de los que ya hace tiempo se encuentran dentro, como forma de favorecer el saqueo de todos ellos, prevenir el surgimiento de protestas y mantenerlos sojuzgados.

Para no faltar a la ofensiva contra los inmigrantes, los medios de intoxicación, siguiendo el ejemplo de los patronos, atizan la división entre los trabajadores autóctonos y los inmigrantes, incitan al chovinismo y la xenofobia a la vez que encubren la situación de indefensión de este colectivo de trabajadores.

Con respecto a esta situación, nuestro Partido vuelve a señalar, como lo ha hecho en otras ocasiones, que los inmigrantes no vienen a quitarnos el pan, vienen a vender lo único que posee cualquier trabajador: su fuerza de trabajo; por eso somos nosotros los que debemos exigir que se les aplique el principio de a igual trabajo, igual salario e iguales prestaciones. Al mismo tiempo, hay que realizar todo tipo de denuncias contra los abusos y canalladas a que son sometidos, a la vez que hay que relanzar la solidaridad activa con todos estos trabajadores, unirse todos juntos en una misma lucha, organizada y radical contra el enemigo común para ir llevando a la práctica la consigna de ¡Un mismo patrón, un mismo combate!

El reformismo es una manera que la burguesía tiene de engañar a los obreros, que seguirán siendo esclavos asalariados, pese a algunas mejoras aisladas, mientras subsista el dominio del capital.

Cuando la burguesía liberal concede reformas con una mano, siempre las retira con la otra, las reduce a la nada o las utiliza para subyugar a los obreros, para dividirlos en grupos, para eternizar la esclavitud asalariada de los trabajadores. Por eso el reformismo, incluso cuando es totalmente sincero, se transforma de hecho en un instrumento de la burguesía para corromper a los obreros y reducirlos a la impotencia. La experiencia de todos los países muestra que los obreros han salido burlados siempre que se han confiado a los reformistas.

Por el contrario, si los obreros han asimilado la doctrina de Marx, es decir, si han comprendido que es inevitable la esclavitud asalariada mientras subsista el dominio del capital, no se dejarán engañar por ninguna reforma burguesa. Comprendiendo que, al mantenerse el capitalismo, las reformas no pueden ser ni sólidas ni importantes, los obreros pugnan por obtener mejoras y las utilizan para proseguir la lucha, más tesonera, contra la esclavitud asalariada. Los reformistas pretenden dividir y engañar con algunas dádivas a los obreros, pretenden apartarlos de su lucha de clase. Los obreros, que han comprendido la falsedad del reformismo, utilizan las reformas para desarrollar y ampliar su lucha de clase.

Cuanto mayor es la influencia de los reformistas en los obreros, tanto menos fuerza tiene éstos, tanto más dependen de la burguesía y tanto más fácil le es a esta última anular con diversas artimañas el efecto de las reformas. Cuanto más independiente y profundo es el movimiento obrero, cuanto más amplio es por sus fines, más desembarazado se ve de la estrechez del reformismo y con más facilidad consiguen los obreros afianzar y utilizar ciertas mejoras.

Lenin: Marxismo y reformismo

Algunas cuestiones sobre el trabajo semilegal

E. Fontoria

De un tiempo a esta parte se ha vuelto a tratar en reuniones y algunos textos la situación del trabajo partidista semilegal, con el propósito de relanzar el trabajo de lo ya organizado y a la vez reorganizar toda aquella influencia que se halla dispersa como consecuencia de los efectos de la represión, al mismo tiempo se trataba de atajar deficiencias y errores que van surgiendo, algunos de los cuales tienen que ver con seguir arrastrando erróneas concepciones sobre este área del trabajo partidista.

Persistir en la aplicación de los principios partidistas

A veces, cuando se ponen al descubierto determinadas deformaciones del trabajo partidista que coexisten con el trabajo correcto pero que no pueden por menos que frenar o en su caso lastrar la labor de algunos organismos que se encuentran en la legalidad, algunos camaradas manifiestan una especie de resignación, como si fuese un problema que jamás se va a poder evitar: Este tipo de organismos siempre van a ser así, se intenta corregir su trabajo, pero... más tarde o más temprano vuelven a aparecer problemas de espontaneísmo.

Se sabe que el área de trabajo partidista realizada en la semilegalidad tiene que enfrentar la vigilancia, provocaciones, chantajes y amenazas del enemigo fascista y de sus socios de correrías, los partidos y sindicatos institucionales, eso cuando no llegan las detenciones, este es un problema destacado; junto a él aparece otro no menos importante, es la influencia del medio legalista y reformista que contribuye, si no se tienen las ideas claras y se realiza una vida partidista correcta, a alimentar el espontaneísmo con todo lo que ello conlleva.

Frente a estos problemas lo que no hemos hecho nunca es desechar este tipo de labor partidista más o menos abierta bajo unas condiciones que se pueden tornar, igualmente, más o menos favorables, de acuerdo con el estado de las conquistas populares, de nuestra propia potencia organizativa y enraizamiento entre las masas. De tal manera que no solamente hemos persistido en aprovechar la legalidad y la semilegalidad , sino que también hemos manifestado en numerosas ocasiones que para enfrentar los problemas que se derivan de realizar un trabajo partidista bajo ese medio disponemos de un conjunto de armas de probada eficacia como son la aplicación de los principios de funcionamiento, de organización, de propaganda, el rodearnos de los trabajadores y la aplicación de unos planes de trabajo correctos que son aplicación de las orientaciones y directrices generales que competen a todo el Partido.

La aplicación de todos estos principios, se señalaba en los Estatutos del III Congreso, impiden que este trabajo [legal y semilegal]no se haga en detrimento de la organización clandestina ni rebaje los objetivos y planteamientos de lucha y sólo así se podrá aprovechar la legalidad y la semilegalidad para favorecer el fortalecimiento del aparato clandestino del Partido (Estatutos aprobados en el IV Congreso).

Por tanto no hay imponderables ni resignaciones que valgan, y mucho menos nada que justifique la existencia de mangas anchas en la aplicación de nuestros principios, ya que éstos no son flexibles, ni dúctiles ni maleables, no son trajes hechos a la medida del consumidor, en este caso del trabajo partidista semilegal o del trabajo más o menos abierto; es decir, que no existen dos tipos de funcionamiento partidista, dos tipos de principios de organización ni de propaganda, etc. ya que nuestros principios son iguales para todos.

De ahí que sostener que el trabajo semilegal siempre va a ser así..., es una concepción errónea que no permite situar y tratar correctamente dentro del desarrollo del Partido en su conjunto este área del trabajo partidista, ya que además de no propiciar que el trabajo semilegal sirva consecuentemente al fortalecimiento del aparato político clandestino, hace que este mismo tipo de trabajo termine por diluirse en mayor o menor medida, dependiendo del grado de actuación espontaneísta que se alcance, en el movimiento, sin extraer los debidos frutos organizativos, propagandísticos, etc.

Desarrollar los planes más centrales

Entrando ya en un terreno concreto, se trata de dar prioridad a las siguientes tareas o planes más centrales:

En primer lugar hay que llevar adelante un trabajo planificado capaz de ir poniendo constantemente a disposición de los camaradas que desarrollan su trabajo en la clandestinidad a todos aquellos trabajadores no fichados susceptibles de avanzar en un compromiso revolucionario, sin dejarlos al descubierto de la vigilancia de los sabuesos de la policía; en relación a esta tarea, son la organización clandestina y, por lo tanto, los camaradas clandestinos los que, en cualquier circunstancia, tienen que ocuparse de la formación revolucionaria de los nuevos contactos y de su encuadre organizativo.

Si esta es una labor central, no lo es menos organizar las labores que rodean a la propaganda partidista. Se trata de la reproducción de materiales de la forma más protegida posible y con la mejor calidad de impresión que esté a nuestro alcance, de la distribución organizada, del cobro de los materiales, de su discusión, del aumento del número de propaganda distribuida, de contribuir con textos de diverso tipo a la elaboración de los materiales centrales de propaganda.

Sobre la base de organizar y desarrollar las labores de propaganda se puede sustentar y avanzar la labor de organización (formación de círculos de diverso tipo, reparto de todo tipo de tareas, etc). De esta manera no sólo se sitúan de verdad, y no únicamente sobre el papel, a los materiales de propaganda del Partido como el eje del trabajo de organización y de formación comunista y revolucionaria, sino que, además, ésta es la única forma de que ambas labores marchen ensambladas y puedan, por lo tanto, apoyarse mutuamente.

Otra labor destacada debe estar dirigida a relanzar la contribución del sostenimiento económico del Partido. En el anterior número de Resistencia se exponía esta tarea que debe ser llevada a cabo de forma organizada y estrechamente relacionada con otras labores partidistas, a la vez que debemos hacer partícipes a los trabajadores de los problemas de diversa índole que nos acarrea la insuficiencia de fondos económicos y de recabar su apoyo.

En relación a la participación en las luchas de los obreros u otras manifestaciones de protesta, aparte del ir a ellas para orientarlas y apoyarlas, debe estar dirigida, de manera principal, a lograr que los más conscientes estrechen lazos con el Partido, ya que no se trata, como hemos repetido en tantas ocasiones, de situarnos a la zaga del movimiento espontáneo, ni de caer en el activismo y la agitación estéril.

Por último hay que resaltar la necesidad de seguir desarrollando la campaña por los derechos y reivindicaciones democráticas. Se trata de persistir en una labor de agitación y propaganda (volviendo a emplear los numerosos materiales ya editados o elaborando otros que sirvan a este cometido), en la realización de reuniones de diverso tipo, en fomentar las luchas, etc. de forma planificada y teniendo en cuenta las fuerzas y medios de que disponemos. Todo este despliegue, como venimos indicando, debe servir para que los trabajadores hagan suyo el programa que venimos difundiendo y elevar su nivel de conciencia política, aumentar nuestra influencia y hacer conscientes al mayor número posible de personas de la necesidad de comprometerse con el Partido.

Nuestros esfuerzos deben encaminarse a fortalecer la organización y la actividad clandestina del Partido. Para ello, los camaradas que trabajan en la legalidad deben actuar como propagandistas y activistas del Partido, participar en primera fila en las huelgas y manifestaciones, en las movilizaciones que tengan lugar en su localidad, formar círculos de lectura con aquellas personas a las que distribuyen nuestra prensa, folletos, etc.; apoyarse en esas personas y en otros elementos avanzados para desarrollar un trabajo intenso de agitación y de propaganda y procurar poner en contacto a los más conscientes y decididos con la organización clandestina del Partido. No se trata de crear una organización de quemados paralela a la organización clandestina, sino de desarrollar la organización local, formar comités y células en todas partes; y a eso han de contribuir los camaradas fichados o quemados. Con esos camaradas y simpatizantes el C.L. debe establecer conductos seguros por los que hacerles llegar la propaganda, las octavillas, las circulares, las directrices generales del Partido, para que ellos, a su vez, puedan hacernos llegar sus informes, cuotas y los demás resultados de su trabajo.

M.P.M. (Arenas): Partido y Movimiento

En torno a la preservación

I. Peñafiel

De vez en cuando vuelven a surgir algunas dificultades para situar correctamente el papel que juega la preservación en nuestra actividad revolucionaria; unas veces no se sabe establecer la relación que debe existir entre la preservación y el cumplimiento de los planes de trabajo partidista, en otras ocasiones se nos escapan algunos elementos fundamentales que entran en juego a la hora de establecer una correcta política de preservación.

Todavía están relativamente recientes las incomprensiones para situar el papel que debía desempeñar la preservación dentro del repliegue efectuado después de las caídas de 2002. Ese plan, lógicamente, no estaba dirigido únicamente a reforzar la preservación, sino que era la combinación de la preservación con la puesta en práctica de determinados planes y tareas selectivas; es decir, que nos replegábamos no sólo para conservar las fuerzas organizadas disponibles, sino también para combatir en mejores condiciones y poder llevar adelante, en suma, la reorganización como objetivo principal.

Lo cierto es que la preservación y el desarrollo de los planes de trabajo partidista se sustentan mutuamente y forman una unidad que no se puede disociar, no son dos entes autónomos, ya que ambos deben ensamblarse en un objetivo común que es garantizar la continuidad de nuestra labor revolucionaria y, por tanto, asegurar el desarrollo del Partido; así es que luchamos (organizamos, hacemos labores de propaganda, formamos políticamente...) y al mismo tiempo nos preservamos.

Avanzando en esta relación también hay que señalar, por una parte, que de ambos elementos (los planes de trabajo y la preservación), el elemento conductor son los planes de trabajo y su cumplimiento, lo que significa que la preservación siempre debe estar al servicio de los planes establecidos, para contribuir a su cumplimiento e ir alcanzando los sucesivos objetivos que conforman el proceso revolucionario. Sobra abundar, por lo demás, que es el cumplimiento de los planes lo que propicia el restituir las fuerzas que perdamos en el curso de la lucha revolucionaria y acumular de manera constante nuevas fuerzas partidistas (el fortalecimiento de nuestra estructura organizativa).

Por otra parte, se encuentran los componentes en los que se sustenta la política de preservación del Partido, que no se reducen sólo a la aplicación de las propias Normas de seguridad, ya que éstas, o demuestra la experiencia, no forman un escudo protetal como demuestra la experiencia, no forman un escudo protector que nos preserve contra los golpes que dirige contra nosotros la policía ni sirven para resolver todos los problemas de este tipo que se nos presentan a diario (1). De ahí que, con respecto a la política de preservación, hace ya bastantes años dijéramos: Antes que nada, es el correcto funcionamiento del Partido, la perseverancia en su línea política de resistencia, en el espíritu de abnegación revolucionaria y el estilo de trabajo práctico, verdaderamente comunistas; elevar la vigilancia y lograr establecer sólidos vínculos con las masas (de modo que podamos desarrollar con eficacia nuestro trabajo, hasta levantar una formidable muralla contra la que se estrellen las arremetidas furiosas de la reacción); tal es, a grandes rasgos, el panorama que se nos presenta y las ideas que deben presidir en todo momento, y no importa que circunstancias, la labor encaminada a preservar el Partido de la represión y la propia seguridad personal de cada militante (2).

Por lo tanto, la política de preservación es un concepto integral en el que se encuentran incluidas, como una parte, las propias Normas de seguridad que, a su vez, deben enriquecerse constantemente al calor de las nuevas experiencias que vayamos cosechando y ponerse a la altura de los diferentes cambios que se van operando en diferentes terrenos.

Estrechamente relacionado con todo esto hay que mencionar algunos aspectos que rodean a las caídas. En primer lugar, hay que volver a señalar que no estamos curados contra los accidentes de trabajo revolucionario, que no hay nada que nos preserve al cien por cien. En cuanto a las caídas y detenciones, nosotros no podemos evitar, en todos los casos, que se produzcan. No hay lucha sin víctimas -señalaba Lenin-, y a la ferocidad de la policía zarista nosotros responderemos con calma: algunos revolucionarios han caído, ¡Viva la revolución! Esta debe ser nuestra posición inquebrantable. Debemos rechazar todo lo que suponga una posición de debilidad ideológica frente a la represión del Estado. Todo punto de vista que sobrestime su fuerza y subestime la fuerza del pueblo es falso y debe ser siempre rechazado. Subestimar los riesgos que corre la organización y cada uno de sus miembros en la actividad revolucionaria conduce al aventurerismo, esto es cierto; mas sobrestimar esos peligros puede conducir al pantano del revisionismo(3).

Pero si ésta es una actitud fundamental que hay que observar, no es menos importante poner en claro las causas de toda caída, ya que no siempre son provocadas por la intensa labor represiva del Estado fascista, sino que a veces se deben a nuestros errores y deficiencias que son los que propician el que la represión pueda ejercer más fácilmente su labor; de ahí que, a la labor de aclaración de las causas, le ha de seguir la de rectificación de los errores y deficiencias si ellos son el motivo que ha provocado las caídas.

(1) Sobre la seguridad, Resistencia núm. 4.
(2) Ibidem.
(3) Ibidem.

Contenidos y destinatarios de nuestra propaganda

L. Carmona

Cuando se habla de propaganda en términos generales, porque la propaganda es un medio que utilizan todas las clases para difundir sus análisis, ideas y objetivos, nadie puede dudar que existe una estrecha relación entre la situación política y sus previsiones de evolución y los contenidos principales; sin embargo, nosotros, los propagandistas del Partido, y a diferencia de los propagandistas de la burguesía, no hacemos un culto a la actualidad, sino que seleccionamos aquellos hechos que tienen una proyección y una repercusión sobre la marcha de esos mismos acontecimientos y, sobre todo, para el futuro del movimiento obrero y popular; tampoco nos limitamos, o no nos podemos limitar, a la descripción de la realidad. Los propagandistas del Partido formamos parte de la vanguardia dirigente del proletariado y del Movimiento de Resistencia que se han propuesto transformar esa misma realidad, lo cual supone que tenemos la obligación de analizarla y extraer las debidas consecuencias para el desarrollo del movimiento revolucionario y proponer a las masas las alternativas para que éste siga desarrollándose en medio de esas circunstancias siempre cambiantes.

Avanzar propuestas para la organización de la resistencia al fascismo y la guerra imperialista, empezando por crear las condiciones para que la clase obrera esté al frente de dicho combate y siguiendo por impulsar la formación y desarrollo de organizaciones antifascistas, en especial la guerrilla y el SRI; crear conciencia sobre la necesidad de la destrucción del régimen fascista e imperialista. Pero si hablamos de organización y de conciencia, hoy éstas pasan preferentemente por difundir todo lo relacionado con nuestro Partido y las ideas comunistas; también habrá que atender adecuadamente a la formación de los simpatizantes y nuevos militantes para que estén en disposición de convertirse, en su día, en los dirigentes de la revolución.

Si tenemos en cuenta que cuando hablamos de la situación política y las condiciones en que realizamos nuestro trabajo revolucionario existe un componente subjetivo, es decir, el nivel de la conciencia política de las masas, la cantidad y calidad de sus movilizaciones, su grado de organización, etc. debemos tener muy claros quiénes son los destinatarios preferentes de nuestra propaganda en cada momento. Teniendo en cuenta todo esto y los contenidos principales de que hablábamos antes, está claro que debemos tomar preferentemente nuestra propaganda en sus aspectos de educadora y organizadora no sólo de nuestros cuadros, militantes, simpatizantes y amigos del Partido, sino también de los elementos más avanzados de la clase obrera que vienen dirigiendo en la práctica el movimiento de lucha independiente al margen y en contra de las mafias sindicales, los grupos de jóvenes antirrepresivos, antiimperialistas, etc; a todo esto hay que unir los núcleos de comunistas que a escala internacional están empeñados en la tarea de recomponer sus propios Partidos Comunistas y en fortalecer el movimiento comunista internacional.

Por supuesto que esto no significa olvidarnos del resto de sectores que conforman el conjunto del movimiento obrero y popular, que deberá seguir teniendo su sitio, aunque secundario, en nuestras publicaciones y con el objetivo de no perder posiciones respecto de la influencia que hemos llegado a adquirir; será, sobre todo, en nuestra agitación (comunicados, octavillas, pintadas, carteles...) donde habrá que encontrar el cauce adecuado para ir dando respuesta a los acontecimientos importantes que constituyen el día a día de la evolución de la situación política y del movimiento revolucionario.

Ediciones informatizadas

Hace unos meses editamos en CD-Rom La tercera fase de la crisis general del capitalismo del camarada M.P.M. (Arenas); con aquel texto, que también se editaba en forma de libro, hemos tratado de dar inicio a las ediciones informatizadas que ahora vamos a proseguir con el Manifiesto Programa y los Estatutos de nuestro Partido aprobados en el IV Congreso, celebrado en septiembre de 1998 (*).

No se puede negar que en este terreno íbamos rezagados con relación a las formas de edición que existen desde hace bastante tiempo. Como se sabe, y salvo esporádicos trabajos, nuestras ediciones sólo venían haciéndose en papel, con lo cual nos limitábamos al infrautilizar los actuales medios técnicos existentes; no acabábamos de tener suficientemente en cuenta que el número de personas que puede disponer de ordenador (que es desde donde se le pueden dar diversos usos a este tipo de ediciones) no ha cesado de crecer.

Reforzar las tareas de la propaganda partidista

Este tipo de ediciones no solamente no van a desplazar a las ediciones en papel, sino que las van a reforzar, facilitando las diversas labores que rodean a la propaganda partidista, ya que permiten diversificar en el terreno de la reproducción y de la distribución, contribuyen a favorecer el estudio y la discusión de nuestros materiales, etc; por tanto, este tipo de ediciones deben regirse por los mismos criterios propagandísticos y han de estar dirigidas hacia los mismos objetivos organizativos que las realizadas en papel.

Algunas notas técnicas y formas de presentación

El formato PDF, que es en el que van informatizados estos materiales, es un formato universal que puede ser utilizado por la gran mayoría de los sistemas operativos de los ordenadores (tanto de los PC como de los Mac); no por casualidad es el formato en el que todos los periódicos o revistas de gran tirada editan informáticamente sus publicaciones.

En cada CD-Rom, junto a las instrucciones resumidas para la utilización básica de cada edición, van dos ficheros: uno es la versión para ser leída en el ordenador, el otro es la versión que sirve para ser impresa ya que está preparada para llevar a cabo la edición en papel. Hay que señalar, igualmente, que ambas versiones pueden ser reproducidas en CD-Rom.

Las próximas ediciones

En proceso de trabajo más o menos avanzado y como ediciones más inmediatas se encuentran: la Historia del PCE(r) desde sus orígenes hasta el II Congreso, el libro Tesis del Comunismo del camarada M.P.M. (Arenas), la colección de Resistencia, con sus suplementos y números especiales incluidos, así como la colección de Antorcha (segunda época).

(*) En cada CD-Rom se encuentra la edición en castellano, gallego y catalán.

Opiniones sobre Resistencia

El Resistencia núm. 66: Sobre todo la alternativa política y las orientaciones a nuestro trabajo

Si el Resistencia núm. 65 hacía un análisis de la situación política de nuestro país, el núm. 66 lo profundiza de manera correcta. Pero lo que a mi juicio destaca más en este número es la claridad de nuestra alternativa política y las orientaciones sobre el trabajo revolucionario que se dan para hacer frente al cambio tramposo. Se trata de un arma afilada para que todos los militantes, simpatizantes y amigos del Partido podamos desenvolvernos en la situación política actual, reforzar la reorganización partidista y luchar por el Programa democrático que estamos difundiendo. En un sentido más concreto, decir también que me ha gustado especialmente el artículo Relanzar el sostenimiento económico del Partido, pues no sólo se trata de un tema trascendental para nuestro desarrollo, sino también porque profundiza en los aspectos claves del problema.

En cuanto al Editorial, es acertado señalar que el hecho de que se hayan visto obligados a aprobar en el parlamento el diálogo para solucionar los conflictos supone una derrota del régimen fascista y una victoria no sólo del MLNV y de todo el pueblo vasco, sino también del conjunto del Movimiento de Resistencia Antifascista, de nuestro Partido y de todos los trabajadores del Estado español. Tener esto en cuenta es realmente importante para pisar terreno firme en la situación política actual y poder aprovechar a tope las posibilidades que nos ofrece ese agravamiento de la crisis del Estado fascista y las repercusiones que ello está teniendo en las masas populares. Pero, al mismo tiempo, también debemos tener presente que esa crítica situación de crisis del régimen fascista no supone, como estamos comprobando, que vayan a ceder por las buenas ante las reivindicaciones y derechos que exigen las organizaciones que integran el Movimiento Político de Resistencia y los trabajadores en su conjunto, expuestas en el Programa democrático, sino que debemos obligarles a hacerlo, de ahí deriva la importancia de la consigna que viene en la portada del periódico: Frente al cambio tramposo, relanzar la lucha de resistencia.

Lo que está claro es que no entienden más lenguaje que les haga razonables que el de la fuerza, como también venimos señalando; de ahí que se relancen todo tipo de manifestaciones que se haya incrementado la kale borroka en Euskal Herria y que nosotros sostengamos de manera constante la necesidad de desarrollar la campaña de lucha por el Programa democrático y de fortalecer el Partido; esto también se constata en la existencia de las acciones de protesta de grupos antifascistas en Catalunya, al mismo tiempo que se está produciendo una reactivación de las luchas sindicales independientes y radicales de los trabajadores. Toda esta resistencia está sirviendo para desenmascarar la política de diálogo de los GALosos y, a la vez, para espolear todo tipo de luchas en general.

También quisiera comentar un aspecto que llama la atención de este proceso de paz del gobierno, y es el hecho de que lo vengan presentando como algo orientado exclusivamente a Euskal Herria, como si en el resto del Estado no hubiera habido y siga habiendo resistencia de todo tipo por parte de nuestro Partido y de otras organizaciones revolucionarias, como si los trabajadores del resto del Estado no se hubieran enfrentado durante muchos años, y sigan enfrentándose, a la política terrorista, explotadora e imperialista del régimen fascista. De esta forma pretenden minimizar la verdadera envergadura de la crisis; por lo tanto, tenemos que seguir empeñados en reagrupar las fuerzas democráticas y antifascistas para luchar por la consecución del Programa democrático que es donde se asienta el verdadero cambio político que está pendiente.

En relación a Euskal Herria, cada día es más evidente que lo que el Gobierno y sus estrategas en la sombra pretenden con ETA es reeditar la vieja fórmula de paz por presos, mientras que chantajean a Batasuna para que pase por el aro de la Ley de Partidos si quiere legalizarse, eso más cuatro retoques de modernización autonómica y repartir algo más el botín, y todo ello con el fin de vaciar de contenido las reivindicaciones y derechos históricos de esta nación.

Para terminar con este comentario sobre el Resistencia me parece muy importante que en el trabajo de los tres frentes, se destaque la necesidad de proseguir la reorganización del Partido, su fortalecimiento y extensión, ya que ella es nuestra principal arma de ataque y sobre la que se asienta nuestra continuidad revolucionaria.

F. Castroverde

A vueltas con el activismo

En el Resistencia núm. 66 me ha llamado la atención el hecho de que el activismo en algunas de sus manifestaciones continúe afectando, en uno u otro grado, a las labores que rodean a la propaganda partidista; está claro que esto es una rémora que de vez en cuando intenta levantar cabeza, lo cual tiene que afectar negativamente tanto al avance de los organismos existentes como a nuestro trabajo de organización entre los trabajadores.

No voy a pararme a hablar sobre qué es el activismo, pues, a estas alturas -nos lo han dicho tantas veces-, tiene que ser archisabido para nosotros, o al menos debería serlo; sin embargo, sí quisiera añadir algo a la definición del activismo y es que el legalismo y el movimientismo, o sea el mucho ruido..., refuerzan esta deformación ideológica. Nuestra propaganda es para generar organización y para elevar el nivel político de los trabajadores; no se trata de distribuir por distribuir, ni de editar por el editar, ni de que nuestros materiales enmohezcan en los almacenes; nosotros editamos materiales para que se discutan, se levanten actas o comentarios escritos, se distribuyan de forma organizada, se cobren, se formen círculos, por lo menos de lectura, etc. Ya sé que todo lo que no sea esto es desviarse de los objetivos que guían la propaganda comunista, y en eso estamos, pero cómo nos cuesta.

También me ha llamado la atención la descoordinación existente entre la propaganda partidista que se viene editando y que se alerta en el trabajo La propaganda no organizada crea desorganización. Para mí esta descoordinación, de no atajarse, puede llevar al guirigay editorialista, al todo el mundo hace de todo y cuando quiere, sin tener en cuenta el conjunto del Partido, con lo cual, si esto es así, no puede por menos que afectar al correcto funcionamiento partidista (o sea que lo altera), perturba nuestra labor de organización, lía a los trabajadores y, de rebote, fomenta el dichoso activismo.

Rosa

A propósito del fascismo

El tema del fascismo vuelve a estar en candelero por uno u otro motivo desde que los acontecimientos que rodearon al 11-M concretaron la bancarrota política del invento democrático . Y decimos esto, porque recientemente en el artículo Diálogo, ¿pero qué diálogo?, publicado en Resistencia núm. 65, se dice que tiva a satisfacer una serila negativa a satisfaceruna serie de demandas políticas y sociales que estamos planteando marca la medida del carácter reaccionario, totalitario y fascista del régimen político español y del Estado que lo sustenta; visto así parece que si el régimen cede a estas exigencias deja de ser fascista, y nosotros pensamos que aunque se consigan esas reivindicaciones y derechos el régimen no puede dejar de ser fascista, ya que la conquista de todos esos derechos y reivindicaciones (el Programa democrático que estamos extendiendo), aunque objetivamente debilitan y mucho al Estado en su conjunto, no alteran su esencia de clase ni su estructura económica, el capitalismo monopolista, base sobre la que se levanta la forma de dominación política fascista que adopta el Estado.

Nuestro Partido ha afirmado en multitud de ocasiones que del fascismo no hay marcha atrás a la democracia burguesa, ya que a la etapa del imperialismo, última fase de desarrollo del sistema capitalista, le corresponden regímenes políticos de tipo fascista (independientemente de las formas que revistan). Este análisis es precisamente una de las líneas divisorias más claras que nos distinguen de los revisionistas y oportunistas de todo pelaje. Sobre el fascismo hay tantos trabajos escritos que, de vez en cuando, conviene repasarlos para saber cómo se manifiesta en diversos terrenos (políticos, judiciales, represivos, militares, económicos y sociales) y más en tiempos de desarrollo de la guerra imperialista en curso, lo cual no puede por menos que acentuar las manifestaciones de dominación fascista, ya que nadie se va a una guerra de este tipo, tampoco el Estado español que está metido en ella hasta el cuello, sin intentar pacificar antes su propio territorio o plataforma de agresión, aspecto este que, dicho sea de paso, no se nos debe olvidar en ningún momento, so pena de ocasionarnos graves consecuencias, ya que la guerra imperialista afecta a la situación interna de cada país.

Lo que pasa también, y eso puede ser lo que contribuya a liar este tema, es que a veces confundimos una estrategia determinada del Estado, por ejemplo el regreso a los orígenes, con la esencia política fascista del Estado monopolista en su conjunto; es cierto que al regreso, como estrategia política y represiva, lo hemos derrotado, pero el fascismo no ha saltado por los aires y sólo saltará cuando se produzca una revolución socialista triunfante.

Por otra parte, creemos que estamos focalizando demasiado la represión en la existencia de la Ley de Partidos. No basta con eliminar esa Ley para que desaparezcan los instrumentos políticos, jurídicos, policiales, militares, mediáticos e internacionales sobre los que se articula la represión política, o sea que, aún en el supuesto de la derogación de esa ley, el fascismo sigue existiendo, por ejemplo, en la propia Constitución y, descendiendo, en las leyes antiterroristas que fueron subsumidas en el Código Penal y que posibilitan esa represión sistemática de toda oposición consecuente y lucha que afecte a los intereses de los capitalistas y de su Estado; ahí tenemos, entre otros muchos, un ejemplo clamoroso: a los trabajadores les machacan salvajemente, les procesan y les meten en la cárcel y, sin embargo, no les aplican ninguna Ley de Partidos. También hay que señalar que una hipotética derogación de la Ley de Partidos, sin más, no es ninguna garantía de que a los dos días el Estado no vuelva a las andadas, ya sabemos que mientras exista la fábrica del monopolismo pueden volver a poner en marcha esta Ley u otras, es decir, que siempre les queda el recurso de regresar a sus prácticas represivas incluso las más criminales, o sea que pueden regresar a sus orígenes fascistas. Al mismo tiempo hay que señalar que la promulgación o derogación de leyes en un régimen fascista no es garantía de nada para el pueblo; la única garantía, en todo caso, de que una determinada ley o acuerdo se cumpla, está en la fuerza revolucionaria que se pueda ejercer para mantener y ampliar esa conquista.

Por lo demás, hay que indicar también que nosotros siempre hemos sido perseguidos por el régimen fascista español, y no únicamente a partir de que se nos aplicara la Ley de Partidos. Por todo ello, el focalizar tanto la represión en esta Ley, si bien hay que atacarla y denunciarla sistemáticamente, desvía la atención de lo verdaderamente importante, que es incidir y desenmascarar la naturaleza fascista del propio régimen.

Una célula del Partido

El desarrollo de la guerra mundial imperialista La agresión al Líbano

A. Hernández

La agresión al pueblo libanés, primero por parte de los sionistas y después con la llegada de las fuerzas multinacionales de ocupación bajo la bandera de la ONU, han conformado un muestrario completo de la situación de las potencias imperialistas y de sus objetivos de repartirse el mundo, de la pugna por las fuentes de materias primas, de sus maniobras por debilitar al rival y competidor y de sus intentos por trasformar las sucesivas conquistas en plataformas de asalto para otros botines.

Pero si todo esto es una cara de la guerra imperialista, en su reverso se ha comprobado que la heroica resistencia del pueblo libanés ha logrado desbaratar los planes del Ejército sionista, al mismo tiempo que millones de trabajadores de todo el mundo, en manifestaciones masivas, apoyaban su lucha y mostraban todo su odio reconcentrado contra el régimen de Tel Aviv.

Una derrota histórica del sionismo

El Ejército invencible de Israel ha mordido el polvo en los días en los que duró la más bárbara agresión sufrida por un pueblo árabe desde que estos hijos de... David se conformaran en 1948 en plataforma militar de agresión contra otros pueblos. De estos hechos hay que sacar algunas primeras conclusiones.

La primera a destacar es que cuando la maquinaria bélica sionista se encuentra frente a un pueblo dispuesto a luchar y que está dirigido por una organización, en este caso Hezbolá, bien armada y preparada militarmente y, sobre todo, apoyada por las masas populares, los sionistas se atascan y terminan por ser derrotados, ya que estos canallas, lo mismo que sus correligionarios hitlerianos, sólo saben de ofensivas y de guerras relámpago contra pueblos indefensos, y cuando esto no es así entran en crisis y tienen que salir con el rabo entre las piernas.

Otro aspecto a destacar, una vez más, es el carácter nazi del Estado de Israel; un Estado genocida, expansionista y gendarme a la vez del imperialismo yanqui en Oriente Próximo, cuyos tentáculos de poder se entremezclan con la propia oligarquía estadounidense; un Estado, por tanto, a ser aniquilado hasta sus cimientos, y éste no es sólo un deber de todos los pueblos árabes, sino también del resto de los pueblos del mundo.

Pero si el sionismo es un enemigo a aniquilar, no lo es menos esa burguesía árabe -agrupada en la Liga Arabe encabezada por Egipto y Arabia Saudí-, que no sólo esclaviza y reprime a sus propios pueblos, sino que también es lacaya de EE.UU. y colaboracionista de Israel; una burguesía que, además de no haber movido un sólo dedo por ayudar al pueblo del Líbano, ha intentado chantajear a Hezbolá para que deje el gobierno libanés, del que forma parte, y se desarme al tiempo que apoyaba a la fracción del gobierno de aquel país perteneciente al partido socialdemócrata que la sustenta y que no es más que un instrumento del imperialismo.

El espacio vital de Israel y bastante más

El intento de transformación del Líbano en un protectorado de los sionistas era el primer movimiento que habría de conducir a alcanzar otra serie de objetivos, no sólo de Israel, sino también de su aliado y mentor, el imperialismo yanqui.

Por un lado, se trataba de eliminar a Hezbolá -el escollo que durante años les ha impedido a los sionistas adueñarse del Líbano-, lo que le hubiera permitido seguir avanzando hacia la conformación del Gran Israel; por otro lado, y una vez sometido el Líbano, las intenciones sionistas iban encaminadas a establecer el control militar sobre la línea costera del Mediterráneo Oriental, ya que por esa zona, y hasta el mar Caspio, el régimen de Tel Aviv ha participado, junto con Turquía y EE.UU., en la construcción del calificado como el oleoducto estratégico más grande del mundo -el Bakú-Tiflis-Ceyhan (BTC)-, recientemente terminado y mediante el cual Israel piensa transformarse en un protagonista notorio dentro del mercado energético mundial.

Con esta derrota, Israel no ha podido cumplir sus pretensiones de proteger el oleoducto, lo que le convierte en un objetivo militar más asequible para sus muchos enemigos; un objetivo militar que contará, a buen seguro, con el beneplácito de Rusia, ya que este oleoducto, que contornea una buena parte del flanco sur de su federación, es la prueba evidente de su impotencia para controlar el petróleo de varias de las antiguas ex-repúblicas soviéticas que, además, son verdaderas cabezas de puente al servicio del imperialismo yanqui.

Pero, como en el cuento de la lechera, los planes del tándem EE.UU.-Israel no acababan aquí; mediante la sumisión del Líbano los sionistas intentaban también cercar completamente a Hamas y rendirla para que Tel Aviv pudiera ejercer, a través de su títere Al Fatah, el control completo sobre Palestina; igualmente, pretendían estrechar aún más el cerco sobre Siria para poder asaltarla, un país al que, después de recurrir a todo tipo de provocaciones y chantajes para que desalojara sus fuerzas militares del Líbano, no han dejado de desestabilizar; y, claro está, bajo este panorama Irán se vería privado de sus aliados en Oriente Próximo con lo que se debilitarían sus posiciones contra los planes de agresión militar yanqui-sionista.

Otra agresión militar ‘humanitaria’ del imperialismo

Esta vez el séptimo de caballería estadounidense no ha podido ir en socorro de su aliado sionista; el devaluado gendarme mundial está demasiado ocupado en contar sus propios muertos y heridos en combate, aparte de que su situación militar no le permite atender tantos frentes y encima los pueblos del mundo claman venganza contra los incontables crímenes que ha cometido y sigue cometiendo. Así es que, ante los muy graves problemas de Israel, EE.UU. dio el visto bueno para que las fuerzas multinacionales de la ONU intervinieran con la esperanza de que éstas, con las debidas presiones por parte de Washington, le hicieran el trabajo sucio de neutralizar a Hezbolá y después dejarán el campo libre a Israel; vana esperanza -o error de gran alcance, como ya es calificado-, pues las fuerzas de intervención de la ONU están dirigidas por parte de las principales potencias imperialistas rivales de EE.UU. (entre ellas Alemania y Francia con sus tropillas de Estados amigos detrás), y cuyo principal propósito es aprovecharse del batacazo yanqui-sionista en el Líbano para fortalecer sus posiciones políticas y económicas, no sólo en ese país, sino también en toda la zona y consolidar una cabeza de puente militar de graves consecuencias para el devenir de los intereses de EE.UU. e Israel, por lo que la disputa interimperialista en esa zona se va a incrementar a no tardar; y es que las potencias europeas, como se ha demostrado, donde entran, si los pueblos no son capaces de echarlas, no salen, clavan sus garras para el saqueo y, por supuesto, toman posiciones beligerantes contra sus otros contrincantes imperialistas, ya que forman otra banda o bloque de Estados tan terroristas e imperialistas como sus oponentes yanquis y sionistas.

De esta manera, las intervenciones humanitarias, articuladas a través de ese instrumento en manos de las principales potencias imperialistas que es la ONU, vuelven a ampliar el radio de acción de las guerras de agresión con todos sus crímenes, saqueos y canalladas. Ese viene siendo el infame papel de la ONU y de la legalidad internacional dictada por los imperialistas.

La guerra imperialista se vuelve contra sus instigadores

Esta es una realidad cada vez más patente, lo que hace que los imperialistas de todo el mundo hayan visto las orejas al lobo al comprobar que a sus agresiones no les espera ningún paseo militar, como auguraron en su día los heraldos de la guerra de conquista.

Esto le sucede sobre todo a EE.UU. Y es que el fracaso en la guerra de agresión contra el Líbano ha dado la puntilla definitiva, por si aún no estaba suficiente muerta, a la estrategia de guerra preventiva establecida por los yanquis y sus aliados después del derrumbe de las famosas torres gemelas. Con aquella estrategia el imperialismo yanqui pretendía someter a vasallaje, por medio de la agresión militar o mediante el chantaje y otro tipo de presiones, a vastas zonas del planeta, entre otras a todo el Próximo y Medio Oriente, poner de rodillas a Corea del Norte y a Cuba, acabar con el gobierno de Chávez y de cualquiera que no se sometiera a sus dictados; esta estrategia incluía, igualmente, bascular del lado del imperialismo yanqui una gran parte de los recursos petrolíferos y de gas del planeta para consumar un golpe petrolífero mundial, como declararon los estrategas de Washington; a su vez todos estos planes tenían un trasfondo, que no era otro que el de estrechar el cerco sobre Rusia y China, el gran botín, para poner su asalto a la orden del día.

Pero sus planes han fracasado y su pretendido hegemonismo mundial se ha venido abajo como un castillo de naipes: a los desastres políticos y militares cosechados en Irak y Afganistán se une el hecho de que los otros países incluidos en el llamado eje del mal siguen desafiándole continuando con sus planes de reforzamiento militar, al tiempo que han estretejido toda una red de alianzas, incluso militares, que enlazan a Corea del Norte, Irán, Siria, Cuba, Venezuela y otros países de los más amenazados; por otro lado, sus rivales imperialistas se han crecido -no hay más que ver como el eje franco-alemán se prolonga claramente hasta Moscú y que no cese de reforzarse la alianza ruso-china-, mientras sus aliados se muestran cada vez más reticentes para seguir acompañándole en sus correrías e incluso cambian de bando.

Así es que, si bien es cierto que la guerra imperialista se extiende y las potencias imperialistas no cesan de perfilar sus alianzas y de armarse hasta los dientes, también se constata, de manera especial, que esta guerra avanza engendrando la resistencia de los pueblos. Al mismo tiempo que diversos Estados se agrupan para defenderse juntos y preservar así su independencia territorial, política y económica, también se refuerza por buena parte del planeta la conciencia antifascista y anti-imperialista de los trabajadores y sus deseos de organizarse, lo que está provocando numerosas luchas que alcanzan a las metrópolis de las potencias imperialistas. Y es que, como manifestaba el camarada Arenas, la revolución socialista no ha podido impedir la guerra que hoy ya es una realidad, pero esta guerra sí puede, como ha sucedido otras veces, crear las condiciones para el triunfo de la revolución proletaria. Entre esas condiciones, que se pueden ir creando en el curso de la guerra imperialista o hacia el final de la misma, destaca de manera particular, el debilitamiento de los Estados, la radicalización del movimiento de masas, así como la formación de sus destacamentos de vanguardia capaces de organizarlas y de conducirlas a la lucha por el derrocamiento de la burguesía (1).

(1) M.P.M. (Arenas): El punto de partida de la revolución internacional, Antorcha núm. 8.

Las condiciones objetivas favorecen el desarrollo del movimiento revolucionario

La ocupación de Irak y Afganistán ha demostrado que no basta con invadir un país y poner un gobierno títere. Eso no sólo no asegura el dominio sobre el territorio y sus recursos, sino que provoca la formación de un movimiento de resistencia y la aparición de numerosos brotes de solidaridad con los pueblos ocupados, tanto en el resto de las colonias como en las masas de las metrópolis. Si este nivel de respuesta de las masas se da cuando apenas existen organizaciones comunistas, cuando las masas están dispersas y no tienen una línea política clara, podemos imaginar lo que pasaría a poco que los trabajadores dispongan de verdaderos partidos comunistas.

Además, las masas están demostrando que están dispuestas a unirse y a luchar por sus derechos; prueba de ello lo tenemos en el seguimiento que tienen movimientos nacionalistas como los promovidos por Hamas en Palestina, Chávez en Venezuela, etc. Esos movimientos reciben el apoyo de los trabajadores por su carácter antiimperialista. Al no existir allí organizaciones comunistas capaces de dirigir las luchas, las masas apoyan a aquel sector de la burguesía nacional que no se doblega a la presión imperialista. Sea como sea, las masas de todos los pueblos del mundo van aprendiendo con todas estas experiencias, van retomando la confianza en sí mismas y dándose cuenta de que el imperialismo y el fascismo son perfectamente derrotables cuando se les hace frente de forma organizada y unida.

Pero para el capitalismo las cosas son aún más complicadas. La crisis económica que padecen es enorme y alcanza a la propia estructura del sistema. Si hace unos años ya tenían problemas con el reparto de mercados, ahora tienen muchos más porque se ha sumado al chiringuito China, y la India también viene apretando fuerte. En estas condiciones la guerra imperialista es el único modo que tienen para tratar de capear el temporal. Por eso EEUU pretendía adelantarse dando el primer golpe, aprovechando su ventaja militar, pero ya se ha demostrado que tiene capacidad para conquistar, pero no para asentar su dominio sobre un territorio. Si esto sucede enfrentándose a países tan débiles política y militarmente como Irak o Afganistán, podemos afirmar que el gran poderío militar yanqui no le garantiza la victoria en un conflicto directo con las otras potencias imperialistas.

No obstante, mientras no se creen, en su caso, o se consoliden, en otro, verdaderos partidos comunistas con una línea marxista-leninista en los distintos países, capaces de organizar, unificar y dirigir las luchas populares, esas luchas no lograrán impedir que la guerra mundial siga su curso. Igualmente, se deduce que, por muchos crímenes que cometan, los imperialistas y fascistas no podrán modificar a su favor las condiciones objetivas que favorecen la organización y el avance del movimiento revolucionario.

J. Manzanares

Internacionalismo proletario

Apoyar el movimiento revolucionario en la antigua Unión Soviética

Colectivo Martín Luna

Es al proletariado mundial al que debemos dirigirnos y apelar continuamente a fin de formar un frente unido internacional de lucha contra el imperialismo y la reacción en la perspectiva de la revolución mundial socialista. A este objetivo debemos servir y subordinar todos nuestros planes, fomentando la lucha para el derrocamiento del poder de la burguesía imperialista en España, al tiempo que prestamos apoyo a otros partidos comunistas y a los movimientos revolucionarios de la clase obrera, así como a los pueblos oprimidos de todo el mundo que se oponen y luchan contra el imperialismo [...] De ahora en adelante deberemos dedicar mucha más atención y esfuerzos a todas estas cuestiones, ya que, como lo demuestra la experiencia, el movimiento obrero y comunista no puede avanzar en cada país por separado, es decir, no puede consolidarse y desarrollarse si no se vincula al movimiento internacional, si no le presta apoyo y si no es apoyado, a su vez, por él.

Esta cita del Informe aprobado en la reunión del Comité Central de enero del 2000 no contiene nada esencialmente distinto a la línea aprobada en el IV Congreso de nuestro Partido, viniendo a concretar en el momento actual el principio del internacionalismo proletario. Sin embargo, en esta ocasión queremos llamar la atención sobre ese párrafo final donde se dice que el movimiento obrero y comunista no puede avanzar en cada país por separado. A la vista de la soledad que rodea a nuestro Partido en lo referente a la falta de otros partidos comunistas, cuanto menos en el contexto europeo, parece ser una obra de titanes eso de vincularse al movimiento comunista internacional. Pero ni esto puede arredrarnos ni tampoco el panorama es tan desolador como parece a primera vista.

Es indudable que el movimiento comunista internacional está pasando por una larga y profunda noche de oscuridad, pero estamos también convencidos de que se dan todas las condiciones necesarias para impulsar la creación de organizaciones comunistas en todas partes y avanzar así en la colaboración internacional del proletariado revolucionario en numerosos países. La agudización de todas las contradicciones del sistema capitalista que aboca a un recrudecimiento de la lucha de clases en los países imperialistas, a un aumento de la resistencia de los pueblos colonizados y dependientes y a un nuevo enfrentamiento abierto de las grandes potencias, plantea claramente antes las masas populares de los diferentes países la tarea de organizarse en la perspectiva de la revolución socialista.

Dentro de este panorama general de recomposición de las vanguardias revolucionarias y comunistas, todo apunta a que será la clase obrera de los principales países que antes compusieron la URSS, especialmente Rusia, la que se encuentra en mejores condiciones para lograr recuperar revolucionariamente el poder usurpado por la burguesía.

Las condiciones económicas, políticas y sociales en que se encuentra el Estado de la Federación Rusa son desastrosas. Todos los intentos por consolidar unas estructuras capitalistas están fracasando; pensar en una restauración completa del capitalismo en un país que ha conocido las ventajas y la vitalidad del socialismo, se nos hace imposible. La burguesía rusa vuelve a llegar tarde a su cita con el capitalismo, en un mundo en que el imperialismo está en crisis y lo que está a la orden del día es la feroz competencia y el enfrentamiento en todos los campos por hacerse con nuevos mercados; cualquier intento de los capitalistas rusos por consolidar su mercado en estas condiciones es insostenible, máxime cuando carecen de base económica, de unas tradiciones de dominación e incluso de una mínima y real cohesión de clase. No en vano su liquidación como clase fue una realidad en la época de Stalin; esta es una diferencia fundamental con respecto a China, donde sí sobrevivieron esas estructuras y esa burguesía industrial y comercial. Ese es un legado que dejó la diferente forma en que fue acometida la lucha contra la burguesía en uno y otro país en la etapa socialista.

Todo ello hace que el Estado capitalista e imperialista ruso sea extraordinariamente débil, que no logre poner en pie la producción, que la población se vea sumida en la miseria y mire cada vez más a su pasado socialista, que sus instituciones no cuenten con un mínimo de credibilidad entre la población y que las tendencias centrífugas de las repúblicas y regiones que componen la Federación se aceleren. Por lo demás, esta debilidad la convierte en una apetecible presa de otros países imperialistas más poderosos. Se puede decir que las condiciones objetivas para la revolución socialista están dadas y que, a su vez, las subjetivas están madurando a marchas forzadas. Desaparecido el tapón revisionista, la clase obrera rusa y su vanguardia comunista tienen una perspectiva histórica para permitirles ver con claridad el camino recorrido durante la etapa socialista, los errores y desviaciones que propiciaron el ascenso al poder del revisionismo y los medios para prevenirse de su influencia; tienen, en suma, mucho más despejado el futuro. Bien es cierto que el camino no va a ser fácil y que la burguesía rusa va a recurrir a todo el poder, incluido el militar, para mantenerse en el poder y que contará con la ayuda del imperialismo internacional. Pero no podemos perder de vista el vigor y tradiciones revolucionarias de las masas obreras y populares soviéticas y que, guiados por su vanguardia bolchevique, serán capaces de retomar el poder y volver a jugar el papel de referente del movimiento comunista internacional, contribuyendo, así, de forma decisiva a la revolución en todo el mundo.

Es en este contexto de crisis revolucionaria y en su previsible desarrollo favorable para la causa del socialismo, donde hay que encuadrar la cita del Informe al C.C. que abre este artículo y el porqué nosotros hoy, entre otras cosas, concretamos el internacionalismo en prestar ayuda al proceso revolucionario en la ex-URSS. Cómo se plasmarán esas relaciones y esa ayuda mutua dependerá del propio desarrollo de los diferentes movimientos y partidos y del estado de nuestras propias fuerzas organizadas. Ya, de hecho, estamos dedicando algunos cuadros a estar presentes en algunos de los foros, plataformas, congresos, etc. que se organizan en diferentes países con vistas a apoyar el proceso revolucionario en la ex-Unión Soviética o alrededor de reivindicaciones comunes e imperiosas como la libertad de los presos políticos. Al mismo tiempo, nuestras publicaciones se hacen eco de algunas de las ideas más serias que sobre el movimiento comunista internacional publican diferentes grupos y partidos, a la vez que nosotros avanzamos nuestras propias propuestas para el movimiento, destacando en este sentido los artículos aparecidos en Antorcha con la firma del camarada Arenas, el último de ellos en el núm. 8 y con el significativo título de Sobre la línea general del movimiento comunista internacional". Por otra parte, esta actividad internacional, no nos debe hacer perder de vista que nuestra principal contribución internacionalista sigue siendo no dejar de hacer en nuestro país todo lo posible por acelerar y organizar la revolución.

De esta manera, pensamos, se va creando el necesario clima de conocimiento y confianza mutuos para ir avanzando en la tarea de articular ese movimiento que, no lo olvidemos, ya nos está demandando la situación de crisis general del sistema capitalista, la miseria y opresión creciente de las masas trabajadoras y la amenaza real de una nueva matanza a escala planetaria.

Renovarse o morir

E. Larrañaga

Tal podría ser el sentido de las medidas que se pretenden poner en marcha en Cuba para dinamizar a la sociedad y mantener los objetivos de la revolución.

De momento, tales medidas van encaminadas a frenar la creciente esclerosis del aparato del Estado y a los nuevos ricos, como se denomina a una capa social que se enriquece muy por encima de la extensa base social que componen los trabajadores. Se trata de crear una sociedad del conocimiento, no del consumo, según las palabras de Castro.

Sin embargo, y a juzgar por sus propias palabras, el problema tiene una raíz mucho más profunda, ya que este país ha estado lleno de locuras burocráticas, es decir, que el mal ya no se sitúa solamente en los sectores económicos dependientes del comercio exterior, sino en la propia estructura del Estado a la que, lógicamente, no pueden escapar los propios dirigentes. Siguiendo con las declaraciones del líder cubano, éste mostró su alegría por la eficiente labor anticorrupción que está realizando la ‘tropa’ de jóvenes Trabajadores Sociales y estudiantes universitarios.

Que Cuba se halla en una encrucijada histórica es algo evidente. Y ello porque el imperialismo y las hordas gusaneras están esperando el momento propicio para abalanzarse sobre el pueblo cubano. Pero la historia nos ha demostrado que cuando un pueblo está convencido de la justeza histórica de la revolución y se siente protagonista de ella, no hay imperialismo que lo sojuzgue. Por lo tanto, el problema se sitúa en el combate por ganar y reforzar el sentido del pueblo cubano hacia la justeza de su proceso revolucionario y que éste le permita avanzar en unas condiciones materiales de vida que, aunque limitadas por las circunstancias del bloqueo yanqui, vayan cubriendo las necesidades materiales, sociales, morales y culturales de la población sin crear, al mismo tiempo, desigualdades notorias.

Pero, sin duda, el aspecto principal de todo avance y afianzamiento de la revolución socialista se encuentra en el terreno de la lucha ideológica, como esencia de la propia lucha de clases que se da en la sociedad socialista. Sin embargo, ésta no se puede llevar a cabo de cualquier forma, sino que requiere de un movimiento masivo y consciente encaminado a una Revolución dentro de la Revolución que sitúe en el puesto de mando de las fuerzas sociales y políticas a los elementos más conscientes y comprometidos con la causa del socialismo.

Las medidas económicas encaminadas a favorecer las condiciones de vida del pueblo y combatir el enriquecimiento y la corrupción están muy bien y son muy necesarias, pero nada de eso será posible sin potenciar la lucha de clases en todos los frentes, a través de una profunda y sistemática lucha ideológica en la que las masas populares sean sus auténticas protagonistas, a través de una profunda Revolución Cultural Proletaria, que fue uno de los mejores legados (de ahí el permanente ataque que sufre por parte de los ideólogos del imperialismo) que nos dejaron los comunistas chinos.

Este es el terreno donde se juega el devenir de la revolución cubana, tal y como ha demostrado la experiencia histórica -en su sentido más negativo- en los países hoy ex-socialistas.

Revista de prensa

Razones de la gran victoria de Hezbolá

La agresión en gran escala de Israel contra Líbano ha resultado muy aleccionadora. La transformación en ruinas de extensas zonas del país y los miles de civiles muertos y heridos por los bombardeos, además de reiterar al sionismo como criminal de guerra, subrayan la inutilidad de su enorme ejército -armado y abastecido por los Estados Unidos- para enfrentar a una fuerza guerrillera como Hezbolá con alta moral y preparación combativas y sólida base social. Si hay que reconocer a Israel la proeza de reeditar en Líbano y Palestina los métodos nazis del castigo colectivo a civiles, no puede decirse lo mismo de su pobre desempeño militar ante Hezbolá.

Hezbolá que ya había expulsado al ejército sionista del sur de Líbano en 2000, ahora fue capaz de resistir exitosamente la mayor ofensiva aérea que haya lanzado Israel contra una nación árabe. Aguantó a pie firme las incesantes andanadas de su aviación y artillería y rechazó las embestidas de sus unidades de élite ocasionándoles importantes pérdidas. Prueba de que su infraestructura militar no fue seriamente dañada son los 250 cohetes que lanzó contra el Estado agresor en vísperas del cese el fuego.

¿Pero cuál es el secreto de Hezbolá? ¿Qué lo diferencia de los ejércitos árabes convencionales que Tel Aviv acostumbra barrer? Hezbolá surgió de la comunidad chiíta, la más desfavorecida de Líbano, como una respuesta popular a la invasión de Israel contra ese país en 1982. De entonces a la fecha se ha consolidado como el escudo del pueblo libanés contra la agresividad de Israel. Hezbolá cuenta con una rama armada -la Resistencia Islámica-, pero es, sobre todo, un movimiento de masas firmemente arraigado entre los chiítas con creciente simpatía entre las comunidades que componen el mosaico religioso libanés. Ha desarrollado una importante obra social y educativa entre los más pobres en un país donde el Estado es muy débil, entre otras razones por la persistente actitud sionista desde 1948 de despedazarlo mediante invasiones, espionaje, asesinato de líderes y fomento de la rivalidad interconfesional. Unicamente borrando esa historia incesante de agresiones es que puede achacarse el inicio de esta guerra a la captura de dos soldados israelíes por Hezbolá.

Testimonios de corresponsales en el sur del Líbano revelan la total identificación de sus pobladores con los combatientes islámicos. Pero Hezbolá, manteniendo su adscripción al chiísmo, ha desbordado -como Hamas en Palestina- el marco confesional. Ha luchado por la unidad nacional, ganado una importante bancada parlamentaria y es parte del gobierno de Beirut, cuya estabilidad sería inconcebible sin su presencia [...]

Washington, que planificó esta operación con Tel Aviv -ahora se sabe, como ensayo de la que prepara contra Irán-, dilató primero la exigencia de cese el fuego en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, convencido de que era cuestión de unos días más que Israel acabara con Hezbolá. Más tarde, cuando vió a su socio en grandes apuros, aceleró a la ONU a aprobar la resolución, la cual es tan injusta y vaga que no resolverá nada, ya que deja intactas las causas de la guerra porque no tuvo en cuenta las razonables demandas del pueblo libanés ni mucho menos las raíces profundas del conflicto, que es el carácter agresor y expansionista de Israel desde su fundación.

Si la fuerza de paz de la ONU, impulsada por Bush, intenta el desarme de Hezbolá veremos el bochornoso espectáculo del organismo internacional haciendo el trabajo sucio a Washington y Tel Aviv, así como una internacionalización de la intervención militar en Líbano.

Resumen Latinoamericano núm. 85
Septiembre-Octubre de 2006

160.000 obuses sobre el Líbano

Según los inspectores de la ONU el Tsahal [ejército de Israel] ha lanzado 160.000 obuses sobre el Líbano. A título de comparación, durante la guerra del Kippur [el mayor de los ataques bélicos desencadenado contra el mundo árabe] Israel había lanzado una cantidad de bombas inferior a 100.000.

Pero más grave todavía es que Israel ha lanzado centenares de obuses de fragmentación. Estas bombas estallan antes de llegar al suelo y liberan centenares de pequeñas bombas en un radio de 100 metros, por lo cual una buena parte de las ciudades y pueblos de Líbano han quedado convertidos en verdaderos campos de minas; según cálculos bastante rigurosos, no menos de 100.000 de estas pequeñas minas han sido dispersadas en cerca de 450 lugares.

Courrier Internacional núm. 829
Septiembre de 2006

El archipiélago de las prisiones secretas de la CIA

La amplitud de las obligaciones europeas de ayuda a Estados Unidos en su lucha contra el terrorismo, tal como fueron aceptadas por los países miembros de la OTAN, es enorme. Entre otros compromisos, el de reforzar el intercambio de informaciones, sea de forma bilateral o a nivel de las estructuras competentes de la OTAN; la concesión de medios aliados necesarios para apoyar directamente las operaciones contra el terrorismo; la autorización para sobrevolar el territorio a los aviones militares de Estados Unidos y de los países aliados que operen contra el terrorismo; el permiso otorgado a Estados Unidos y a sus aliados de acceder a los puertos y aeropuertos de los países de la OTAN para operaciones de lucha contra el terrorismo, en especial para el suministro de combustible, de acuerdo con los procedimientos nacionales [...]

Actualmente existe una documentación precisa sobre los 1.080 vuelos de la CIA que hicieron escala en aeropuertos europeos entre el 11 de septiembre de 2001 y finales de 2005. Se ha demostrado que catorce países -entre ellos Alemania, Suecia, Italia, Bélgica y España- permitieron en su territorio detenciones ilegales. Otros dos Estados miembros de la Unión Europea, Polonia y Rumania, albergaron, durante un periodo que queda por determinar, verdaderos centros de detención temporal e ilegal de supuestos terroristas [...] Y prosiguen las investigaciones. Una cosa es segura: varios Gobiernos europeos actuaron a espaldas de sus ciudadanos, como agentes de Washington o como Estados satélites.

Le Monde Diplomatique núm. 130
Agosto de 2006

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